boicot al soplao del Bichito

Boicot al “Soplao” del Bichito
Por unas causas o por otras las últimas rutas diseñadas y pensadas por El Bichito como preparación para su aventura del Soplao no le han salido todo lo bien que él hubiese deseado, hoy, no solo no ha sido una excepción, quizás haya sido, también, la última gota que ha colmado el vaso de su paciencia. Si, Bichito ha confesado, tácitamente, que está a punto de renunciar temporalmente a todos sus amigos de la bici y a todas sus funciones como presidente, que se está planteando seriamente hacer su preparación en solitario ya que la única persona (o “pescado”) que está capacitada para acompañarlo en semejante reto es el Congrio y no tiene Bichito claro que se recupere de todas sus dolencias, la rodilla, el baloncesto, el amollllll, en fin que o nos ponemos las pilas o nos quedamos sin presidente y sin Bichito para una temporada.

Hecho este comentario, por supuesto en tono de broma, trataré de contar lo que ha pasado hoy:
Salimos de Padules en dirección contraria a la carrera y después de una bajada no demasiada fría (ha sido un día espléndido), hacemos la subida hasta el cruce con el carril de Alcora en grupo de cuatro (que éramos todos), Bichito y yo machacamos sicológicamente a Betle y Alonso hablando del gloriosísimo KAS de los 60/70 con motivo de un video que los dos habíamos visto el día anterior y así de conversación y una vez alcanzado el cruce iniciamos la subida hacia Barjalí, cuando llevamos unos 5 km de ascensión abandonamos la pista para cumplir una de los objetivos del día “la exploración”, bendita exploración, no habíamos recorrido ni 500 m y ya estábamos fuera de cualquier camino o vereda, eso sí tan rodeados de un abundante romero, además de otras “hierbas” autóctonas, que hemos podido disfrutar de sus aromas. Pie a tierra y a buscar la rayita en el gps, las prisas de Alonso nos conducen a una agradable excursión campo a través pie a tierra y con una pendientes que no me atrevo a calcular, durante unos 20 minutos hacemos un curioso senderismo arrastrando nuestras bicicletas.
Una vez recuperado el camino de Cacín y al atravesar la propiedad que le da nombre al paraje Bichito se atreve a espetar a uno de los propietarios una frase parecida a esta:
Buen rollito, buenos días, pero los perros se llevan atados.
Nuestras, quizás desmesuradas, carcajadas hacen que “el propietario” espetado cambie bruscamente su gesto, pasando de una amplia sonrisa a una cara….digamos de sorpresa.
Comenzamos la subida a La Parra y Beatle, que arrastraba 3 semanas de baja ciclista, muestra sus primeros síntomas de lo que después se convirtió en una visita, larga y penosa, al “paraíso” del sufrimiento, me enternezco y decido darle una ayudita, Beatle se pega a mi rueda y subimos con un ritmillo, atrás Alonso y Bichito reservaban.
Pisamos la nieve a unos 1500 m y empezamos el descenso a Fuente Victoria, en su plaza nos comemos los bocatas y la fruta y empezamos la tercera subida del día:
Hace un calor, o por lo menos yo así lo siento, que me obliga a bajarme íntegramente la cremallera de mi maillot mientras Bichito empieza a ponerle ritmo a la ruta, acabo la maniobra y me pego a su rueda, Alonso y Beatle ni lo intentan, hacemos la subida hasta las zetas anteriores al mirador juntos y a partir de ahí me saca unos 120 m (¿no es eso Bichito, jejeje?) que conserva hasta Monterrey donde esperamos a los dos de atrás, durante la espera le comento mi preocupación por el estado en que veo a Beatle y me tacha de negativo por enésima vez en el día de hoy, llegan, empezamos la bajada y cuando llega el momento de afrontar la cuarta y última subida de la ruta, mi negatividad se convierte en realidad, tras una pequeña conversación primero Beatle y después Bichito, si Bichito, deciden recortar la ruta, yo no voy a explicar las razones que cada uno esgrime.
Nos vamos a Laujar y desde ahí a Padules por carretera, la subida que hay después de Fondón se le atraganta a Beatel que estaba en pleno paraíso del sufrimiento y la hacemos lentísima mientras vemos como Bichito y Alonso suben con una buena marcha.
En el restaurante Abad, cumplimos con la misión que nos encomendó Dani respecto a la carne con tomate de la próxima alpujarra y pedal y recibimos la visita del padre de Victor que nos invita a una ronda cuando ya estábamos en pleno tercer tiempo en el que casi no hemos bebido, casi no hemos reido y casi no hemos comido.
No tenemos fotos, no se si el Bichito se atreverá a colgar la tecnología, así que, por si acaso, resumo aproximadamente: unos 73 km con 2.000 m de desnivel.