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MARTES EOLICO

Martes por la mañana, mensaje del cuñao Dani “bici a las 4?”. “Hombre de pocas palabras” pienso yo. Llamada al ambus, llamada a Dani. La cita finalmente se concretaría a las 4 y media.

 

A todo esto, el cielo ruge mientras luce el Sol. Loca primavera. La mitad de Almería con el cielo despejado, la otra con nubarrones de la hostia. Comienza el granizo. “Viento, granizo, ummmm, buen día para la bici”. Paso anca Diego y pillo un par de cámaras y la bomba del amortiguador de prestao.

 

15:30, plato gurullos, tortilla, tapica queso y vaso vino. Creo que está bien pa echar unos pedales con los colegas. Arreglo el pinchazo, secuela de Fuente Victoria, le echo un chupitillo de aceite y para la calle.

 

Me esperan Dani y Ambus. Un viento BRUTAAAAL. Empezamos a rodar en fila india, y así vamos hasta pasado Rioja. Ahí nos relajamos un poquito. Vamos para el Ricaveral. Nos acercamos a Santa Fé y antes de entrar pillamos la rambla que hay a la derecha. La seguimos hasta la vía del tren.

 

Ahí hacemos una paradica. Dejo la bici para mear un ratillo y flipo en colores cuando veo que el viento arrastra mi bici en el suelo. María Santísima de Gracia que iba dando vueltas por Almería. Pero si vamos a ir para atrás.

 

Nos tiramos hacia la rambla de Gergal y volvemos hacia el camino que sube al Ricaveral. Nos hemos pegado una subidilla a ritmo, y cuando hemos llegado al Ricaveral, el Dani se ha parado a mear y yo creo que el meao ha llegado a la playa. La virgen!!!! Peaso de meá. Menos mal que me ha avisado y me he quitado del medio, si no me hace una lluvia dorada ahí como el que no quiere la cosa.

 

Decidimos echar una subidilla por el Ricaveral, pero cuando por poco nos tira el viento al suelo, nos damos la vuelta.

 

Empieza la bajada. Eso ha sido BESTIAL. A TODA HOSTIA!!! Parecía que íbamos en motos en vez de bicis. Por las rectas de Rioja a Pechina, le hago una señal a Dani porque la señal estaba limitada a 50. Pues el tío ha pegao un demarraje, que si nos pilla la Guardia Civil nos quita un chorro puntos a cada uno. Que animaaaal!!! Vamos, que la vuelta ha sido un visto y no visto.

 

Dejamos al Ambus camino de la Villa, y nosotros por el Sector 20, a ver al guía espiritual. Estaba en la sucursal del clus, sito en Geonatural, anca Diego. A dar la gamba.

 

El Vistor y el Congrio con Diego. El Vistor deja todos boquiabiertos cuando se saca de su KTM una bolsica con roscos de semana santa, pero es que la mama del Diego había hecho pestiños, así que nos hemos puesto las botas, sobre todo el Congrio. Es que está en edad de crecimiento.

 

Una tarde cualquiera de una semana cualquiera en el universo MASTRINKAIS.

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MIÉRCOLES. MÁS VICIO

MATRINKAIS RETURN

Estoy sentado frente al ordenador y todavía no me lo puedo creer. Se me agolpan en la cabeza cada una de las grandiosas sensaciones vividas esta tarde. El concepto “increíble” alcanza un valor especial al describir la ruta que hemos hecho esta tarde el GRAN BICHITO DE LA LUZ (porque ese es el grado que ha adquirido esta tarde) y yo. El se da un 10, yo creo que se ha quedado bastante corto. Es miércoles. No es lógico hacer este tipo de rutas un miércoles. Esta ruta es de sábado, y de los buenos, pues hace muchísimo tiempo que no hacía una ruta tan guapa.

Os parecerá una exageración lo leído hasta ahora. Y en principio estaba pensado que fuera así, una exageración, pero conforme transcurría la ruta, el bicho y yo habremos dicho “que guapo” como 238 veces cada uno. Para que os hagáis una idea, estábamos flipando con la ruta en el kilómetro 14. Ya nos parecía una ruta orgásmica. Imaginaros que aún quedaba lo mejor, durante 35 kilómetros más.

