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Gergal – Los Sanchos – Gergal
Filabres, con los primos de Murcia
Crónica de Pepe Beatle, buenísima
Si señor, otra ruta Mastrinkais , porque aunque el IBP de la ruta corresponde a otros tiempos en su dureza, detrás de los digitos hay otra lectura.
Para asistir al punto de encuentro, hubo sacrificio y del bueno.Por ejemplo hay quien se levantó a la hora de los panaderos, para coger un tren y llegar al Montellano vía transbordo en Abrucena. Pero hay quien se acostó a la hora de los panaeros con una torta como un pan de pueblo de grande y se levantó ,sin haber dado tiempo a destilar el alcohol, que hubiera hecho coronel a un sargento de la guadia sivil en un control de alcoholemia. Por eso, que se penó y a lo grande, como solo sabe hacerlo un mastrinkais.
La ruta, como corresponde al lápiz de nuestro artista favorito, dibujó la distancia más corta entre dos puntos,pasando por Antequera ,pero además abandonó su estilo hiperealista para dar un toque de mano alzada que suavizara la brusquedad de los rasgos en el lienzo , en pos de dulcificar la vista de la obra a algunos que no están acostumbrados a tanta rudeza. Y , porque no decirlo, el artista tenia un día facilón para suavizar las lineas más quebradas. Pero el mundo de la creatividad no esta sujeto a la exactitud de las matemáticas y nuestro destino, pasó de nuevo por Antequera, eso sí, esta Antequera estaba 2.200 metros. El lapíz pareció haberse revelado a la mano maestra y recondujo los trazos a la técnica tradicional, sufrimos todos, más los nóveles, que rompieron cadenas, para liberarse del cansancio. Y el propio artista ,para acabar un cuadro que merece pertenecer a su colección ,pese a no ser su obra maestra.
De otras artes, que se utilizaron en el día de ayer , ya han opinado sus protagonistas.
El tercer tiempo fue de los grandes , gracias a Diego y sus colegas, que permitieron que los disfrutáramos todos los que habíamos hecho la ruta ( el congrio se volvía en bici, solo desde Gergal). Por cierto gracias al piernas estamos en casa , pues nos avisó que había controles a la entrada de la autovía, y por los tanques que nos bebimos, estaríamos a la sombra.
Pues eso, otro día MASTRINKAIS, que no se repetirá.
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Almería – Calar Alto – Almería, 24 de Octubre
Bichito dice:
Es la TERCERA edición de esta locura, hace ya dos años el Congrio y yo decidimos hacer lo que más nos gustaba. Sin preparación alguna quedamos el último fin de semana de octubre para subir al punto más alto a nuestro alcance, el Calar Alto ¡Qué cojones! En aquella primera vez a nadie se le ocurrió acompañarnos en la ruta entera, pero Víctor sí lo hizo hasta Gergal, y bien que se lo agradecimos, porque la compañía hace mucho en estas grandes salidas. De aquél día solo recuerdo que llegué a casa muerto, y con la satisfacción de hacer la prueba más dura que se podía.
El año pasado, la segunda “edición”, nos acompañó Juanfra de almeríamtb y también se lo agradecimos. Por el Montellano apareció Pepe otro colega de almeriamtb pero debía estar más fuerte porque tiró por delante, y ya casi no le vimos. Por supuesto que ya no nos pareció “tanto” hasta el punto que el Congrio se atrevió con el Puntal a la vuelta.
Este sábado será la tercera vez, espero que vengan más compañeros… para nosotros es una clásica, es nuestro origen, que repetiremos todos los años que podamos y siguiendo nuestra filosofía: “Yo voy aunque sea sólo”.
Ahhh! Y este año saldré con la metralleta… de ir tirando.
Más información de años anteriores:
http://www.losmastrinkais.com/2008/10/26/25-octubre-ii-edicion-almeria-calar-alto/
http://www.losmastrinkais.com/2008/10/25/25-octubre-almeria-calar-alto-puntal-almeria/
http://www.losmastrinkais.com/2007/10/06/almeria-calar-alto-no-es-para-tanto/
A las 8.00 en Villa Inés
Sábado 29 de Agosto, exploración por los Filabres
MARTES. NO ES MAL DÍA PARA PEDALEAR.
