Triatlón media distancia, Elche

APRENDIENDO DEL TRIATLON

Como todos sabéis llevo desde agosto preparándome un Ironman. Tan sólo quería terminar una prueba que va más allá del espíritu competitivo, ya que es una prueba de superación personal.

El triatlón es una religión. La forma de vivir de un triatleta condiciona toda su vida y de las personas que le rodean. Un triatleta nunca más volverá a tener tiempo libre porque ajustará sus horarios para realizar hasta tres entrenamientos diarios entre trabajo, familia, amigos,… Nunca más volverá a trasnochar porque tiene que dosificar sus fuerzas y el descanso es vital para entrenar al amanecer. Nunca más volverá a alimentarse como antes, porque ve los alimentos como fuentes de energía, recuperación, hidratación,… El TRIATLÓN es mi vida.

No se como he llegado a este punto, pero aquí estoy intentando ser triatleta. Estoy adaptándome y disfrutando de esta nueva forma de vida, tan dura como gratificante. Cada entreno es una competición conmigo mismo. El crono es mi amigo pero tengo que superarlo en cada sesión. Cada brazada está perfectamente estudiada para buscar la perfección y deslizar en el agua, cada pedalada tiene una razón y no se puede dejar nada al azar y cada zancada es un paso que busca rapidez con resistencia. Nada es fruto de la casualidad y el único secreto es entrenar y sufrir más que nadie.

Cuerpo y alma deben ser uno y conocerse a la perfección. Cuando uno está flojo el otro debe ser el motor pero siempre unidos. Entrenos y competición son lo mismo. Si entrenas como si estuvieras compitiendo podrás competir como si estuvieras entrenando. Este tipo de pruebas de más de cuatro horas te permiten pensar y eso no es nada bueno si no estás bien entrenado.

He llegado al Triatlón de Media Distancia de Elche sin tener claro cual es mí estado físico pero tampoco el mental. Valencia fue un duro golpe que no digerí nada bien 5 horas 28 minutos. Teniendo en cuenta que en mi debut en Canet invertí 5 horas 13 minutos. Iluso de mí creí que sería todo un camino de rosas y que podría exigirme sin límite en la competición. Pero la cabeza lo es todo.

Tras la semana más dura que he tenido en mucho tiempo, en la que no entendía nada y dudaba de todo. Los sabios consejos de Pepe, nuestro querido presidente, las palabras directas y claras de Gelo mi entrenador y los consejos del Nº1, me hicieron ver que llevo dos días practicando deporte, que debo disfrutar de lo que hago tanto en los entrenamientos como compitiendo, conocer mi cuerpo, entrenar mi mente, aprender de las experiencias, hacer amigos, conocer sitios nuevos,… y con todo esto, los resultados llegarán con los años.

Ya ha pasado mes y medio con muchas horas invertidas en duras sesiones de entrenamiento. Ya no me obsesionan tanto los tiempos, así que he restado mucho estrés a mi vida. Hemos incrementado la parte de bici y eso se agradece ya que es lo que más me gusta. Mi nueva “novia” es una pasada, he mejorado mucho los tiempos por la aerodinámica y esta mejora ha repercutido en el resto de disciplinas. Ahora estoy más compensado en los diferentes deportes.

ELCHE TRIATLÓN MEDIA DISTANCIA 23 DE ABRIL DE 2012 [1,9nat – 90cic – 21at] 1.000 participantes

En esta ocasión me he alojado con el resto de triatletas del club. Sin duda es un placer y una suerte poder compartir vivencias y recibir consejos de gente con tanta clase. En esta ocasión quiero estar tranquilo y disfrutar de la carrera desde mi llegada al hotel hasta finalizarla.

Sábado
11:30. Llegamos al hotel y tras dejar las maletas nos dirigimos a la playa para ver qué tal está el agua. Gelo, Rafa, Jorge, Paco y un servidor nos adentramos enfundados en nuestros trajes comprobando que la temperatura es buenísima, el agua cristalina y nada de oleaje. Nadando para estirar ya se nota como va esta gente en el agua, es una autentica pasada verlos. Para mis adentros pienso lo mal que voy a pasarlo mañana nadando en grupo.

