VI Vuelta Altiplano Castillejar 2016

Érase una vez un grupo de aficionados a la bici, y sus respectivas familias, que decidieron acudir a la llamada de la VI Edición de la Vuelta al Altiplano.
Como en alguna anterior ocasión, se colgó el cartel de completo en el alojamiento cueva “La Balunca”.

JORNADA DEL VIERNES.
La llegada de los asistentes se fue produciendo durante la tarde-noche del viernes, a excepción de los novatos Raúl y Patricia que lo hacían de madrugada, allanando con nocturnidad y alevosía la humilde morada en la que pernoctaban los demás.
Mención especial hay que hacer a este par de individuos, ya que según las ordenanza (no oficial) de la comarca del Altiplano (artículo 1, y único de la ordenanza), se obliga a los novatos a, una vez terminada la convivencia, redactar y publicar una crónica de los sucesos acontecidos en tan magno evento. Al no haber obedecido dicha ordenanza, serán reclamados ante el Tribunal Supremo de la Balunca, quién decidirá si suspender definitivamente su entrada a la reseñada finca o someterlos a trabajos sociales para beneficio del resto de la comunidad asistente a la cueva.
Bajas de última hora como la de Nico y familia, Jaime y familia (que se incorporaron el sábado) y del Vitel. Pero hombre, Vitel, cómo puedes fallar tú, un hombre con principios, que sabe que lo primero es el cordero segureño, y luego lo demás…Una lástima, porque estaba el dentista haciéndole otra cueva en la boca, que si no, allí estaba el tío.

La noche del viernes nos dimos el primer festín del fin de semana, degustando las distintas viandas que colmaban la mesa. Sobró comida para el resto de los días, y eso con los comensales, unos más que otros, eran de “alta capacidad ” para engullir. Mención especial a los postres, cuidadosamente elaborados, cual si se tratara de la final de Master Chef. Espectaculares. Mejor sentarían aún dichos postres con el ron dulce casero, elaborado en las propias bodegas de la finca por Morales padre. Jorge estaba avisado, así que se comportó…
Para rematar la faena, e irse a dormir, se comieron algunas porciones de dulces de la panadería local (tortas de manteca, aceite y roscos de nueces).
Ya había energía suficiente para afrontar el próximo día y los próximos meses.

JORNADA DEL SÁBADO.
Nos vamos preparando para dar la salida a la ruta ciclista por el Altiplano.
Desayuno copioso, como debe ser, con sus tortas, dulces, tostadas, etc.
Lo que no saben algunos es que entre nosotros estaba el record Guinnes en ingesta de Cola Cao (y quizás en otras cosas relacionadas con la comida). Una proporción del 80% de Cola Cao y un 20% de leche, sólo podía ser obra de Congrio.

La Ruta.
Montados ya en las bicis, nos dirigimos hacia el Cortijo del Cura, atravesando las áridas tierras del entorno, en un ambiente quizás tétrico, debido a la intensa niebla. Justo al llegar, un charco cruza nuestro camino. Unos lo sortean con maestría y otros se abalanzan sobre él, quizás no sabiendo que el barro de la zona es el que se usa para los peelings faciales y para la elaboración de artesanía cerámica. Te llevas el barro hasta Almería.
Continuamos junto a la ladera del río Galera hasta el mismo pueblo. Y desde Galera, continuamos por la vega hasta Huéscar. Camino fácil hasta ahora. Charlando y disfrutando del entorno. Nos vamos adentrando en los campos de Huéscar hasta llegar a la primera ascensión, leve, del día. Entre pinares subimos hasta la zona del antiguo canal de Carlos III, donde paramos a comer algo en una vieja casa forestal. Estamos llegando al punto más al norte de la ruta de hoy, donde giraremos para tomar rumbo hacia Sierra Bermeja. Antes de ello, nos cruzamos con un rebaño de ovejas y corderos, los cual nos recuerda lo bien que estaríamos ya en la cueva asando chuletas.
Iniciamos el ascenso a la citada sierra, no sin antes recordar el célebre ataque de Dani a Congrio en una edición anterior, y tal y tal… (los interesados pueden documentarse leyendo las crónicas de otros años). El grupo, hasta ahora unido, se va disgregando, cada uno a su ritmo para hacer frente a la segunda y última subida de la ruta. ¿Qué fue de aquellas rutas de 100km y 2.500m de desnivel? Nos estamos ablandando. Hasta le hemos cambiado el nombre. Antes se llamaba Vuelta a la Sagra, ahora Vuelta al Altiplano, y por eso son ediciones más planas…
Se forma un grupo delantero con Raúl, Congrio y Alex. Por detrás, Jorge, Victor, Miguel, Patricia y Ana. Se establece la comunicación vía satélite para que los de atrás tomen el desvío que sube al Puntal de Huéscar, es decir a las antenas, punto más alto de esta pequeña sierra, con vistas a todo el Altiplano, La Sagra, Segura, etc. El último trama de ascensión parece un espigón de playa, pero con un 20% de desnivel. Un tramo artificial en línea recta construido sobre unos muros laterales. Como hagas muchas “eses” subiendo, puede que caigas muro abajo. El esfuerzo merece la pena. Todos suben y todos aprecian el espectáculo visual. ¡Vamos, que ya es todo cuesta abajo!
Larga bajada hasta el cruce con la carretera comarcal. Nos adentramos en el último tramo, que nos llevará por inmensos llanos cultivados hasta la cueva. Llanos junto al canal de Isabel II, explotaciones agrícolas de grandes dimensiones, pérdida del camino…
¿Dónde está el camino? ¡Si no había perdida! Pues nos perdimos por momentos, y el camino que tomamos lo había hecho un tractor o similar, de esos caminos de surcos lineales inmediatamente seguidos. Me paré varias veces a recoger mi dentadura postiza, pero sin embargo la columna vertebral se me recolocó en su sitio. Mano de santo.
Tras un pequeño atroche campo a través, recuperamos el camino original. Vamos dirección a la zona de canteras. Paisaje marciano alrededor. Llanos inmensos de tierra colorá. Terrenos repartidos en rectángulos casi perfectos, por cuyos bordes discurre nuestro camino. Último tramo de descenso por el borde del barranco del Pinar. Amago de caída de Raúl, que iba haciendo el “caballico”. Habría sido una caída sobre la acequia, y un descojone para los asistentes. Lástima porque todo fue grabado y podía haber terminado en Youtube con millones de visitas.
Llegamos a las alamedas del río Guardal. Baño voluntario y gratis de Miguel en dicho río a su paso por el puente de La Balunca. Último repecho y ya estamos en la cueva. Todos sanos y a salvo.

