Sierra de Andujar

Sábado: Los Escoriales

Los Escoriales from Los Mastrinkais on Vimeo.

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Domingo: Santuario Virgen de la Cabeza

Andujar – Santuario Virgen de la Cabeza – Andujar from Los Mastrinkais on Vimeo.

Crónica de Manolo

Aunque el don de la pluma no se ha fijado en mi, voy a intentar describir la que sin duda alguna es la mejor ruta de MTB que he realizado hasta el momento, por lo menos entre las que mi corta memoria me permite recordar.

La mañana amanece con niebla, al igual que en nuestras cabezas. Puede que sea debido al cambio horario o quizás al miedo escénico al saber que hoy tenemos por delante el plato fuerte del fin de semana.

Una vez que hemos desayunado y preparado la mochila, salimos de la casa rural, son 200m metros los que nos separan de la carretera, de la gran incógnita: ¿metemos la tijera desde un inicio o vamos a por el track original?. Al final, la niebla se acaba disipando. Entre risas y rechinar de dientes por el fresquito que hace, tomamos la carretera dirección Andújar en busca del Cordal. Ha gana el track original esta vez.

Son 7 km de asfalto que analizamos detenidamente, el puerto es tendido sin grandes rampas. Mas tarde tendremos que subir de nuevo por aquí y, a saber como irán las piernas.

El Cordal es una Cañada Real y marca el límite entre el olivar y la Sierra. El perfil es claro, dientes de sierra muy afilados, en seguida nos damos cuenta de que los picos no son de broma y de la dureza extra de estos “reventones”. El paisaje al principio es un poco “soso”, aunque en seguida nos adentramos en el encinar y el camino se convierte en sendero con tramos muy divertidos de toboganes, cruzando inmensidad de pequeños arroyos. Realizamos un tramo paralelos al Jándula, el paisaje es precioso. Seguimos nuestro camino, sendero para arriba, sendero para abajo, algunas subidas a pie, ya que las rampas y el terreno suelto hacen que tengamos que desmontar en varias ocasiones (menos el Congrio, que lleva superglue en las cubiertas).

Recorrido el Cordal, bajamos hasta la Ropera y cruzamos el Jándula por uno de sus puentes, desde aquí nos internamos en un sendero muy divertido entre encinas y quejigos, las vacas no se inmutan, están habituadas a los ciclistas y senderistas. Tenemos la primera sorpresa del día, una subida continua al 20% que parece no terminar nunca, coronamos un cerro y salimos a un olivar. Desde aquí nos dejamos caer por un camino ancho y en buen estado buscando la primera subida larga del día.

Tras cruzar un arroyo, mas bien parecía un río, y un rato de charla con dos ciclistas de la zona. Comenzamos el puerto. Nos vamos internando de nuevo en la Sierra, monte bajo mediterráneo de encinares. La pista discurre sin grandes pendientes paralela a un arroyo. Pasamos cerca de un campo de tiro. En seguida salimos a la carretera que une Marmolejo con la Centenera, la sierra esta espectacular, todo verde y los encinares se van transformando en pinares. La carretera se convierte en una pista ancha y en buen estado a los pocos metros. La subida es tendida, incita a la observación del entorno y siempre alerta por si se deja ver algún habitante de la zona (ciervo, gamo, jabalí, etc. pero no tenemos mucha suerte).

Una vez que finalizamos la subida llegamos a un altiplano, rodeados de dehesas y pinares, tomamos una pista que nos llevará hasta el comienzo del Parque Natural. Cruzamos la puerta y descendemos unos kilómetros. Nos encontramos con muchos grupos de senderistas, que nos saludan y animan a seguir dando pedales. Yo voy atrás, mas despacio, quiero que no se me escape ni el más mínimo detalle de esas montañas. La belleza del lugar es infinita.

En seguida nos desviamos por la vía pecuaria, siempre hemos seguido el GR-48, que coincide con el camino que recorren los peregrinos de camino al Santuario desde Marmolejo. Comienza un largo sendero de 10km. El sendero es increíble, una senda muy limpia en un terreno arenoso, las bajadas son rapidísimas, las subidas de infarto. Estamos disfrutando como nunca y lo mejor es que no parece terminar nunca. Cruzamos un pequeño arroyo por un puente de madera, aunque el Congrio, incitado por Jaime y Juanolas, lo cruza como debe ser, por mitad del cauce.

Solo nos queda un poco de “subida” y estamos en el Santuario. Una vez finalizado el sendero, seguimos subiendo unos metros por una pista hasta llegar al mismo. De postre subimos por un camino empedrado con una rampa continua del 17% hasta la entrada. Nos hacemos unas fotos y bajamos al bar del pueblo para recargar energías. Nos encontramos con el club Notinganprisa de Alcalá la Real, a los cuales saludo y charlo un rato con ellos.

Después de reponer fuerzas, nos dirigimos hacia lo que es el plato fuerte del día: La bajada de los Caracolillos, la subida por el Madroño hasta San Ginés y la bajada de los Caballos (todo esto se conoce como el Camino Viejo). Antes de llegar al inicio del sendero, nos encontramos con mi hermano Félix y mi otro club: Ciclocubín, C.D. Que gran alegría!!. Mi hermano nos intenta embaucar para que volvamos al poblado y nos tomemos unas cervezas con ellos. Debemos continuar, porque aún nos queda la mitad del recorrido por delante y además hay que volver a Almería. Otro día será Felixuco!!.

Comenzamos la bajada de los Caracolillos, una bajada a tramos rápida y en otros algo técnica pero sobre todo muy divertida. La bajada discurre entre cañones de granito excavados a tal hecho e incluso hay tramos empedrados. La bajada nos deja los brazos algo cansados, son muchos los escalones a sortear y hay que estar muy pendiente del manillar de la bici. El entorno es una pasada.

Terminada esta bajada, cruzamos el Jándula por el Puente Viejo y desde allí tomamos dirección el Madroño. El sábado bajamos por allí y ya sabíamos a que nos enfrentábamos. Es un “pepino” de subida, como dicen los lugareños, con mucha pendiente (15-20%) de 200 metros mas o menos de longitud y muy rota, donde la dificultad extra está en unos escalones de piedra realizados de un extremo a otro del ancho de la pista para evitar que el agua se lleve el terreno. En la base hay una fuente donde reponemos agua. Comenzamos la ascensión. Dura no, durísima.

Una vez en San Ginés (una pequeña ermita) y después de saltar una valla (raro que nos vayamos de allí sin saltar alguna, porque la Sierra está plagada de ellas). Comenzamos la bajada de los Caballos, un sendero que nos llevará hasta el Cordal. El sendero, discurre por monte de encinas, es muy divertido y rápido, con alguna zona puntual donde hay algún escalón, pero por lo general sin grandes dificultades. Yo como es normal siempre a cola del pelotón, estos tíos van como balas!.

Al final del sendero, nos encontramos un grupo de toros mansos y vacas, creo que alguno quería entablar amistad con Juanolas, jejeje. Le dio un pequeño susto.

Finalizada la diversión tocaba volver a la casa rural (llamadas allí viñas). Vuelta a recorrer parte del Cordal y la temida subida por carretera, al final tampoco resulto para tanto, todos agrupados y con alguna pelea al final por los puntos de la montaña, jajaja.

Una vez que llegamos a la viña, barbacoa, cerveza, a recuperar fuerzas y comentar las jugadas del día.

En resumen: Sin palabras.

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