Gergal – Bacares – Gergal, La ruta del silencio

Crónica de Pepe Bealte

Como siempre, el primer reto del día, pasa por ser capaz de abandonar el lecho familiar a las intempestivas horas de la madrugada que nos obliga la corta duración del día para una ruta Mastrinkais.

Salgo de casa en un silencio sepulcral, pero la voz soñolienta de mi hija y mujer recordandome, aquel famoso eslogan, “lo importante es volver”, me dicen que no parece que lo haya hecho tan en silencio.

Ya en la autovía impongo un buen ritmo, el único buen ritmo que impuse a lo largo del día, para recuperar el retraso que ha provocado mi debate de si levantarme para sufrir o seguir disfrutando en mi cama de una agradable sueño estival.
Cuando llego al Montellano ya están allí, Dani , Diego y un espectro de alguien que me es familiar, es un folio, no puede ser quien creo que es, un chupa chups, tres kilos menos de Congrio, me dice que en la India se come bien . El sabrá que ha estado haciendo por allí para quedarse en la raspa, para entonces, ya ha llegado el bichito con su look de comisario de policía falangista que le dan sus modernas gafas de cristales oscurecidos e Inmediatamente después y en el papel de D´artagnan, entre tanto mosquetero, Pedro.

Antes de que nos demos cuenta, el bichito ya esta pedaleando dirección a la rambla de Portocarrero, comenzamos la ascensión a buen ritmo, el que yo impongo para que no se me desmadre el personal ,hasta la cortijada que pone fin a la rambla, allí, pié a tierra para enlazar con el sendero que nos dejará en la base de la pista de las que son las primeras rampas del día y que nos llevaran a la carretera del Calar Alto, un poco por debajo del cruce del Chortal.

Para cuando llegamos al cruce, empiezan a ponerse las cosa claras, no es el día de Diego, que viene sufriendo más de lo que en él es habitual, El de la Indía es más falso que Judas, dice que no esta en forma pero corona el primero, Pedro y Dani en su tónica, subiendo sin esfuerzo , el bichito con su acostumbrado trote, sube sin rechistar y el menda, quemando naves antes de tiempo, llega escasos metros por delante de él. Unos pocos metros de carretera nos llevan al siguiente cruce , el del Chortal, en el que cogemos la pista que tras llanear por la ladera debajo de las cúpulas del Calar nos subirá al primer techo del día 1960 m. Para cuando llego al cruce, esta vez con la carretera que sube desde Aulago al Calar, todos están esperando, salvo Diego que sigue penando. Sin tiempo para bajarnos de la bici , el bichito ordena que lo siga y que los demás esperen a Diego para hacerle los honores de despedida ,que como ya había anunciado se marchaba para casa.

El bichito y yo subimos hasta un cortafuegos y nos tiramos por él buscando la pista de arroyo berruga, en la bajada le cojo unos pocos metros y al poco tiempo escucho que me grita, me paro, miro para arriba y lo veo por un instante , me ha parecido entener que me ha gritado “a la derecha” , como no lo veo me adentro en un pinar bastante espeso y empiezo a llamarlo, sin otra respuesta que silencio del monte , comienzo a notar un cosquilleo y cojo el móvil para llamarlo , pero ni una ralla de cobertura, más gritos y más silencio. Solo se me ocurre tirar para arriba con la esperanza de encontrarme con los que vienen rezagados, al momento de salir del pinar me parece escuchar algún ¡Yuhu, yuhu! , el reencuentro elimina la angustia de verme subiendo a pié el cortafuegos y volviéndome para casa, juntos bajamos hasta la pista en la que el bichito andaba buscándome.

Cruce de palabras y vuelta al silencio, al momento picha Dani , en el sitio perfecto , la fuente no se qué, aprovechamos para repostar y comer algo mientras el, con la ayuda de nuestras miradas repara el pinchazo. Reanudamos el camino y ahora el que esta pinchado soy yo , como hay prisa ,el congrio se ocupa de todo y en un plis plas continuamos.

A Dani se le echa la hora encima, tiene que volverse, para las tres tiene estar trabajando, así que impone un ritmo frenético que solo lo aguantan Pedro y el Indio de la India. Nos despedimos de él en el cruce del cortijo el Conde, bajamos a repostar por última vez antes de Bacares y volvemos al cruce para tirarnos por una pista que indica los barrancos o algo así . aunque tenemos que bajar de los 1700 del cruce hasta los 1200 de Bacares, como bien indicaba la señal , bajamos y subimos un barranco tras otro con unas pendientes del copón que van minando mis escasas reservas. Ante una bellísima panorámica de la cara norte de los Filabres vamos poco a poco descendiendo , alguno haciendo un recto en alguna curva , hasta Bacares.

