III Media Maratón de Calar Alto

Crónica de Toñín, alias “El Brochetas”

Se me pide que escriba una crónica. Disculpad el retraso, las agujetas en los dedos de las manos impedían más premura.

Esta crónica concierne a Germi, anteriormente conocido como El Jincapuntales (muchos de vosotros no lo recordaréis, fue hermano vuestro, ya os pongo una foto al final de esta parte y caeréis en quién es), el Congrio, el Bichito de la Luz y a un servidor.

Parte I

Os pongo en situación. Hace como mes y medio o quizás, dos meses, Germi, el anteriormente conocido como el Jincapuntales y yo fuimos a una partida de Paddle.
El Paddle, para vosotros (salvo tu Bitel, gloria intangible con la que ansiamos volver a medirnos sobre la moqueta verde), ese deporte al que a duras penas llegáis a poder imaginar cómo debe ser en realidad y que practicáis en el EGO Sport Center de vez en cuando. Bueno, pues estábamos después del partido hablando de la vida y las mujeres y las cosas.

Yo, que quería hacer un entrenamiento para ponerme a tono para la operación bikini le digo al Germi:

Tío Germi, podríamos hacer un plan de entrenamiento y salir a hacer cosas regularmente, pero en serio tío.

Si tío, yo estoy empezando por que me he dejado un tiempo, me trastocó la dieta el viaje a New York y quiero quitarme 3 kilos (luego en los comentarios podréis hacer una porra sobre si la propia estimación del peso del Germi se asemeja más o menos a la realidad o es una fábula mágica). – Dijo él.

Pues tío vamos. Pero saliendo a correr, ejercidos para la espalda, etc. El kit completo. – El lechón de mí creía que sería posible.

¿Sabes lo que a mi me gusta? Dice el Germi, mirándome a los ojos y sus ojos tiene ese brillo como cuando el Germi parece tener algo en mente y organizado desde hace tiempo, y tu has provocado a la araña. Hay una carrera dentro de poco, una media maratón por la montañica, podríamos prepararnosla.

“Coño que guay”, venga.

El Congri diría lo mismo unas horas después y se fue corriendo la voz.

¡Alerta Spoiler!

Germán se apuntó una hora antes del cierre de plazo de inscripciones. Mientras tanto, durante esas semanas, esos días, nunca se supo si iría de verdad.
Se tuvo que hacer una campaña de spam, amenazas, manipulación sensiblera apelando al amor.
El hijo del Romero, el Romerito (el Congri) y yo llevaríamos semanas apuntados pensando en que mierda nos habíamos metido.

Parte II


“Si el PP invierte en Religión y recorta en Ciencia, no entrenes. Reza.”

En escena entran El Bichito de la Luz, y el Nono del Mazo.
El Bichito dice que se apunta. Algarabía vítores abrazos, todo el pack. Y para empezar a probarnos nos vamos a jugar al frontón.
El Bichito y yo jugamos al Frontón y el Germi y el Romerito intentan practicar un deporte similar que trataba de perseguir una bola amarilla que corre mucho.
El Bichito quiere esa tarde misma salir a hacer los baños al trote campechano.

Días después haría un test haciendo la subida a Sierra Alhamilla junto con el Congri, zapatillas Salomon nuevas incluidas.

Corren voces, dicen que hay odas escritas sobre su liviana cadencia, los juglares alaban su clase, desprendida por Sierra Alhamilla cada vez que su metatarso apoya el indigno cemento.
Se dice: que la primavera empezó en el momento que él alzó una zancada sobre esa tierra sombría.

El Bichito nos propone un lema para una camiseta: leer arriba.
La burocracia se pone en marcha con la ilusión de un niño que va de comunión antes de que el cura lo viole. La carrera esta en marcha.

Parte III

Esta va a ser breve.
A tres semanas ninguno de estos salvo el Congri está inscrito, nadie se apunta, hay vacio en Whatsapps, silencios incómodos y salvo el Germi, que suelta un día “no creo que vaya a ir, no estoy bien”, ni el Congri ni yo entrenamos.

A dos semanas de la fecha el Germi no va a correr. Se puede oler.
A falta de dos semanas a fecha vista, ni dice de ir a jugar al padel. Ni una santa tarde. 0 Whatsapps.
Nos enteramos que sale a entrenar 3 días a la semana más cargas de gym y no se qué de tresillos del IKEA. Pero no sabe.

