Archivo
LA PEZA: SUBIDA POR EL CAMARATE
Después de muchas deserciones nos presentamos cuatro valientes, Carlos Cano, El Vitel, Carlos el carbonero y yo, en busca de la sierra fresquita y con la intención de hacer una rutilla corta, para que el tercer tiempo fuera amplio. Y ya la cosa empieza “torcía”, el Vitel que se queda dormido y Carlos Cano que en vez de meterse a La Peza me llama por teléfono en la Venta del Molinillo. Pero bueno, esto sólo supuso salir media hora más tarde.
Me hago cargo de la cámara de fotos, la saco, la enchufo, ¡Dios y la batería! Eso es lo que tiene tener niñas en casa, que disponen de nuestras cosas. En este momentos nos miramos todos y nos acordamos… ¡Dónde está el Congrio! ¡Y la cámara del club!
Menos mal que desde que empezamos a pedalear nos dimos cuenta rápidamente que el entorno iba a ser grandioso, y por supuesto empezamos “tó p´arriba” en medio de un encinar hasta que al volver de una curva… ¡Una valla! Pero de las serias, con cámaras de vigilancia, advertencias y demás. Esto nos causa un profundo estupor, pero lo que verdaderamente nos hizo desistir de saltarla era el perro que tenían al otro lado amarrado a una cadena, de veinte metros. Comienzan las dudas en Los Carlos, son novatos, el Vitel me mira y él no duda sabe que acabaremos la ruta, aunque no sabe por dónde. Decidimos subir a trochamonte con la intención de empalmar con un camino más alto, pero nos damos cuenta que la valla es infinita y que en algún punto tendremos que pasarla, aumentan las dudas en los novatos que hacen amago de abandono de la causa. Los de antes nos ponemos serios y se decide rodear la finca por abajo, todos aceptan la solución pero esto supone alargar la ruta 14 kilómetros más.
Y ya llegamos al Camarate, la subida a los cielos, por un camino al principio empedrado, es como subir por el pavés, y luego embarrado, porque el agua va fluyendo por él desde las cumbres. Pasamos cancelas, la plaza de toros y las vacas sentadas en medio del camino. También senderistas, casi a nuestro propio ritmo, y nos cruzamos con ciclistas que bajaban, primero dos y luego otras dos que hicieron retorcer el cuello a alguno. Llegan las averías, el Vitel rompe la cadena de mientras Carlos Cano y yo esperamos arriba contemplando el Picón de Jérez y aquellas montañas. Ahora toca el Sendero de la Gloria porque, en este sentido, es un orgasmo ir seis o siete kilómetros por un camino de medio metro de ancho por encima de 2.100 metros de altitud y con los tresmiles de Sierra Nevada a nuestra izquierda. Volvemos a esperar, el Vitel otra vez, los manitas han montado la cadena por dentro del desviador, pues quitan el desviador ¡qué un mastrinkais se vale con un plato sólo!
El Carbonero tiene hambre, el Vitel sed, llevamos como una hora en las alturas buscando un árbol, como no lo encontramos paramos en mitad de la nada, en una peña ¡qué un mastrinkais no necesita sombra! La bajada es impresionante por una ladera descarnada, pasamos multitud de riachuelos y llegamos a una zona de cortijos donde nos encontramos un montón de cercas que hay que ir abriendo y cerrando, al carbonero le pica una avispa, se queja ¡Venga coño si eso no es ná! El hombre sigue y se calla. Cogemos cerezas y seguimos por un desfiladero impresionante con el arroyo de Tocón a un lado. En Tocón secamos la fuente de agua y decidimos volver por la carretera, el sol caía a plomo y algunos iban pidiendo tregua. Volvemos a toda mecha me choco con otra avispa, me pica, me la arranco de cuajo y tiro más fuerte para pasar a Carlos Cano ¡No jodas por una mierda avispa me voy a parar! Llegamos a La Peza buscamos el bar como los buscadores de oro del Oeste, comentamos el día, bebemos birra fresca, exaltamos nuestra amistad y nos vamos. ¡Somos Mastrinkais!
Hoy tengo la cara, donde me picó la avispa, como un pan. Al Carbonero que le picó en el pecho, seguro que hoy tiene tres senos.

Almería – Calar Alto – Almería, 24 de Octubre
Bichito dice:
Es la TERCERA edición de esta locura, hace ya dos años el Congrio y yo decidimos hacer lo que más nos gustaba. Sin preparación alguna quedamos el último fin de semana de octubre para subir al punto más alto a nuestro alcance, el Calar Alto ¡Qué cojones! En aquella primera vez a nadie se le ocurrió acompañarnos en la ruta entera, pero Víctor sí lo hizo hasta Gergal, y bien que se lo agradecimos, porque la compañía hace mucho en estas grandes salidas. De aquél día solo recuerdo que llegué a casa muerto, y con la satisfacción de hacer la prueba más dura que se podía.
