El desierto de Tabernas desde el Mini Hollywood

Me despertaba un minuto antes que la alarma y eso es un logro. Pegaba un salto , un poquito de aceite a la cadena, a meter las cosas a la mochila, desayuno Light y al coche. Al coche.. y un carajo! El coche no quería moverse. Seco de la batería, y es que llevaba dos semanas parado desde que precisamente lo traje del taller…

Con todas las cosas dentro del coche, vuelvo a sacarlas y llamo al comandante, dando gracias que en el foro se diga quien va y con que planes…

Me pareció que se lo estaba pensando si ir o no, mientras desayunaba, porque el cuerpo lo tenía de vuelta y media… pero quizás por no quitarle la ilusión a un niñato, concertó recogerme. Un poco de monopoly por el zapillo y encaramos el puntal, con su coche.

Allí ya estaban los tres mosqueteros, Manolo, Congrio y el buzo, el cual casi se echa a llorar al leer “scalpel” porque le daba sentimiento. Jorge ya amenazaba con que no tenía buenas sensaciones y salimos apenas 5 min después.

Comenzamos la ruta con 3ºC y tras un poco de senda y algo más de buen rambleo, llegamos a un cruce que me recomendaron girar en contra del lápiz del bichito. Decidimos y enfilamos una subida y encontramos una cadena en el km 12. Jorge tiene la excusa perfecta, a los pies le suma el mal cuerpo… y la cadena a un metro de altura. Decisión seguramente acertada, pues a las 12 debía de estar en casa sin ningún contratiempo.

Seguimos los demás y seguimos subiendo cómodamente por “propiedad privada”, esas que nos encontramos tropecientas veces, cadenas cutres de 20€ en cualquier ferretería y tapas de botes de pintura de 25L como señal de prohibido. Vamos, algo de respetar para un mastrinkais JA JA.

Coronamos y pasamos rozando un Patrol en un altiplano, sin ningún pájaro piar ni ninguna escopeta disparar… ahí lo dejo.

Descendemos hasta un cañaveral y un cazador nos dice que había un hombre gritándonos en lo alto del cerro. Y ahí queda la cosa. Normal incluso.

Toca una segunda subida y se decide comer, 3 contra mi que me apetecía comer arriba porque “aún” tenían buenas sensaciones. Y estando ahí… escuchamos un motor de un coche… y acaba llegando el cazador gritón: José. Algo exaltado nos dice que le hemos jodido el día, la cacería y la paja que se estaba haciendo en el puesto al pasar por su camino privado, el cuál le ha costado 5 mill. de pts y para el cual no tenía presupuesto de poner una valla en condiciones o una placa eficiente prohibiendo el paso a los M3K.

Todos decimos que perdonase, si era privado y habíamos molestado y el figura erre que erre, que si “estaba el comisario, con el subcomisario y con media policía nacional” que si “era propio y privado y que nos informáramos en ayuntamientos antes de hacer bici” en fin, que yo me despido cuando el colega ya estaba ofreciéndole las llaves del cortijo a alonso (literal) y voy tirandillo que el Patrol llevaba 20 min encendido y me ponía de los nervios. 2 min. después, de nuevo todos cogemos la ascensión juntos al princpio y muy separados al final, Manolo que va soltando piernas para la carrera de Retamar, Congrio soltando piernas para el partido del domingo y Alonso y yo en cabeza, sprintando, picándonos y arando el camino como bestias. Que cosas.

Llegamos a Gérgal sin despeinarnos ninguno. Vemos el mercadillo, casi subimos al Calar Alto por seguir al Congrio y desde ahí, camino de Almería, así, sencillo, sin más.

Algunos sube y bajas, toboganes para disfrutar bajando y ver que Manolo y yo tenemos los frenos que parecen v-brake, y así hasta llegar a Santa Cruz de Marchena, donde el Congrio nuevamente nos hace parar para comerse el segundo bocadillo. Es ahí donde creo que ya está todo hecho, y pienso por un momento que si me salto la comida y me voy a Almería por carretera, cumplo de sobra con lo que quería hacer, pero un demonio sobre el hombro derecho me pincha con su trípode y me dice, anda, si vas bien, acaba la ruta como los M3K!!!

Nos volvemos a meter en una rambla, el GPS de Alonso no da pie con bola, Congrio se fija en las rodaduras de las motos (iba encaminado..) , Al final, rambla arenosa arriba, rambla arenosa abajo, encontramos las escaleras a mordor, a las crestas de mordor. Algo dibujado desde el cielo hacia la tierra marca una fina línea de senda de no sé cuanto porcentaje, en la que sólo se ven rodaduras de moto.. en fin.

Todos volvemos a recordad al de la Scalpel de Villa Inés, aunque como siempre, hay dos personas que le dedican más amor, declaraciones en vacío, en el interior, porque sacarlas al aire agotan energías. Eso no tenía fin, no sabía que hacer porque las piernas parecían patapalos.

En el fondo somos unos ilusos, parece que no aprendemos; siempre que hay ruta sorpresa, y para más inri, cuando el bichito no va: hay sorpresa final de las de traca. Estábamos metidos en un circuito de motocross, dónde Congrio disfrutaba de ver sufrir a otros y Don Manolo disfrutaba por las vistas que teníamos. Algo que me costó observar con la vista nublada. Lo malo no fue esa subida a pie, lo malo es que si hubiese venido el bichito, también le hubiese tocado bajar a pie. Y luego tocaba subir a pie. Y luego bajar a pie. En fin. Volvemos a subir la cuarta teta de caliza y arenisca y vimos los “probacoches,” concretamente con Mercedes Benz que estaban en el Ricaveral.

Me vuelvo a pensar irme en carretera hacia Almería, pero las patapalos son eso, palos, así que me encomiendo a la Virgen del Congrio y me dice que los acompañe, que llevan víveres. Empezaba a tener vacío el estomago que no pájara.

Hacemos el camino romano que no conocía (como la mayor parte de la ruta de hoy) y bajamos hasta Santa Fé de Modújar. Es ahí dónde empiezo a oler la plancha de “Los Pirineos” de Rioja y decido hacer los escasoa 2 km que me llevarían a tomarme el primer tercio de cerveza antes que los demás, que aún tenían que subir de nuevo al MH (con un buen viento a favor).

Al final, sólo Alonso sentía la llamada del tercer tiempo y cuando llega, se hinca dos tubos antes de que le pongan las tapas, yo llevaba algunas de ventaja…

Gracias Bichito por dibujar el 90% de la ruta. Gracias Congrio por censurar con sonido de viento mis palabras cariñosas. Gracias Alonso por estar tan flojo como yo. Gracias Manolo por soltar piernas, a ver cuando me las dejas.