Ruta del Jamón 2.013 (XII edición)

1 de Mayo: Crónica y fotos de Jesús Ramis

La tecnología nos ha arrasado. Todos llevan su GPS y hacen las rutas cuando quieren y como quieren. Hasta los más palurdos se las bajan de Wikilock y hoyan los caminos más recónditos. ¡Jarufi, cuánta razón tenías!.

Consulto Google Earth y compruebo que mi amada Sierra de Gádor empieza ya a tener algún icono de ciclista. Abro uno que está cerca del Pico de la Estrella.

– ¿Pero esto que é lo que é?, La Senda de Juan Guirao, 13 km cuesta abajo hacia Castala, ¿2 horas 20 minutos, 5,5 km/h de velocidad?, ¿bajando?, pendiente media 15%.

Esto me suena y llamo a Jorge.

– Cuando estemos en Fuente Victoria te la enseño.

Se la enseño en el Oruxmaps, (Android, Samsung Galaxy).

¿Verdad que esto parece made in Juan Garrido?.

Jorge le llama.

1. ¿Juan, a que no sabes quién está en Fuente Victoria?.
2. Hola Juan. ¿Esto de Guirao es un seudónimo tuyo?.
3. No, es que no se sabían bien mi nombre. Mañana miércoles quedamos y os enseño la senda.

Y así fuimos los primeros recién llegados a la Ruta del Jamón la mañana del primero de mayo camino de los lavaderos de Castala, para que Juan Garrido nos enseñara un ruta que en sus ratos libres había recuperado a la maleza, con una azada y otros útiles que se subió una tarde en bici y que cada día que volvía subir, después de cavar un rato, dejaba escondidos en el monte y así sucesivamente hasta que, cuando estuvo terminado el trabajo, llevó a unos amigos que la grabaron en GPS y la colgaron en WIkilock donde yo la encontré.

Como no se trataba de despeñarnos, ni de andar tres horas con la bici en la mano, cuando Juan y su colega Gabriel, aparecieron en sus bicis, se limitaron a darnos unas indicaciones de por dónde iba aquella senda y acto seguido, sacaron un bidón de litro y una bota llenos de vino tinto, y fueron poniendo sobre un roca un salchichón y un chorizo en gruesas rodajas, unos generosos tacos de jamón, cebollas, pimientos y tomates troceados y pan en abundancia, para invitarnos a los seis que habíamos ido a conocer su senda.

4. Come, come.
5. Bebe, bebe.
6. ¿Pero Juan, esto te manda Eufemiano?

Y nos hicimos unas fotos.

Y ya un poco bebido, le abracé fuerte, para hacerle sentir a mi manera, que me siento orgulloso de que me considere su amigo, y lo agradecido que estoy de que comparta sus sendas conmigo, aunque mejor con vino y jamón que no con bici, por que donde Juan Garrido pasa como las cabras de Gádor yo ya sé que tendré que ir con la bicicleta en la mano.

2 de Mayo: Subida a la Ragua Crónica de Miguel Ángel

Como ya viene siendo tradición, y creo van doce, de nuevo este año acudimos a Fuente Victoria al encuentro lúdico-ciclista que nos organiza la familia Martinez-Merino.

En esta edición, Montse y Jorge, nos han preparado tres días completos de actividades. Gastronómicas, con los menús del chef Pablo, culturales, con la visita a una quesería alpujarriense, y ciclistas, con tres rutas por esos bellos paisajes de la Alpujarra almeriense. Por fin, y tras muchos años de insistencia de Ramis, subimos al Cerrajón de Murtas, ruta principal de esta edición y de hermanamiento con Los Mastrinkais.
No me corresponde a mí narrar lo ocurrido ese día, solo señalar que Ramis, después de la matraca que nos ha dado sobre esta ascensión, no se encontraba entre el grupo de sevillanos, Mastrinkais y madrileños que superaron sus duras rampas. Mi encargo es otro, así que me limitaré a narrar la ascensión al puerto de la Ragua, todo un clásico en la ruta del jamón y origen de estos encuentros.

