Volcat 2014

Volcat 2014: Crónica de Manolo.

Prólogo: Cardedeu – Cardedeu
Etapa prólogo, en un principio la más fácil de todas. Guillem nos tenía preparado un recorrido por su zona de salidas. Nada mas comenzar la horquilla del Congrio pierde de repente el aire, los nervios afloran porque no sabemos bien cual es el problema. Después de volver a su casa, desmontar la tuerca superior de la barra del aire, ven que es una junta tórica rota, un poco de teflón y volvemos al monte a probar el invento.
La zona es una pasada, plagada de senderos, hacemos en subida y en bajada, senderos muy rápidos y divertidos.
Mi conclusión ese día es que estos bajan como alma que lleva el diablo, no soy capaz de seguirlos bajando, mal asunto.

Etapa 1: Igualada – Igualada
Cajón de salida, arranca la Volcat 2014, la gente va como loca adelantando por las aceras, etc. Intento no perder contacto visual con Diego, Guillem, Congrio y Jaime. Personalmente las salidas de las carreras es donde peor lo paso, la gente está muy desesperada y es raro que no haya algún enganchón, frenazo, etc.
Llegamos a la tierra, primera subida del día, una rampa del 15% en la que voy remontando posiciones y me acerco a “mis rivales” directos. Voy pasándolos en busca de Jaime, que iba primero. Tras una serie de rampas duras y bajadas, veo a Jaime, intento alcanzarlo pero es imposible.
Llegamos al primer sendero del día, hay un tapón de narices, la gente intenta pasar por todos sitios, algunos siguen por la pista. Guillem me alcanza y me adelanta en una zona que hay que hacer a pie. No voy cómodo, la gente está muy nerviosa e intenta pasar por todos sitios, me cuesta controlar la bici en las zonas donde hay piedra suelta. No entiendo muy bien el comportamiento de algunos bikers que van presionando para que no te pares o te bajes de la bici en sitios complicados cuando vas en el puesto 200. Empiezo a pensar que quizás la filosofía de la Volcat no es la mía.
Van pasando los kilómetros y mas de lo mismo, subidas de infarto y bajadas a tramos algo técnicas pero por lo general muy divertidas si no fuese por el cúmulo de gente y los tapones que se forman.
No hay rastro de los compañeros, Jaime por delante y el resto por detrás.
En un sendero escucho unos gritos muy fuertes de una chica, a la cual le había dejado paso conjuntamente con un grupo de gente un poco antes, se ha salido y se he estampado contra un árbol, parece que se ha hecho bastante daño, pero nada mas lejos de la realidad, se vuelve a montar en la bici y continúa como si no hubiese pasado nada. Me quedo detrás de ella en ese sendero e intento no meterle presión, la verdad es que baja mejor que yo.
Más o menos me muevo con el mismo grupo de gente, los adelanto subiendo y ellos bajando. Me voy dejando llevar, sin gastar demasiado, esto acaba de empezar.
A 5km más o menos de meta, en una bajada por pista tendida, me cogen del brazo. Coño! El Congrio. “Mucho ha tardado en cogerme”, pienso. Pega un tirón y se va. Al principio paso de él, pero a los 15 segundos, pienso: “Que le den, voy a por él”. Meto todo el desarrollo y hago un sprint, me acerco a él, pero en una curva a derechas un poco cerrada, la rueda delantera pierde el agarre y la bici se desliza suave, saco la pierna y me quedo estirado, sin tocar el suelo. Me vuelvo a montar y como pica un poco para arriba conecto con el Congrio sin problemas. Parece que ya vamos para el pueblo, pero volvemos a girar y nos meten de nuevo en el monte. Empezamos a subir una fuerte rampa, el Congrio se queda de inicio: Como tiene que haber bajado el mamón para cogerme, con lo mal que sube, jajaja. Nos metemos en el último sendero, por delante tengo a una chica que va haciendo tapón, la verdad que no baja muy bien, por detrás el Congrio y otra chica, se ve que se van jugando alguna posición de pódium porque la chica que va detrás del Congrio no para de pedirle paso. Es imposible porque no hay espacio. Dejo pasar al Congrio en una zona que hay un poco de hueco, ante todo “fair play”, él baja mejor que yo. Pero la chica que llevábamos delante no le deja paso. Terminamos el sendero y entramos al pueblo, la llegada es en subida, en una rampa el Congrio se vuelve a quedar y yo si esfuerzo me hago con la segunda plaza, jejeje.
En la meta estaba Guillem y Jaime, Guillem nos cuenta su aventura personal. Al momento llega Diego, ya estamos todos, y lo más importante es que estamos de una pieza.