Como he puesto en el post anterior, me llama cerca del mediodía para preguntarme si salía con la bici. Mi respuesta es “sí tío, sí tío, sí tío”, así que a las 4 más o menos aparezco en la calle del bichito. El ya ha metido su bici, y rápidamente meto yo la mía. Emprendemos la marcha, bla bla bla, ji ji ji, y llegamos al Minihollywood. Montamos las bicis y comenzamos a subir.

Subida a ritmo.
La subida la hemos hecho a ritmo. Al principio calentando la máquina y cogiendo metros poco a poco. Hemos ido incrementando el ritmo, lo justo para no ir a cuchillo y poder ir hablando. La tarde estaba inmensa, nubes espectaculares hacían que se formaran imágenes pintorescas. Esto provoca que haga una parada para hacer un par de fotos. Bebo algo de agua, y pienso “ahora le pillo un poco más adelante”. Esa breve parada que calculo que no habrá llegado a los tres minutos le sirve al bichito para elaborar un ataque tremendo. Aumenta el ritmo. Parte desde los 800 metros de altitud, según me contaría más adelante. Se marca como objetivo llegar a los 1000 metros.

Yo, ajeno a la estrategia, comienzo a tirar fuerte para cazarlo en breve. Voy subiendo a un ritmo que parece falso llano. Al poco rato este esfuerzo empieza a pesar, sobre todo psicológicamente cuando no consigo contactar visualmente con el bichito. Me pongo serio y empiezo a subir fuerte, pero esta vez concentrado, sin tonterías, y regulando. Consigo verlo, no me cebo. Los esfuerzos anteriores pueden pesar más adelante. Establezco puntos de referencia para ver si me estoy acercando o tengo que incrementar el ritmo. Voy arañando segundos. él mira para atrás y aprieta. Yo sigo acercándome. La “zona técnica” le hace perder un tiempo precioso y ya estoy muy cerca. Prácticamente lo he alcanzado y se sube sobre la bicicleta para esprintar. Todavía no había llegado a los 1000 metros. Yo con ritmo firme y constante me acerco cada vez más. A pocos metros comienza a increparme y prácticamente a amenazarme que como lo coja me raja. Buena estrategia. Consigue sus mil metros y elogios por mi parte. Ha subido con un par.

A partir de ahí, tomo yo el relevo de la subida. Pongo un ritmo llevadero. Miro el reloj. El otro día le estimé que él era capaz de subir en 1 hora 30 minutos. Así que me pongo a trabajar como su gregario, poniéndole un ritmo de subida alto para así poder llegar en ese tiempo. él va bien, pero los dos somos conscientes que las últimas rampas se hacen pesadas como llegues muy pasado, así que seguimos regulando el ritmo. Ya en este punto los paisajes son totalmente irreales. Parece una subida de estas que ves con admiración en la tele. Parece una subida sacada, según el bichito, de una etapa del Giro de Italia. La lluvia, ligera, nos golpea en la cara, el suelo mojado, rodeados de un color verde intenso.

En una curva a izquierdas, dirigimos nuestras miradas al sur. Quedamos embobados al contemplar como el Sol brilla sobre Cabo de Gata. Como Almería disfruta de un Sol primaveral, y nosotros de unas nubes gris plomo que nos regala este baño de ilusiones y sueños ciclistas.

El reloj sigue corriendo impasible y llegan las últimas curvas, un par de minutos para el objetivo. Empiezo a gritarle, que lo meta todo, que ya no queda nada. Aprieta como un león, le hago una foto y lo dejo pasar. Voy detrás de él gritándole que esprinte. Sólo quedan segundos. Según su reloj llega en 1 hora 30 minutos 30 segundos. Según el mío en 1 hora 29 minutos 45 segundos. Objetivo conseguido.

