Almería – Nuevo Mundo – Fuente Victoria

Almeria – Nuevo Mundo – Fuente Victoria from Los Mastrinkais on Vimeo.

Interesantes explicaciones del Vitel. El que quiera verlo que me pida la clave

Monólogo Vitel from Los Mastrinkais on Vimeo.

Son las 7 de la mañana y casi todos estamos puntuales en la puerta del Ballesol, Guillermo, Manolo “Jaenero”, Brígido, Francisco Fornieles y yo. Al momento llega Manolo “Palen”. Se echan en falta algunos valientes que confirmaron su asistencia, Diego “el de Illar”, Er Cano, algún seguidor del facebook, Jaime… ¡gallinas cucurbitáceas todos!

Las últimas lluvias han dejado el camino bastante tocado. La cuesta de la peseta y sobre todo la parte final antes del asfalto se convierten en las primeras dificultades del día que castigaran las piernas de más de uno. Palen hace la última parte de las piedras bastante fastidiado por su lesión de cuello y llega con mareos (o al menos eso nos hizo creer).

En el cruce de Enix nos esperaban el Vitel y Juan Colomina. Si ya el ritmo hasta ahí había sido bastante alegre, la presencia de los nuevos no lo frenó si no que lo aumentó un poco. El Vitel, como siempre, pletórico con su 29er y Juan Colomina… joder, ¿si no lleva una 29er cómo anda tanto? será cosa de las Cannondales.

Paco, el amigo de Manolo “Jaenero” se da la vuelta en el parque eólico. Lleva la bici pinchada y su objetivo no era llegar a Nuevo Mundo. Su “amigo” Manolo no miró ni usa sola vez atrás para ver cómo iba. Con amigos así, ¿quién quiere enemigos?.
Y bueno, los Manolos, uno por la lesión de cuello (no me creo nada) y el otro por que lleva 1 mes sin salir (¡ja!) conspiran a ver donde se dan la vuelta, pero aseguran que no llegarán a Nuevo Mundo.

Parada en la Chanata a comer antes del último tirón hasta Nuevo Mundo. Los Manolos continúan. Guillem empieza a pagar los excesos de la semana. Dieta sana y equilibrada, entrenamientos y horas de descanso controladas hacen que su ritmo decaiga y no pueda seguir a otros que, en cambio, si que se cuidan a base de Malboros, Gintonics y comida en abundancia, como el Vitel. Me quedo con él viendo como el resto del grupo se aleja sin mirar atrás. Los cogemos, por que habían parado, en el último cruce cuando ya empiezan las últimas rampas duras. Los Manolos, que se iban a ir… continúan, Juan Colomina tirando del grupo, Brígido sobrado, Vitel con sus canas si despeinar, y de repente, Guillem se baja de la bici y la pone mirando hacia Almería. ¡Qué me voy! no doy ni un pedal más. Entre todos intentamos convencerlo de que terminara la subida, no quedaba casi nada (mentira, era lo más duro). Pero no fue hasta que vimos la posibilidad de un tercer tiempo, como los de antes, en Fuente Victoria y posterior vuelta a Almería en el coche del Comandante, cuando pudimos convencerlo.

Continuamos la última parte de la ascensión. Todos van por delante y Guillem y su ángel de la guarda, es decir, yo mismo, cerramos el grupo. A lo lejos se escuchan una voces. Por su potencia no puede ser otro que Jordiman que estaba acompañado por El Comandante y Eustaquio que habían subido desde Fuente Victoria. Estaban disfrutando de la dura pelea que tenía los gallos para ganar la meta volante. Según comentan, el Vitel bajó un por de dientes, se puso de pié en su coja (imaginad el sufrimiento de esa máquina de fino aluminio) y ante las miradas ingenuas de los más fuertes (Manolos y Brígido) les arrancó las pegatinas coronando el primero. Sin duda, sacó fuerzas sobre humanas al verse tan cerca de la cerveza.

Arriba, gestionamos la barbacoa (gracias Reyes y Montse) y nos preparamos para bajar a Fuente Victoria. Yo, que soy de ciencias, me encargo de contar los que somos a ver si cabíamos en el coche del Comandante. 1, 2, 3, 4, 5 y 6. Perfecto. Las bicis ya las recogemos otro día. El coche del Comandante es de 5 plazas y no de 20 o 30 como yo pensaba. ¡No es un autobús! Esto fue motivo de risas y, para algunos, de preocupación, por que se veían volviendo a Almería en bici.

La bajada, sin novedad, a excepción de la caída sin consecuencias, de Brígido en un tramo de exploración por vereda que hicimos al final de la bajada, cortesía de Jordiman.

Y bueno, el tercer tiempo a base de chuletas, morcillas, chorizos, presa ibérica, cerveza, bizcochos, risas, etc, pues lo de siempre, aburrido y soso.

Gracias Jorge por dejarnos tu coche y así haber podido compartir tercer tiempo.

PD, al final hasta sobró espacio en el coche de Jorge gracias a que Eustaquio se llevó a la mitad del equipo a Almería.