Etapa 2: Igualada – Cardona
Etapa de maratón, 85 km, todo por pista según nos comentan. Perfil de rompepiernas, sin grandes subidas pero viendo lo del día anterior seguro que rampas de mas del 10% va a haber unas cuantas.
La salida como el día anterior, muy rápida, Diego mete la directa y se va. Antes de salir del pueblo lo neutralizamos Jaime y yo. Nos metemos en la pista y empezamos a tragar polvo. Nos ponemos Jaime y yo en cabeza, pero a los pocos metros viene el resto por detrás.
Los primeros kilómetros son fáciles, sube y baja continuos, aunque siempre picando hacia arriba. En un cruce me equivoco y me llevo a un grupillo detrás de mía, deshacemos lo recorrido y nos encontramos con Guillem, Congrio y Diego.
Van pasando los kilómetros y en una subida más pronunciada nos escapamos Jaime y yo. No voy mal subiendo, las pulsaciones en mi rango normal y las piernas con fuerza, pero en las bajadas Jaime se me va y tengo que hacer un esfuerzo extra para alcanzarlo en las subidas. Le digo un par de veces que tire, que no me espere, pero me dice que no, que vamos bien. Voy descuidando la alimentación, llevamos 1:30h y apenas he probado bocado.
En el kilómetro 45, la conversación es la siguiente, después de haber afrontado una fuerte subida y un descenso muy pronunciado y rápido por pista:
Manolo: “Jaime, no me esperes que en las bajadas no quiero arriesgar por seguirte”.
Jaime: “No te preocupes, que vamos bien, al Congrio le llevamos por lo menos media hora”.
Manolo: “Bueno, como quieras”.
En ese mismo instante después de una pequeña bajada, veo al Congrio que viene por detrás, me parto de la risa, porque pienso en la cara de Jaime cuando lo vea pasar a su lado. Jaime va un unos metros por delante, el Congrio da un tirón en la subida y me pongo a su rueda, adelanta a Jaime. No vi la cara de Jaime, pero debió ser un poema, jajaja.
En este momento y viendo que el Congrio lleva buen ritmo subiendo, tengo claro que me voy a quedar en solitario y que ellos se van a ir por delante. Para mi es imposible seguirlos bajando, van como flechas.
Llegamos a un tramo que discurre paralelo a un arroyo, hay que cruzar la ciénaga unas cuantas veces, me quedo un poco enganchado en esa zona, no se por donde narices pasar, el terreno esta muy resbaladizo y hay que bajarse continuamente de la bici, las piernas empiezan a dar señales de vacio, creo que el Tío del Mazo esta cerca y me va a pillar de lleno.
Arranca una subida más o menos larga, por delante Jaime modo PRO, seguido del Congrio que lo veo caracoleando en las rampas duras. Já! Se ha tirado el farol y le ha durado dos minutos, el problema es que yo voy con síntomas agudos de pájara. Adelanto al Congrio y juego mis bazas, o le saco tiempo en esta subida o no hay nada que hacer, en un avituallamiento me paro, cojo un gel y me lo tomo.
La subida se me hace eterna, el Tío del Mazo me ha dado la extremaunción. Síntoma de ello es que el grupillo con el que iba se me va escapando y la gente que viene por detrás me empieza a adelantar. Estamos en el km55 y aún me quedan 30 de sube y bajas continuos. Corono el puerto y comienzo la bajada, no me adelanta nadie, buena señal, pero en los tramos de llano y rodar no voy con fuerza, no puedo imprimir velocidad a la bicicleta, empiezo a mirar para atrás, presiento que el Congrio me va a pegar la estocada de un momento a otro y no voy a poder hacer nada para evitarlo.
Llegamos a una bajada por una especie de cortafuegos, línea recta, muy empinada, un caminito mas o menos limpio de piedras. Me dejo caer, pero voy sin fuerzas, no puedo ni sujetar el manillar, tengo que bajar de pie y los gemelos me están matando. Pienso, en esta bajada el Congrio me va a recuperar el poco tiempo que le llevaré. Termino la bajada como puedo, con mas pena que gloria. Me paro en un avituallamiento que hay a pocos metros del final de la bajada y hago lo que no se debe hacer: Empiezo a comer como un poseso, sándwich de nocilla, plátanos, frutos secos y todo ello regado con la bebida isotónica de la zona. El estomago reclama su parte de sangre para hacer la digestión y la mente se me empieza a nublar.
Intento agarrarme a la rueda de los que me van pasando, imposible, aguanto solo unos cientos de metros. La sombra del Congrio cada vez se hace mas grande.
Últimos kilómetros, a lo lejos veo una equipación azul, será él o no?, me pregunto. Van pasando los kilómetros y aumentando el número de gente que me pasa a mi también. En un prado precioso, veo al Congrio por detrás, efectivamente era él. Quedan pocos kilómetros para meta, pero lo tengo claro, en las bajadas no voy a poder seguirlo y en las subidas solo le basta con subir a mi ritmo de caracol.
Las bajadas son cortas y algunas por carretera, por lo que el Congrio no se me va mucho. Nos aproximamos a Cardona, podemos ver la fortaleza en la parte alta del pueblo. En un corto sendero de subida le pido paso al Congrio, lo adelanto y le saco unos metros, seguimos subiendo por las calles del pueblo, las rampas son fuertes e intento sacarle tiempo todo el tiempo posible al “pescao”. Enlazamos con otro sendero de subida, entre el Congrio y yo hay otro corredor, hay un tramo que hay que hacerlo a pie, el Congrio viene por detrás, entramos en las calles del pueblo de nuevo y meto el turbo, a toda pastilla en los últimos metros, del Congrio ni rastro, veo la meta y pienso: “Joder, mañana voy a perder la segunda plaza, jajaja”.

