Castillejar 2012, ruta por el altiplano

Vídeo. Primera parte.

Castillejar 2012, ruta por el altiplano (1 de 2) from Los Mastrinkais on Vimeo.

Vídeo segunda parte

Fotos de Alejandro

3ª edición Castillejar-La Sagra-La no Sagra-Altiplano…como carajo la queramos llamar.

Lo que está claro es que siempre acabamos agotados y eso que hemos hecho rutas con mucho más desnivel que las que hacemos por allí.

¿Por qué volvemos año tras año? Por la cueva y por el cordero, jajajaj.
Lo que está claro es que vemos paisajes distintos, dormimos bajo tierra, convivimos un puñado de M3K, y podemos llevar a nuestras familias. Este año, con record de asistencia infantil, por cierto.

El viernes, llegué temprano a la cueva, y mientras esperaba a que fuera llegando la gente, me entero que estaban todos en el “Ven y verás”…¡qué desfachatez! Ejemm, ejem…

Nos vamos reagrupando y preparando las viandas. Algunos salivan cual sabueso hambriento. Entre corderos y biberones, vamos planeando la etapa reina del sábado.
Nos vamos a nuestras respectivas madrigueras. 8:00 es la hora fijada, aunque propusimos salir de madrugada, ya que la luna estaba llena, y hacía fresquito. Craso error no haber optado por esta opción…

Desayunados ya, nos disponemos a salir, pero…sí, el Beatle, el Richard Gere de Cacín tiene una rueda jodida. Congrio se pone a la acción, y no sería la 1ª ni la 2ª vez. Hubo una 3ª asistencia mecánica a Jordiman y Alex.

Por fin salimos. Nada más empezar, cruzamos el río Guardal por el puente de La Balunca. El terreno siempre pica hacia arriba, pero nada grave por el momento. Seguimos el curso de este río, pasando por encima del impresionante barranco del cerro del Cubo (si, por donde cruzamos un terreno recién arado, y que nos hincamos hasta los tobillos).

Nuestro rumbo nos lleva debajo de la presa del embalse de S.Clemente, donde cruzamos el río después de repostar. Cerca de aquí se encuentra el bucle del recorrido por el que pasaríamos a la vuelta. Poco más adelante, volvemos a cruzar ríos. Para que luego digáis que no había agua para repostar…En esta ocasión el río es doble y tenemos que poner pies a remojar.

El siguiente tramo hasta las faldas de La Sagra, hace las delicias de todos. El campo se viste de gala y el terreno es más bien plano. Pero todo lo bueno acaba. Ahí está La Sagra. Ya impone verla de lejos, pero más de cerca. Las rampas se hacen cada vez más duras, y el calor no ayuda en absoluto. Al menos disfrutamos de magníficas vistas y del plató de la serie “Heidí”.

En un alto del camino esperamos a los Jorges. Su tardanza no augura nada bueno. Jorge padre decide no continuar. Primera baja. Se va para Huéscar a hacer auto-stop.

Seguimos, y pronto comenzamos el descenso, por una zona de pinares, hasta que nos encontramos una valla poco antes de la carretera. Unos por arriba y otros por debajo, la sorteamos. Pero eso era una mierda de valla comparada con la que viene a continuación.

La subida dura del día comienza con escalada en roca. La valla no podía ser más grande. Yo creo que el que la construyó puso todo su empeño en que nadie pasara por allí, sobre todo, en bici. Pues la tenían que haber hecho unos 30m más alta, joder…

Nada más cruzar, las rampas son de aupa Patxi, que soy de Bilbao. Unos rampones bestiales ante los que pronto tenemos que ceder. Son las 14:00 y hace un sol ¡qué tetorras!.

Pues así unos 5km, con leves incorporaciones a la bici. Nos paramos a descansar y comer algo, mientras llega Jordiman, digo…Satanás disfrazado de ciclista. Al llegar su cara lo dice todo. 2º abandono del día. Nos quedamos sin Martinez. Estoy esperando a que cuente con detalle cómo sorteó la valla-muralla China.

Los demás, como el Lute, camina o revienta. Pronto llegamos a la ansiada cuerda de Sierra Seca.