El año pasado, la segunda “edición”, nos acompañó Juanfra de almeríamtb y también se lo agradecimos. Por el Montellano apareció Pepe otro colega de almeriamtb pero debía estar más fuerte porque tiró por delante, y ya casi no le vimos. Por supuesto que ya no nos pareció “tanto” hasta el punto que el Congrio se atrevió con el Puntal a la vuelta.
Este sábado será la tercera vez, espero que vengan más compañeros… para nosotros es una clásica, es nuestro origen, que repetiremos todos los años que podamos y siguiendo nuestra filosofía: “Yo voy aunque sea sólo”.
Ahhh! Y este año saldré con la metralleta… de ir tirando.
Más información de años anteriores:
http://www.losmastrinkais.com/2008/10/26/25-octubre-ii-edicion-almeria-calar-alto/
http://www.losmastrinkais.com/2008/10/25/25-octubre-almeria-calar-alto-puntal-almeria/
http://www.losmastrinkais.com/2007/10/06/almeria-calar-alto-no-es-para-tanto/
A las 8.00 en Villa Inés
SÁBADO 27 DE JUNIO. ATAQUE A LA SIERRA DE BAZA.
¡Vamos! Por deseo del Congrio, no os perdais esta ruta por el interior de la Sierra de Baza. 112 kilómetros y los mejores y más recónditos rincones de la Sierra. No sé si será dura o no, pero lo que es seguro es que no la vamos a volver a hacer. A las 8 en Escullar.
II MARCHA SIERRA DE BAZA
Bueno, bueno… que sorpresa. Resulta que ni Ronda, ni la del Postero Alto, esta marcha de Baza ha sido espectacular. Ya conocíamos los paisajes de esta sierra, pero nos han metido por unos caminos… en fin le pongo un diez.
Hemos tenido que madrugar un poco y a las seis y diez ya estábamos de camino, y eso que el congrio y yo nos hemos escapada por najas de dos petardas maduritas que llegaban de marcha a esa hora y nos han mirado lascivamente, y es que la parte noble de Vila Inés tiene un peligro…
El congrio se ha tirado todo el camino bostezando y por un momento ha pretendido darme lástima con lo del virus, que si no he comido ná en tres días, pero con la cintura que me caracteriza he cambiado de tema y le he dicho ¡Venga picha no me comas el coco que estas más fuerte que mazinger zeta! Y después de completar mi labor de psicólogo de los mastrinkais llegamos a Baza, es temprano, muy temprano y desayunamos junto con los barrenderos a las afueras de Baza. Llegamos a la salida y comienza la labor social, saludamos a gente que ni conocemos. Diseñamos la táctica, es fácil, salimos los últimos y a remontar.
Por supuesto que el congrio no me hace caso y no lo veo ni en la salida, se va p´alante. El conde se queda por detrás, el hombre no soporta la marcha de la noche de antes y la bici, como no se adapte pronto le veo poco futuro.
Yo voy a medio gas hasta que me doy cuenta que Vanesa va delante de mí, acelero en una cuesta por salvar el poco orgullo que me queda y pienso “esta me pasa dentro de ná”.
UNA DISPARATADA VUELTA POR EL CAMINO DE ENIX
La leyenda de los mastrinkais está labrada de grandes aventuras, de salidas de cientos de kilómetros, de esfuerzos continuos, de conquistas de nuevos caminos… pero también de rocambolescas historias.
Todo lo que ha pasado esta tarde es verídico… pero la cosa empezó por la mañana. Sí en el desayuno del club, porque en este club se quedan todas las mañanas para desayunar (para no perder tiempo durante las salidas). Esta mañana éramos tres, unos con hora libre, otros con poco trabajo y alguno que por lo visto ¡nunca trabaja! Germinator quería salir esta tarde temprano, el congrio el pobre esta con la “depre”, por lo de la lesión, y yo creía que tenía una importante reunión de trabajo esta tarde, total que no había salida.
Pero cuando llego a casa y me felicitan el día me doy cuenta que es día 19 y no 24 (pero en qué mundo vivo.) Total que llamo a Germinator para salir y si por poco se le atragantan los garbanzos. ”Sí, sí, a la cuatro y cuarto para hacer la vuelta del bicho, ok”.
Claro que dos días puntual, eso es abusar… así que otros 5 minutos de clavo, que se añaden a mi sumatorio mental (debo llevar como catorce horas) con la intención de cobrármelos algún día.
