Domingo 17 Octubre. KaisGirls Power!

Un domingo en la bici
Las rutas domingueras con chicas se están convirtiendo en algo habitual y cada vez les ponemos un grado de dificultad un poquito mayor.
La última fue ayer, con la excusa de que viene la peregrinación al Calar y que deberían intentar subir aunque fuese desde el Montellano, les preparamos una ruta sin piedras (todo asfalto) pero sin descanso (una V de perfil): Montellano-Cúpulas-Montellano.
Quedamos a las 9 de la mañana en nuestra sub-sede (nos tratan muy bien, sin duda, pero no les podemos otorgar el título de sede, así que sub-sede) de la zona. La puntualidad es aceptable y la mañana bicicletera empieza sobre las 9.20 más o menos. Nos reunimos, por parte de las Chicas: Inma, Susi, Isa y Montse, escoltadas por Champo, David, Congrio (que apareció muy perjudicado de salud pero sorprendentemente estaba allí) y un servidor.

Después de los saludos y explicaciones de ausencias del día anterior empezamos la ascensión, Susi se estira y deja al pelotón, desde el principio con un ritmo muy suave pero muy continuo, los demás mas o menos agrupados vamos hacia arriba poco a poco.
Llevamos una hora de bici, hemos recorrido unos 8 km y se oye una voz (creo que la de Isa) que sugiere una parada para repostar y “respirar”, inmediatamente Montse la apoya, sin rechistar , muy al contrario plena de felicidad. Unos escasos minutos y otra vez sobre la bici, Montse se retrasa en reanudar la marcha y ya irremisiblemente viajaremos a cola de pelotón y en solitario hasta La Merendera.
Nos daba la sensación de que poco a poco nos íbamos acercando a David e Isa (Inma, Susi, Champo y Congrio ni los veíamos, de hecho creo que a estas alturas Congrio había decidido subir a su ritmo y esperarnos en las cúpulas). Después de otra hora de pedalear Montse vuelve a hacer una muy corta parada y al reemprender la marcha Isa y David ya se veían muy lejos, lejísimos, al poco ya ni se veían.
Con un ritmo meritorio (es decir muy lento pero sin bajarse de la bici) Montse consigue llegar a La Merendera, allí nos reagrupamos todo/as, incluso el Congrio que ya venía de vuelta y con un repaso a nuestras barritas, frutos secos, marranerías varias y unos buenos buchitos de agua fresca de la fuente, emprendemos la marcha para afrontar los últimos 5 km, entonces es cuando descubro porque Isa y David se nos fueron tanto en la subida, David (hombre precavido) había porteado desde Almería una cuerda por si Isa la necesitaba y en algún momento anterior a La Merendera decidió que sí la necesitaba, pasando a fabricar un tándem muy particular que además de moverse por pedales se mueve por tracción.
Los dos primeros km casi no se notan, facilones y agradecidos con una vistas inmensas y un tiempo agradable, al llegar a la zona de cemento Montse sufre calambres y el grupo se nos va, Congrio nos hace compañía y esos tres km se hacen muy largos, cada vez que Montse intentaba subir de nuevo en la bici le asomaban los calambres, se sobrepone y empujando la bici a tramos consigue coronar, nos abrigamos, cambiamos de ropa, comemos frutos secos, nos hacemos fotos, en fin todo eso que se hace en esos gloriosos momentos y una vez realizadas todas las tareas recogemos y nos vamos a comer a La Merendera, agradable picnic al solecito y después de la comida nos dirigimos, en una bajada rápida, al tercer tiempo en el punto de partida, sin aspavientos, sin vivas a España (bueno si, uno al final y a modo de despedida una vez fuera del local) con mesura pero con placer, las cervezas y las tapas después de estos esfuerzos son especiales, Inma, desprendida, nos invita, ¡gracias Inma!, y volvemos a casa.
Otro gran día con la sección femenina que progresa considerablemente tanto en forma física como en espíritu.
La próxima en la subida en peregrinación, ¡nos vemos!

Fotos Champo

Fotos Congrio