Invernal Mastrinkais 2014

Invernal 2014 from Los Mastrinkais on Vimeo.

CRÓNICA DE MI PRIMERA INVERNAL POR JUANOLAS

La cita con el frío toco a mi puerta este año, no me lo pensé demasiado, miré el tiempo, sol y mucho mucho frío, Vamosss! Para mí era un viaje con experiencias por descubrir, cuatro días, cuatro sierras, cuatro compañeros y tres noches en las que había que mantener el fuego de nuestros refugios, sin agua y sin electricidad, solamente con el equipaje y comida que podíamos transportar, hacía de esta una experiencia muy suculenta para nuestros espíritus aventureros.
El día antes de partir solo tenía una preocupación, que comida me llevo en una alforja, mientras los demás solamente hablaban del mucho frío que iba hacer, cargue mis alforjas con saco, esterilla, la ropa que tenia para afrontar las situaciones más extremas y todo lo primero que pille de comida envasada.

Llega el día de partir, nos despedimos de las comodidades que disfrutamos diariamente y salimos cargados como mulas al primero de nuestros refugios en “la Chanata”, Sierra de Gádor
Cinco son los que partimos; Gastón, Carlos, Diego, Congrio y yo!
Carlos es el primero en llegar al refugio, el saldría por la mañana, luego Gastón que salió de El Ejido! Y el resto llegamos a la hora de la cena por motivos laborales.

Las sensaciones de la primera subida no fueron muy buenas subimos hasta la Chanata pasando por Alhama en algo más de 4 horas, para algunos no empezó muy bien, a Diego se le cayó una alforja nada más empezar doblándole la patilla del cambio y el Congrio hizo la mitad del recorrido con la rueda pinchada…nada que un Mastrinkais no pueda solucionar…
Poco más arriba de la cementera se nos hace de noche, a lo que esta año ya estoy más que acostumbrado, foco chino y paaarriba! Se nos hace bastante larga la subida, casi que íbamos contando las curvas que quedaban para ver el charco. Empieza a oler el humillo de la chimenea y poco más tarde vemos en mitad de la oscuridad una luz parpadeando, era Carlos desde el Refugio, ya estamos al lado dijimos! Fueron 3 km interminables con alguna rampilla que otra de las que se atragantan. Nos reciben Gastón y Carlos con una sonrisa de oreja a oreja, el termómetro estaba en 1 grado sobre cero pero teníamos el fueguecico ya encendido y un puñado de leña! Se agradece.
El refugio estaba mejor de lo que esperábamos, recién reformado! Preparamos cada uno nuestros aposentos y nos cambiamos para el primer festín del viaje, cada uno presta en la mesa todo lo que tiene. Entre el fuego y el Vino nos calentamos para afrontar la primera noche de frío, ya que tendríamos que dejar la puerta algo abierta para no asfixiarnos con el humo! (Talón de Aquiles de todos los refugios)
Son las 7 de la mañana el cuco del Congrio empieza a cantar, hemos pasado una noche con el canto de los tres tenores, hay que desayunar y salir temprano, dejamos el refugio igual que estaba, Bueno miento! Lo dejamos con Gastón de las nieves, no tiene guantes y tiene que esperar a que apriete el sol para volver a casa, el grupo se reduce a cuatro.