Parte IV

Germán se apunta in extremis, a una hora del cierre de la inscripción.
El Bichito nos dejará tirados como a huérfanos.
Hay cierta desolación y cánticos a favor de la supuesta pérdida de la virginidad anal de este.

Yo, Diego Antonio de Haro declaro que durante las últimas 3 semanas no salí a trotar nunca. Si se lleva un estandarte en el pecho se glorifica. El Congri apoya el estandarte y no entrenará tampoco.
Había respeto a la altitud. Pero. Hay una máxima que dice: si no estas acostumbrado a la altitud, ni a la distancia, ni a las características técnicas específicas de x carrera o a correr en sí mismo, no te preocupes por la altitud, porque cuando hagas la salida te va a joder todo y así no vas a distinguir qué es lo que te esta matando más, y sicológicamente, eso es una ventaja. No te pones a penar por una cosilla y le das vueltas diciendo que si no fuera por eso volarías..

La noche antes de la carrera me voy de copas con Dios y le pido cosas. Porque este que escribe nunca ha corrido más de 11km seguidos y tampoco se ha preparado para hacerlos por primera vez.

Dedo en el culo, dedo a la boca y a dormir tranquilo.

Parte V.
No va más.

06:30 Suena el despertador.
Se que para muchos de vosotros, gentes de bien, habiendo quedado a las 8:00 Zuruk, es algo exagerado despertarse a esa hora, pero soy un tio al que le gusta prepararse bien cuando va a hacer deporte y quizás tenga unas rutinas de baño un tanto liosas cuando le trastocan los horarios.
Mejor cagar en casa que entre los pinos. Porque primero hay una o dos, pero después viene la que afianza un día tranquilo. Lo primero es lo primero.

06:35 Veo que es de día y pienso, ¿será posible que haya amanecido en Helsinky?, lo mismo el sol no se ha puesto y por eso estoy allí.

06:37 Verifico que la calle está asfaltada y el coche de Germi podrá llevarnos a Calar Alto.

06:45 Desayuno como si no hubiera un mañana. Si me perdiese o lesionase en el Calar Alto, me pillaría cenado.

07:30 Duchita, crema solar, hago una bolsa con lo necesario para ducharme a la vuelta, configuro el Runtastic y termino de ordenar La Lista de canciones Definitiva, Ultimate. Esto va a ser una rave socios. La Rihanna se viene conmigo, feat Kanye claro.

07:55 Hay wasapeos y chascarrillos varios de camino al punto de encuentro.

08:05 Casa SuegraGermi. Veo a la Congria en el coche de la Congria y me alegra la vista, pienso que tendremos gruppies para la llegada. Primer chasco. Esto va a ser una fiesta de pichas.

08:10 El Congri con su “ansiaviva” y el Germi en el primer saludo dice: la rueda delantera izquierda esta un poco desinflada (aquí el Germi utiliza el mismo algoritmo por el cual después de New York solo le sobraban nada más que 3 kilos).
Hay que parar en una gasolinera. Esto, según parece no se ha podido prever antes.

08:20 El Congri y yo vamos con la vestimenta reglamentaria de amarillo fosforito y las letras que nuestro exiguo padre escribió en piedra. Germi con una camiseta sin mangas azul oscuro que no animaría a pensar que no venimos de un barrio marginal.

Paramos en la Gasolinera de García Lorca a hinchar la rueda del Focuussss, Carlos. Imaginaos. Increíble. Una familia de domingueros aparcados en frente del surtidor de agua y aire. Blasfemamos.
Manda huevos, ahí tan tranquilos estorbando… Que somos medio maratonistas y vamos a una carrera!!.
Claro, ninguno de los tres iluminados se fija en el cartelico que pone “Fuera de servicio”.
Para no parecer más subnormales aún, metemos el coche hasta el manómetro (este instrumento esta sobrevalorado), previo a que uno de los familiares sacase el suyo, se baja Germi para leer de cerca el cartelico, me bajo yo para hacer de apoyo logístico y ambos cerciorarnos de que, efectivamente y tal como indica el cartel correspondiente, la maquina no funciona. Ipso facto, nos volvermos a subir al coche.
Marcha atrás, maniobra y de vuelta a la autovía.

La familia ya tenía algo que contar y eran las 8:20 de la mañana. Nosotros empezábamos. Porque a los 150 metros, en la rotonda previa a la vía de aceleración a la autovía estaban unos amigos de verde oliva parando a todo lo que consumiese petróleo.