El panorama aquí es de soledad. Estamos en medio de la nada. Descendemos hacia los Campos de Hernán Perea, ya en Jaén, en Sierra de Segura. Buscamos agua con la misma intensidad que los conquistadores españoles buscaban oro en América. ¡Aleluya! Ahí tenemos un abrevadero con agua fresca y abundante, en un entorno idílico. Esto nos da un poco de vida más, y también da vida a los estómagos de Alex y Cano, que se van a repoblar la masa arbórea de esta sierra.

Recorremos estos Campos, quizás por la única zona no llana del todo, Cañada Lamienta.

Saludamos al pastor de la zona, que ya le hubiera gustado que nos parasemos a darle algo de conversación. Este hombre debe ser más antiguo que el hombre de Orce.

Duros tramos hasta llegar de nuevo a la cuerda de Sierra Seca, donde nos encontramos a unos senderistas que no dan crédito a nuestra locura de hoy. Estamos junto al famoso peñón del Toro.

Viene lo tan ansiado. Largo descenso hasta el embalse de S.Clemente. Las zonas por las que pasamos son de ensueño. Para mi gusto, lo mejor de la ruta. Increibles caminos-sendas, rodeados de encinas centenarias, prados con todo tipo de flores, cortijos abandonados. Para repetir.

Una vez Victor y Alex llegan a la piscifactoría, no ven a nadie. Parecen que los demás se han perdido antes de llegar a este punto. Los dos primeros continúan hasta el bucle. ¿Qué hacemos? Pues seguir por donde está marcado. Si hay que morir, mejor que sea en la bici.

La subida comienza bien, suave y con buen firme. Poco a poco, se estrecha el camino, las encinas nos rodean y las piedras aparecen. Pie a tierra en las rampas más duras. Apenas nos quedan fuerzas. Nos paramos a comer algo como excusa para descansar. Por fin se ve el collado que nos llevará cuesta abajo hasta el único pueblo que atravesaremos, Fátima.

Paisaje de cultivos en un valle entre la S.Fátima y S. Castril. A lo lejos se distingue una fuerte rampa, que a Victor no le gusta un pelo. ¡Tranquilo, que por allí no pasaremos! ¡joder que no! Menos mal que no era tanta rampa como parecía y pronto nos plantamos en las calles del pueblo. Aquí decidimos que por unos pocos km no seguiríamos el track por los campos de Fátima. Seguiríamos por carretera, aunque hiciéramos unos km de más, para enlazar más adelante, cerca de los Cortijillos. Una pequeña rampa más, entre almendros, y nos adentramos en el bosque de pinos, todo cuesta abajo hasta la cueva. Antes de llegar a la cueva, junto al río Guardal, disfrutamos de las numerosas alamedas del camino.

Nos espera Victor Jr para jalear a su padre, que quizás revivió al ver a su discípulo con esa cara de alegría.

Finalmente 101km, como en Ronda. Ronda tendrá un tajo, pero el altiplano tiene diversidad para aburrir. Aquí hay terreno por explorar todavía y cueva para pasar fines de semana tan buenos como éste.

Gracias a todos los asistentes.

Hasta el año que viene.

¿Y no comentas nada del festín de la noche?
Mientras preparamos las papas, el Beatle recuerda sus tiempos de padre y amamanta a la tierna criatura José Miguel. Lo deja fuera de combate con una delicadeza inusual.

Congrio prepara un ali-oli, Cano prepara las brasas de la carne, etc. Disfrutamos de la cena y nos olvidamos por un instante, de los momentos de sufrimiento sobre la bici. Aquí no falta hidratación, ya que la birra corre como la espuma, y no tenemos calor, ya que dentro de la cueva estamos a unos 17 grados. ¡Esto sí que es vida!

Tras la cena, el sueño se apodera de muchos/as. Los Jorges no tardan en caer. Un selecto grupeto, degusta unos Gin Tonic junto a la chimenea mientras debate sobre temas de actualidad como la economía, el mercado laboral, la reproducción del ornitorrinco en la estepa australiana, el mineralismo va a llegaaaarrrr…

De nuevo, gracias a todos los hombres, mujeres y niños que asistieron a esta obligada cita del calendario.

El año que viene, más y mejor, segureño que sí.