VELETA: Primer intento.

Hacía años que tenía pendiente subir al Veleta con mi padre, cosa que nunca pude hacer, y tenía entonces pendiente hacerlo yo sólo o con otro loco que se apunte. Pero es raro tener mi calendario de trabajo y las locuras suelo tener que hacerlas en solitario.

Unas cosas por otras (y a pesar de que lo tengo cerca), siempre había tenido problemas: porque cuando la expedición va estoy trabajando, porque cuando tengo vacaciones no es tiempo de subir, porque no estaba preparado, etc etc etc… excusas varias que no sirven para justificar mi dejadez.

Consciente de que la fecha para subir hasta el Veleta desde el Sur es en Septiembre y este año nuevamente el trabajo me lo va a impedir, y aprovechando que estaba de vacaciones, me decidí a subir en Junio, tres días después del II Reto Caniles. Cogí un track que iba desde Órgiva al Veleta, lo cargué en el GPS y se acabaron las excusas.

Aunque la mayoría de la gente sube desde Capileira o desde el mismo puesto de control que impide el acceso al tráfico, mi idea inicial era desde Motril, desde la misma playa. Me pareció que el disparate ya era mayúsculo, así que preferí salir desde Órgiva, a unos 400 mts sobre el nivel del Mar y ahorrarme un buen rato de subeybaja desde Motril, tanto a la ida como a la vuelta. Menos mal.

Poco antes de las 9 estaba subido en la bici, dejé el coche en Órgiva y ya la primera pedalada era cuesta arriba… joder, ni siquiera un poco de cuartelillo, directo para arriba por la carretera.

Sube, sube, serpentea, sigue subiendo, pasas por Pampaneira (con su central Hidroeléctrica), sigues subiendo, en ese momento voy pensando que en los márgenes de la carretera no hay basura (acostumbrado a ver porquería a toneladas en las cunetas), y a los pocos metros me encuentro con un cartón de biofrutas de ese y una lata de cerveza sin plomo: la gente que sube por aquí es sana, guarra pero sana.

Giro a la izquierda en el cruce y cojo la carretera que me llevará a Bubión (qué pueblo más guapo) y después a Capileira, último pueblo en mi camino hacia lo más alto de la Sierra. Después de Capileira se acaba el asfalto y empieza la tierra. Por fin!! Estaba ya harto de escuchar el zumbido tipo mosca de los tacos en la carretera. Veo un cartel invitando a los vehículos a circular despacio y respetar a los ciclistas y caminantes, y un minuto escaso más tarde aparece por detrás un Volvo como si fuera por una autovía, levantando una polvareda bestial y tirando pedradas. A los dos o tres minutos, misma maniobra con una Fregoneta. No habrían visto la señal o les importa un pimiento.

Sigo subiendo, atravieso un par de bosques y llego a la barrera. Sale a mi encuentro un agente de Medio Ambiente, un chaval de menos de 30 años, muy majo, que me pregunta hacia dónde quiero ir.

Le digo que pretendo ir al Veleta y me comenta que hay un Nevero de unos 200 metros que me impedirá llegar (ya me imaginaba que sería así, porque la fecha en la que este nevero casi desaparece es a principios de Septiembre), así que entonces mi plan es llegar hasta el Nevero y si no lo veo claro volver (aunque llevo los clavos en las botas, pero eso agarra lo que agarra y no son crampones).

Agarro la pista para arriba, gira, recta larga, gira, recta larga… los últimos árboles (un pequeño bosque) dan paso a la vegetación de alta montaña, el paisaje es casi desértico, sólo matorrales; corre aire fresco, así frío, y las nubes van restregándose contra los picos más altos, decido no taparme para tener la ropa seca en la bajada y sigo subiendo hasta llego a un “falso” llano de donde sale el cruce hacia el Refugio del Poqueira, sigo recto, poco más adelante el track hace un giro a la derecha por lo que parece un sendero bastante malo.

Miro y remiro el track, imaginaba que la subida al Veleta era por pista casi hasta el final, y a 2700m no es muy normal que empiece lo técnico. En efecto, el track que llevo es el que se supone me llevará al Veleta, así que decido seguir por ese sendero que parece muy técnico.