Somos gente afortunada. Unos más, otros algo menos, pero hacemos lo que nos gusta, pedalear, y si es junto a gente de antes, mejor. Si es junto a congrios, mejor. Si todo ello se hace en un escenario tan salvaje como las inmediaciones del Calar Alto, conseguimos elevar la ruta a un estado de satisfacción emocional tan grande, que no puedes evitar sentir una paz interior durante y después de esta tarde tan difícil de describir con simples palabras.
Quiero pensar que los integrantes de los mastrinkais tenemos una energía especial, un karma característico, ya que, difícilmente hacemos una ruta sin que pasen multitud de anécdotas, y hoy no iba a ser menos, por supuesto.
Tres guerreros del mountainbike, tres, cada uno de su padre y de su madre, tres mastrinkais quedan a las 4 y media. Inexplicablemente Germinator, un servidor, llega a su hora, pero con un pequeño pellizco en el estómago. Al meter la bici en el coche, noto como la rueda trasera va floja. Llego con el tiempo justo y pinchado “la que me va a caer de estos dos comeollas…” pienso. Pero no están. En ese momento recibo la llamada del congrio haciéndome creer que me están esperando. Me bajo rápido y comienzo a arreglar el pinchazo. Ellos llegan renegando como siempre. Me recuerdan a los muñecos de José Luis Moreno. No os recuerda el congrio a Monchito? Y el bichito, acaso no os recuerda a Rockefeller? Bueno, serán suposiciones mías. Quizás yo me parezca a Doña Rogelia.
El caso es que salimos a las 5 menos 10 aproximadamente. El bicho no se anda con tonterías. Las primeras pedaladas a saco, tipo carrera. Monchito, que diga, el congrio se queja mientras jadea. Vamos fríos y el bicho nos calienta a base de bien. Tenemos que tirar de testiculina y aplacar la ira del bicho, pero no es fácil.
El ritmo de subida es infernal, sin cabeza, sin pensar en qué vendrá después. Los kilómetros de subida van pasando y la media ronda los 15 km/h. y sin bajar ritmo. El congrio va sobrado que te cagas. Yo, en mi puntillo diésel, y el bicho nos sigue muy de cerca. Olula de Castro, y cogemos una carretera-sendero que nos lleva a Castro Filabres, un pueblo invisible. En dicha carretera el congrio casi se sube en el radiador de un todo terreno y se va a dar una vuelta por ahí. Nos da un buen susto, pero ya sabéis, los congrios se caracterizan por su gran agilidad, así que no hay mayores problemas.
Las ruedas giran por encima de piedras, por encima de asfalto, por encima de todo, y la belleza del paisaje va creciendo exponencialmente mientras avanzamos. Quizás la belleza del paisaje, quizás la pérdida de cobertura del GPS del bicho, o quizás un mapa almacenado en el GPS distinto al de la ruta prevista, hacen que nos adentremos en la sierra por el camino equivocado. Los tecnológicos se paran una y otra vez, tocan sus instrumentos, los giran, le dan vueltas, los agitan, pero no consiguen ver el camino. Yo mientras miro al cielo, tras la inmensidad de la roca, surgen nubes grises como el plomo. La montaña nos avisa que estamos en sus dominios. Durante el resto del camino mantenemos la cautela, siempre tranquilos ante la facilidad de escape.
Llega el momento en que decidimos dar la vuelta. Ya que habíamos bajado bastante, así que toca subir, especular en cada cruce de caminos y volver al camino seguro. Aquel camino conocido por el bichito de la luz. Más vale sabiduría popular que GPS de última generación.
Entramos en el camino que nos lleva al tallón alto, camino hacia el cielo. Avanzamos por un camino rodeado de grandes montañas, una belleza, que como he dicho, va creciendo a pasos agigantados. La poesía del momento se ve interrumpida por una llamada al bicho. Son buenas noticias. Ya lo sabíamos, pero era para ultimar los detalles de equipamiento de su tan esperada bicicleta. Esperada por él y esperada por el congrio. Con suerte la tendremos mañana entre nosotros, y pronto recibirá el bautizo para pasar a ser una mastrinbike.