– Dóndeee vaaais boniiicos?? no nos habéis visto?? tal cual suelta El Caballero de la Autoridad, que se posiciona delante del coche, mira a Germi, la camiseta calorra azul eléctrico, los pelos revueltos, la barba tupida de Taliban con remordimientos y los ojos achinaos porque era muy temprano para ser un domingo.

– A la maratón de Calar Alto!!, soltamos al unísono los tres con una sonrisa inocente, el perfil que llevábamos en el dorsal no era lo suficientemente explícito acerca de la dureza del falso llano del final.

– Hombreee eso esta bien.. my bien muy bien, alee.. mientras intentaba leer la sagrada frase en mi pecho orgulloso..

8:30 Por fin tiramos con el Focuuusss de tres ruedas y una gominola hacia Calar Alto.

Al llegar percibimos que ninguna adivinanza sobre el tiempo llegó a acercarse al frío de los cojones que hacía allí, rasca veraniega.

Eso si.. niñas guapas, niños pro con más accesorios que mi He-man Sy-Klon que hacía el remolino o Rio-Blast, el que sacaba misiles de la espalda y el pecho. Qué poderío.
Todo dios corriendo de un lado para otro.
Aviso (buscad las imágenes de estos gloriosos juguetes en google, gentuza sin infancia).
En vez de un parking, aquello parecía un mercadillo Jipi: mochilas, bandoleras, 4 clases de cantimploras, riñoneras de varias fases, gorras de solo visera, pobres, los habían timado a esos, pero bien… precioso todo. Hay un chino que se debe de haber forrado con esa carrera.

Mirando los estiramientos de nuestras compañeras féminas nos vamos posicionando frente de la línea de meta pero a cierta distancia para no hacernos notar más de lo justo.
Parecía que habíamos ido allí a mirar. Ni se alzaron los brazos para estirar la espalda después de salir del coche.

En ese glorioso momento recibimos noticias de nuestro padre exiliado (eran ya casi tres días sin saber de él. La media semanal de palabras sale a 0,2 el día desde aquella subjetiva pregunta de: ¿te has apuntado ya Bichito?).
Wps (abreviatura de Whatsapp) del Bichito: “no calentéis no estáis para eso”. Nos estaba vigilando por la webcam del parque. Su calor se nota en la meta y nos emocionamos. Pero como buenos hijos, teníamos aprendida esa lección.
Todos coincidíamos al bajar del coche, que en 21km debe de darte tiempo a calentar.
Cansarte antes no tiene mucho sentido.

Se oye el aviso de salida y los Action-Man y Action-Manas en tropel huyen a pillar sitio al castillo de aire.
Entre la vergüenza ajena y el “dejemosles que tengan protagonismo ahora” nos vamos al final de la cola.

La rasca veraniega no nos beneficia, necesitamos unos grados más, algo que mate a gente conforme pasen los km y nosotros podamos ascender en la tabla de clasificación como una buena bacteria en el mar muerto.

Los primeros tres km son de dulce, vas esquivando gente, fijándote en culos, esquivando ramas, riéndote del que va en paralelo a ti fuera de la guía y se esta comiendo todos los arbustos. Mola.

Yo voy paralelo a Germi por si alguien me insulta o me da un codazo, el Congri por delante como a diez metros, con su pañuelo y su característico saltillo de potrillo joven. Pero también destacaba que en 3 km no nos sacaba nunca más distancia. Caeríamos más tarde, estaba como en San Fermín, lo guiaba un grupo entre coletas, shorts, tops y culots. Se pasaría así toda la marcha. Lo guiarían hasta la menta.

Todo estaba bien señalizado, bien es cierto que igual que no sabía para que eran las señalizaciones en la carretera para el quitanieves antes de llegar (yo soy muy de playa) también tardé como unos 4 km en darme cuenta que los plásticos atados a las ramas eran puntos de referencia y no una performance que algún artista del pueblo había hecho sobre los pinos (además, yo soy muy artista).

Llegamos al km 5. Primer punto de inflexión. El primer repecho.
Me chocó ver la procesión de almas detenerse como en una coreografía, parecía todo preparado. Era en miedo.
Todo el mundo se detuvo en fila de a uno y se puso a andar. Yo pensé para mí, si es solo la primera cuesta, vamos con calma pero trotando. En 20 metros adelanto a miles de personas, parezco Alonso en una salida cuando conducía un F1 y no iba con barca a remos a las carreras.
Tan raro me pareció que decidí mirar para arriba. 100 metros más adelante seguía la hilera de hormiguitas customizadas, by decathlon, ahí dudé, dije, reserva.
Exacto, mire de nuevo el mapita del dorsal y pude comprobar que la curva en el perfil no hacía justicia a la realidad. El dibujo es bastante más amable. Tiene que dibujarlos quien retoca las fotos de Ana Rosa. Hijo puta.