Crónica de la primera etapa de la ruta del jamón 2013, jueves 2 de mayo, fiesta de la Comunidad de Madrid.

Comenzaré comentando lo que sucedió unos días antes de nuestra llegada a Fuente Victoria y que será de vital importancia en lo que aconteció ese día.
Jorge nos comunica que muy a su pesar no podrá acompañarnos, la SS le ha citado para hacerle una prueba ese día por la mañana. Según nos comenta posteriormente, en el informe de los resultados no se aprecia nada de importancia, lo cual nos alegra un montón.

La salida estaba prevista a las 10h de la Plaza de Laujar. No faltó nadie, pero en el ambiente se respiraba tensión e incertidumbre, se hacía notar la falta de Jorge, EL COMANDANTE, como le denominan sus colegas Los Mastrinkais. En su ausencia, se autoproclamaron varios GENERALES para dirigir expediciones diferentes a la ruta marcada como oficial. Algunos de ellos incluso hicieron campaña la noche anterior para reclutar a sus seguidores. Esta confusión de rutas alternativas nos demoró un poco la salida, nadie tomaba decisiones, que si yo voy a una ruta que propone Ramis y que no va hacia La Ragua, que si voy a una Ruta que propone Chema y que sube a La Ragua por pistas que Jorge no recomienda por la probabilidad de encontrar nieve, en fin, un lío. Al final, los que optamos por la ruta oficial propuesta por Jorge tomamos la decisión de salir. En ella estábamos, Cristina, Andrés, Antonio, Carlos, Angel, Carmen Mateos, Jesús Lux y Miguel Angel. Isabel, Nines y Victor hicieron una parte con nosotros y luego ascendieron el puerto en su totalidad por carretera. En el grupo que lideró Jesús Ramis estaban, además de Jesus, Carmen Jimenez ,Goli y su cuñado Valentín, que por desgracia sufrió una caída que le hizo ser baja el resto de los días. Chema lideró el dúo Pili-Chema.

