Cumpleaños en las alturas del Veleta

Cumpleaños en las alturas del Veleta

Ayer 3 de septiembre de 2011 Jordiman cumplía años, un par de semanas antes me comentó que le apetecía celebrarlo conmigo subiendo el Veleta desde Pitrés e invitar a los m3k a una barbacoa de las suyas (mucha carne, mucha hidratación, mucha risa, en fin una barbacoa m3k), le comento que me hace mucha ilusión, que tengo pendiente esa subida desde hace tiempo y le  sugiero que avise del evento también a “Los Sevillanos”. Así las cosas nos metemos en la semana del día 3 y se apuntan al evento; Congrio, “Vitel”, Juanma y Francis.

Jordiman organiza la logística y la intendencia (ambas cosas con éxito y perfección) y realiza un pequeño  cambio trasladando el punto de encuentro y de salida a Bubión (preciosa villa alpujarreña donde Pepe López tiene grandes amigos).

El viernes partimos hacia Bubión con tiempo para hacer las últimas compras y preparar el alojamiento, ya sabeis rellenar el frigorífico y esas cosas, realizamos las compras en el precioso pueblo de Pampaneira donde y por gentiliza del regente del local donde las hicimos, degustamos un delicioso vino dulce de color rosado y temperatura fría que acompañado de una tapa de jamón y simpática conversación con Pepe (regente del local) hizo nuestras delicias.

Congrio y “Vitel” llegan un par de horas después y tras ellos “Los Sevillanos”, nos vamos a la pizzería y allí Congrio recibe noticias de Eu, que había prometido su asistencia al día siguiente junto con Victor, al parecer el mensaje decía algo así:

Ke os den, nos ha dado cagalera, nos vamos con Ruano, Ke os den

Tras los comentarios que provocan este tipo de mensajes el propio Congrio confirma que los que si que vendrán por la mañana son Champo y Diego.

Con puntualidad inglesa estamos todos preparados (excepto Diego y Champo que nos telefonean para decir que llegarán un poco mas tarde y nos pillarán con el coche para unirse al grupo) a las 9 h y empezamos la ascensión.

Sencillamente espectacular, a partir de los 2800 m resulta difícil dar una pedalada sin pensar en la inmensidad y belleza de lo que te rodea, al Veleta hay que subir una vez al año son paisajes y sensaciones que una vez vividas no se olvidan nunca pero si las refrescas de vez en vez mucho mejor.

La subida fue siempre sin hostilidades e incluso con compasión (el grupo paró varias veces para que un servidor que llevaba el estómago en la garganta pudiera reintegrarse y además enviaba “acompañantes”, primero Pepe López, después Jordiman y también champo), pero a partir de La Caldera Vitel enloqueció y armó un ataque sin demarrar pero imprimiendo un ritmo continuo que le permitió abrir hueco suficiente para, a pesar de que aun quedaban km, nadie, ni siquiera el Congrio,  pudiera arrebatarle el privilegio de coronar tan mítica y difícil cumbre en primera posición.

No quiero dejar de comentar el paso del único nevero que invadía el camino, nos hizo empujar las bicis por una vereda casi para alpinistas (senderismo es poco para esa vereda) justo ahí, que casualidad, nos encontramos de bajada a los del “uno uno”.

No se cuanto tiempo estuvimos en la cima del Veleta, quizás media hora, pero se nos hizo cortísimo a pesar de que las nubes no nos dejaban disfrutar al cien por cien ese rato fue super agradable y las emociones y la satisfacción de la subida hicieron que aun lo fuese más. Hubo una anécdota que merece ser contada:

Mientras engullíamos nuestros bocatas tres o cuatro pajarillos nos rodeaban y picoteaban las migajas que tanto nosotros como otros íbamos dejando para su satisfacción, todos habíamos reparados en ellos pero fue Jordiman quien comentó,  joder que raro ¿que pájaros serán esos a 3400 m de altura y donde solo hay piedras?, pues bien junto a nosotros había otro ciclista que sentenció con extrema seguridad: son gorriones de toda la vida.

Logicamente esa aseveración ni a Jorge Juan ni a mi nos convenció lo mas mínimo y hechas las indagaciones oportunas estamos en condiciones de decir que se trataba de ejemplares de “acentor alpino” una curiosa ave (como casi cualquier ser vivo que sea capaz de vivir en ese hábitat). Está claro que nosotros no conocíamos estos pajaritos pero nuestro colega el ciclista no conocía ni a estos ni a los gorriones de toda la vida.

Para despedirnos del Veleta subimos a Jorge Juan al punto geodésico que hay en el Veleta y le cantamos el cumpleaños feliz, privilegio que muy pocos mortales tienen ni van a tener.

Una larga bajada puso punto final a un gran día de camaradería ciclista  y dio el pistoletazo de salida a una barbacoa que ni siquiera voy a comentar, supongo que habrá fotos y videos que hablarán por si mismos, solo decir que las tabernas vikingas, el himno nacional y el cumpleaños feliz amenizaron la reunión.

No voy a decir quien abandonó la fiesta antes de que se diese por concluida ni los motivos que los impulsaron a ello, pero sí que se recibieron llamadas telefónicas (emitidas) y mensajes (recibidos) del amollllllllllll.

Esta mañana Los Sevillanos y Los Martínez tras una dura etapa de limpieza y recogida de restos de fiesta hemos dado por concluida esta reunión ciclista con la ilusión y la certeza de que pronto habrá otra cita, aaaaaaaaa, como pronto ya mismo, la semana que viene en Cacín.

 

Fotos Champo

Resto de las fotos (Diego J. & Congrio)