Aminoré el trote hasta convertirlo en pura pose. Seguí y terminé de convencerme porque al mirar un poco mas a la izquierda había aún más hormigas y más cuesta. Y mirar aún más a la izquierda y más arriba y ver más cuesta.
Las agujetas del lunes en el cuello debe ser de mirar hacia arriba en las cuestas para adivinar cuando terminaban.
Paré, me puse a andar y miré hacia atrás a ver donde estaba Germi. Me topé con el Congri y compartimos miserias.

Penélope.
Penélope también vino.
Penélope es la voz que acompaña y viene por defecto en la App Runtastic si escoges el idioma español.
El Germi, que es alguien que ha viajado a los EEUU, lo lleva en ingles. Y le habla un maromo. William. 21 km con William. La madre que lo parió.
Al Congri no le hablan. Tiene acojonaos a las voces del Gps. Perdón, me distraigo.
Decía que.
Penélope hasta ahora había estado correcta. Asumiendo sus funciones sin hacerse notar, estaba siendo una buena uróloga.
Me marcaba los km, la velocidad media y los tiempos.
Pero en plena cuesta me doy cuenta de que había pasado algo, y que había ocurrido unas horas antes.
Me traicionó, una vez más, mi alma curiosa. Antes de salir de casa, cuando estaba configurando el Runtastic para la carrera activé una opción que desconocía hasta entonces, hoy en día puedo dar charlas y ponencias, que se llama “pausa automática”. Porque aunque no tenia ni remota idea de como funcionaba me molaba eso de que si me paraba por cualquier motivo se parase solo. Qué moderno, qué sofisticado. Yo soy así. Me gusta probar.
Inevitablemente ocurrió que o Penélope perdía mucho la cobertura o pensaba que no era digno marcar en el track el ritmo que estaba haciendo al subir andando la cuesta, así que desde entonces igualó la fórmula “subir una cuesta” a “el capullo del iphone se ha parado”. Ergo.
Sesión cancelada automáticamente.
La primera vez no sería la última que escuchara esa frase a través de su cálida y metálica voz mientras interrumpía alguna canción.

Las 16 veces que ocurrió mientras subía la primera cuesta no me hicieron mucha mella pese a que me interrumpía mi sesión de DJ casero que había preparado con tanto atino y conocimiento de los bioritmos humanos. Además, comenzaba un delay en kilometraje real y el que ella me marcaba.

Penelope me estaba endureciendo.
Cómo me quiere mi Pe.

Al coronar la cuesta llega el primer avituallamiento tenia sus rodajas de naranja, su agua del Dia con sabor dulce y colores varios. Y su agua normal, también.
El Congri se bebió su vaso sin parar y desapareció. Yo me paré a disfrutar del bar, probé de todo un poco, como en los bufes (os lo imaginaréis, soy muy de bares), empecé a trotar y al poco noté el esfuerzo de la subida. A los 5 minutos todo se normalizó y pillé mi velocidad de crucero 5’30.
Como iba con más miedo que vergüenza decidí reservarme un poco en la bajada que venía después porque tiendo a pillar carrerilla y a partir del km 10 todo iba a ser oscuro, ni idea de como iba a comportarse mi compacto y bien diseñado cuerpo, debo ser hijo de alguna pareja de ingenieros del IKEA.
El ideal de dignidad con el que iba antes de comenzar la media era aguantar 10 km y luego, si eso, retirarme.

A un par de kilómetros después del punto de avituallamiento notaba un ligero dolor de cabeza, me sentía muy bien de piernas y me quedaba mucho de fondo, pero no se si era por la alergia y la sinusitis o por la altura, estuve escupiendo mocos mucho tramo.
Hubo un rato en el que corriendo solo con la música, el bello paisaje, los gordos pasándome, las enormes y totémicas rocas, mágico, el bellos de punta mientras corría.
Lo mismo era por el dolor de cabeza. Llegué a pensar que lo mismo era un pequeño aneurisma. Eso me pasa por leer mucho. No leáis.
Me faltó tener la cámara e ir parándome a hacer fotillos por la ruta.

