Vuelta a la Sagra, Junio 2011

VUELTA A LA SAGRA 2011: FALTÓ DUREZA…Y COMIDA.
…Pues yo llevo una empanada…
…Pues yo llevo otra más grande…
…Pues yo voy a llevar ensalada de pasta…
…Pues yo llevo un saco de patatas…
…Pues yo compraré unos 10 kg de carne: 9 de cordero y 1 de varios…
…¿Y cuántos litros de cerveza?
…¿Pero llevamos las bicis?…

La motivación de montar en bici por esas sierras del altiplano granadino, sólo podría consistir en recuperar el triple de las calorías perdidas tras el esfuerzo deportivo.
Esfuerzo relativo, puesto que ante la belleza de lo que vimos ese día, yo lo llamaría, mas bien, privilegio.

La tarde del viernes vamos llegando, unos tras otros, el grupo de afortunados de este fin de semana:
– Carlos (cada vez menos externo) y Mónica.
– Dani, Sonia y Alex.
– Victor, Nieves y Victor Junior (el Niño de la Cueva).
– Jorge y Montse.
– Beatle (el Niño Cerveza) y el Niño Congrio.

Después de discutir sobre si las existencias de cerveza llegarían a la noche del sábado, nos ponemos a lo que más nos gusta: comer, o engullir en la versión del Congrio.

La mesa se llena de viandas de “cosecha propia” más las chuletas de cordero que van saliendo de las brasas. Decidimos que a las 01:00 ya podíamos dejar de comer e irnos a dormir un poco. Cada uno en su cueva particular, en la más absoluta oscuridad y silencio, tapados con 2 mantas y a unos 16º de temperatura.

Son las 07:00 y empezamos a despertarnos para preparar la etapa de hoy. Unos 100km rodeando casi totalmente La Sagra, pasando por el Marmolance y por la Sierra de Huéscar.

El desayuno, como no…, copioso, mejor que falte que no que sobre…

30 minutos después de la hora prevista, partimos rumbo norte, dirección a La Sagra, atravesando el altiplano, que en estas fechas, todavía primaverales por allí, muestra un campo de lo más agradecido. Los cultivos de cereales, verdes, que nos rodean por todas partes, salpicados de zonas de amapolas y almendros. Estos últimos servirían para recoger su fruto, en forma de bala arrojadiza sobre cualquiera que pasara cerca del Niño Congrio, que en esta jornada se portó más niño que nunca, jugueteando con el tío la vara, Carlos (a las fotos me remito).

La jornada transcurre a un ritmo tranquilón, mientras nos acercamos a las canteras de mármol del Marmolance. Después de subir un pequeño collado, las vistas son espectaculares (en el sentido de las agujas del reloj): sierra de Castril, sierra Seca, Marmolance, La Sagra, sierra de Huéscar, sierra de la Puebla, sierra de Orce, sierra de María, sierra de Baza, Jabalcón…incluso sierra Nevada a lo lejos.
La cima de La Sagra, amenazante, con un grupo de nubes que no nos dejan ver la cima, por el momento.

Seguimos la marcha rodeando la sierra de Marmolance, junto al canal de San Clemente, buscando el vuelo de algún buitre sobre su nido en los cortados de roca, pero al no oler todavía a carne muerta de ninguno de los ciclistas que pasaban por allí, ni salieron a saludarnos.

Nos acercamos poco a poco a la base sur de La Sagra, tras cruzar un río en el que alguno se mojó los pinreles. Los campos de almendros nos rodean mientras la subida se va haciendo cada vez más pronunciada, hasta llegar a la primera valla del camino, antesala del primer calentón del día. Rampas que calculo que serían de cerca de un 20%. Estamos inmersos en la montaña más espectacular de la zona. Caminos de herradura, cortijos, prados verdes, pequeños arroyos, alguna vaca, más de una valla/cancela, algo de barro en memoria de lo que algún día fue el Soplao…Deleite para los sentidos.
Primer avituallamiento con vistas, y algo de fresco, en el collado del cortijo Girón, punto más alto de la ruta, km 40 aprox.

Comienza ahora una zona de sube y baja continuo, por pequeños caminos y sendas, a veces completamente llenos de hierba, con las increibles vistas de la cara oeste y norte de La Sagra, dejando bajo nuestra pista, la zona de las famosas secuoyas. Llegamos a la zona rota del camino (la misma que la de aquel 2009), en la que tenemos que hacer una cadena humana para pasarnos las bicis. El productor de cine lo graba todo cómodamente sentadito en una piedra, jejejej.

Llegamos al cortijo Viana, bello lugar rodeado de grandes arboles, donde Jorge reposta agua, filtrando algún bicho que vivía en el caño.
Observamos el canuto de subida a La Sagra, y su cresta o collado de las Víboras. Cerca de este punto, saltamos la última valla del día para acercarnos a la ermita de Las Santas y a sus merenderos aledaños. En el de Puente Tablas, nos sentamos a comer, echando de menos a la sección femenina haciendo una barbacoa junto a nosotros en aquel inmenso pinar-alameda.