Etapa 3. Sant Llorenç de Morunys – La Coma
Etapa decisiva, estaba claro que a Jaime no le podíamos quitar el liderazgo, a no ser que pasase algo extraño. Congrio y yo en un pañuelo, Diego y Guillem podían dar la sorpresa.
El recorrido según los comentarios incitaba mas al trekking que al mountainbiking, subidas por pista y bajadas por senderos muy técnicos y pedregosos, vamos mi hábitat natural donde estoy como pez en el agua y, hablando de agua, pues también había agua y frío. Los que me conocéis sabéis que en esos días normalmente me quedo en la cama acostado, jejeje.
La lluvia es la típica niebla, que parece que no pero es que sí. En la línea de salida advierten que los senderos están bastante resbaladizos, que extremáramos las precauciones. Y yo pensando, menudo día de pateo que me voy a pegar.
En principio uno piensa, bueno solo son 35km, por muy chungos que sean se pasarán rápido, en peores plazas hemos toreado, etc. y toda esta serie de necedades que te llevan al auto convencimiento de que estás listo para afrontar lo que te pongan por delante, aunque te cueste pasar las de Caín. La realidad es que en la línea de salida la lluvia se intensifico y el frío que hacía era considerable y las miradas entre nosotros eran de retrato como poco.
Salimos bajo la lluvia y por asfalto, primeros kilómetros mortales, las manos engarrotadas, las piernas mas duras que una piedra y la primera rampa era un preludio de lo que nos esperaba.
Jaime se va por delante, adelanto a Diego y Guillem y me quedo con el Congrio, la estrategia es clara, aguantarle el tipo lo que pueda y esperar que haya muchos tapones en los senderos para que no pueda sacarme mucho tiempo, jejeje, (con estrategias y todo, como en la tele).
Primera subida del día y mi pronóstico se va cumpliendo, le saco unos metrillos al Congrio que me recupera en las bajadas, con tapones incluidos, increíble.
La verdad que con la niebla no podíamos ver los paisajes, pero se intuía su esplendor y belleza. En los primeros senderos no voy cómodo, que novedad, están muy resbaladizos, aunque no resultan nada complicados, y sobre todo son espectaculares.
El Congrio y yo en un pañuelo, la verdad es que es complicado adelantar en esos senderos, tapones, muy estrechos, mucha gente, total que no se me va y en las dos primeras subidas no gasto demasiado.
En un tramo en el que el trazado es de ida y vuelta vemos a Jaime, miro el tiempo de mi GPS, nos animamos mutuamente. Mas o menos calculo que nos lleva unos 4 minutos. Ultima subida del día dividida en dos partes, la primera mas tendida y la última una pechuguita de 4 kilómetros, llegando a los 1.300 m de altitud. Ahora o nunca, hago mi ataque, el Congrio me amina para que vaya a por Jaime, que iluso, Jaime ya está en la meta, jajaja. Tengo que sacarle al Congrio el máximo tiempo posible, la última bajada es en sendero y si me pasa ahí se acaba la fiesta. Empiezo a subir a buen ritmo (dícese de subir a 8 o 9 km/h por rampas del 15%) vamos que se me secaba la ropa y todo de la velocidad, jejeje. En las primeras curvas de herradura dejo de ver al Congrio y empiezo a adelantar a gente, buena señal. Llegamos a los 1300m y… “oye: ¿No se terminaba la subida aquí?”. Pues no majo, sigue dando pedales que esto no se acaba, y la piernas echando humo, la verdad que este año no me ha dado por subir puertos a ritmo y se nota bastante.
En los últimos senderos me vi un poco mejor, la zonas técnicas las pasaba sin problemas (bueno, se me enganchaban lo pantalones de payaso en el sillín cuando echaba el culo hacía atrás y estuve a punto de dejarme unos cuantos dientes en las piedras de la zona…). Pero por lo general veía que había gente mas torpe que yo y, esto me motivaba, jejeje, por una vez iba yo pidiendo paso… lo que hay que ver.
Último sendero, el Jaime en meta duchándose, ni rastro del Congrio, señores, a disfrutar como un marrano en una ciénaga. Este último sendero era increíble, muy rápido, con zonas por bosque cerrado en los que apenas pasaba la luz, zonas técnicas de piedras, curvas cerradas, una maravilla. Solté los frenos y a disfrutar. Se me hizo cortísimo, en un momento estábamos de nuevo en La Coma, esto ya está hecho. Entro a meta con compañero y me dice. “¿qué nos pegamos el último calentón?, le contesto: “Compañero, toda para ti, ya está bien de correr por hoy”.
Paso la línea de meta con alegría por haber terminado esta dura carrera de una pieza.

