Diezma 2011- No por mucho atajar se llega antes.

Crónica del Beatle

Este fin de semana tenia varias alternativas:
1.- El comandante me había llamado a filas , para acompañarlo por el parque natural de Cabo de Gata con nuestros amigos de Pangea.
2.- En el foro, aparece una propuestas del Bichito (Guillem),de esas que no se pueden rechazar. Una de Sierra de Huetor.
Apelando al dulce carácter de abuelo en ciernes de serlo, a “el de antes”, le envío un mensaje de deserción temporal para unirme con la tropa. Tropa que últimamente se esta convirtiendo en comando de Élite porque:

A un bichito en una forma, pa mi que va dopao, que no tengo cojones de aguantarle ni un compás de pedaleo con ese ritmillo de alegrías de Cadiz que ha cojio. Hay que sumarle la hermandad catalana (del partido ni hablar mamones), el hermanito, Xavi, es lo mismo que el Guillem pero estilizao y el resto de los nuestros, por un lado, Diego, que menos mal que lleva un mes sin subirse a la burra, porque este con que se roce con una bici se pone como una moto, y la envidia de Antequera……., la Coja de la Vega de Acá, (parece que hemos descubierto alguna mala postura causante de la dolencia). Por ultimo para acabar y en representación de la sección de externos Jaime. Yo no sé por qué, en cuanto la gente se pone como un toro, les da por apuntarse a salir con los MASTRINKAIS.

Con esta compañía de zapadores y para cerrar un buen grupo de combate, el menda, aportando la mejor de mis cualidades, un buen lastre donde asentar tanta artillería.
Eran las ocho y diez de la mañana cuando nos adentramos Jaime, el congrio y yo en Diezma, encontrándonos con el bichito, en el mejor de sus estados…. solo en su coche.. luego tendría su explicación.

No habíamos aparcado cuando por el retrovisor aparecen los del Camp Nou con Diego.
Jaime y yo corremos al bar a meternos un desayuno como dios manda mientras el Congrio se ocupa de poner apunto todos los enseres pa la batalla.
Tras algunas protestas del presi por las décimas de segundo de retraso en la salida – hay que venir desayunaos (por Jaime y por mi) y cagaos ( por Guillem ) –
comenzamos la ruta dejando Diezma por una bajada que nos termina de dejar el cuerpo totalmente acartonao (1 o 2 grados ) que parecen bajo cero… pronto entramos en calor, cuando pasando la vaguada de la rambla nos desviamos por un sendero, que salvo a la Coja (vaya eufemismo) nos obliga a todos  a poner pie a tierra. Para cuando acabamos de trepar y conseguimos volver a montar estamos en la pista que nos llevará al primer puerto del día, pasando antes por la Peza, hasta los 1.500.

Será la única subida continuada del día y la hago en tierra de nadie, por delante el bichito y Jaime con las bulerias y sin parar de hablar pero cada vez mas lejos, por detrás el resto que se habían parado, que ha ritmo de rumba me alcanzaron un poco antes del mirador, en el techo del puerto. Allí es donde hacemos la primera parada del día en la que me entero que el presi no va hacerla entera porque tiene una barbacoa y se tiene que volver antes (coartada de su soledad).
Automáticamente me salta un doble pensamiento… como no la hace entera… ha subido como ha subido, digo yo no? y otro peor, si este no viene, cómo será el resto de la ruta que ha dibujado…

Pues como iba a ser, como siempre, DURA, porque a falta de grandes subidas… Un continuo sube y baja, que va desgastando pero que nos hace disfrutar de ramblas, bosques, senderos, barrancos, miradores, fuentes y mas senderos y otros bosques de pinos, en vez de encinas, y después de cerradas alamedas, serpenteamos entre laberintos de troncos que se abren para descubrir vistas inimaginables de la majestuosa Sierra Nevada… Blanca, Blanca… tan blanca como la espuma de los 11 litros, (eso sí uno de ellos sin alcohol,que la coja no solo cojea de la pierna), que nos empapamos en el tercer tiempo.
De los otros dos tiempos no quiero ni hablar. Viva el Madrid, blanco como la espuma… ala ya me liao otra vez, me voy a por mi birra.

Crónica del Bichito

Buen día de bicicleta y en la Sierra de Huetor ¡qué más se puede pedir! Llegaba yo a Diezma “mosqueaillo” porque no podría hacer la ruta entera (73 km) y encima había que esperar que desayunara el Vitel, pero con alegría juvenil salimos, y sin respiro llegó el primer sofocón del día y “¡ale!” a empujar la bici por unas cuestas del copón, y a bajar y a volver a empujar, así hasta La Peza. Desde La Peza otro calentón por la carreta hasta que cogimos la pista y ya nos permitió ir tranquilos comentando el paisaje. En el mirador del Collado Bermejo nos comemos el plátano, cada uno el suyo, y bajamos ligeramente, hace frío bajando y calor subiendo hasta que nos acercamos al kilómetro 32 que lo tengo marcado en el gps como el punto de mi atajo y me despido de los colegas con envidia porque iban directos a tragarse los senderos de la Fuente de La Teja.

Y en este punto empieza mi solitaria aventura, todo estaba bajo control, bajo el control del gps. Bajo por una camino lleno de chinorros que tiene su gracia, hasta que entro de lleno en un barranco encajonado, el Barranco de los Reventones. Me acuerdo del Congrio y pienso “Joder el que se está hartando de senderos soy yo”, cada vez más vegetación y yo en lo más profundo del barranco hasta que… sorpresa mi ruta tiene que pasar al otro lado de la valla. “¿Qué valla?” esa que hace cinco kilómetros dejo a mi derecha. Dios me tengo que meter en una finca yo sólo y hacer 7 kilómetros dentro de ella. Mejor doy la vuelta ¿Por dónde? Consulto el gps y me dice que tengo escapatoria por el sendero de Fuente Loca. Si me viera el Congrio me mata, una vereda alucinante entre pinos me lleva en dirección contraria a Diezma, voy p´atrás pero hacia la autovía y ¡Sorpresa! Salgo por la Venta del Molinillo. Coño ya llevo 45 kilómetros, los que tenía previstos hacer pero ¿Cuánto me queda? No sé, pero tengo que subir a la pista del Cortijo de la Solana y bajar por el camino ese roto de tierra roja así hasta la antigua carretera con sus puñeteros toboganes. Llego a Diezma con 60 kilómetros en las piernas, con la incertidumbre de los senderos que he transitado, y con la certeza de que llegaría tarde a mis compromisos familiares. Salgo rápido con el coche, mis compañeros de salida está a punto de llegar y no es cuestión que me vean todavía en Diezma.