Como Jorge nos había proporcionado las rutas para los GPS, que llevaban, Antonio, Carlos y Andrés, no tuvimos dificultad para ir tomando los desvíos correctos, que no fueron pocos.
A los pocos km de la salida cogimos un desvío a la izda y abandonamos la carretera principal que sube al puerto, allí nos despedimos de Isabel, Victor y Nines.
Esta alternativa nos llevó por pistas, en general, en muy buen estado, y por parajes de una belleza impresionante hasta Guarros, ubicado en el fondo de un barranco. En su día debió ser un bonito pueblo, pero hoy se encuentra a mitad de camino hacia el desarrollo urbanístico desaforado. Los grandes carteles de venta de viviendas ya no tienen el color floreciente de otras épocas. Me recuerda a esas macroinfraestructuras inacabadas, pero en micro. Dejamos el pueblo ascendiendo por unas duras rampas de hormigón, las flores y la retama inundan parte de la pista, y los olores que desprenden nos hacen la cuesta más llevadera. Poco antes de llegar a Paterna del Río surge un problemilla. Mi rueda trasera pierde aire, lleva líquido antipinchazos pero parece no ser suficiente para sellar la herida. Paro a cambiar la cámara, Antonio se queda en mi socorro, el resto del grupo continúa con su ritmo y nos esperan en el cruce, ya en Paterna del Río. Nos damos un buen calentón para alcanzarles. Cruzado el pueblo volvemos a dejar la carretera y nos lanzamos a tumba abierta hacia el fondo de otro barranco, a mitad tuvimos que parar y cruzar un arroyo con la bicis a cuestas, el agua se había llevado la pista. La bajada parecía no tener fin, lo que no auguraba nada bueno, estábamos perdiendo mucha cota, el fondo del valle ya lo teníamos cerca. Angel empezaba a dudar si el camino era el correcto, recordaba haber hecho una ruta por estos lares que en vez de llegar a la Ragua, bajaba a los pueblos del valle. No dudamos de los track de Jorge y de los carteles indicadores del GR 140 que nos marcaban dirección Bayárcal, nuestro siguiente objetivo. La subida que nos esperaba tenía miga, el pueblo estaba muy, pero que muy arriba y las blancas casitas se veían muy pequeñitas desde allí. En buena sintonía y con agradable conversación, cuando las rampas lo permitían, llegamos casi sin darnos cuenta. A todos se nos hizo más suave de lo previsto, quizás porque nos pusimos en lo peor y eso nos hizo verlo más fácil. Hicimos una paradita para comer un poco y sin demora nos lanzamos a la conquista del puerto. Ver a Pincho en ese punto nos dió tranquilidad. Si nos fallaban las fuerzas teníamos coche de apoyo. Desde aquí todo por la carretera, cada uno subimos a nuestro ritmo, algunos en compañía y otros solos con sus pensamientos. Antonio y yo tomamos la decisión de ir juntos, y nos marcamos un ritmo similar. A escasos metros siempre iba Carlos, al que su hermano bautizó como el hombre del chubasquero, ¡¡que valor!!, hizo toda la subida sin quitárselo, y eso que en algunos puntos el calor apretaba. Se percibía un ligero pique entre hermanos. Antonio mirando siempre hacia atrás para ver donde estaba el del chubasquero, por nada del mundo estaba dispuesto a que su hermano pequeño alcanzara la cima antes que él, pero poco a poco los kilómetros comenzaron a hacerle mella. Antonio este año no ha rodado los kilómetros que le hubiera gustado. El ataque se produjo en un momento en que el mayor de los Schleck se paró a estirar un poco, el abductor le estaba causando molestias. Eran las curvas más duras y el del chubasquero nos pasó como alma que lleva el diablo, ni preguntó que le pasaba. Yo salí tras él, y al sentir mi aliento pegado a su cogote tomó la decisión de pararse a estirar el trasero. En este momento aprovechó Antonio para recomponer la figura y despegarse de nuevo. Aquí nos cruzamos con Victor, que bajaba tan abrigado que parecía que se había embutido en una escafandra, un adiós y nada más. La cima ya estaba cerca, yo animaba a Antonio, pero el del chubasquero volvía a acercarse, no pudo ser, mis ánimos no fueron suficientes, el pequeño de la saga lo remató sin compasión a escasos metros de la cima.
El crono marcaba en este momento 39 Km. Con pocos minutos de diferencia fueron llegando el resto. En sus rostros cansados se percibía la satisfacción de haber vencido este puerto de categoría especial.
En el restaurante de la cumbre nos esperaban Isabel, Nines y Pincho. Nos tomamos unos bocatas y nos hidratamos con unas birras. Mientras, y en un rincón del restaurante, los dos hermanos estaban enzarzados en una discusión, Antonio había llegado casi sin aire en su rueda delantera, y esto lo utilizaba en su defensa para minusvalorar el logro de su hermano. Terminado el avituallamiento y como nos estábamos quedando fríos, dimos por terminada la conversación, nos abrigamos bien y nos lanzamos para abajo. Al principio de la bajada hacía frío, en las orillas de la carretera aún había restos de la nieve caída los días anteriores. La bajada fue rápida, casi sin coches, salvo el de Pincho que nos siguió todo el camino cerrando el grupo y protegiéndonos de los coches que se acercaban. A la llegada a Laujar los hermanos volvieron a tener su pique particular.

Al final del día el cuenta marcaba 74 Km, y en nuestros rostros se percibían sonrisas de satisfacción. La subida al puerto, con su nueva variante, fue mucho más amigable de lo que se presentaba en la salida.

Miguel Angel.

Fotos Andrés:

3 de Mayo: Cuesta Imposible

Fotos: Andrés

4 de Mayo: Cerrajón de Murtas

Fotos: Alonso.