Entramos en zona de pinos. Las recientes talas hacen que el suelo esté cubierto de restos de la misma. Las ruedas parecen pegarse al suelo, incluso en bajada. Durante este trayecto surgen pequeñas anécdotas que arrancan risas, que rompen la monotonía del “que guaaaapo!!!”, sobre todo la llegada de zonas “técnicas” de barro, o mejor dicho pequeños charcos que casi hacen que nos subamos unos encima de otros con las bicis. Vaya torpeza. Que tiemblen los participantes de las carreras a las que vayamos proximamente.
Finalmente, tras los retos del incombustible congrio, imposible de batir, llegamos a la carretera que da al Calar Alto. El día se acaba. Hablamos del frontal que llevo en la mochila. En este momento nos da risa, más tarde no dará tanta, bueno sí, definitivamente van a tener razón aquellos que piensan que estamos bastante locos.
Comienza la bajada hacia la rambla de Gérgal. Ha sido una bajada normal, porque si os digo que ha sido alucinante, que tenía unas curvas cerradas impresionantes, que te arrancaba una sonrisa mientras bajabas, vais a pensar “como siempre”, así que ha sido una bajada normal.
Pasando una zona técnica de las de verdad para el bicho y para mí, de las alucinantes para el congrio, noto sensaciones extrañas en la rueda delantera. Voy mosqueado, no voy a gusto. Efectivamente, he vuelto a pinchar. El terreno es demasiado “salvaje” y llevo en la cubierta una espina que hace que paremos cuando menos hacía falta. El Sol hace tiempo que se fue. En la profundidad de los valles reina las sombras y la oscuridad. Cambiamos el pinchazo todo lo rápido que podemos, mientras el bicho nos ilustra acerca de la historial del lugar, y finalmente terminamos desembocando en la rambla.
Conforme transcurre la rambla, pasamos de una visión tridimensional a otra bien distinta, sin relieve, donde se distinguen pequeñas manchas a gran velocidad. Vamos cogiendo todas las piedras, todas las ramas. Entre el silencio del anochecer se escuchan los perros, cercanos, las piedras golpeando los cuadros, los gritos del congrio arrancados por los latigazos que le propinan las ramas del suelo. El bichito entona su “soy minero”. Creo que jamás se hubiera imaginado ir de noche por la rambla de Gérgal, intuyendo más que viendo el camino.
Pienso en coger el frontal, pero la cercanía del pueblo de Gérgal es inminente, pero la luz cada vez es más escasa. Tanto, que llegando a Gérgal le digo al congrio “Dios, mira que pedazo de casa, de quién será?” Pues resulta que era el Castillo de Gérgal, así que fíjaros si iba fino.
Cogemos un desvío a la derecha que nos introduce en el pueblo. Me suena la subida, un repechón corto, pero de los buenos. El congrio va por delante, detrás el bicho, y yo cerrando. Me acerco al bicho, y cuando me pongo a su altura, cerca de él, realiza un giro repentino y sufro una cornada inesperada. El, por su complexión más delgada, sale disparado, poniendo pie a tierra en pleno repechón. Se mantiene en silencio, pero noto su ira como rayos fulminantes sobre mi. Aún así, y con la mala influencia del congrio, no puedo aguantar la risa. Mientras esto ocurre, vuelve a caer, esta vez al suelo. Nos miramos incrédulos. Los pedales parecen estar demasiado duros. Finalmente la ira se convierte en la amenaza de sufrir dos hostias suyas cuando pasa a mi lado. Se ve que aguantarse la risa no es bueno, porque siento un dolor en los abdominales insoportable. Intento terminar la ruta vivo, así que paso de hacer sangre del tema.
La carretera nos lleva a Montellano, de donde partimos hace 4 horas y media. Que gran tarde, inmejorable. Ciclismo del bueno, paisajes impresionantes, bichos y congrios, y encima aventura bestial. Qué más se puede pedir? Sí, se me ocurre algo, poder haber parado en el Montellano a ponernos ciegos de cerveza. Las obligaciones familiares, en este caso del bicho, han abortado la idea, con lo bien que olía. Seguro que otra vez será.
1 de Marzo, Ruta del Desierto AlmeriaMTB
Señores, no esperen una crónica como la del gran Germinator, lo mío no es eso. Así que voy a poner de manera esquemática lo que ha sido este gran día de bici. Seguro que se me olvidan un montón de cosas, así que, para eso están los comentarios.
