IX SUBIDA AL CALAR ALTO

Calar 2015 from Los Mastrinkais on Vimeo.

SÁBADO 7: LA FIESTA DEL MAZAPÁN.

9 ediciones. Se dice pronto, pero son 9 años seguidos…. par mí no sé exactamente si la tercera o la cuarta edición.

Como me dijo Dieguinho en el foro, esta es la tercera semana seguida que coincidimos en las rutas…. “nos estamos viendo por encima de nuestras posibilidades”, pero Diego fué uno de los ausentes esta vez (que mejore esa rodilla cuanto antes) así que me quedan Congrio y Brochini, con los que he coincidido en todas… sí, nos estamos viendo por encima de MIS posibilidades.

Salgo camino al punto de encuentro…según el lugar elegido, lo tengo entre 35 y 50 minutos más lejos que los demás. En el Whatsapp el Vitel anuncia que va a meter la tijera y nos espera en el puente de Rioja, a lo que el Congrio responde con los habituales comentarios sobre su condición gallinácea. Al mismo tiempo repasa la lista de ausentes.

Aparco en Villa Inés noble, cerca de la Batcueva del Ambus (por cierto, también tienes falta), preparo los arreos y me meto en el grupo que se estaba aglutinando.

Saludos, buenos días, “¿quién falta…?”, “voy tirandillo”, “no espero a nadie”, vamos camino ya de Viator, Pechina… Vamos unos 40 más o menos.

Al llegar al puente de Rioja vislumbramos dos siluetas: Vitel y Joaquín de AlmeríaMTB. El Congrio traslada los comentarios del grupo de Whatsapp desde los dedos a la boca y empieza a echarle la bronca… Algo brilla en las manos del Vitel, parece…. sí, parece un bolsón de mazapanes… ¿? ¿Para qué? Dicen que sabe más el zorro por viejo que por zorro: en menos de un minuto se dejan de escuchar las protestas del Congrio, en su lugar se observan dos bultos en los carrillos de la boca: sin duda dos o tres parejas de mazapanes que ocupan toda su atención…. y su saliva.

Bien, Vitel, sabes cómo comprar el silencio. Minutos después los mazapanes comienzan a correr por el pelotón como el champán el 22 de diciembre cuando toca la lotería.

Seguimos la ruta, entre comentarios, chistes y mazapanes nos acercamos al desvío hacia Santa Fe de Mondújar, giramos hacia la izquierda para dirigirnos al Río Andarax y…. ¡PRIMERA DESERCIÓN!

Un grupo continúa recto, van a subir por la carretera; sin duda han visto u oído hablar del estado de la Rambla. Pero nosotros hemos venido a seguir el Track. ¿Qué Track? Bueno, el que tenemos en la cabeza, el que pintó en su momento el Bichito y se convirtió en Mastrinkada Oficial al Calar Alto.

Típica parada de la foto pero con prisas…. entre los que se han fugado y los que han parado a mear, faltan muchos.

Continuamos, aquí empieza lo bueno: el día, climatológicamente, espléndido. Sin embargo ya se había encargado la naturaleza de prepararnos con antelación la Rambla: tierra suelta, mucha, las ruedas que se clavan, te lastran…. pues sí que empezamos pronto… ¡¡Aún nos quedan por lo menos 110km!!

Congrio se ha buscado un enemigo dialéctico nuevo: Fran, ex-compañero de Diego en Arístides. El pique verbal anima los primeros kilómetros… y el resto del día.

Conforme nos vamos atrancando se van disgregando los grupos en pequeñas grupetas; yo me quedo a medio camino entre los de cabeza y el grupo siguiente… como he perdido de vista a los que iban detrás de mí, decido tirar en solitario.

Al final de la rambla (antes de desviarnos hacia Gérgal) el Congrio espera en el cruce para que nadie se pierda. Paro con él y esperamos a casi todos… cuando llega nuestro Excmo. Pesidente continuamos (por eso del qué dirán).

Subimos juntos hacia el Polvorín, el nivel dialéctico sube, los primeros roces (amago de caída) y en las rampas un Sprint/Pique. Estos niñoooos…..

Así las cosas llegamos a Gérgal, al Montellano (que a la postre debería ser escenario de las fechorías del Tercer Tiempo), allí nos espera Carlos.

Debo hacer un inciso: entre los tipos de personas que merecen morir, en la misma categoría aparecen los musculitos de gimnasio que le quitan las yemas a los huevos para hacerse “tortillas proteínicas” y los que cortan el inicio de las rutas. Y peor si tampoco traen nada para compensar o comprar el silencio (Vítel, los mazapanes te van a salvar…. hoy muerte no, pero susto sí).

Y cuando parecía que no podía ser, cuando vamos a reiniciar la marcha… ¡¡¡SEGUNDA DESERCIÓN!!!

Un importante grupo ha decidido subir al Calar por la carretera, espantados del Río y temiendo la Rambla del Portocarrero.

Esto es una vergüenza, que alguien empiece a abrir expedientes porque esto es imperdonable. Así que el grupo de los tozudos (los que vamos a hacerlo todo sí o sí) se ve reducido considerablemente.

