DÍA EN FILABRES: TO PA’ RRIBA, TO PA’BAJO. LOS LLANOS SON PA’JULANDRONES.

6:00 de la mañana. Suena el despertador. A mi lado yace una bella mujer (desde que Germán dejó de escribir crónicas, se ha perdido el romanticismo…bueno… y él ha perdido el hambre de bici, también…jejejeje).

¿Dónde c… vas a estas horas?

Pos ná….a echar un ratillo por esas sierras de Dios…

¿A qué hora vuelves?

Puessss…cuando se agote la cerveza en el bar, supongo…

Con un ojo abierto y el otro cerrado, llego al lugar acordado, Senés.

Allí sólo se encuentra un ciclista con ganas de “dessafíos”, Manolo, más fuerte que el vinagre, el tío…

Parece mentira, pero el que siempre nos da la brasa por llegar tarde (es innecesario que diga el nombre) aparece unos minutos tarde.

Le increpo por su osadía y se limita a echarle las culpas a su chofer, Beatle (si se dejara greñas de los años 60, tendría cierto aire a George Harrison).

Salimos “una pizca tarde”, callejeando por las calles del pueblo, buscando el camino que nos subirá a la zona alta de Filabres. A lo lejos se ven las rampas que vamos a tener que subir. Subida inédita, rampas de infarto, nada más empezar, pero es sólo un adelanto-precalentamiento.

Al poco de empezar la subida tengo unos problemas con el camelback y me paro a solucionarlos. En ese momento veo subir a un ciclista el cual podría ser el mismísimo Contador, más que nada por la fluidez con la que subía el jodío. Los demás me contaron que dejó, a su paso, una estela de polvo como la del correcaminos…Yo, al verlo llegar, esperaba que fuera el cantautor Carlos Cano, pero nada más lejos de la realidad…MUY MAAALLLL!! Se acabaron las salidas en domingo…ni apareció el muchacho.

Prosigo mi ascensión en busca de mis compañeros, las rampas siguen siendo durísimas, pero de repente…NOOOOOO!!! Una rampa infinita en línea recta, sin zetas, se pierde entre un bosque de pinos.

Ahí va la ostia, Patxi!! Eso lo subo yo…

Ayyy, Mama!! Dueeeleee!!…a tirar de la bici pa’rriba.

Eso no puede tener la consideración de pista forestal…rampas del 25% con piedra suelta y zanjas en mitad del camino…esta si es la cuesta imposible…ni Manolo pudo subirla entera…pero seguro que subió una buena parte…

Reagrupamos arriba, después de subir el último tramo de escalada, nivel 9A+, y poco después nos incorporamos a la pista que nos llevaría a las inmediaciones de La Tetica. Pasamos por la zona embarrada por donde se corre la carrera de Velefique y subimos a la zona de Fuente Fábrega, donde bajo un inmenso nogal, tomamos el primer bocata. Un coche que pasaba por allí, nos informa de la existencia, y del lugar exacto de una fuente (con agua y todo…). Nos acercamos a repostar y proseguimos el camino.

Comienza una zona fácil, comparado con el resto de la ruta, entre bosques de encinas, murallas de roca, almendros y vistas del valle del Almanzora, y comenzamos por fin, el descenso a Sierro.

Una vez en las inmediaciones del pueblo, no está muy claro cómo se accede a él. Investigamos y encontramos un pasillo secreto que parece que se adentra en el pueblo. Sacamos las cuerdas y los arneses y nos disponemos a bajar. LA VIRGEN!! Qué cuestarrón!! Escenario perfecto para una carrera de descenso urbano, la bajada es de apretarse los machos…

¿No huele a chamusquina?

Si, eso parece…¡anda mira! ¡si sale humo de los frenos..!

Una vez en la plaza del pueblo, nos vamos directos al bar, donde poder refrescar nuestros gaznates: 3 coca-colas y una jarra de cerveza. Bocadillos sobre la mesa, y segundo avituallamiento.

Dos autóctonos nos hacen saber que en el bar de más abajo, hasta las 12:00, las bebidas son gratis…Podría haber acabado la ruta aquí mismo…

Comienza la segunda parte de la ruta de hoy. Como no, con una subida extraída del lápiz del maestro pintor, que nos hace ganar altura al otro lado del valle de Sierro. La cosa se va poniendo cada vez más tensa en la cola de pelotón, es decir, los 3 Mkais. El Dessafiante se escapa en un bosque de pinos y me quedo unos metros tras él. Pronto empezaría el recital de Beatle. Deja a Bichito y empieza a subir como un tiro. Llega a mi lado, y a duras penas puedo seguir su estela. La power-Beatle entra en acción. Se pone de pie en las rampas duras al más puro estilo Pantani, no pestañea, apenas habla, sólo su desarrollado sentido del olfato es capaz de distinguir el olor de la cerveza a unos 25km de distancia…ante eso no se puede hacer nada.

Ya sólo nos queda un tramo de semi-llaneo y la bajada final a Senés.

El calor nos ha respetado, no hizo calor extremo y hemos llegado vivos y sedientos.

Una vez en el bar “El Tercer Tiempo”, intentamos ser originales y creativos en la elección: 4 jarras de las grandes…para empezar.

Pronto se secan los vasos…vuelta a llenar…Luego llegaron los tercios y las “sin” para los que no tienen el hígado tan entrenado.

Preguntad por la anécdota del bar!! No tiene desperdicio!!

Ruta espectacular, compañeros excepcionales, buenos alimentos y bebidas…ESTO ES DEPORTE.

Fotos Alejandro:

Track: