II Expedición Mastrinkais a Marruecos, día 9 Tagoudite – Midelt

Nos levantamos temprano como siempre, con una sensación agridulce, ya que si todo iba bien, esta sería nuestra última etapa de bici, y el viaje ya estaba llegando a su fin, pero todavía había que llegar.
El desayuno fue bueno, tortas con mermelada y mantequilla, nos lo sirvió el conocido hermano, con una cara en la que se le notaba que había disfrutado de la boda de la noche anterior bastante más que nosotros.

El día comienza bajando, y con algo de frío, hay que recordar que Tagoudite está a unos 2.000 mt de altitud, y rodeado por montañas con nieve, que parecían bastante altas, de tres mil para arriba. La bajada dura unos 15 km de asfalto y es suave, siguiendo un valle, y nos sirve (por lo menos a mí) para disfrutar de verdad del viaje, siendo consciente de lo que llevamos recorrido, en la carretera y en las experiencias vividas, tanto con la cultura bereber, como con los compañeros de viaje, a los cuales tengo que darles las gracias porque son inmejorables.

Llegando al final de esta bajada nos adelantan unos camiones – autobús, (se pueden ver en el vídeo) cargados de paisanos que se dirigen a sus trabajos, y me da que ninguno trabaja en una oficina sentado, tiene que ser dura la vida aquí, el caso es que seguro que para ellos somos la atracción del día, ya que no verán a muchos en bici por allí.

Dejamos el asfalto, y el paisaje por aquí es muy curioso si nos fijamos en la vegetación, ya que estamos en una zona bastante seca pero todo está salpicado de enebros de porte arbóreo, no se que especie serán, pero seguro que muy interesante.
Tras una pequeña subida seguimos bajando hacia una llanura extensa, en la que solo se ve un pequeño pueblo a las orillas del río (Ali Ben Izguem), en el cual intentamos buscar algo de pan, ya que en Tagoudit el hermano solo nos vendió 3 panes, y con lo que traga esta gente no teníamos ni para empezar, pero ni rastro de sitio donde compralo, por lo que continuamos el viaje, y ya empezando a subir hacia una montaña muy imponente, la cual vamos a ir rodeando hasta llegar al Circo de Jaffar.

La siguiente parte de la etapa entra en una zona de sube y bajas donde nos internamos en un bosque de cedros bastante chulo, algunos ejemplares eran grandísimos y según he leído pueden llegar casi a los 700 años, seguro que alguno los tenía.
Por fin llegamos al Circo de Jaffar, la última dificultad del día, la vista es impresionante un valle donde confluyen dos barrancos que bajan de la montaña imponente, la cual mantenía bastante nieve en las partes altas, con picos de hasta 3.700 mt., forman en su confluencia una especie de valle amplio y redondeado.

Pero no todo es bonito en el Circo de Jaffar, ya que la ruta baja hasta el fondo del valle y vuelve a subir por la ladera de enfrente, con una pendiente considerable y las fuerzas no sobraban precisamente, era ya la última subida importante del viaje, asi que nos lanzamos a por ella, bajando primero al fondo del valle.
Como suponía la subida se me hace dura pero larga, por lo menos a mí, y cuando llego arriba ya están allí todos los miembros de la expedición, y se puede ver la panorámica del Circo desde el lado opuesto.

Llegados a este punto era como el fín del viaje casi, quedaban unos 30 km, pero tirando para abajo todos hasta Midelt, nos pusimos a comer, y con la euforia tuvimos hasta conferencia con el creador del viaje, “el Guille”, a quien le contamos que íbamos a llegar y todos enteros. La sorpresa fue encontrarnos a dos españoles en bici, que iban en sentido contrario, me dio por pensar que estaban empezando nuestro mismo viaje, pero al revés, en ese momento ni se me pasó por la cabeza (por razones obvias), pero ahora si que pienso que hubiera estado bien dar la vuelta y empezar otra vez el viaje.

El principio de la bajada había varios cedros muertos, los que nos indicaba el final del bosque de cedros. Tenía algunas trampas, en forma de subidillas que hacían pupa, y finalmente unas rectas kilométricas en las que nos lanzamos a 50 o 60 km/h, a algunos no había quien los pillara, parecía que tenían ganas de llegar. En esta última parte el paisaje me recordaba al monte mediterráneo de Sierra Morena, de encinares, incluso, esto ya no se puede ver en Sierra Morena, vimos en unos prados verdes un rebaño de dromedarios, había por la zona Jaimas a modo de campamentos, que serían de pastores.

Ya entrando en las calles de Midelt, al amigo Eu no se lo ocurre otra cosa que pasar por encima de un tornillo que se le clava en la rueda, no quedaban ni tres km para llegar. El cambio de la cámara también tuvo sus risas, entre cámaras que sacaba Eu de su mochila envueltas en un polvo blanco sospechoso, el caso es que tuvo que poner una cámara de Carlos Cano para poder llegar.

Por fin encontramos el hotel, Kashba Asmaa, que estaba a las afueras de la ciudad. La llegada fue un día antes del previsto, (coño, como Willy Fog en Viaje al mundo en 80 días), por lo que el hotel estaba lleno de turistas franceses, y no quedaba ninguna habitación, pero nos dejaban dormir en un salón que tenían, era como de celebraciones, y para la ducha, no dejaron una habitación para que nos duchásemos antes de que llegaran los turistas, pero lo mejor de todo es que para llegar a la habitación había que subir a la azotea y estaba como en un torreón, sin duda estábamos en Marruecos.
El salón no estaba del todo mal, es más, era todo un lujo comparado con los sitios donde habíamos dormido.
Para terminar el día nos fuimos a Midelt, a un kilómetro, andando para hacer turismo y confraternizar con los paisanos.