Continuamos, pasando por la cueva del Letrero (pinturas rupestres o cárcel de Guantánamo), hacia los llanos del norte de Huéscar, donde “pisteamos” para no pisar asfalto, en busca de la última subida considerable del día, en las cercanías del repetidor. Extenso pinar el que nos rodea, donde el grupo se comienza a estirar ante semejantes cuestas. Voy primero del grupo, Congrio me alcanza al rato e impone, a mi juicio, un ritmo alto, teniendo en cuenta lo que nos queda aún (no se acordará bien de aquella subida que ya hicimos en su día). Lo sigo, manteniendo una distancia prudencial. Dani aparece en escena. Me parece a mí que no va a ser una subida tranquila.
El trío ultralight de los M3K estudia sus estrategias. La del Congrio consiste en acelerar como “pollo sin cabeza”, la de Dani consiste en pegarse a su rueda, y la mía en la de asistir como espectador a la encarnizada guerra de estos dos peculiares personajes, eso sí, cerca de ellos para no perder detalle.

En la rampa final, Dani baja piñón, se pone de pie, y asesta el hachazo definitivo, al más puro estilo Chava Jiménez, o la gloria o el reventón. Congrio pone todo lo que tiene para seguirle durante unos metros, pero la edad (o el amor) no perdonan. Se desinfla y cede en los últimos metros. Cuánto se disfruta cuando pierde, lo que en su día fue un referente para los aficionados (vamos a aprovechar para hundirlo un poco más…jajajajaj).

Esperamos al resto del grupo, e investigamos un nuevo camino, próximo al principal, que resulta ser una gozada, a la vez que un rato de descanso, mientras bajamos. Enlazamos de nuevo con la pista principal, que nos conduce a tumba abierta hacia la carretera.

Atravesamos la gran zanja del mencionado canal de S.Clemente, dirección Huéscar y Galera, entre espectaculares campos de cereales y amapolas que fueron del agrado de todos los asistentes. Pepe Beatle se alió conmigo para no confundirse en los cruces (previo pago en dinero negro), puesto que alguien del grupo, sin escrúpulos, trataba continuamente de darnos esquinazo y de confundir al personal. Sí, señores, no hace falta ser un lince para saber de quién hablamos.

Llegamos a las cercanías de Galera y observamos sus numerosas casas cueva y lo árido del terreno, aunque en estas fechas no lo parece tanto. Cogemos el camino paralelo al río, que nos conducirá cómodamente a la barriada del Cortijo del Cura, donde investigaremos un poco más, antes de llegar a meta. En este tramo relajado, se habla sobre piernas. Pero no sobre las piernas de Elle Mcpherson, sino de las de Victor, las más bellas del pelotón del altiplano. Mariconadas las justas…vamos que hay que acercarse a comprar cerveza al pueblo…para cambiar de tema…

Comienza la investigación. Aquel año hubo que atravesar un sembrado de almendros…pues este año tocó uno de cebada…La estampa, de película. Como un leopardo agazapado entre la maleza, un M3K vigila, asomando su cabeza, a la presa desvalida…A continuación la manada de ñus, atraviesa aquel salvaje campo en busca de campo abierto…y lo encuentra. Hay que hablar con los agricultores de la zona para que comuniquen a Google (sección Earth) de las ampliaciones en sus dominios.

Últimos km, se acaba lo bueno, entre cerros de yeso (espejuelos para los autóctonos), casas cuevas, álamos y el puente final sobre el río (puente de la Balunca), subimos la última cuesta hacia nuestro centro de operaciones, la cueva.

Las mujeres nos jalean desde la huerta, y como cabelleros que somos, dejamos al Beatle que haga los honores y llegue primero (la única vez en su vida quizás…jajajaj).

Estiramos bajo los consejos de nuestra fisioterapeuta Montse, aunque unos con más destreza y flexibilidad que otros. Recomponemos las piezas del cuerpo de Beatle que se habían desencajado, nos duchamos y nos vamos a comprar cerveza (después de ver tanta cebada por el camino) y hielo para saciar nuestras sedientas gargantas.

En familia, en el patio, mientras Victor Jr dirigía el cotarro, Mónica y Jorge se echaban unos pitillitos, Dani masajeaba al Congrio (que cada uno saque sus conclusiones…), nos bebimos unos 3 o 4 litros de cerveza acompañados de restos de empanada.

Allí mismo, pelamos las patatas que freiríamos en la lumbre momentos más tarde, acompañados de cantidades ingentes de cordero, pinchitos, hamburguesas…Hasta el más ávido glotón sucumbió ante tal cantidad de “chicha”. Mención especial al cordero segureño, alma del banquete, al que no descubrimos “rejumbreo” alguno.

En resumen, fin de semana muy agradable, en compañía de las féminas y la incipiente sección baby-cycle, que disfrutaron de una visita al pueblo de Castril y a la cerrada del río, entre pasarelas colgantes.

El domingo fue un día para soltar piernas y ensanchar un poco más el estómago. Visitamos la cerrada de la Magdalena y comimos en el camping el Cortijillo, a base de choto, ciervo, lomo de orza, trucha y algo de verdura para darle color a los platos.

Hasta la próxima!!

Sección “clasificados”: “Vendo Cannondale Scalpel, poco uso, sólo ciclistas de élite como yo, precio a convenir”

Vídeo Congrio

Vídeo Carlos

Fotos Congrio

Fotos Alejandro

Fotos Carlos