17:00. Tras una buena comida en el hotel y después de una cabezada toca el reconocimiento del circuito de bici. Mejores sensaciones que en el agua con un pedaleo con mucha cadencia ya que el viento en contra se nota bastante y la ligera pendiente también. Pero me noto fresco.

18:30. Dejo la bici en el área de transición con más pena que gloria. Como el que deja a su hijo en el cole el primer día de clase (yo no lo tengo pero lo supongo). Mi Santa Madonna en manos de gente descocida. Para que durmiera bien la enfundo con una buena sábana y regreso al cuartel general para cenar prontito. En esta ocasión las ruedas las he dejado hinchadas para no tener el contratiempo de Valencia.

21:00. Cena en el descanso del partido con el resto de la expedición, los Antonios, Ruben, Enrique,… y prontito a la habitación que todo debe estar preparado.

5:30. Suena el despertador y ducha al canto para despejarme. Bebo un litro y medio de agua y a desayunar. Imaginaba que habría algún que otro triatleta, pero parecía el metro en hora punta. La gente madrugó mucho y estaba ingiriendo de todo. Yo mis cereales traídos en la bolsita de congelados, un yogur, un huevo cocido, tres loncha de pavo,… en fin algo ligerito, que a esas hora es duro despertar al estómago.

6:50. Ya estamos en el área de transición dejando las pertenencias y repasando mentalmente todos los pasos que debo dar para no cometer ningún fallo que me hiciera perder tiempo así como evitar sanciones. Pongo el cuenta kilómetros de la bici, lleno los bidones de mi potingue, zapatillas puestas con el elástico para salir corriendo y subirme de un salto sin perder tiempo, geles y barritas, gafas, casco, zapatillas calcetines,… Todo bajo control salvo el pequeño olvido de la gorra para la carrera a pie.

7:40. Unos saludos con los conocidos y directo el agua para calentar un poco antes de salir. Sin tiempo para mucho más llaman a mi grupo de edad para acceder al primero de los tres cajones de salida. Me voy haciendo el tonto y cuando llegamos al último cajón estoy en la segunda fila. La estrategia es clara salir con los de delante. Si voy mal creo tapón y me pegarán hasta en el carnet de conducir, pero si nado bien nadie me fastidiará y no perderé tiempo.

8:05. Mooooock. La salida es desde la orilla así que a correr como un loco para tirarte pronto y empezar a nadar. ¡Anda que no se ven lejos las boyas cuando el circuito es a una sola vuelta en mar abierto!. El secreto es no pensar mas que en nadar e intentar que sea de manera eficiente sin malgastar energía y orientarte bien para no hacer metros de más.

Al llegar a la primera boya me sorprende lo limpio que está siendo todo. Nadie me da en los pies y no tengo que pegarme con la gente para abrirme paso. La segunda boya la tomo más limpia aún, no me lo podía creer. Cada diez brazadas aproximadamente daba una con la cabeza erguida para cerciorarme que el trayecto era el correcto y lo era.

Encarando la penúltima boya me doy cuenta que estoy adelantando a demasiada gente. Extrañado aprieto un poco creyendo que había bajado el ritmo sin querer, pero de eso nada. Los que estaba adelantando eran los rezagados del salida anterior así que subidón y a terminar que esto va mejor de lo que creía.

8:35. Salgo del agua y decido no intentar quitarme el neopreno ni los tapones hasta estar corriendo por el área de transición, puesto que los brazos se quedan demasiado acorchados y sin flexibilidad. Llego a mi cajón y al bajarme el traje queda enganchado el chip y me voy al suelo, culazo al canto. Cuando logro quitarlo recuerdo como dejé todo mojado en Valencia y lo deposito al final de la cesta con el resto del material sobre el.

Cojo la bici y a correr para encarar una cuesta larga y dura que es el principio del segmento. Como ya me advirtieron dejé el plato pequeño y el piñón grande así que todo perfecto. Paso la línea y al subirme en el bici me percato que no he dejado los velcros de las zapatillas abiertos.

