Domingo de resurrección. Lo cuento porque casi no la cuento

El caso, es que yo quería hacer una ruta de desgaste y lo puse en el foro. Jaime da señales de vida, pero al final, se cambian los papeles y él decide hacer de Vitel por los bares y yo emularlo por la carretera. Seguro que ninguno estuvo a la altura del otro fuera de su terreno natural.
Me acuesto algo desolado, me toca salir solo una vez más, ante este panorama, decido disfrutar de la cama al máximo porque llega el lunes y alargo el letargo mañanero. En este duermevela, me suena un multitono del móvil, no le hago caso creyendo que es una alarma no desactivada, a los diez minutos, la próstata impone su ley y me levanta del catre para aliviarse, es entonces cuando descubro que no es una falsa alarma es un whats app de Nico preguntando; Pero sales o no?.
¡Ahí está el tío!. La sorpresa me activa las pilas. Lo llamo inmediatamente y tras algunas deliberaciones decidimos coger las de carretera y hacer una ruta larga con la flaca, con algunos tramos nuevos para mí, como los catalanes o el de Illar por Bentarique y Terque.
Acabada nuestra conversación de WC, acordamos vernos en la puerta de mi casa con destino Alhama por la Mamona.

Al poco de iniciar el ascenso, después de la Envía, nos alcanzan dos carreteros con los que entablamos una amena conversación. Nos preguntan; si somos de los MASTRINKAIS que van a ir al soplao? (mira que somos pocos pero que ruido hacemos). Resulta que uno de ellos es un chaval de Ohanes que vive en Santander, él es la segunda vez que lo va a correr y le ha llamado la atención que los MASTRINKAIS es el club más numerosos de toda Andalucía que sube a la carrera y para colmo… el sábado se cruzó con Dani, David y Eu por Alhama, con dirección a Illar. Para cuando acabamos de contarnos todo esto, estamos en el cruce de Enix-Felix, de aquí hasta la mamona a buen ritmo, con el de Ohanes poniendo bien a su pueblo, no como el Eu, muy por delante nuestra y detrás su colega, el Nico y yo.
No me da tiempo a despedirme del onanista. ¿Así se llaman los de Ohanes no , Eu?. Y al poco de partir ellos, Nico y yo nos lanzamos para el cruce de Alhama. Llegamos al fondo del valle del Andarax y allí la duda de si subir por el Ricaveral o por los Catalanes. ganan los catalanes porque llevan implícita el repostaje de un tubo de cerveza en Alboloduy.

Después de arrancarme Nico del bar con un solo tubo, repostamos también un poquito de agua y atacamos los Catalanes, llegando sin novedad al cruce con el Ricaveral ( quizás un poquito más desgastados pero poca cosa). Nueva parada. Un poquito de manzana cortada al ves, para su mejor maceración en la espalda de Nico y comenzamos el tramo que le da nombre a la crónica y a mi particular semana santa.

El Ricaveral es traicionero porque cuando lo subes castiga en sus inicios y luego va limando durante su tendida pero larga pendiente.
Cuando lo bajas, te preparas para lanzarte, pero no tienes sensación de bajar hasta muy avanzada la carretera.
Pues más o menos cuando empezábamos a dejarnos llevar por las pendientes favorables y rodábamos en paralelo en relajada conversación , la sombra de un pino me oculta una piedra no más grande que la mitad de un puño.
Mi rueda delantera se encaja en ella como si de una cuña se tratara y me frena en seco, el violento choque revienta la cámara y el estallido recuerda el estruendo de los tambores de Calanda. La inercia de mi cuerpo asemeja el ímpetu de un paso de semana santa a la puerta de su Iglesia empujado por la ilusión de un montón de costaleros al inicio de su procesión, tras el largo encierro de un año. Mi cuerpo ¡¡ese cuerpo!! Busca “la Ascensión”, pero encontrar, solo encuentra el suelo.
Todo pasa fugazmente. Salgo despedido por encima del manillar de la bici y la arrastro conmigo ,me volteo sobre ella hasta llegar al suelo, por el que ruedo una o dos volteretas, noto un fuerte golpe en la cabeza y un instante después me encuentro aturdido en el arcén, sobre una alfombra de espigas de pino. No tengo consciencia de nada solo del fuerte golpe en la cabeza…. como del más allá Oigo la voz de Nico asustada . ¿Eeeestas biiieeen? ¡¡Coño he palmao ¡! y si el Nico está aquí, esto debe ser el Cielo. ”En ese flash de cosas que pasan por tu cabeza” Me digo; no puede ser, a mí seguro que no me suben a éste sitio.

Vuelvo del mundo celestial. Veo que hay sangre, a Nico que recoge mi bici del centro de la carretera. Pocas IMÁGENES pero nítidas, la ASCENSIÓN y la BAJADA de los cielos al mundo terrenal. Parece, que lo que me rodea recupera el ritmo normal de las cosas. Empiezo a entender las reiteradas preguntas de Nico por mi estado de salud…sigo sentado. El casco entre mis manos como si estuviera haciendo una ofrenda….Nico pregunta; ¿si me lo he quitado o se ha caído por el golpe?, pequeños rastros de sangre le hacen pensar lo peor, pero tras esos instantes de incertidumbre, no parece que tenga nada grave, no hay contusiones fuertes, ni roturas, el peor golpe lo ha recibido el casco. Quizás, mis huellas dactilares de algunos de los dedos de la mano izquierda haya perdidos parte de su dibujo, y durante un tiempo, no pueda abrazar las cervezas con esa misma mano, porque tengo el dedo gordo haciendo honor a su nombre…el aturdimiento va desapareciendo, para dar paso al susto que acompaña la toma de consciencia de lo ocurrido. Milagrosamente, repito, milagrosamente no parece que me haya ocurrido nada… Estoy en las puertas de los 48, vamos que si llego al soplao ya los llevo puestos. Sobrepaso (que no sobrepeso), y no tan holgadamente como dice el bichito, los ochenta kilos y solo tengo unos pequeños rasguños en el hombro, la espalda, a parte, de un pitonazo del manillar en la ingle…..

¿Sabéis que os digo?, que uno, no es un beato, pero que puestos a elegir compañero para estas lides, me quedo y con mucho con “el Nico”, porque tenerlo a mi lado hoy, ha sido la forma de vivir más intensamente el domingo de RESURRECCIÓN y que cuando uno se asoma, aunque solo sea de reojo a las puertas de la Muerte, los prefiero con Fe que Feos y ateos como alguno de vosotros.

A partir de aquí, continuamos para casa después de que Nico cambiara la cámara reventada , mientras yo hacía inventario de los daños materiales (Chubasquero y maillot rotos, algunos desperfectos en el móvil y pequeños arañazos en la bici), nada de consideración para tal pellejazo. La vuelta sirvió de “Vía Crucis”, ya solo había ganas de bajarse de la bici, pero dio tiempo a una parada para el recogimiento del espíritu y alzar al cielo el cáliz de los Mastrinkais, Al grito de : “AL CIELO CON ELLA VALIENTES”.

Por cierto, GRACIAS “cofrade” de ésta manada de agnósticos que somos los Mastrinkais.