El bichito te da sorpresas, sorpresas te da el bichito…
Desde aquí, la pregunta que lo cambia todo. El cambio de planes que determina el valor de una tarde. “que te parece, si en vez de bajar por los góngora, bajamos por otro camino que hay más adelante?”. Yo, dócil como un fiel animal de compañía le respondo “vale”.

Continuamos la marcha, hablando maravillas de la subida que acabamos de realizar. Ahora la vista se dirige al norte. Quedamos maravillados por la grandiosidad del paisaje. El agua corre por nuestras caras, que no dejan en ningún momento de esbozar una ligera sonrisa. Estamos disfrutando con la ilusión de un niño esta tarde llena de sorpresas agradables. El sitio, el ambiente y el contexto perfecto. Sólo se oye el ensordecedor silencio de la montaña, y de sus habitantes, que salen a nuestro camino, asombrados por esta visitan tan inesperada.

La bajada perfecta
Llegamos al lugar indicado para la bajada, unos metros después de los Góngora. Una valla nos impide el paso. El bichito utiliza su pase especial para acceder a este coto privado de caza.

El bichito ya había hablado de la bajado sobre mojado por los Góngora, diciendo que era una maravilla. Pues simplemente alucinante. Había llovido, el terreno ya no estaba suelto, así que bajada de ensueño para los que no dominamos el descenso. El bicho y yo nos mirábamos sin poder creerlo. Desde mi punto de vista mejor bajada que la de los Góngora.

Cuantas veces hemos mencionado en este punto al Congrio. Como hubiera disfrutado en esta bajada, sobre todo con el tramo que nos hemos ido encontrado más abajo, que era un poco más difícil. Lugar donde el bicho por un descuido, y en parado ha hincado la bici de delante y ha tenido un pequeño traspiés.

Exploración Mastrinkais.
A partir de la parte final de la bajada, han comenzado las divergencias en el GPS. Acostumbrados a que sea el Congrio el que nos guía con esa capacidad que tiene de ir vigilando las piedras del camino y las líneas de la pantalla, íbamos cogiendo caminos equivocados.

Los caminos buenos no lo parecían. íbamos por “no caminos”. Caminos, que estoy seguro, no han sido recorridos hace mucho tiempo, cubiertos totalmente por vegetación. Nos hemos llegado a ver pasando por tramos de vegetación que nos llegaba al pecho.

Seguíamos perdiendo cota, como le gusta sólo a un sector de la gente de antes, y las divergencias continuaban. Nos encontrábamos caminos rotos por la mano del hombre, que nos hacían bajarnos y continuar más adelante. Caminos que nos hacían dudar de su corrección. Hemos llegado a caminos enterrados por campos de cultivo, caminos alternativos a otros cubiertos por olivares. Finalmente nos hemos visto sin camino, con el Sol bajando lentamente hacia su letargo nocturno. Yo miraba el reloj y calculaba unos 45 minutos de luz. En este momento tenías la sensación que no había ruta de escape, ruta alternativa. Nos habíamos alejado mucho hacia el levante. Los molinos de Turrillas se veían demasiado cerca. Un cordón montañoso que había junto a nosotros seguía despertando la admiración en mí. A riesgo de quedar empalagoso, todo, todo lo que nos rodeaba era preciso, de ensueño, prados verdes, montañas curiosas, vamos, una maravilla.

Finalmente, ubicados en el “sin camino”, divisamos un camino al fondo. El bicho dice que no queda lejos en el GPS. Un error u otro “sin camino” en nuestro camino quizás mine nuestra moral, pero nuestro espíritu Mastrinkais, nos hace reír en vez de flaquear, así que nos dirigimos campo a través hacia el camino. Lo cogemos, no antes sin el bicho darle un cabezazo a un hierro que sobresalía de la pared de un cortijo. Gracias al casco.

Cogemos el camino y comenzamos otra zona alucinante, de toboganes, sube y baja a buen ritmo, y el Sol que sigue bajando. Nosotros apretamos y finalmente accedemos a la Rambla de Tabernas. Nos mosqueamos cuando la abandonamos, pero la volvemos a coger más adelante. Una cadena casi rompe de golpe las maravillas de esta ruta.