Nos hemos juntado 12. Desde Almería 10 Castillo, Jorge Jr, Jorge Senior, Aristides, Laure, Tonisasa, Robin, Joaquin. Angel y yo, a las 8.15, en miniholiwood se incorporan JoseA y Juan Corominas, justo cuando empieza la fiesta Casillo, Juan y JoseA deciden regresar (sabios que son ellos). Por cierto Jorge, si, este párrafo te suena por que lo he copiado de tu comentario en vuestro foro ya que no controlo aún todos vuestros nombres, jeje.
La primera mitad de la ruta ha sido bastante rápida ya que el terreno estaba muy bien. Luego han venido las subidas donde la cosa se ha puesto fea. Después de la primera subida, hemos comido por segunda vez y empezamos a bajar. Después de un par de equivocaciones sin importancia, (siento a los que subieron aquella pedazo de cuesta, jeje) volvemos a empezar una subida, esta vez un poco más llevadera que la primera. A partir de ahí la ruta ha sido más bonita aún si cabe. Bajadas rápidas por pista, rambla arenosa, y la mejor parte, una rambla muy estrecha que lleva bastante agua y que en algunos tramos formaba pozas que tenían más de 2 metros de profundidad. Después de mojarnos los pies un poco, continuamos por otra pista que ya si nos lleva hasta el último tramo de rambla y al final de la ruta del Desierto.
Ya a esas alturas no llevábamos nada de agua o comida y se decide parar en el bar de la gasolinera del cruce. Pero estaba cerrado y nos dirigimos a Almería en busca de algo con más clase… “El Goloso”. Un bar que está cerca del Farolo y en el que algunos hemos repuesto las fuerzas generosamente. (mirad las fotos de las hamburguesas!). Decir que este tramo de la ruta, el del Goloso, solo ha sido completado por los más duros del día, jeje, Toni, Robin, Jorge Jr, Ángel, Laureano y un servidor. Aprovecho para dar las gracias a los capitalistas del grupo que me han invitado, os debo una!.
Que más puedo decir, ruta, compañía, paisaje, inigualables.
S.Filabres – S.Nevada, de sol a sol
Si queréis que os cuente la versión corta de la ruta de hoy sólo leed:
Banda sonora: Diesel Power “Prodigy”
Sorpresa: Bichito DH
Dieta: Pera y lata de atún, de postre tripa de morcilla y choricico regados con litrona de cerveza.
Consejo: El jamón york es muy pesado, no hables con él, cómetelo
Lema: Los más duros.
Para los que queráis saber más…
Prólogo
Son las 7:30 h. de la mañana. Hoy es 17 de enero de 2.009. Abro los ojos con esfuerzo. La habitación está oscura. A mi lado yace una bella mujer. Para qué coño he de levantarme?. Doy mi primer trago de saliva, es pastoso. Mi cuerpo es pesado y hago balance. Ayer me levanté a la misma hora, trabajé (aunque no os lo creáis, incrédulos), comí y me fui con dos amigos a pedalear juntos. A la vuelta mi mujer me esperaba para hacer cosas juntos, y entre ellas salir de marcha. Mi día termina a las 3 de la madrugada aproximadamente. Y ahora donde voy?. Salgo de mis pensamientos y comienzo a correr. Un pequeño ser de formas alargadas me espera en breve, amenazando con hacer ruido. Me visto, y a mitad de desayuno suena el móvil. Ya está el congrio en mi puerta. Él sospecha que estoy en pijama y utilizo mi casco para asomarme por la ventana y simular que falta poco para que baje. Termino de comerme mis tostadas mientras oigo la llamada de la madre naturaleza representada en forma de defecación de textura blanda.
Mientras el congrio me insulta de diferentes maneras, colocamos las bicis en el maletero, sin no antes, y gracias a la inestimable ayuda del mismo, retirar todas las carpetitas del trabajo. Salimos hacia Gergal, parando antes en la gasolinera y recibiendo las miradas curiosas y ardientes de unas muchachas maduritas. Nuestro modelito Nevasport tendrá algo que ver. Tras un rato, llegamos a Montellano. Allí están montando los Jorges, saludos, presentaciones y comenzamos a rodar en busca del bichito de la luz. La mañana es clara, luce el Sol, pero hace helor.
Capítulo 1: El tronchacadenas de Franco.
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