La comida.
Han llegado Jaime, Cristina y una infantil promesa del ciclismo. No la bajes de la bici, que llora.
Guille y sus congéneres se han ido a pescar al lago de la piscifactoría. Montse, Nieves y los niños han pasado el día por el pueblo y alrededores.
Ya estamos todos a la hora de comer, así que nos merecemos hincharnos a cordero. Con la chimenea en función, la barbacoa en función y los cocineros y camareros en función, empiezan a salir las primeras tandas del suculento y preciado cordero. Raciones de papas fritas por otro lado. ¡Qué más se puede pedir! (pues que no se acabe nunca…). Charlas por aquí, risas por allá, y ceremonia sorpresa de entrega de condecoraciones. Jorge recibe su merecido reconocimiento por asistir a 5 de las 6 ediciones. Nadie es perfecto, así que recibe la medalla de plata al honor que supone su segunda posición en cuanto a asistencias se refiere. Quedó vacante otra misma medalla al honor, puesto que Vitel causó baja de última hora. En estos momentos, Vitel ocupa la tercera posición en cuanto a participaciones, pero eso sí, asistió a la primera edición de 100km, y Jorge no. Y además Vitel terminó la épica etapa de Llanos de Hernán Perea, y Jorge, no. Ufff, no sé, quizás haya que darle la medalla de todas formas, y darle una medalla de hojalata a Jorge… Se debatirá próximamente en los foros internos del club.
Lo que no tiene discusión es que Congrio ha asistido a todas las ediciones, ha terminado todas ellas, y si se hace con las llaves de la cueva se va para allá todos los fines de semana, y encarga un cordero, claro. Así que recibe la medalla de oro que le reconoce como asistente a las 6 ediciones. Dicen algunos que ya no es el que era, que quizás haya que rebajarle el reconocimiento. Se debatirá también.
Hartos de comer, nos relajamos un poco y descansamos. Por la tarde algunos salimos a pasear por el río con los niños y sus bicis. Otros pasan la tarde por las inmediaciones de la cueva. Habrá que bajar un poco el estómago porque se acerca la hora de la cena.

La cena.
Pues más de lo mismo: cordero, chacinas varias, comida de la cena del viernes, cerveza, vino, etc.
Nos da pena que se quede ahí la comida, muerta de risa, así que nos la comemos toda.
El “trío Chuletas” (Miguel, Raúl y Congrio) se aferra a la chimenea para ir sacando tandas de cordero, aunque el 50% se quedan en origen. La próxima vez pondremos a alguien que sea vegetariano al mando de las brasas.
Como no tenemos fin, pues seguimos con los postres caseros y con las tortas. ¡A reventar que son dos días!

JORNADA DEL DOMINGO.
Miguel se levanta al despertar el alba y se va para Almería. Dormía como un topo en el agujero más profundo de la cueva, y se fue sin hacer ruido, por la puerta de atrás, literalmente. O eso creo.
Jorge comienza pronto con los preparativos del arroz que nos tiene que cocinar a todos los comensales.
Por la mañana realizaremos actividades variadas para todos los gustos. Victor y familia, Patricia y Ana visitan Castril y la famosa cerrada del río Castril. Jaime, Congrio y Raúl se van en bici hacía el mismo lugar, partiendo desde la misma cueva. Guille y sus niños, Montse, Jorge y Alex se van al área recreativa de Las Presas para hacer una caminata por el sendero junto al río. Pepe Morales se queda en su cueva y en su huerto, tranquilamente.
Vamos regresando de nuevo a la cueva. Guille y sus peques se han ido a Almería antes de comer.
Estamos convencidos de que el cocinero de la paella a la lumbre estará a la altura de las expectativas. Meticulosamente elabora tan preciado manjar, y como era de esperar fue del agrado de todos los comensales. Nada más que por este mérito, merece la medalla otorgada en la jornada anterior, y quizás, cambiársela por la del Congrio. Lo dicho, se pueden debatir los méritos de uno y otro.
Después del postre y las tortas (que aún quedaban), y de unos momentos de descanso, comenzamos el desfile de despedidas. Quizás nos fuimos con la impresión de que se trataba de una despedida para siempre, puesto que la cueva estaba en venta, y en cualquier momento podía cambiar de dueño.

A día de hoy, 8 de marzo de 2017, aún pertenece a la familia propietaria original (aunque hubo un susto importante), así que muy posiblemente haya una VII edición de Vuelta al Altiplano.
Gracias a todos los asistentes, por su participar y cooperar en las labores de organización y convivencia en la cueva. Sin vosotros no estaría yo, en estos momentos, escribiendo lo que otros deberían haber escrito, ejemm, ejemm…

¡Qué sigamos organizando este evento muchos más años!

 

Castril 2016 from Los Mastrinkais on Vimeo.

Altiplano 2016 from Los Mastrinkais on Vimeo.