NADA está demasiado lejos…

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Tenía pendiente hace demasiado hacerle una visita a Gastón. Por unas u otras razones, el momento nunca llegaba pero tenía que poner solución a esto.

Entonces llegó el momento ideal: una cruzada de cables (otra más).

Cuando eso sucede, mi cerebro desconecta y quedan dentro de mi cabeza sólo luces de colores y un bizcochito bailando… entonces puede suceder cualquier cosa.

Como era de esperar, ya que por mi trabajo vivo al revés del mundo, sucedió un Miércoles. El Martes avisé a Gastón y tenía más o menos calculado unos 170 o 180kms, ir y volver de mi casa a Las Norias (en MTB, por supuesto).

El día de marras salgo sobre las 8 de la mañana, después de haber dejado los perros comidos y sacados; ritmo alegre, no hacía viento.

Cruzo los invernaderos de la Palmerosa, las canteras de Aguamarga, Fernán Pérez, Los Albaricoques, Barranquete, atravieso hasta las Amoladeras y me planto en el Toyo. De ahí a Retamar, La Cañada y Almería… he llegado rápido, demasiado rápido (apenas 2 horas y media).

Gastón me manda un mensaje para que le avise cuando esté por el Zapillo, pero yo voy bajando por la Ctra. Sierra Alhamilla… lo llamo y resulta que viene a mi encuentro, así que nos encontramos en Las Almadrabillas (bajo el puente del mineral).

Decidimos celebrarlo con unas cervezas, así que acabamos en el Rincón de Pepe (Parque Nicolás Salmerón).

Terminado agarramos camino hacia Aguadulce por el Cañarete; debido a los derrumbamientos el tráfico está muy limitado (las bicis pueden pasar a placer) y durante un buen rato el Cañarete es totalmente nuestro. Ni un sólo coche.

Pasamos Aguadulce, bajamos al Paseo y vamos costeando, hasta Roquetas. Allí nos apalancamos en un kiosko-bar del barrio de pescadores y caen otras tres, junto con sus correspondientes tapas. La cosa se complica.

Cuando conseguimos salir de allí, bajamos hasta la Playa de nuevo, dirección Punta Entinas, y seguimos repasando toda la costa.

La siguiente parada de nuestro particular Vía Crucis sería San Agustín… es verdad, aquí hay que venir a cosa hecha. Pero los callos del bar casi que merecen la pena pasarse.

Como buenamente podemos subimos dirección Las Norias a ver si somos capaces de llegar…. cuesta pero sí.

Y en la Balsa del Sapo….. ¡¡5ª TOMA!! Esta vez acompañada con unos garbanzos esparragados made in Mami de Gastón.

Salir con la bici está bien, pero el gastrociclismo ya es lo más.

Se me hacen las 5 de la tarde, me queda poca luz del sol y cerca de 90km para volver…pero con tanta gasolina en el cuerpo la cosa no debe ir mal.

Salgo como un tiro dirección hacia Roquetas nuevamente, atravieso Aguadulce, en menos de lo que me espero estoy en Almería de nuevo, La Cañada… paro junto al Aeropuerto para poner la luz delantera porque ya no se ve demasiado. Y la noche se me echa encima llegando al Toyo.

A partir de ahí cojo el mismo camino pero con la luz y el frío como compañeros. Entre el cansancio acumulado y la noche, los kilómetros se hacen más largos, muy largos… mi cuerpo empieza a recordarme que me estoy pasando cuando, a falta de menos de 30km en un repecho aprieto y mi cuerpo no quiere responder. Mi estómago tiene una sensación de vacío, así que decido poner el “modo larga distancia” con el que puedo llegar a casi cualquier sitio pero bajando un poco el ritmo.

Cuando por fin llego a casa el GPS dice que han sido 194kms…. creo que me he ganado una buena ducha y la 6ª TOMA.

Tengo que repetir esto sí o sí, Gastón, Isa y Benet: ¡¡amenazo con volver!!