Total que sí la bici nueva, que si el congrio, que si vamos a pelar al ambus, que si los cuñaos parecen una secta… hasta que una frase de Germán me hiela la sangre: “Pepe ¿llevas cámaras de válvula fina?”, “No me jodas Germán que no traes cámaras por el camino de Enix”, “No si hoy no va a dar la casualidad…”
Unos cuarenta minutos más arriba, justo en el kilómetro 16, de 32, ¿Os acordáis del sendero ese que sube al cortijo abandonado que está encima de una lomilla? Pues sí, ahí dice el muy mmmm que ¡HA PINCHADO! Lo que acontece a partir de aquí hace honor al título del post.
Cuando ya todo parecía perdido me acuerdo que llevo parches (la famosa cajilla donde llevo veinte euros para invitar a cerveza). Germán ve el cielo abierto y además afirma “Buehh, si el otro día estuve toda la tarde poniendo parches”. La verdad es que cuando lo vi con tan “escasa” destreza le advertí que solo llevaba tres, pero dijo que con uno era suficiente, suficiente para cargarnos la cámara.
Tenemos que bajar ya como sea, vamos juntos, el andando y yo en bici, así que cogemos el teléfono (el suyo, porque yo no llevaba, jejeje…) y llamamos al congrio para ver lo que podía hacer y lo que hizo fue partirse de risa. Joder esto no tiene remedio, “Mira, Germán, yo bajo a toda hostia, voy a la tienda, traigo cámaras y de mientras tú sigues bajando.” Pero a los doscientos metros, el corriendo y yo en la bici, iba a mi lado y me dice “¡Qué, así vas a bajar!” Acelero más por orgullo propio que por habilidad.
En la bajada me asaltan muchas dudas, si voy muy rápido luego tendré que subir mucho, pero si voy lento se nos va a hacer de noche. Veo uno que sube “¡Ooooye llevas cámara de válvula fina!” y responde “No si yo sólo he salido a darme una vuelta”, “La mare de Deu, que eeeeeeempanao.”
Llego a Geonatural, llamo la atención y Diego me aprovisiona con dos cámaras, una bomba en condiciones y un adaptador para la válvula (¡GRACIAS!) espero que por lo menos el geminator haya pasado a pagarlas.
Subo a toda leche, pero el tetabrik tenía muy poca, y nos encontramos, gracias a Dios, a dos o tres kilómetros del Quemadero, el muchacho bajaba corriendo y dice que “atajando”, vete a saber por dónde se ha despeñado. No llega a hacerse de noche ¡Ufff! No quería sacarme el título de minero y he estado a puntito. Pero todavía faltaba una amenaza, “Pepe, mira que si nos cruzamos con el Champou que está a punto de subir”, “¡No me jodas! Y tira por las callejas, a ver qué le decimos…”

Dale, dale, dale...

Así vas a arreglar tú el pinchazo...
VUELTA AL CORAZÓN DE ALMERÍA
El sábado, día 14 de Marzo.
A las 8:30 de la mañana, ¡PA NO COGER RELENTE!
Desde Gergal, Bar Montellano a la entrda. (Sí hay que coger coche.)
Nos reunimos unos cuantos mastrinkais y le damos la vuelta al corazón de Almería.
Como hay gente que necesita saber la ruta de antemano, si no luego se quejan “to er camino”, ahí va el recorrido:
Gérgal, Rambla del Carril, Cerro de Castellón, Las Alcubillas, Vereda de Alcóntar, Rambla de Nacimiento, Nacimiento, Barranco de las Adelfas, Verda de Gilma, Cordel de la Solana, Alboloduy, Rambla de Gérgal, Ricaveral, Las Alcubillas, Rambla de las Alcubillas, Puente de Hierro, El Polvorín, Gérgal.
Total 76 km de nada.
Un paseo con buen tiempo, ramblas, caminos, subidas chungas, bajadas con revueltas… vamos, rompepiernas.
Apuntaros, aunque yo voy seguro… incluso sólo.
Ahhhh!!! Y pocas paradas.
Bueno como de momento solo estamos Jorge JR y elbichito JR, aviso que los cincuenta euros que llevo en la cajilla de los parches pueden caer en cervezas.
ver el post más arriba para los detalles de la ruta
LA DIVISIÓN HACE LA FUERZA
Cada uno por su sitio, pero un auténtico mastrinkais que se precie se mete 100 kilómetros o no sale. Estaba dispuesto a salir solo pero al final me ha acompañado Alejandro (menos mal.) Aprovechando parte de la ruta del desierto que se hizo el domngo y a la que no pude asistir, la hemos seguido hasta Gergal y a partir de allí bajamos a la rambla de Gergal por el polvorín y hasta Santa Fé y Almería.
A parte de la dureza de la ruta, ya conocida, hoy había que sumar el viento de ida, el viento de vuelta, el agua de la rambla, el barro de la rambla y lo regular que iba. A pesar de ello 8 horas 15´. Y como prueba para Ronda me ha servido para sacar la siguiente conclusión; las voy a pasar canutas.






Comentarios recientes