El final
Finalmente accedemos a la parte que menos gusta, pero que se pasa rápidamente gracias al buen sabor de boca que traemos, y a las miradas nostálgicas hacia el Puntal. Llegamos al Minihollywood, y tras frenar la bici, casi se me saltan las lágrimas cuando le digo al Bicho, “vaya pedazo de ruta que te has marcado, perfecta”. Son solo 50 kilómetros, pero intensos como nunca, completos como rutas de 100. Ha habido de todo, encima exploración y caminos nuevos.

Apuntes
Ruta: Mastrinkais total. Subida a buen ritmo, climatología con tintes televisivos, algo de frío, bajada alucinante, exploración inquietante pero genial, ruta PERFECTA.

El bichito de la luz: Se ha superado. Creía que lo llevaba preparado, pero su talante aventurero nos ha hecho disfrutar a los dos de una tarde de fábula. Su nota es superior a un diez, su lápiz, de oro de 24 kilates.

Un servidor: Todavía flipando. No miento si digo que hoy ha sido de esos días en los que te das cuenta de por qué te gusta tanto este deporte y por qué estás tan enganchado.

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Ruta en bici 141894 – powered by Bikemap 

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Hoy me he levantado, siendo el tercer día de la semana. No se como, pero hoy también tengo ganas de montar en bici. Me planteo hacer algo yo solo, pero de repente suena mi móvil. Es el bichito de la luz.

Me hace una propuesta irrechazable. Salida en vehículo hasta el Minihollywood, Subida al Puntal, bajada por los Góngora y rambleo por Tabernas para completar. Nos quitamos la hora y pico de llaneo para así hacer más intensa la ruta, vamos una gozada.

Yo he quedado con el bicho a las 4 de la tarde en Villa Inés.

Intesesados ponerlo aquí.

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MARTES. HOY SE SALE.

En nombre del Congrio, porque con la “primavera” se ve que está demasiado “ocupado”, os comunico que hoy se sale con la bici, MTB para los más audaces.

La idea inicial era subir al puntal y bajar por los baños, pero como he dicho, parece ser que el Congrio está demasiado “ocupado”. Que tendrá el congrio por ahí? Habrá que poner a trabajar al CSI Villa Inés.

Los rumores hablan de una ruta alternativa por las veredas de Alhama.

En fin, para los “ocupados” a partir de las 19:30 y para los desocupados, hora de quedada a las 16:00 – 16:10  horas en el semáforo de Villa Inés. La ruta ya se decidirá sobre la marcha.

Para los que tengan que trabajar, recordad el chascarrillo de los mastrinkais para las despedidas (desde el cariño).

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SUBIDA A ENIX: UN PASEO POR LAS PIEDRAS.

La esencia de los mastrinkais determina que no hay salida pequeña. Un mastrinkais es un ciclista attípico, una especie única. Para entenderlo hay que estar junto a él.


Todo ha empezado esta mañana con un correo electrónico, “Esta tarde salgo con la bici, que decís?”. Ahí ha comenzado esta pequeña historia. Una historia, que en mi cabeza, sentado junto al ordenador, me deja un sabor agridulce.

A las 16:15, el congrio me ve aparecer al fondo. No cree lo que sus ojos ven. Se le olvidan los 33 segundos 22 centésimas que he llegado tarde. Su cara de asombro es debido a que aparezco con mi antigua bicicleta, sin aire en la horquilla, y una transmisión castigada por el paso de los años y las batallas vividas.


Tras pedirme explicaciones, y no recibirlas satisfactoriamente por la incoherencia de mis palabras, emprendemos la marcha.

Hoy han subido dos mastrinkais, uno disfrutando por su grandiosas sensaciones sobre la bicicleta. Detalle que ha marcado el carácter dulce de esta salida. La situación vivida por el congrio el sábado fue una simple pájara, de las que todos hemos sufrido sobre la bicicleta. No ha habido bajón de forma. Esas dos semanas no han causado mella en él. Venía de batir marcas en otras disciplinas, y hoy estaba que se salía. Según mi teoría, es primavera y este niño no está fogado. Ya sabes Congrio, más conejo de carne y menos zambomba.

