Cosas que pasan

Triatlon, este deporte no puede ser bueno en ninguna de las facetas de la vida de una persona.

Este fin de semana se ha celebrado en Valencia el Campeonato de España de Media Distancia. La decisión de apuntarme fue mía, bueno mas bien de mi subconsciente. Este querido amigo me llevó a pensar tras mi debut en el Half de Canet, que este deporte estaba hecho a mi medida y que tras cuatro meses de duro entrenamiento ya podría pensar que terminar no era lo importante, ahora lo importante era mejorar los ritmos de carrera considerablemente.

Qué estúpido puede llegar a ser el ignorante si es observado por aquellos, que aun teniendo grandes conocimientos o habilidades, creen no saber o hacer lo suficiente.

Uno se despierta estos días con ganas de reventarse. Salta de la cama a las 6 de la mañana para comerse el mundo. Pero antes un buen desayuno con cereales, yogourt, leche, mazana, tostadas, y muchas agua. La noche de antes se deja todo preparado en la bolsa de transición, así que sin darte cuenta estás en el área de transición con los preparativos.

Es importante dejar todo bien ordenado y preparado para no perder tiempo en las transiciones y que no se olvide nada cuando estés a media carrera de bici o a pie. El día iba bien hasta que revisando las presiones de las ruedas rompo una válvula y me toca cambiar la cámara. Tenía quince minutos para abandonar el área, tiempo de sobra, pero no veas los nervios pensando que seguro pellizcaría la nueva con los desmontables. Por suerte todo fue bien y me enfunde el traje de neopreno para ir a la zona de salida.

Como era el Campeonato de España y no quieren líos en las salidas, estas se hacen escalonadas. Primero los elite masculinos, féminas, paratriatletas, grupo de edad femmeninos, grupo de edad masculinos,… vas entrando en distintos cajones con tu grupo acercándote a plataforma para tirarte al agua y esperar la salida.

En esos momentos es donde empieza uno a ponerse en el papel, a ver la carrera, a concentrarse en las acciones,… ves a saludas a Rafa, David, Jorge, Alex y como no a mi entrenador el sufrido Gelo que me da los consejos de última hora para que todo vaya bien. Desde la salida de los elite hasta la nuestra pasan mas de 30 minutos así que los nervios son cada vez mayores.

Una vez que pasas al primer cajón con tu grupo de edad te ves rodeado de gente más joven, más fuerte, con más experiencia,… en definitiva mejores, pero algo no te deja verlo con claridad. Tenía en mente salir pegado al lado del primer giro donde debería estar toda la pomada ya que tendría que estar con los primeros.

Antes que te des cuenta estás en un agua a 13,5ºC esperando que den la salida, momento que nos coge por sorpresa y empieza la carrera. El de delante va lentísimo, por detrás no paran de darte en muslos y pies. Solución, me salgo del grupo y nado en solitario adelantando por el interior. Qué iluso! Hasta la primera boya voy bien pero lógicamente peor que el grupo y con mayor esfuerzo. Tras el giro pierdo los papeles y en lugar de nadar dirección a la escalinata de salida que está a la izquierda tiro a la derecha creyendo que era la zona de salida. Me lío con algunos triatletas rezagados o paratriatletas en lugar de llevar el rumbo visualizando cada poco sigo recto creyendo que mi trayectoria era correcta hasta que me doy cuenta que la gente está a mas de doscientos metros y la salida está al otro lado.

Subo por las escaleras como puedo, muy cansado y sin poder mover los brazos. No llegaba al nuca para quitarme el traje y no atinaba con los tapones con los que me peleo un rato con la respiración entrecortada. Al llega a la bicicleta me pongo un maillot para no pasar frío en la bic, un gran error no tener las barritas en los bolsillos ya que tal y como tenía los brazos no podía llegar a los bolsillos traseros, así que tras tres intentos en los que las barritas se van al suelo desisto y me voy únicamente con mis bidones.

Los primero 20km voy bien con buen ritmo y me noto fuerte de piernas, algo raro ya que la bici es lo que tenía más verde y con el fuertísimo lateral de más de 30km/h debería penar muchisimo. Dicho y hecho a partir de ese punto las pulsaciones bajan, no puedo subirlas me cuesta vida llevar ritmo no puedo dar más y decido beber de bidon de los geles a ver si es pajara pero nada de eso, ese es el ritmo que me lleva los 90km. Las mismas pulsaciones bajas a pedar de poner mayor resistencia con menor cadencia o viceversa.

El viento fue infernal. Tanto de frente como de costado fue brutal para las piernas. Sentía que el desgaste estaba siendo demasiado alto, a pesar de lo cual no podía dosificarme más, ya que me iba arrastrándo como podía sin encontrar un pedaleo cómodo. Como ejemplo de lo absurdo un triatleta me comentó al adelantarme que llevaba las zapatillas sin abrochar, cierto desde el principio de la prueba pero no me hacía falta, imaginate el ritmo que llevaba y la poca chispa.

En la transición de la bici a la carrera ya estaba algo tocado mentalmente por como iba la carrera y los ritmo que llevaba en los dos primeros sectores. Dejo la bici me quito el maillot y sorpresa he dejado el traje de neopreno encima de todo así que gorra chorreando, zapatillas azuaticas, calcetines soperos,… que bien! Otra carrera sin calcetines con las rozadoras que tuve en Canet.

Comienzo la carrera con muchas ganas, por fin estoy cómodo. Me siento bien y los tres primeros kilometros los llevo al buen ritmo que me permitían mis piernas 4:10, luego me voy a los 4:20 hasta el siete donde me entran unas locas ganas de orinar y paro en un contenedor a soltar lastre. Desde ese punto hasta el kilómetro 18 fui bajando el ritmo hasta llegar a casi 5:00min/km momento en que empiezo a divisar platos de macarrones, chuletones, hamburguesas, pasteles,… y en un segundo estoy vencido en el suelo agachado y sin fuerzas para seguir. Tímidamente intento avanzar pero los calambres son tan fuertes en los cuadriceps que me impiden correr. No seguir los consejos del entrenador pasan factura y no meter leña en el horno es delito. No ingerir alimento solido durante la bici y geles en la carrera fue uno de los errores.

Mi cabeza quiere que termine incluso andando. Comienzo a caminar haciendo eses por el mareo y el dolor, hasta que llego al avituallamiento del km 19 y me tomo dos geles, tres platanos, dos botellas de agua y sigo mi caminata con mi pena. Agradezco lo ánimos de los triatletas que no paraban de animarme a seguir hasta el final, pero de entre todos a una triatleta que me preguntó por las vueltas hasta el final, al decirle que era la última me invitó a ir junto a ella y tras unos segundos de procesar el mensaje y superar los pinchazos estaba a su altura para continuar.

El final fue un paseo conversando con un chica muy simpática y guapa que pese a invitarme a acompañarla otra vuelta (7km) tuve que declinar la oferta para terminar lo que comencé cinco horas y media antes.

Las conclusiones fueron de alegría por terminar y frustración por el desarrollo de la prueba. Nunca antes en mi corta vida deportiva me había visto tan limitado en el intento de coger el ritmo adecuado. Aun no conozco mi cuerpo y no se dosificarme. Tantos entrenos y sacrificios para finalmente no disfrutar con la carrera, pero es algo que con el tiempo debo aprender a controlar.

Ahora debo superar el miedo de volver a caer rendido, conocer mejor mi cuerpo, dosificarme y alimentarme correctamente. Y lo más importante ser humilde en mis objetivos. Disfrutar entrenando y compitiendo.

Larga vida al Tri.