DESAFÍO LAMARCA 2013

7:15 de la mañana, suena el despertador, abro los ojos y veo a mi compi de deportes, ¡qué nervios!, estoy deseando empezar la carrera. Salimos Congrio y yo dirección Retamar, y allí, caras conocidas. Me reconforta ver a los de mi club “MASTRINKAIS”: Diego, Champo, la carismática Susi (con su cámara al hombro), Guillem, Jaime, Cristina, Carlos Ramos, Paco Cano y Juanolas. Amigos de otros clubes, saludos y más saludos.

9:30 nos ponemos detrás de la salchicha azul esperando a salir y ser aplastados en cualquier momento por la marabunta de bicis. Nos ponemos todos los blancos juntitos y hablamos con nervios por dentro, nos hacen fotos. Miro y pienso.
-¿Quién serán las que compiten en la larga?. ¡Anda!, ahí hay un número negro y es una chica.

9:39 salimos y parece que no nos chocamos.
-Suerte, suerte, “sueeeértame” que no voy a tu ritmo.
Empiezan a correr como pollo sin cabeza.
-¡Ana tranquila, a tu ritmo, que esto va a ser muy duro y largo!

Después de un rato de calentamiento, empiezo a encontrarme bien, pero la ruta se estrecha y vamos como las procesionarias bajo un pino. Frenados todos por ser tantos, pasamos unos riachuelos por rambla y algunas cuestecillas que hacían bajar a algunos. Rezando para que el de delante sea fuerte y no se baje en plena cuesta, subo, sorteando, decido adelantar posiciones. Cuando se ensancha el camino, me encuentro con energías y le meto más velocidad hasta la bifurcación de ambas rutas. Mi primer objetivo: llegar a los 30 km en 2 horas.

Km 25, avituallamiento en Níjar. Llego, me dicen que soy la primera chica, me dan agua y saco comida, soy consciente de lo que me toca subir ahora, así que, decido perder un poco más de tiempo y reponerme de nutrientes, hablo y bromeo. Aparecen dos chicas del MTB Postalmería y me despido.
-¡Ufff, esto va a ser más difícil de lo que pensaba!

Subo y subo las cuestas, los coches que bajan me jalean:- ¡vamos campeona, que vas la primera!
Les llevo dos curvas de ventaja. Empiezan a apretar.
-¡Dioooooos!, ¡no me hagáis esto!.
Se ponen a mi lado y hablamos, no resoplan, van sobradas, -¡qué maquinonas!, les digo, -¡estáis muy fuertes!. Parecen simpáticas y familiares, eso me tranquiliza, aunque veo escapar delante de mí el primer y segundo puesto. Me llevan dos curvas y pienso que tenía que haber guardado fuerzas al principio. Veo a hombres que se quedan atrás y otros que se bajan de la bici en algunas cuestas.
Me encuentro con Joaquín (de Almería MTB), tranquilo esperando a alguien, fue como ver a Moisés en esas cuestas de infierno, y no por su larga cabellera y barba, es grato ver una cara amiga.

Km 36, coronamos, parece que se han quedado un poco atrás, empezamos a bajar y decido apretar ahí. Después de un gracioso laberinto, avituallamiento y como Fernando Alonso en bóxer, todos a la vez me surten de lo necesario (rellenan la mochila de agua y comida, toma coca cola, los dátiles los meto en este bolsillo, que si te vuelvo a poner los cascos de música…). Salgo encantada y con vida, como un rayo, contenta de la eficacia y mimo de todos ellos.

Empezamos la bajada chunga, la bici me culea por la gravilla y no podía pillar mucha velocidad. Seguimos con curvas cerradas y rotas, mucha pendiente, en algunas veo la muerte de cerca y decido bajarme en las más técnicas. Varias paredes, rambla y…-¡pero bueno!, ¿no era ya dejarse caer?
Paredes de escalada, -¡no me lo puedo creer!, ¡esto es durísimo!. En un trozo se pierde la señalización, pero vemos algún ciclista a lo lejos. Pienso:- ¿primera?, -puede pasar cualquier cosa.

Crack, crack, ¡ummm!, ¡nooooo!, por favor, ¡ahora no!.
Se me rompe el cable del cambio y no hay nadie cerca. Decido empujar la bici unos metros y llamar por teléfono para que me expliquen cómo se arregla.
-¿Por qué no aprendería yo a arreglar estas cosas?.
Aparece el hombre de amarillo, Juanjo se llamaba, me hace un apaño para poder seguir la carrera, con piñón pequeño me quedo,- ¡Cuánto le agradezco que se parase a ayudarme!
Me adelantan 8 chicos. Me quedan unos 10 km y tendré que pasar mucha pena aún.

Nadie delante ni detrás, sola yo, las señales y los últimos repechos. Se ve la playa de lejos pero no llego, la bici está dura y una rambla malvada hace hundirme y sufrir, me quedan los últimos coletazos de fuerza. No pongo ni un pie en el suelo,-¡para lo que queda…!. Al final, otra rambla, grito de rabia y dolor, -¡esto no va a poder conmigo, aaaarrrrrrggggg!. En la última rambla aparece la persona que más deseaba ver en ese momento, Congrio, me anima a llegar y me acompaña hasta meta. Los Mastrikais salen y gritan con aplausos: ¡Vamos campeona!, -y cruzo la salchicha azul.
-¡Siiiiiií!, ¡he llegado la primera!,- estoy llena de alegría y júbilo, orgullosa de haberla hecho entera. Ha merecido la pena. Podio, fotos, trofeo, spa y dos amigas que me llevo.
¡¡Mi admiración por todas las chicas que han competido en todas las categorías!!