Las marismas de Huelva vistas desde mi bici

Las Marismas de Huelva vistas desde mi bici

Este viaje estaba programado desde hacía semanas, nuestros amigos de Sevilla habían cambiado la fecha por motivos laborales y a pesar de que anunciaban un tiempo de perros no podíamos aplazarlo mas, así que llenos de optimismo y haciendo caso a los comentarios de Juanma ( “no preocuparse, si aquí nunca aciertan, seguro que el sábado hace hasta sol”) cogimos nuestro flamante coche y su porta bicis de estreno y el viernes después de comer nos dirigimos a Punta Umbría (Playa La Bota, camping del mismo nombre).

Jordiman, Montse y yo hacemos el viaje entre lluvia muy suave y con el comentario: “con este agua se puede salir en bici”, ya os digo, todo el viaje lloviendo pero sin intensidad y llegamos a la auto caravana de Juanma, no pasamos por nuestra cabaña, vamos impacientes por compartir y disfrutar de ese rato de “avancé” que ya se ha convertido (después de 4 ó 5 ediciones) en un clásico, con sus risas, sus cervecitas y casi nada para picar (ejem,  ejem). Juanma prefiere hacer un poco de tiempo para que llegue el otro anfitrión, el dueño de la ruta, el que sube las cuestas duras sin poner el pies en tierra por que es gordo y pesa mucho y eso siempre ayuda jajajajaja, el hombre de la destreza: Francis y nos da una cerveza rápida con unas aceitunas caseras (hechas por su suegro) excepcionales que tantos piropos se llevaron que obligaron a Juanma a regalarnos un buen bote al finalizar la ruta del domingo, una vez refrescados con esa primera cerveza nos despacha a la cabaña para poder preparar el ágape de verdad.

No me extenderé en detallar en que consistía, solo decir que había cantidad, variedad y calidad (casi todo hecho en casa con sus propias manos) y que destacaba un guiso de caza (jabalí concretamente, que como muchas de las cosas que suceden cuando estas cerca de Juanma había sido posible porque un amigo le había regalado dicha pieza………tiene otro amigo en tabacalera, otro en cruzcampo, otro en la tienda de bicis, otro en …..,en fin, sacad vuestras conclusiones).

Al terminar la velada (incluía legendarios, gárgaras y otras cosillas) y aun con la esperanza de montar en bici al día siguiente, nos retiramos a descansar.

Durante toda la noche no paró de llover y con mucha intensidad, intensidad que no desapareció cuando la luz del día vino a visitarnos, era prácticamente imposible montar en bici y menos en esa zona, donde hay arena a diestro y siniestro, ni el mas osado de los mastrinkais hubiese podido hacerlo, lo garantizo. Dedicamos el día a la gastronomía y matamos el tiempo con nuestros súper hospitalarios anfitriones en la absoluta confianza de que el domingo sería distinto.

Amanece un día esplendido aunque frio, muy frio, desayunamos en el “avance” y nos tiramos al barro (nunca mejor dicho), tenemos que hacer una ruta corta, ya que por la tarde hemos de viajar, la gran ruta que nos tenían preparada queda aplazada para el próximo encuentro, Juanma dice explícitamente que espera que sea pronto y con muchos mas mastrinkais presentes, la ruta que la sustituye no tiene desperdicio, parecía diseñada para Diego y Congrio, mas recuerdos, para mí era todo una trialera, eso si con fuertes subidas pero muy cortas y fuertes bajadas igualmente cortas, pero ellos decían:

“Ahora vamos a llegar a una trialera……..” ( yo pensaba  ¿ y esto que es?, Bichito si estuvieses aquí iríamos los dos aquí detrás viendo a los niños jugar).

Entre trialera y trialera pasamos la mañana rodeados de pinos parasol (técnicamente llamado pino mediterráneo) en un paraje de ensueño donde las bicis sufren casi mas que los ciclistas (arena, piedras, barro, cambio de piñón brusco, cambio de plato brusco…..) y donde el concepto de montar en bici difiere mucho del que nosotros empleamos regularmente, aun sintiéndome raro no hago demasiado el ridículo, ayudado sin duda por el agua caída que había endurecido el terreno y anduve mejor que otras veces por esas zonas tan técnicas.

Hemos hecho solo un par de fotos donde se ve el mar de pinos parasol, las hicimos desde una de las muchísimas  lomas que no sobrepasaban los 45 m de desnivel (estos pinos son muy bajos y por eso se puede ver las copas desde tan poca altura) y que subimos y bajamos en infinidad de ocasiones.

También tenemos una costumbre muy buena cuando montamos en Huelva, hacer una parada a media mañana a disfrutar del campo, por supuesto que cumplimos con el ritual y tumbados tranquilamente ingerimos nuestro avituallamiento.

Cuando estábamos llegando al camping de regreso rondábamos los 45 km de trrialeras y de sube y baja que eso cansa como algunos mas de los “normales”, insistí, aunque poco, en ir a las marismas, unos 10 km mas, pero “normales”, los hacemos, nos empapamos de culturilla y volvemos a dar cuenta del último avituallamiento en el avance de Juanma, unas doradas a la barbacoa con mucha cerveza cruzcampo y una despedida llena de ilusión por repetir.

Genial lección de hospitalidad, genial ruta y genial que no lo hemos hecho tan mal porque hemos sido invitados a repetir, contad con nosotros y trataremos de llevar a algún M3K la próxima vez.

Quiero hacer una mención muy especial a Mª José y Rocio que no solo soportan a sus parejas si no que soportan a los forasteros que se hacen con su avance y su cocina. MUCHAS GRACIAS