Entre los miembros ilustres que subimos por la Rambla/Río/Pedregal/Infierno, destacan Fran (el archienemigo del Congrio, que sólo tiene bici de Carretera y unos gemelos tan gordos como mis muslos…. CHAPÓ, con la rambla hecha polvo), Carlos (gracias a tu arrojo al meterte por la Rambla infernal te conmutaremos la muerte por susto, como al Vitel) y Pedro (“el Jabalí”, el amigo de Brochini, que destacó toda la ruta por no ser su terreno…. aún así, en el Montellano nos retaría a hacer un puntal corriendo a pie… me quito el sombrero con este hombre).

¿Alguien ha visto a Nico?

Ahí vamos para arriba… la naturaleza se ha cebado con esta rambla, no está movida… está descarnada, es el terreno ideal para arrancarte los empastes.

Echo mano al bolsillo frontal de la mochila, saco una barrita… la observo y veo que es… ¡¡¡DIETÉTICA!!! , pero… ¿por qué no miro lo que compro? No me interesa una barrita baja en calorías, así que miro en el otro bolsillo a ver si encuentro algo más perjudicial para la salud…. ¡olé mis narices, no he echado nada! Soy un puñetero desastre.

Miro la barrita, la pelo, observo el envase “bajo en calorías” y comprendo que voy a morir. Me la como.

¿Sabéis algo de Nico?

Conforme vamos llegando al final aparecen el agua y las pozas, me doy cuenta de que mi rueda delantera traga demasiado bien las pedradas… no recordaba que mi horquilla fuera tan suave, y al mirar veo que casi no tiene aire… debo haber arrancado algún taco en una lastra. El líquido del Tubeless hace lo que puede y me deja rodar hasta el final.

Salimos a la caseta del transformador, antes de la subida a pie con las bicis al hombro y reagrupamos.

Esperamos y pronto aparece el Casco Azul del mediador de la ONU, su majestad el Sr. Presidente de este glorioso Club… y no trae a Nico con él.

Comenzamos a preguntarnos… ¿ha subido por la carretera? ¿se ha desviado con alguien? ¿ha pinchado?

Comemos mazapanes (esto no se acaba nunca… y a mí me van a salvar la vida), charlamos, meto un poco de aire a la rueda, cargamos las bicis al hombro y para arriba, al sendero.

Los que conocen esta subida necesitan pocas explicaciones: plato pequeño (los otros se pueden olvidar), piñones grandes, culo bien apretado y dientes ídem.

Los tres mazapanes bailan en mi estómago al ritmo de los pedales, no me encuentro fino, bajo un poco el ritmo y empiezo a conservar… queda mucha, demasiada subida.

Llegamos a la carretera y Nico no aparece ni nadie sabe nada de él.

Subimos el tramo de carretera hasta el refugio de los forestales y giramos hacia el Chortal.

Parada obligada en la fuente del Toril, la mejor agua que he probado en mi vida.. como dice el Presidente “si el agua de las fuentes costara dinero, esta sería la más cara”. AMÉN. Cargo la mochila y la tripa. No sé para qué quiero pasear tanta agua pero está tan buena que da pereza no cogerla…

Seguimos camino para cambiar de vertiente y terminar el asalto por la cara Noroeste… el paisaje es simplemente espectacular, se ve casi todo. Mira que he pasado veces y aún así alucino. Voy con Dani y llega por detrás el grupo del Congrio que viene enzarzado con Fran (cómo no), así que pasamos de meternos en su pelea.

Llegamos a las cortezas, jamás he llegado aquí tan mal, los kilómetros de rambla hecha polvo se pagan, pero… pero… ya, claro, ayer no tuve mejor idea que irme al gimnasio por la tarde y entre unos cuantos excesos también hice Cardio. No tengo remedio.

Empiezo a verle las orejas al lobo, si sigo así me encuentro con una pájara, así que cambio a “Modo Larga Distancia”, Víctor me acompaña en mi particular Vía Crucis, saca unas almendras de Padules que me ayudan a no morir.

Subiendo vuelvo a notar que mi rueda delantera está floja, no me puedo poner de pie, pero paso de pararme a meterle aire, que aguante hasta las cúpulas.

Dos curvas antes del final del camino veo una cabeza entre los matorrales… me resulta familiar, al principio creo que es alguien preparando una broma pero cuando llegamos es el Vítel, sentado enmedio del camino; el Presidente lo ha abandonado como un perro. Dice que no tenía fuerzas para dar una pedalada más. Yo sólo tenía fuerzas para una y media, así que nos solidarizamos, hacemos una sentada de 3 con las bicis desparramadas por el camino y comienzan a circular almendras, un bocata de sobrasada y…. ¿lo adivináis? ¡sí, mazapanes!

Buen menú, terminamos, nos subimos en las bicis y seguimos hasta el final del camino; allí está Dani, nos juntamos los 4 y emprendemos el tramo final hasta las cúpulas. No hace frío, tampoco calor: día perfecto.

