Transandalus Día 6

El Tranco – Aldeaquemada

Después de 2 días de pies mojados, estaba corto de calcetines, así que , aunque lavé varios el la noche anterior, ningunos estaban secos. Otro día mas me tocaba ir con los pies fresquitos!.
Los 4 km hasta la presa del pantano son de bajada. Aquí me desvío hacia Beas de Segura. Subo alguna rampa mas para de nuevo perder algo de cota, hasta un cruce a la derecha, que da comienzo a las subida a las Cumbres de Beas. Por suerte, la subida que se ve a mano izquierda, no está en mi ruta…. echad un vistazo a las fotos!!!. El puerto consta de 6km, siendo los 3 primeros mas duros. Son las ultimas pedaladas por el Parque de Cazorla, Segura y Las Villas, y me despide con sombra y fresquito…. en calma al fin y al cabo, después 2 días intensos e inolvidables.
La baja a Beas es larga y sobre asfalto. Es domingo y necesito comprar víveres. Por suerte son fiestas en el pueblo y está todo abierto. Recuerdo que, aparte de queso, no estoy comiendo lácteos, así que compro yogur liquido, el cual me tomo en un mirador al final del pueblo.
Continuo bajando hasta cruzar el Río Guadalimar, por un antiguo puente romano, denominado “Puente Mocho”. Los olivos dominan ya el paisaje, y hasta mas allá de Aldeahermosa son prácticamente las únicas vistas posibles. Campos y campos de olivos!
Rodeo Chiclana de Segura, dejándolo a la izquierda, siempre en constante y suave subida. El roadbook, recomienda visitarlo, pero por desgracia voy sin tiempo para visitas turísticas. También en esta zona, empieza a salirse uno de los railes del sillin, en su parte trasera. Consigo encajarlo otra vez en su sitio, y sigo mi camino pensando que ha sido algo casual.
La Ermita de Nazaret marca prácticamente el final de la subida. Por suerte, hay un fuente, donde cargo agua. Hay una especie de área recreativa y varias familias preparan paellas y carnes varias…. aunque ninguna se apiada del pobre ciclista con cara de hambre! jajaja. Otro detalle curioso, es que la ermita tiene persianas metálicas, como si de un local comercial se tratara.
Desde aquí, un leve descenso me deja en Aldeahermosa, donde paro a comer. Unos muchachos en coche me preguntan que si voy haciendo la transandalus. Resulta que uno es colaborador del proyecto y conoce a Fran. Ya de paso me informa de la dureza del próximo tramo, así como de pasados conflictos en un trozo por el que anteriormente pasaba la ruta.
Como ya vengo haciendo todos los días, estudio el siguiente tramo mientras doy cuenta del bocata. Tengo por delante 45 km. y 1000m. de desnivel en constante sube y baja.
El comienzo no es muy alentador, el sol pega fuerte(que conste que me puse protección solar!), y solo se ve una interminable subida en linea recta entre olivos, pero nada que ver , pues rápidamente se entra en Sierra Morena, desconocida para mi.
Impresionantes vistas, así como animales varios(ciervos, ranas, aves de variadas especies…), hacen que los metros pasen a toda prisa. Es fantástico estar rodeado de tanta naturaleza a solo 500 metros de altura!.
Tras cruzar los ríos Dañador y Guadalén comienza la ultima subida larga del día(unos 10km.), donde se rodea un gran finca, imagino que es la de los conflictos. Esta me lleva casi a los 800 metros de altura donde los me vuelvo a cruzar con varios grandes ejemplares de ciervos.
La bajada a Aldeaquemada es magnifica y solitaria, como dice el RB. Después del Cortijo de los Tejos, empiezo ya a buscar donde dormir.
Tras atravesar una finca vallada, con permiso de paso para la transandalus, llego a una explanada magnifica, por la que discurre un arroyo. A punto ya de empezar a montar la tienda, aparecen algunos cazadores por el cerro de enfrente, y decido continuar un poco mas…. mas vale prevenir.
Cuando ya creo que no voy a encontrar un buen sitio antes del pueblo, a 2/3 km. del mismo, aparece un área recreativa. Está completamente vacía y son las 20:00h. de la tarde… aquí va a ser! .
Mientra espero a que sea un poco mas tarde para montar la tienda, aprovecho para cambiarme de ropa, higienizarme e investigar un poco la zona.
Resulta que al final del área, comienza un sendero que va directo a la cascada de la Cimbarra. No hay ni 1 km, aunque de subida y pensando en que habrá una buena caída de agua, decido acercarme y llenar el bote de liquido elemento, ya que ando algo escaso y no iba a tener para hacerme café a la mañana siguiente. El sendero merece la pena recorrerlo pero el agua es otro cantar. La cascada apenas tiene un débil hilito, aunque suficiente para llenar el bote lentamente.
Ya de vuelta, caliento unas lentejas que había comprado en Beas, que la verdad, muy buena pinta, pero no estaban muy allá. Ademas, aunque en la lata parecía contener grandes trozos de chorizo, la realidad era otra… un triste trozo era todo que contenían.
A las 21:30 estaba ya dentro de la tienda.100 km, 2000 metros de desnivel y entrar en Sierra Morena habían hecho de este un día muuuyyyy completo!!