Huetor- Collado del Agua-Huetor (niños, viejos y todos adultos)

Al final no hicimos la ruta “adultos” porque en el fondo somos unos niños jeje.

El recorrido fue prácticamente el mismo que hicimos hace unos cuantos meses así que las fotos y los vídeos de aquel día también valen para ésta ruta: http://www.losmastrinkais.com/2010/12/13/la-sierra-de-huetor-nunca-defrauda/

Fotografía, Diego J.

Esta mañana he visto las fotos del sábado, he leído todos los comentarios y después me he dicho a mí mismo, voy a intentar reflejar mis sensaciones del sábado, no pensaba hacerlo pero al ver las fotos me he animado mas que nada por la sorpresa que me he llevado, las primeras hasta me cuesta trabajo reconocer que pasé por esos sitios. Todo fruto del jodido “bio-ritmo” (según me dijo en su día el dueño de la cannondale que faltaba el sábado).

La ruta prometía en belleza y aseguraba la dureza, a pesar de los jocosos comentarios al respecto, por eso y a pesar de que me parecía de locos ese madrugón y esos 360 km de coche puse el despertador a las 5 h y comencé mi particular calvario, primero abandonar la cama, después cargar las tres bicis (Alonso y Beatel vinieron conmigo en el coche), después conducir 180 km, y cuando teóricamente debía empezar a disfrutar, justo el momento de empezar a pedalear entre bosques y montañas noto que mi cuerpo está en un sitio y mi pensamiento en otro, noto como si alguien o algo no me dejase ir cómodo sobre la bici, me encuentro sin reflejos, sin fuerzas, como adormilado, ¡diosssssssss!, espero que esto pase rápido la etapa de hoy no da tregua, así que espero y deseo recuperarme, pasan los km, pasan los minutos y todo sigue igual, sin fuerzas, sin ánimo, recuerdo que mientras pasaba los primeros km de bosque comenté que el sitio era espectacular por su belleza, pero he de confesar que iba tan “empajarado”, que poco después de este comentario ya ni me acordaba de lo que había visto ni por donde había pasado.

Al atravesar la primera población, a unos 20 km de la salida y después de rellenar agua, comer algo de fruta y barritas energéticas reanudamos la marcha, estamos muy cerca de la primera gran subida del día, me auto convenzo de que me puedo recuperar y nada mejor que probarme a mí mismo para ver si es así, primero me pongo en cabeza con Manolo, Congrio me avisa: Jorge, ese no es tu sitio, Manolo me anima: Joder Paco déjalo que vaya como quiera; llega el inicio de la subida y decido seguir probándome, además son solo 6 km duros y después a descansar en la bajada, ja ja y ja. Lleno de esperanza empiezo a probarme, inicio una subida durísima (efectivamente son solo 6 km pero ascendemos casi 700 m) mientras unos comentan mi ritmo y otros piensan si se ahorran la subida, al final todos para arriba, en el km 3 ya solo quedaba tras de mí Alonso y eso que entre la parada para decidir si subían y mi ritmo inicial les llevaba una buena ventaja. Esos tres km hasta coronar (la cueva del agua) se me hicieron largos, largos, largos, es más incluso llegué a pensar que estaba haciendo 30 en lugar de 3 km, cuando vas así todo está contra ti, había mas piedras que nunca en el camino, cuando llegué arriba y antes de darme cuenta ya oía lo que a mí me sonaba a amenazas de los compañeros: “vámonos ya”, yo quería quedarme allí a vivir (jejeje), sinceramente antes de oír esa frase creo que pasaron varios minutos, es mas bastantes minutos sin embargo a mi me pareció un instante.

A partir de aquí pierdo cualquier esperanza de recuperación e incremento mi nivel de sufrimiento, de todas formas no pierdo la fe y comienzo a pensar en el momento comida, con un poco de suerte esta gente se siente cómoda comiendo y echamos hasta una siesta que me permita mejorar mi condición de “empajaramiento”,ja, ja y ja otra vez, hacemos una comida muy agradable pero cortíiiiiiisima para mis necesidades. Inmediatamente después de la comida empezamos la segunda gran subida del día quizás un poco menos dura y mas larga que la de antes pero a mí me pareció aun más jodida, para colmo me averié en el km 2 y Alonso viene a mi rescate, Beatel aporta un eslabón rápido y Alonso lo instala, los walkis cumplen aquí su función de información, al resto del grupo, perfectamente.
Yo sabía que la cima era espectacular, que iba a disfrutar de una magnífica vista de Sierra Nevada con todos sus tres miles en orden, Alcazaba, Mulahacen, Veleta y algún otro que Alejandro nombró y no recuerdo su nombre, eso, solo eso, mi capacidad de sufrir y que no había fácil escapatoria me hicieron llegar a coronar, eso si con la dignidad justa, ya casi estaba sin ella, no porque circulase despacio, que también, es que no tenía reflejos, ni fuerza, ni “na de na”.

Bueno, ya debe quedar solo bajada y alguna subidilla de nada, ja,ja y ja otra vez. Ahora empieza lo bueno, los niños han preparado una ruta a su medida justo el día que yo traigo invitados (el tío del mazo) y se les ocurre meter la ruta por un sendero precioso (no tuvieron bastante con los matutinos) que lógicamente yo solo disfruté a nivel visual, tirar de técnica cuando careces de ella y además vas mal ni os imagináis lo que es, de hecho los últimos tramos de vereda los hice andando, si alguna vez le deseáis un mal a un enemigo deseadle que se sienta como yo me sentía en la vereda.

Hasta este momento, los niños y los viejos iban revueltos pero no juntos, los viejos no podían (hoy, jejeje) seguir el ritmo de los niños pero por fin llega el momento de mi recuperación, El Tercer Tiempo, ahí los niños y los viejos se convierten todos en adultos y ya si están juntos y revueltos, bueno casi todos porque echamos de menos a uno que no hizo la ruta y a dos que tuvieron que marcharse prescindiendo del tercer tiempo(tan aburrido, poco gratificante y poco hidratante como siempre).

¿Sabéis que os digo?, prefiero las rutas sin el tío del mazo, pero aun así me gustan, fantástica aventura y esplendida experiencia de la que a pesar del sufrimiento ya solo me quedan buenos recuerdos.