En bar de la plaza del pueblo reponemos fuerzas y proseguimos lo que sería la segunda mitad de la ruta .
El congrio encuentra la salida que baja hasta la carretera entre un laberinto de calles y bajo un sol de justicia , a las dos y medía del 21 de agosto, comienza mi particular calvario por la serpenteante carretera que nos ha de llevar hasta un sendero a 1750 metros en las mismas faldas de la Tetica de Bacares. De nuevo, el silencio es mi único compañero, en las primeras curvas los otros dos mosqueteros y D´artagnan empiezan a distanciarse de mí como si estuviera encima de la cinta de un gimnasio, mientras ellos avanzan, yo estoy en el mismo sitio, solo volvería a verlos, una vez más, muchas curvas por encima mía.Tras un suplicio infinito, en que volví a poner bonico al artista del pincel, los encuentro ,bajo una sombra, esperándome para coger el sendero en el que comenzaría la exploración anunciada en la convocatoría, paso por delante de ellos y emulando al bichito no me paro temiendo que si me bajo de la bici no voy a tener cojones de volver a subirme. Se agradecen unas cuestecillas de bajada que me dan un pequeño respiro, el único referente visual de nuestra siguiente meta son unas cúpulas blancas que quedan lejos y bastante altas, para evitar malos pensamiento amorro la cabeza y me centro en el mapa de mi GPS , que como no lo entiendo, lo imagino más suave que la realidad, lo cierto es que marca 1750 de altitud y por la poca información que me ha adelantado el bichito, en su día más silencioso, coronaremos de nuevo a los 1960, quedan kilómetros y eso me hace pensar que la pendiente, aunque picando, no será muy fuerte.
De pronto, veo al Congrio y Pedro parados en mitad de la pista, cuando los alcanzo y pregunto , que qué pasa, me dicen que el sendero va por ahí, señalándome un frondoso bosque de pinos en el que no hay menor atisbo de camino ni sendero.

¡Ja,ja,..ja!. Nos quedan 2 kilómetros de sendero y seguimos exactamente a 1750 , con dos cojones.
El bichito se adentra el primero en el bosque , mientra acabamos con la reservas energéticas en forma de barritas unos y de mazapanes otros. En esta ocasión prefiero seguir al congrio , después de la experiencia en el cortafuegos con el bichito. Al poco tiempo me doy cuenta de que he acertado , nosotros bici al lomo hemos atajado atrocha monte y el bichito tras intentar descubrir el sendero, se ha perdido.

Rompo el silencio y voz en grito nos localizamos y juntamos en una parte que empieza a ser ciclable del sendero.
Impresionante los últimos 150 metros de ascenso, tras los andados pié a tierra, para coronar el último puerto del día, un placer para todos los sentidos , difícil de describir, pedalear bajo el manto de ramas de pino en mitad de un bosque sin casi referencia de camino, para aparecer de pronto bajo un luminoso cielo de azul intenso en lo alto de la sierra.
A partir de aquí dejarnos caer hasta el Montellano, con una pequeña parada para esperar a Pedro mientra arreglaba un inoportuno pinchazo que retraso nuestro baño de rubia.

El tercer tiempo tuvo su aquel, primero por la incertidumbre de si estaba abierto el Montellano, porque mientras guardábamos las bicis vimos que estaba cerrada la reja de la puerta de entrada, el susto fue un suspiro , porque leyendo nuestros temores, se asomo uno de los dueños para que apremiáramos que iban a cerrar, eso sí, con nosotros dentro.
¡Si señor ¡ un detalle de los que no se olvidan, con todo el bar limpio, recogido y dispuestos a marcharse para descansar un poquito , se quedaron con nosotros sirviéndonos sin prisa, todo cuanto quisimos. En plena bacanal cervecera, suena el teléfono del congrio. El ambus que ha visto nuestros coches en la puerta y 9 ruedas en vez de 8. La delantera de mi bici, que con las prisas de ahogarme de birra, se quedó fuera.

Gran día de montaña, deporte y amigos en el que reino el silencio en unos de esos felices días en los que el bichito no habla, pero que para tranquilidad de todos recupero su habitual locuacidad en el tercer tiempo en que la ya es la sede MASTRINKAIS de lo Filabres El MONTELLANO.

P.D. Ambus, cuando pases de nuevo por allí, pregunta por mi rueda, gracias.