No estamos para alegrías, casi siempre plato pequeño, esporádicamente mediano para coger un poco de carrerilla y vuelta al platillo. Así conseguimos coronar mientras vemos cómo inicia el descenso el grupo de cabeza.

Somos unos monstruos, con la que llevamos encima, el atracón de tierra suelta, piedras, agua… 70kms después y aquí estamos, sin haber parado de subir.

Parada, foto, ropa seca, chaqueta, le meto aire a la rueda y nos tiramos por la bajada de la Merendera. El repecho corto que hay en el camino casi al final nos sienta como una patada, pero se hace.

Al llegar a la carretera me tiro a tumba abierta, en una curva la rueda delantera me hace un extraño…. otra vez floja.

Paro de nuevo porque quiero mucho a mis dientes, el Vitel se queda conmigo, le meto (a la rueda) todo el aire que puedo y también un poco de mala leche, recojo, me subo y me tiro a tumba abierta de nuevo.. con la fuerza que hace el líquido contra la cubierta a estas velocidades o sella el agujero o se sale… ¡por mis narices! Y sella. Me pico con un coche, casi lo tengo, pero en una zona recta se me va… bajo el ritmo, nos reagrupamos y seguimos.

Al poco de terminar la bajada el Vitel se empieza a escapar… debe oler la cerveza del Montellano porque va como un misil.

Ahora sí, terraza, jarra de cerveza, la plancha echando humo. Ahora sí que merece esto la pena. Este es el avituallamiento que nos hubiera venido bien en la cuesta de las cortezas pero aquí tiene más mérito y sienta mejor.

Nico, ¿dónde estás? ¿te pedimos cerveza?

Pero…. ojo, hemos perdido tanto tiempo en las Ramblas que no es temprano, y el Sol no entiende de terrenos complicados, se va a las 18:30 y punto.

Engullimos lo que hay en la mesa, unas salchichas blancas, otra jarra y salimos corriendo.

Una vergüenza de tercer tiempo, el Vitel va totalmente sereno y no ha llegado a oler ni siquiera un Jacklemon… catastrófico, y tampoco estaba el Comandante para poner orden aquí.

Total, con desconsuelo etílico afrontamos el “Coll del Montellano”, debe ser la mesura con la cerveza (creo que nunca hemos subido por aquí serenos) pero voy cómodo, muy cómodo.

No tanto como para meterme en la batalla Congrio-Fran (Congrio, este es su terreno… ¿qué haces? ¿ves? ¡te lo dije!) pero sí para seguirlos a cierta distancia.

Al final de la subida y antes de la rapidísima bajada a Tabernas por la vía lateral nos volvemos a reagrupar, y bajada a tumba abierta de nuevo.

Me pongo delante del grupo y comienzo a tirar, el sol no espera, la noche se nos viene y no llevamos luces ni nada que se les parezca. En una de las vaguadas Fran me comenta: “si seguimos así llegamos sólos”. Miro atrás y efectivamente nos hemos quedado solos, aflojo y nos volvemos a juntar casi todos… faltan Jaime, Brochini y Pedro.

Bajo despacio, charlando con el Congrio y en Tabernas paramos todos para esperar al trío que nos falta…. al llegar vemos algo raro en la pierna de Pedro: se ha caído pero parece que sin consecuencias graves.

Decidimos bajar sin hacer burradas, en Rioja se retira el Vítel y los demás seguimos hasta Huércal y llegamos sobre las 18:30, ¿ha llegado Nico?

Aporreamos la puerta del Ambulancias para que nos invite a cerveza pero no abre. Lo llamamos y resulta que está trabajando… algunos son capaces de trabajar para no invitar, así que viendo que la cosa oscurece, cada mochuelo a su olivo y yo a mi coche.

45 minutos y en casita…

DOMINGO 8: SIN NOTICIAS DE NICO.

El domingo el Whatsapp se llena de fotos de setas: los “Rovellons” de Guillem y las setas radiactivas de Eustaquio… pero no hay noticias de Nico, se lo ha tragado la tierra.

Comenzamos a pensar en llamar al Paco Lobatón porque esto es como el misterio del Triángulo de las Bermudas… se lo ha tragado con bici y todo.

No estamos tranquilos.

LUNES 9: EL MILAGRO DE LOS mazaPANES Y LOS PECES.

Brochini, gran cazador y mejor pescador, tenía la solución para encontrar a nuestro socio perdido: colocar en el anzuelo el cebo correcto.

Sale a subasta en el Whatsapp el último mazapán del lote: recalentado, sobado, con 130kms, más de 3000 metros de desnivel en su haber y gusanos a petición del consumidor, pero no tiene mala pinta… y no le falta ni un mordisco.

El Cano puja fuerte: 8 €uros, nadie se atreve a entrar a pujar salvo…. ¡SU LEGÍTIMO DUEÑO!

Por fin Nico aparece en el grupo y reclama su mazapán el que ayer todos respetamos pensando en él, para que veas que te queremos.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado… y fueron felices y comieron…. ¡MAZAPANES!

Sugerencia para el año que viene: Bolsa de ALFAJORES, ¡¡eso no se lo come ni dios!!