Ahora centrémonos en el calvario personal que he vivido. La subida ha comenzado con la bici saltando de plato, del grande al pequeño, del pequeño al mediano, realizando todas las combinaciones posibles. A la vez saltaba de un piñón a otro, y en el mismo piñón resbalaba. Cada incidente de este tipo transmitía un latigazo a mis músculos, que iban acusando cada vez más el cansancio, haciéndome agachar la cabeza.

Mientras el individuo que llevaba a mi lado iba increpándome que le estaba jodiendo el entrenamiento. Hacía caballitos, decía esa frase tan graciosa de “me aburro”. Gracias que no se ha puesto al alcance de mis puños.

A la presa hemos llegado 5 minutos después del tiempo realizado por el congrio y yo otro día (teniendo en cuenta una miniparada del congrio para saludar a un colega). Al cortijo hemos llegado con 6 minutos de retraso.

Hemos seguido nuestro camino entre risas y proyectos futuros que quedarán en meros sueños ciclistas. Hemos pasado la loma de los pinchazos y hemos iniciado la segunda parte de la vuelta. El congrio ha subido como una exhalación y me ha esperado en la “cumbre”.

Comienza el descenso. Algo se respiraba en el ambiente. No tenía buenas sensaciones. Las achacaba a la pena sufrida en la subida, pero el futuro inmediato me tenía preparada una mala pasada. El congrio se adelanta, yo le sigo. La diferencia entre mi nueva bicicleta y esta es inexplicable. Voy tragando todas las piedras del camino con mis muñecas, ya que todas las “turbulencias” eran transmitidas desde mi horquilla de “NO SUSPENSION”.

Es entonces cuando llegamos al peor tramo de esa bajada. Siempre la miro con recelo, paso con cuidado. Llegas con velocidad. Y es esa velocidad la que te hace pasar rápido, casi flotando sobre el mar de piedras.

Esta tarde no ha ocurrido así. He entrado más hacia la izquierda que de costumbre. A partir de aquí me he visto inmerso en una espiral de descontrol que no auguraba un final feliz. De repente la vista se ha nublado. Mi intención era disminuir la velocidad, el cambio de dirección se ha hecho inviable. El camino giraba levemente hacia la derecha y mi dirección era en sentido contrario, hacia el borde del camino. Las piedras que encontraban mis ruedas eran cada vez más grandes y más difíciles de rebasar.

“Torre de control, solicitamos permiso para aterrizaje de emergencia” “Imposible, las condiciones no lo permiten” “Torre de control, no hay otra posibilidad, tenemos que aterrizar” “Pues agárrate los machos, te vas a cagal” El piloto, en este caso yo, despliega los flaps de la horquilla delantera, que para los que no la hayáis visto, son las pegatinas de SID que tiene a medio despegar después del baño del brujo. Doy un grito percatándome de lo que va a ocurrir. Este sirve para que el congrio sea expectador de excepción. Una gran piedra detiene rápidamente esta carrera hacia el infierno. El tiempo se detiene, la bici se para en seco, no veo el manillar, suelto las manos, estoy en el aire, veo delante de mí una gran mata de esparto. Empiezo a tocarla con las manos, parece blandita.

En ese momento siento un dolor intenso en la rodilla izquierda. Acabo de golpearme la rodilla y los dos gemelos con las piedras, pero caigo de cabeza en la mata de esparto. Que blandita. Rápidamente vuelvo a la dolorosa realidad. Estoy tumbado escuchando las preguntas del congrio “pero que haces?” “pues nada, pegándome una púa, que tengo ganas de que llegue el verano, no te jode” (pienso yo).

Pasan el minuto. Ese minuto en el que intentas concentrarte en el dolor. Analizas cada sensación, buscando si has sufrido algún daño grave. Solo es dolor. Me miro la rodilla, ya ha comenzado a hincharse. Contesto con dificultad a las preguntas del congrio. Hago un esfuerzo y me levanto, voy cojeando hacia mi bici, se la pido al congrio y me voy con ella andando. Me vuelvo a subir.