El segundo día transcurrió sin contratiempos, la bajada hasta Ragol fue rápida y con bastante frío, paramos en una gasolinera para repostar y ponernos el traje de verano para subir a Ohanes, me encuentro bien en la subida y pongo la cuarta marcha, llego al pueblo y me paro frente a un consejo de sabios del lugar, pego la oreja y los escucho habar de podemos…si que ha pegado fuerte el Pablito Iglesias. Antes de seguir subiendo decidimos comprar Vinate del terreno y entramos Diego y yo en el primer bar del pueblo, me ofrezco voluntario a portar tan codicioso brebaje, llevaba la mochila cargada de agua y vino, poco más tarde me di cuenta de mi error, las proporciones no eran las correctas 1,5L de vino y 4L de agua. Sobre la marcha decidimos cambiar el destino del segundo refugio, pensamos que al ser sábado La Polarda iba a estar lleno, y nos desviamos hacia el collado del espino! El refugio no estaba mal del todo, tenia mesa, sillas, las literas de madera y una buena chimenea! Que más se puede pedir! En mitad de la tarde recibimos la visita de dos forestales para advertirnos de que al día siguiente habría batida del jabalí y tendríamos que salir muy temprano para no tener ninguna ingrata sorpresa. Estábamos en la Sierra Nevada nuestra a 1850m de altura y el termómetro en el exterior bajó hasta los -5 grados, dentro tampoco es que fuera una maravilla llegamos a dormir a 2 grados, en mitad de la noche Carlos se levanto a abrir puerta y ventanas porque con el viento se cerró el único respiradero que se había quedado abierto, aquello parecía un congelador, yo llevaba ya un rato dando vueltas en mi saco, eran ya 7 horas las que llevaba metido y decido levantarme a las 5:30 para meter más candela a la chimenea pero no quedaba ni una ramilla que meter y decido salir fuera a por leña! Ando más de 1 km sin guantes en la oscuridad de la montaña y rodeado de pinos, pero consigo traer la suficiente leña para calentarnos un poco antes de salir. Nos equipamos con todo lo que tenemos de abrigo y salimos hacia nuestro tercer objetivo del viaje. La bajada hasta Abla fue de esas largas en las que piensas en una ducha calentita…intento así un poco engañarme a mí mismo, decidimos parar en algún bar para pegarnos un desayuno de reyes y calentarnos un poco. Acto seguido vamos al único supermercado del pueblo que había abierto y llenamos las alforjas de comida, ya estábamos artos de embutidos y sopas y compramos carne y como el vino se quedo corto la noche anterior compramos 3L de vino, esta vez las proporciones eran más equilibradas.

Nuestra tercer y última noche la pasamos en el refugio Arrollo-Verruga situado en la Sierra de los Filabres un enclave natural perfecto para cualquier campista. Fue una sorpresa para todos ver lo completo que estaba el refugio, había leña suficiente para toda la noche pero por si acaso fuimos a por más para no caer en el mismo error de la noche anterior. No teníamos nada para cocinar la carne así que Carlos cogió un trozo de pizarra para hacer carne a la piedra! Todavía me acuerdo de ese aroma a natural. Entre la carne, el queso de oveja y el vino la moral del grupo estaba a tope, está saliendo todo a pedir de boca. Son poco más de las 9 de la noche y ya tenemos los sacos y las esterillas sobre el suelo de madera, junto a la chimenea. Esta vez nos aseguramos de que no se apagase el fuego y metemos toda la leña que entraba en la chimenea aunque primero Carlos y luego yo nos levantaríamos para alimentarla. Esta vez si fue una noche calentita y ya a la mañana casi que nos daba pena irnos de allí, dejamos cada uno algo en el refugio, desde una lata de fabada hasta la piedra de cocina! Espero algún día regresar allí y ver que ha sido utilizada por mas aventureros como nosotros.

El cuarto y último día, la vuelta a casa, fue para mí el más bonito en cuanto a paisajes, hicimos más de 100 km de puro espectáculo visual, casi a 2000 metros contemplábamos una incomparable panorámica de la geografía Almeriense, al sur divisábamos todavía la cuarta de las sierras que nos quedaría por conquistar, Sierra Alhamilla, después de llenar los depósitos en el Cortijo de Diego en el corazón de Tabernas, que agustico que estuvimos! Decidimos subir por la vía de ascensión más dura, los Gongoras! Yo no conocía esa subida pero pronto me di cuenta de lo duro que seria, eran 1000 m de ascensión en 9 km de rampas de molinillo, Carlos en un acto de sabiduría (según se mire) decidió dejarse caer por la carretera y esquivar este duro obstáculo, el mamón ya estaba duchado antes de que nosotros coronáramos! Casi 2 horas subiendo, pensando ya si en llegar a casa y pegarme una ducha calentita. La bajada por el cortafuegos fue rapidísima casi parecía que no lleváramos alforjas, teníamos ganas de llegar al bar de Sierra Alhamilla, todo el viaje me había sonreído la fortuna, ningún problema mecánico, ninguna caída, ningún problema físico, y mira por donde hasta nos encontramos el portón del coto abierto! Menos mal que no toco levantar la bici del Congrio por encima…hicimos una parada de cortesía en los baños para despedirnos de este viaje y en poco más de media hora llegamos al punto de partida.
Siempre se dice que hay que probar las cosas para saber si te gusta o no, este tipo de aventuras no hace falta probarlas para saber que te va a gustar la experiencia! El año que viene nos volveremos a ver por los refugios.


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