Al bajar por una guía entre un pinar no pude más. Me pare dos veces para no tropezarme con los que estaban delante y tuve que acelerar. Mi momento Kilian.
Salí del tramo y como David el Gnomo encima de un conejillo alado, volé. Esquivaba pinos como un esquiador hace un slalom en montaña.
No vería más a esa gente hasta el siguiente avituallamiento.

Luego llegó un terreno bastante más feo. Una pista muy ancha y regular muy soleada. Megino debe estar comenzando a construir otra villa olímpica para el final del verano. Fui conservando ritmo y cada poco miraba hacia atrás por si llegaba el Germi.
500 metros antes del segundo avituallamiento ya tenía mucha sed, desde lejos debía parecer el muñeco de Elvis, el de los coches, por como subía y bajaba la cabeza para mirar el mapa de donde tocaba el siguiente chiringuito porque no me cuadraban las distancias de referencia y yo tenia mucha sed. Pe no ayudaba en eso, a esas alturas para ella había corrido casi un kilómetro menos. Qué competitiva me ha salido.

Ya veía al Germi acercarse y nos encontrarnos en el chiringuito.
El segundo chiringuito parecía un Self Service. Tenía de todo y como ya estaba todo pagado, cogí de todo.
Ostias que asco, que empacho, puta ansia de pobre de vacaciones cuando baja a desayunar porque tiene la media pensión al “Resort” de Torremolinos.
Germi me dijo que los sobres de sabor sorpresa, eran “pura azúcar”. Nunca había probado ninguno.
Ostias que mierda. Me mató, dos km corriendo con una bola en el estómago.
La barra de cereales, el agua de color azulado, la sandía, el agua sin color, el sobre de pura azúcar…
No se lo deseo a nadie.

Según parece, en momentos de vida o muerte soy una persona muy cívica. Así que durante cuatro kilómetros corrí con el sobre de pura mierda en la mano derecha derramándose por el trote y convirtiéndose por la solidificación del puro azúcar en algo duro que arañaba. Hasta el siguiente chiringuito. No os preocupéis, me iba limpiando en Germi.
Si, en ese tramo parecía que me había apuntado a la carrera por probar los menús de los avituallamientos. Pero pronto todo lo que me tragué sería poco.

Se bromeó mucho durante muchos kilómetros. Cantábamos Germi y yo como en Glee.
Que si en realidad era una carrera de 18 y tres de paseo, que si lo ultimo es lo más facil porque ya como has terminado…
Hubo corredores susceptibles a tanta alegría y buen humor que nos recriminó que hablásemos. Germi no se enteró en directo. Casi le suelto al al payo pro al Germi para que se lo comiera y pillara energías antes de la cuesta de verdad.

Pues, avituallamiento de rigor y falso llano del vuestro antes de acabar.
No va más.
No, ninguna gracia al virar a la izquierda y hacer la curva cerrada del Colin MacRae y ver que habían metido la mula de arar por el cortafuegos.
Ni los ingleses de la carrera del queso (esa en la que lanzan un queso desde una colina y unos desgraciados se despeñan a ver quien lo atrapa) juegan con ese cortafuegos.
Nos juntamos al virar a la izquierda con un grupo de fe. Aquellos que pretenden subirla.
Se bromea sobre quien la hace al sprint.
A los 30 segundos nadie hace bromas, todos nos guardamos cada centímetro cúbico de aire, de polen, de gramíneas y de polvo.

Empieza la procesión.
Germi se despega sin que me dé cuenta, me siento raro.
Lo veo alejarse muy lentamente, como cuando se hunde Di Caprio en el Titanic y le gritas a la actriz, ¡puta agarralo que se esta hundiendo, ¿no lo ves?! pero entonces lo entiendes.
16 años después y entiendes esa escena. Tan cerca pero tan lejos.
Y lo dejas ir. Bueno, el que te quedas eres tu. Tu vas al fondo del mar con los peces de ojos de linterna, el Craken, el Titanic y la sirenita, que no te la va a chupar porque seguramente a esas altura ni se te levantaría, so mierda.