No ha terminado el calvario. Entre el dolor que experimento, en otra zona de piedras, tengo que sacar el pie de la cala. Casi vuelvo a caer. Llegamos al final del camino de piedras y me doy cuenta que no llevo botella. Me la he dejado, así que el congrio poco menos que me obliga a volver al lugar del siniestro.

Dejo la bici antes de las piedras y me acerco andando. El congrio me sugiere que no corra, no vaya a torcerme un pie. Recupero la botella y volvemos.

En el descenso, en una curva, casi vuelvo a caer. En mi cabeza sólo pasa un pensamiento, volveré a ver a mi mujer? Le digo al congrio que le transmita mis últimas voluntades?.

Terminamos el descenso, y nos vamos a enseñarle a Diego mi nuevo tatuaje. Desde aquí mando un mensaje-sugerencia a Diego. Si no quieres que se te metan en la tienda tíos tan pesados como nosotros, pon guardas de seguridad, hombre!.

Terminamos la tarde en casa del congrio, echándole aire a las suspensiones. Vuelvo a mi casa con cautela. Hay demasiados coches en la carretera, y con un pensamiento en la cabeza. Increíble, como pueden haberse enterado el bichito y el ambus de mi caída? CSI Villa Inés

No me importa haber sufrido esta tarde. Lo que no te mata te hace más fuerte. Somos más duros que las piedras.


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CRACK

Eso básicamente es lo que ha hecho el cuadro de mi bici a la altura de la tija del sillín. Un duro revés. Ahora mismo estoy sin montura. Justo en el peor momento, cuando más picado estoy con el tema. El congrio tiene como consuelo su Trek 8000 (un bicicletón), pero yo sólo dispongo de mi bici de carretera y nada más. Esta tarde ha habido un momento muy triste. Me decido a salir con la bici, quedo con el congrio. LLEGO A MI HORA. Empezamos a subir el Alto del Quemadero, me noto las piernas llenas de electrolitos, y pienso, hoy vamos a entrenar bien. Comenzamos a subir y sale el tema de esa “supuesta” grieta que había detectado en el cuadro tras la subida al Calar Alto, le ofrezco al Congrio parar para que la mirara. Cuando me bajo, me quedo frío como el hielo. Ahora no hay duda, no es la pintura, es una grieta. El congrio lo confirma y sólo acierta a decir “que putada”. En ese momento yo estoy en una nube, no soy consciente del tema, pero se que realmente es “una gran putada”. En plena crisis, sin un puto duro, y con un cuadro fisurado. Llego a mi casa, le lloro a mi mujer, y comienzo las gestiones. Miro en internet, en foros, las opiniones son diversas. No aclaro si el cuadro tiene garantía. Llamo a Andorra Jorma Bike. Me dicen que ya no llevan GT, que no saben si está garantizado, que mire la garantía de la bici. Que si sí tiene, que ellos se encargan. Así que ahora estoy en ese periodo de incertidumbre, sin saber si el cuadro tiene garantía, sin saber si podré comprarme una bici, pero sí sabiendo que no tengo bicicleta de montaña.

Para mañana he quedado con el Montoya mayor para que me deje la suya, pero eso sólo es una medida provisional, no una solución.

Pues eso, triste estampa la de darse la vuelta en el Alto del Quemadero, sin apoyar el trasero en el sillín y volviendo a la casa. Que triste retirada.

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Jueves, 4 de Diciembre, nocturna

04/12/2008 1 comentario

Ya sabéis, como casi todos los martes y jueves, a las 19.30 en el mercado de la rambla. Confirmados por ahora Víctor y yo.

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SALIDAS MTB PADILLA Y SU PANDILLA

11/10/2008 1 comentario

A ver, pa los que estaban interesados os envio futuro calendario Padilla con fechas. Aunque todavia no se han publicado las horas.

La ruta que falta en ese calendario, es la de los Sanchos que es proximo 19 de octubre y se sale de Ocaña desde la plaza a las 9:00. Son 40 km Dificultad media. Vamos que nos vamos

Un saludo PPKPEL

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