Transandalus día 7

ALDEAQUEMADA – BAÑOS DE LA ENCINA

Abandono el área recreativa “Arroyo Martín Pérez” a eso de las 8:30, tras pasar una noche de poco dormir. Incluso tuve tiempo de escuchar a algún que otro animal de 4 patas rondando la tienda….
Un par de km. de dura subida me dejan en Aldeaquemada, donde paro a tomar un café de los de verdad. Los sobres de capuchino están bien, pero cafeína poca!. Curiosamente en este tramo es donde alcanzo la temperatura mínima del viaje, 1ºC.
La subida al alto de Mojón Blanco es por asfalto y se deja hacer, hasta los últimos 2/3 km., donde se coge una pista, siempre cercana a la carretera. La pista en si, está bien, pero hay una gran cantidad de pinos caídos en el camino. Os puedo asegurar que varios de ellos parecían estar tirados a posta para evitar el paso. Esto me retrasa bastante, pues sortear algunos no es tarea fácil. Como siempre, mover la empujar la bici es costoso, y hasta frustrante según que condiciones….

Vuelvo al asfalto y comienza el descenso al mismísimo desfiladero de despeñaperros.
Paro a sacar unas fotos, ya en el Parque Natural, y veo una columna de humo la sierra de enfrente. Casualmente, pasan por allí unos agentes de medio ambiente y los paro para advertirles. Me comenta que justo por allí pasa una pista y estarán quemando algo de manera controlada.
Nada mas pasar el Collado de los Jardines hay una vista panorámica impresionante, de esas que te hacen pensar: “el ser humano, crea o destruye?”. No es otra que el faraonico nuevo paso de la autovía por despeñaperros. Pues eso, da que pensar….
Acaba la bajada y tras cruzar el rio Despeñaperros y la citada autovía comienzan otros 10 km .de subida. Hay que pasar una valla en el comienzo y ademas me cruzo con un vigilante de seguridad privada. Me dice que me permite pasar pero que tenga cuidado, pues hay algunos kilómetros en obras mas adelante. Aunque mas dura sobre el papel que la anterior, la voy haciendo sin sufrir mas de lo normal. Por estos parajes, me cruzo con un ciclista que no duda en pararme y preguntarme. Resulta que es el presidente del Club Ciclista a Rueda de La Carolina. Tras la típica conversación ciclista, nos despedimos y seguimos nuestros caminos.
Después de coronar y crestear un poco para a comer, y comienza la bajada primero y falso llano después, hasta La Carolina, no sin antes volver a pasar varias puertas y cadenas. También antes volvería a pasar la autovía(esta vez por encima), y el famoso pueblo Navas de Tolosa, donde al fin pude limpiar la bici tras esos lodazales de Sierra de Cazorla.
Llevo los víveres bajo mínimos, así que en La Carolina paro en un LIDL y hago una compra “grande”. Pan, embutido, plátanos, leche condensada, gominolas……. vamos. a tope de peso!!
A partir de aquí, comenzaría a atravesar dehesas, casi ya hasta el final del viaje. Estas en concreto, plagadas de toros, vacas, ovejas, caballos y no se que mas. No hay muchas fotos porque los toros en concreto, no tenían cara de mansos precisamente. Ademas, los carteles de “ganado bravo” no ayudaban. No se cuantas puertas pasé, pero la verdad es que se me hizo un poco pesado. La ultima finca de la que tuve que salir, si tenia puerta yo no la ví, y tuve que saltar unos alambres, pinchando la rueda trasera al pasar la bici.
Los últimos km. entre olivos, me llevaron a Baños de la Encina, un pueblo precioso, donde decidí parar en el hotel Baños y lavar algo de ropa, cosa que aun no había hecho en todo el viaje.
El hotel fantastico(incluido precio especial a transandaluseros), y la “pechá” de lavar ropa de campeonato. No tenia por donde colgar todo!!!