Pues no era un sendero técnico, era un sendero INFERNAL. Se me hacía difícil creer que nadie hubiera pasado por ahí en bici y conservase el “Cacas” y la espalda en un estado digno. Venga para arriba, venga lastra suelta: una rara combinación de lastra pequeña de esa que te lleva frenado (como en las ramblas sueltas) que ponen en juego tu equilibrio y el aguante de tus piernas (por si fuera poco con el desnivel) junto con pedruscos más grandes que ponen en juego también el equilibrio, las piernas y la paciencia. Menudo martirio.

Sube, esquiva, gira, sube, rampón, sigue esquivando, aprieta el culo, 2800, 2900,… veo los primeros neveros a los lados del camino, me cruzo con dos parejas de senderistas extranjeros que me miran con cara de lástima, creo que me han tomado por loco,… 3000,3100… me cago en las lastras, cada vez estoy más cansado y tengo la cabeza medio embotada, será el “mal de altura” ese que le dicen; doy cuenta del Gel que “M” no quiso en Caniles, cortesía del IV Alpujarra y Pedal… está rico, frutas del Bosque (tú te lo perdiste, M); la vegetación ha desaparecido, sólo hay pizarra y manchurrones de nieve, …3200,3300, 3400… ¿Dónde está el Nevero que me dijo el Forestal? ¿Y dónde narices han puesto el Veleta? Me encuentro con otro sendero que cruza, hacia la izquierda baja, hacia la derecha sube, pero este está un poco mejor.

Abro el ZOOM del GPS a ver dónde carajo estoy  y veo que por la derecha, a poco, pone “Pico Mulhacen”. Imposible. O los mapas que me puso el Congrio mienten o el GPS está peor que yo… Se supone que hasta el Mulhacen no se puede subir en bici (habrá una cadena o un cartel que lo prohíba pero yo no he visto nada), y en todo caso la subida desde el Veleta dicen que es un sendero imposible que hay que hacer con la bici a cuestas.

Decisión salomónica: tiene que ser para arriba,no voy a tirar para abajo con lo que me ha costado llegar hasta aquí. Así que enfilo el sendero que no estaba mal del todo… a los pocos metros el sendero es IMPOSIBLE. Veo gente arriba y me encuentro una pareja que viene de bajada, así que les pregunto:
–          ¿Eso de enfrente es el Mulhacén?
–          Claro.
–          ¿Y dónde está el Veleta?
–          Ahí enfrente, tienes que haberlo pasado para llegar aquí, ¿no?
–          No, yo vengo desde ahí atrás (señalando la ruta que traía desde la falda Sur).
–          ¿Cómo? ¿Has subido con la bici por ahí?
–          Sí, ¿por qué?
–          (Manos a la cabeza) ¡Madre mía, eso es para hacerlo a pie!

Dímelo a mí (pensé). Total, que está prohibido estar aquí, así que como me pille un Agente de Medio Ambiente me va a poner fino filipino… pero la multa va a ser la misma aquí en el Sendero (donde se supone que no puedo llegar pero no he encontrado cadena o cartel alguno) que en la cima, así que puestos a pagar la multa, por lo menos que me pille en el techo de la península.

Así que decido echarme la bici al hombro y rematar la faena. La cara de la gente que me ve llegar es para enmarcarla: deben pensar que me faltan dos o tres tornillos.

3475 metros dice el GPS que hay en el techo peninsular, no sé qué pondrá en los libros…

Los siguientes que suben a la cumbre y ven la bici me preguntan si la he traído en helicóptero, que es imposible subir ahí. ¡¡Qué me vas a contar!!

Total, un poco mosca porque no quiero estar demasiado tiempo en el Mulhacen, me hago las fotos de rigor, cojo mi compañera de sufrimientos y hala, para abajo.

Me abrigo bien y me tapo la cara en plan “hermanos Dalton” porque el aire es frío (y más bajando), y todo lo que subí para abajo a todo trapo.

Total: iba para el Veleta y acabé en el Mulhacen, por lo que sigo teniendo pendiente subir al Veleta. Tanto rollo para nada.

P.D.: Y con mi caballo loco de 26”. Ahí queda eso…