II Orientabike Celin Sessions

Este domingo, una representación de mastrinkais hemos asistido a la gran cita que nuestros compañeros de afición nos brindan por segundo año consecutivo.

El despertador suena más temprano que de costumbre y en una terrible batalla entre mi cuerpo y mi responsabilidad adquirida para este último día de la semana, consigo despegar mi pesado cuerpo del confortable lecho que me acogía.

Voy con tiempo suficiente, pero no se cómo, tengo que acelerar los preparativos para poder recoger al congrio con el menor retraso posible. Los minutos se vuelven segundos y arranco mi coche apurando cada metro de frenada y cada bordillo para rebajar ese disgusto que supone la larga espera.

Las señales de 110 se vuelven simplemente una sugerencia, y la temperatura de mi coche, como esperaba, se aproxima al límite de velocidad establecido. Sólo espero que no hayan inmortalizado ese momento tan íntimo.

Al llegar a El Ejido me asombro con la estampa que mis ojos contemplan. Veo un enjuto congrio encorvado y desvalido, entre la densa niebla, junto a su bici, al lado de El Corte Inglés, conformando una composición de contrastes poco común.

Me bajo apurado y esperando la bronca, pero resulta que un fallo al leer la hora de recogida de dorsales, provoca que vayamos bien de tiempo, así que podremos permitirnos el lujo de perdernos en la entrada de Dalías. Al final un cartel con nuestra foto en la rotonda de entrada nos dirige al sitio correcto.

Una vez que llegamos nos encontramos con esa imagen que tan buen rollo genera. Los amigos de losdelunouno han congregado un montón de ciclistas hambrientos de bici, balizas y cardos borriqueros.

Algo se respira en el ambiente, luce el Sol, quedan unas horas para que la primavera haga su aparición, y con ella, la época de apareamiento para los congrios, así que en cierto modo, con la Orienta Bike los congrios comienzan a desovar. Aprovecho este párrafo para felicitar al congrio por su aniversario, el año del congrio, según el horóscopo chino.

La hora se acerca y salimos en dirección al punto de reunión. Esto supone una aproximación a la Sierrecilla con unas rampas que ponen a tono nuestras piernas.

Una vez reunidos, comienza la salida de dos en dos. Es el momento de ocuparse del mantenimiento de las bicis, así que en ese momento nos ponemos, o mejor dicho se ponen Diego y congrio a ver por qué llevo la rueda trasera frenada, mientras Eu y yo comentamos a la vieja usanza. Entre risas e historias alucino cuando los mecánicos solicitan una arandela, y “casualmente” Juan Diego llevaba un par de ellas en su llavero, lo que me hace plantearme que añada a mi llavero algunas arandelas, unos cuantos tornillos y algunas alcayatas.

Las anécdotas no dejan de sucederse cuando a 20 metros de la salida de Radikal & Poli Biker, y ante los ojos de todos lo participantes y organización (ya podían haber dado la curva para que no los vieran) , el segundo en cuestión revienta la cadena, por lo que se pegaron una minutada, uno arreglando la cadena y el otro estudiándose el mapa.

Por fin nos toca a nosotros, salimos y saludamos al pasar. Todavía estaban cosiendo la dichosa cadena.

A partir de aquí ese divertido jaleo de ver a la gente revoloteando por los campos, buscando balizas, en algunos casos escondiéndolas con dudosas intenciones, y sobre todo saludos por aquí cachondeo por allá.

Empezamos rápido y bien. Un congrio sobradísimo va por delante con el mapa en la boca y dando coletazos entre los matorrales. Yo me limito a ir detrás intentando no perder demasiado tiempo. Me veo como un cazador con su sabueso abriéndole camino.

Marcamos la primera baliza, la gente se amontona, el congrio me apremia, vamos a la segunda, mientras vemos que los demás tiran por otro lado, se abre el camino y vemos salir de la nada a Batman y Robin, los voceamos y nos unimos a ellos. Robin me advierte que nos hemos saltado una baliza. Pensamos que es una estratagema para confundirnos, así que seguimos. El piratilla y yo somos testigos de como se baten en duelo, en una tangana sin igual, Sir Robin de los bosques y Mc Congrio de los mares. En una hábil maniobra, el primero le arrebata el mapa al segundo y sale corriendo; la reina de los mares persigue al señor de los bosques mientras lo amenaza con tirarlo de la bici. Batman y Jincapuntales esperan y finalmente castigan a sus parejas sin postre, y continuamos con la prueba.

Seguimos con nuestra búsqueda y, de repente, cambiamos la estrategia al estilo Ferrari, así que decidimos ir a otra baliza, lo que supone un error, ya que posteriormente tenemos que volver por el mismo camino para buscar la baliza que nos hemos saltado. El congrio pica y se va a la que hemos dejado atrás. Y yo con el sentido arácnido que me caracteriza sigo a unos tikitaka, y los sigo, y los sigo, y… ya me he perdido, así que media vuelta, y mientras el congrio esperándome por algún cerro perdido.

Cuando nos reencontramos, el congrio se lamenta de la estrategia, pero yo le digo que la peor estrategia es llevar un lastre como el que lleva hoy.

Se suceden las balizas, alucinando en una, en la que realmente creo que algún “profesionalillo gracioso” había cavado un “jollo” para esconder la baliza en cuestión, porque estábamos 20 criaturicas allí y ninguno dábamos con ella.

Se terminan las balizas y bajamos a toda velocidad, sin antes desviarnos para hacer la baliza que Sir Robin muy honorablemente nos había avisado. Volvemos a encontrar una baliza muy pero que muy escondida, así que volvemos pensando en el jamón que fue testigo de nuestra salida.

Llegamos a la meta y comentamos las aventuras y desventuras mientras esperamos a Diego y Eu, que aparecen tatuados por los cardos, por una vereda alternativa a toda velocidad.

Nos vamos nuevamente a las pistas donde la excelente organización había preparado duchas y el avituallamiento para todos nosotros.

De las duchas pasamos porque somos muy machos y nuestro aroma forma parte de nuestra personalidad, además, de las duchas salían demasiadas risas. Debía haber un fiestón del que no quisimos participar. No sabemos si rularon las pastillas de jabón, menuda bacanal.

De repente aparecen las benditas cucarachas con unas bolsas enormes de bocatas, los bocatas del Angelo y la birra del día. Para que los lectores se hagan una idea, los bocatas tenían el tamaño de antebrazos humanos.

Si ya el congrio sorprendió por la ligereza con que se movía por esos campos después de la gesta del jincapuntales del día anterior, y vacío de amor por no se qué aniversario, más sorprendió por su tercer tiempo; consistente en la ingesta de las mencionadas flautas en el siguiente orden; un bocadillo de jamon york y queso, medio bocadillo de tortilla, un bocadillo de jamón, medio bocadillo de atún, medio bocadillo de lomo embuchado, todo regado con aproximadamente 4 o 5 cocacolas, y el muchacho añade que tenía que comerse la comida cuando llegara a la casa.

Después de la protocolaria entrega de trofeos, nos retiramos con la sensación de haber pasado un día genial, y con una gratitud hacia los compis de losdelunouno que dicha con palabras sólo parece simple condescendecia. Grandes, muy grandes.

El camino hacía El Ejido lo hacemos comentando las múltiples batallitas del día, y finalmente dejo al congrio a unos metros de su cueva dispuesto a comerse las presas que le tenía preparadas su congria.

Aquí están las fotos que sacó Robin. En casi todas hay algún mastrinkais por ahí
https://picasaweb.google.com/robinmtb40/OrientaBike20032011#