Conclusión: Simplemente espectacular Catalunya, unos paisajes preciosos y unos senderos para el disfrute del la MTB. La organización bastante bien. El nivel muy muy alto, me he quedado impresionado de lo que andan las chicas por allí, tanto subiendo como bajando, olé por ellas. Lo mejor de todo, que el Congrio no me ha ganado, ni en las etapas ni en la general y, por tanto no voy a tener que escucharlo hasta la próxima carrera que participemos lo dos (dentro de 5 siglos o así), jajaja.

Crónica de carrera de Congrio (desde mi particular punto de vista)

Primera etapa Igualada – Igualada, 48 km y 2.000 m de desnivel.
Salida “neutralizada”. Eso de neutralizada al nivel que había ahí significa que ya te vas quedando atrás irremediablemente. Jaime, Manolo y Guillem se escapan y los pierdo de vista. A Diego no lo veo pero imagino que está detrás.
Los primeros 15 km son un suplicio. No soy capaz de coger ritmo y voy penando. Poco a poco me voy encontrando mejor y veo a lo lejos a Guillem. Tardo por lo menos 10 km en poder cogerlo.
La BMC esa baja de cojones y no puedo recortarle en las bajadas. En un tramo peligroso tuvimos que bajar para pasar y ahí me dijo que pasara yo delante. Después de un par de kilómetros lo pierdo de vista. Luego nos enteraríamos que se le rompieron los trinquetes de la rueda trasera en el kilómetro 27 y tuvo que llegar a meta andando.
Mientras disfruto de las bajadas me acuerdo de Diego y me preocupa que aún no me haya cogido. Espero que no se haya caído o haya tenido una avería.
En uno de los avituallamientos me dice un chaval: “Hombre! un mastrinkais! el año pasado corrimos vuestra carrera. Este año no podrá ser”. Después de intentar convencerlo sin éxito continuo.
A falta de 10 km aproximadamente veo la figura de Manolo a lo lejos y pienso “qué mal baja nuestro Jaenero favorito jajaja”. Me acerco hasta ponerme a su lado y le cojo del brazo mientras le adelanto. Tendríais que haber visto su cara. Intento dejarlo atrás en una zona rápida de pista pensando que queda poco para meta. El se pega a mi rueda y aguanta el “ataque” pero en una curva mas o menos cerrada escucho un revolcón. Miro hacia atrás (sin dejar de dar pedales) y compruebo que es Manolo por los suelos y que está bien, así que, sonrío (lo se, soy un mamón) y aprieto aún mas para sacarle distancia. Pero él es aún mas mamón y fuerte que yo y me coge. Queda la última subida y posterior bajada por sendero. Vamos mas o menos juntos y en la bajada una chica no nos deja pasar. No pasa nada, tampoco podíamos correr mucho mas, pero otra chica que venía detrás no paraba de pedirme paso. “Pero no ves que yo tampoco puedo pasar?” le digo. Pero ella erre que erre. En un paso que había que hacer a pié no se lo piensa y se la juega para adelantarme y quedarse detrás de la otra. Aquí no puedo sacarle tiempo a Manolo y al poco llegamos a meta casi de la mano.