Noooooo!!! Paro la bici, intento abrir los velcros, con los nervios rompo los elásticos. Pido ayuda a un señor del público, pero me dice que no es posible ya que me sancionarían. Tiro de las zapatillas para sacarlas y no salen, vuelco a tirar y logro ponérmelas haciendo malabarismos con la bici en la otra mano. Ufff que nervios.

La subida de la cuesta la hago como un torito bravo a todo gás. Comentarios como mira como va ese o ese que se ha tomado me dan mas fuerza para terminar la ascensión y concentrarme en coger el ritmo óptimo y no dejar llevar por las ganas. Mi sensación es que el agua me había salido mejor de lo esperado y no debía cebarme con la bici ya que la carrera sería dura por terreno y desnivel.

La bici nueva es una pasada y uno se siente como un animal encima de ella a pesar de no estar fuerte. No paraba de adelantar gente y más gente. En todo momento controlaba no pasarme mucho y cuando veía que me pasaba de velocidad subía un piñón y aumentaba la cadencia. Se pueden contar con los dedos de una mano los que me adelantaron, entre ellos David que está como un toro.

Lo mejor que hice fue no parar de comer e hidratarme mucho. Gasté los dos bidones y me tomé dos barritas a trocitos. No intenté seguir a nadie de los que pasó ya que tenía claro que la guerra es conmigo y no debo dejarme llevar pro el instinto competitivo, por lo menos ahora.

11:10. Última transición. Antes de las bajadas pronunciadas, saco los pies de las zapatillas y me dispongo a correr bici en mano antes de pisar la línea. Llego a mi cesta, con la atenta mirada de una jueza, dejo mi bici y desabrocho el casco, para evitar sanciones. Me calzo las zapatillas, me lleno de geles dentro del mono y a correr.

En esta ocasión no llevo pulsómetro ni reloj. Quiero correr por sensaciones y que nada más de indique como voy o que debo hacer. El primer kilómetro es un infierno, inexplicablemente cada zancada es un calambre en los cuádriceps de ambas piernas. Me temía lo peor e imaginaba la llegada tras muchas horas de esfuerzo de una forma dramática, ya que mi objetivo era cruzar la meta de cualquier forma.

Cuando peor lo veía y sin saber como tras la ingesta de un gel me pongo a subir los famosos 74 escalones como una gacela. Voy adelantando a gente y sintiéndome muy bien. Al terminar los escalones llega un llano, creyendo que lo peor ha pasado. Pero lo peor está por llegar, unas cuestas estupendas terminan por despertar hasta el último músculo de mi cuerpo.

Para mi pienso, que si he conseguido pasar esta parte, nada podrá detenerme en la segunda vuelta. El resto del trayecto es llano y ameno hasta que te meten por los arenales de la playa que vuelven a dar un puntito a las piernas. Siguiendo las instrucciones del entrenador no paro de hidratarme, beber acuarius y tomar geles en los puntos concretados. El final de la carrera a pie fueron 1.500m al sprint y con ganas de más, ya que fui reservón por el psicológico km 15 de Valencia.

Los números:

Natación
Tiempo 30:39
Ritmo 1:37 minutos/100metros
Posición 170
1ª transición 3:19

Bici
Tiempo 2:32:23
Ritmo 34:65 km/hora
Posición 70
2ª transición 2:25

Carrera
Tiempo 1:33:10
Ritmo 4:26 minutos/km
Posición 123

Total
Tiempo 4:41:56
Posición general 80
Posición Grupo de Edad 19

Sensaciones muy buenas con un resultado impensable para un paquete novato como yo. El objetivo era terminar y si cuadraba terminar por debajo de las cinco horas. Creo que el trabajo tiene su recompensa y poco a poco estoy sabiendo ser deportista y triatleta. Lo principal es disfrutar y no improvisar. Aceptar los consejos del entrenador y hacerlos dogma, ya que sin él no es posible avanzar en esta carrera.

Espero que pronto pueda estar más arriba por las mejoras en mis parciales con entreno y más entreno y llegar al Ironman con la fuerza mental y física suficientes.

Un abrazo para todos los M3K y nos vemos entrenando a los CT Almería.

Bicho eres grande.