Después del 54 aviso de “su sesión ha sido cancelada automáticamente”, no puedo más.
Necesito algo que me distraiga del esfuerzo y del panorama que tenía a mi alrededor.
Llevaba solo 1km de falso llano y me encontraba rodeado por un montón de almas cabizbajas con la mirada perdida, solo oía la voz de Penélope en el Runtastic avisándome de que como yo estaba parado tomándome una jarra de cerveza bien fría en algún chiringuito de la Seychelles, no se seguiría grabando la sesión, las cacofonías, alientos agónicos de esos compañeros de fe a cada paso.
En un alarde de ver el paisaje giro la cabeza, contemplo lo que llevo de falso llano y la gente que me sigue. Enderezo la mirada hacia arriba y veo los mismos cuerpos adentrándose en el falso llano. Estaba claro.
¡Eramos los extras de The Walking Dead y estábamos grabando un capítulo!. Se usará para la 4 temporada.

Decido anular el aviso de parada automática en el gps.
Mal mal mal. Error.
Empiezo a virar a estribor como un barco encallado.
Me doy cuenta de porque adelanto almas tan poco a poco. Tan solo giré el cuello y busqué con la mirada el botón y antes de alzar la mano sentí un mareo raro. Esta no es la sensación agradable que tenía al bajar por el senderillo de pinos a montado en mi conejo alado.
Acto seguido centro la mirada y abandono la idea.
Dejo que Penélope me acompañe hasta la meta.
Me centro en respirar y mantener la mirada fija en un punto, El Germi, el bulto más identificable y claro que puedo distinguir esta a unos 50 metros. Él va a ser mi tótem.

A partir de ese momento sólo tengo una misión.
Concentrarme en cada paso, acompasarlo con la respiración profunda.
Conseguir que el mareo no vaya a más y controlarlo.
Encadeno un paso tras otro como si fuesen metas. Esto tengo que acabarlo.
Así pude.
Distinguí un Mastrinkais, Guille, que me dice que lo duro ya esta, casi.
Si os digo la verdad no recuerdo del todo la conversación. Se puso a mi paso en un tramo y me acompaño, me distrajo y me dio compañía. Qué tío más majo. Se hace sus propias bicis. ¿Y vosotros que os hacéis?, ¿vais a una tienda y ya?.
Perdón, continuo.
El ultimo avituallamiento supo a gloria. Cojo dos botellas de agua, una fresquita y la máquina tragaperras me la suelta la otra de caldo.
Había terminado por fin el tramo más duro. Quedaba un falso llano, pero de verdad, donde recuperaría fuerzas.
Así, con las fuerzas que han vuelto me animo a trotar hasta la meta.
Tuve que animarme otras tres veces antes de dar el último tirón.
En esto me ayudaría un anónimo, un señor mayor con canas y calcetas que se pararía a mi paso un momento antes. Parecía en busca de consuelo.
El buen hombre se equipara a mi paso y me habla. Tiene el pelo blanco y va encorvado y me causa respeto. Dice; qué calambres y ladea su cara varias veces mientras se sujeta las canillas.
Yo que soy alguien muy educado gracias a mis padres, le correspondí siendo condescendiente, a pesar de no tener ningún calambre, nada montado. A pesar de no querer hablar, ser empático, animal o cosa, ningún tipo de sustantivo común que se preciara en ese momento de mi vida quería ser, sólo quería ir con mi miseria lo poco que quedaba.
En cuanto comencé a hablar y a decirle que que duro y que si los pajaritos volando lo tienen más fácil, acto seguido, se arrancó a trotar el mamón casi sin dejarme terminar.

Así llegó el último kilometro.
Aun siendo un Mastrinkais honorífico, de espíritu y alguna fiesta, nada más, imagino que eso es lo que hubiera hecho un Mastrinkais de verdad.
Me puse a correr hasta que lo pasé.

Vi la meta, como a la derecha, y escuché os gritos del Germi y del Congri y del Guille y de las pelirrojas cantándome, rubias susurrándome.
Todo era precioso.

Al llegar no hay nada más confortable que el consuelo entre compañeros. El Germi me dijo que había una bolsa con regalos.
Se acercó el Congri. Me dice: me has decepcionado un poco.

Pd 1: Al abrir la bolsa veo la camiseta de rigor en un verde precioso y ¡¡¿¿un litro de caldo de pollo¡¡??. ¿¿¿¿Quién coño regala caldo de pollo en Brik de litro, templado, junto con un plátano verde cuando terminas una medio maratón en Calar Alto en Julio????. ¿¿¿Qué mensaje es ese???

Pd 2:Lo de como se infla una rueda de coche a ojo y sin manómetro y como lo flipa el de la gasolinera lo cuento en otro momento.

Fin, muchas gracias por escucharme.

Datos GPS

IBP-1
IBP-2