Allí estaban Jaime y Guillem. Jaime nos sacó como 16 minutos. Este juega en otra liga.
Finalmente Diego llegó a los 20m sin averías. Una pequeña caída que le hizo una herida en la rodilla sin consecuencias.

Segunda etapa: Igualada – Cardona, 84 km y 2.950 m de desnivel.
Etapa larga y rodadora. Aquí tenía claro que a Jaime y Manolo no les veía el pelo hasta la llegada. Nada mas salir Jaime y Manolo se pierden en la delantera, pero el que mas sorprende es Diego que ataca como pollo sin cabeza. Ya avisó que ésta sería su etapa. Guillem y yo nos quedamos rodando juntos un rato. Al poco, vemos a Jaime en la cuneta que había parado a aliviarse de los nervios. En 20 segundos vuelve a adelantarnos y perderse en busca de Manolo.
Esta vez me encuentro bastante bien desde el inicio y voy rápido (termino relativo a mi sensación, totalmente subjetivo a la realidad, claro está). Me alegra comprobar que Manolo no llevaba razón y la etapa no son solo pistas. Hay unos cuantos senderos y bajadas pedregosas que me hacían disfrutar y recortarle tiempo a Manolo. Justo para pillarlo a él y a Jaime (que lo iba esperando) en el kilómetro 40. Resulta que a esa altura de la carrera, Jaime le acababa de decir a Manolo: “El Congrio no nos pilla ya, le llevaremos como media hora”. Así que imaginad cuando los cogí y además les ataqué (era una bajada). Jaime no salía de su asombro y casi le costaba seguirnos. Intenté dejarlos durante la bajada. Jaime casi se la pega haciendo un recto en una curva. Pero bueno, finalmente pusieron el modo “pro” y se me fueron en la siguiente subida. Ahí pasé unos 7 u 8 kilómetros de bajón y no conseguía coger ritmo de nuevo. Para colmo empiezo a escuchar como se escapa el aire de… “que no sea de la horquilla por favor!” (el día antes de la carrera, disfrutando de los senderos donde entrena Guillem, se me rompió una junta de la horquilla y se me quedó sin aire. Por suerte lo solucionó Guillem con un poco de teflón). El aire finalmente era de la rueda delantera. Veo salir las burbujas del líquido y poco a poco va sellando. Aunque pierdo mas o menos la mitad de presión de la rueda y en las curvas voy jodido.
Aún así… Manolo a la vista a falta de 5 kilómetros para llegar a meta. Vaya carita jajaja. Lo adelanto e intento sacarle algo de distancia pero, no iba tan apajarado como me decía y me deja en la última subida hasta Cardona. Volvemos a llegar a meta “casi” juntos. Casi porque me mete unos cuantos segundos otra vez. Diego y Guillermo llegan juntos a 5 minutos aproximadamente y Jaime a su bola, después de poner el modo pro otros 20m.
Allí estaban los padres de Guillem para animarnos y hacernos algunas fotos. ¡Gracias!.

Tercera etapa: Sant Llorenc de Morunys – La Coma, 34 km y 2.050 m de desnivel
234 de IBP en 34 kilómetros, Lluvia, frío, barro, Manolo con pantalones de “payaso”. Aquí tengo que mojarle la oreja al Jaenero, pensaba yo. Qué incrédulo. Guillem remolonea y amenaza con no salir pero finalmente decide remojarse también.
La salida es por asfalto y en bajada. En los primeros kilómetros estamos totalmente chorreando y helados. Por suerte llega la primera subida. Una pared, larga y durísima, la primera de muchas. Jaime delante, a saber donde. Manolo a vista de Congrio y Diego y Guillem por detrás. Manolo no consigue dejarme lo suficiente en las subidas como para perderlo de vista. Constantemente nos vamos encontrando. En las bajadas no se puede adelantar. Vamos todos en fila de a uno. Casi todas las subidas son de mas del 15% o 20%. Otras, directamente empujando la bici y aún así no se podía subir sin resbalar y caerse. Me decía Manolo que sacara fotos de algunas de esas subidas, iba yo para sacar fotos, ¡ja! Poco antes de la última subida dejé de ver a Manolo.
No iba mal pero tampoco lo suficientemente bien para pillarlo. La subida en teoría debería ser hasta 1.300 m de altura pero se llegó a 1.400 largos metros. Y por fin la última bajada. Ahí llevo las manos fundidas de tanto frenar. No hay forma de parar la bici en las curvas o pasos complicados y hago unos cuantos rectos para salirme de los senderos. Sufro muchísimo en la bajada, mucho mas que en la subida y voy deseando que termine el calvario.
Por fin llegada a meta. Diego y Guillem están ya allí. Habían sido mas sensatos y decidieron terminar la etapa antes. Jaime nos volvió a meter una minutada y Manolo me sacó un par de minutos mas.

Conclusiones:
Recorrido de auténtico mountain bike. Senderos, pistas, subidas, bajadas, cuestas imposibles, raíces, barro, etc
Mucho pro. Normalmente en las carreras vemos gente mas o menos preparada, caídas, etc. Aquí la gente ni se cae y mira que había opciones (por lo menos que yo viera).
Muchas pro. Para lo chunga que era la carrera, sin menospreciar, la cantidad de mujeres participando era impresionante, comparando con otras muchas carreras que hemos ido.
¡Hay que volver!

PD. Como podéis ver en las fotos, está de moda el selfie.

Primera etapa: Igualada – Igualada

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Segunda etapa: Igualada – Cardona

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Tercera etapa: Sant Llorenc de Morunys – La Coma

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Volcat Mastrinkais 2014