II Expedición Mastrinkais a Marruecos, día 4 Tabant – Imesker

II Expedición Mastrinkais a Marruecos, día 4 Tabant – Imesker from losmastrinkais on Vimeo.

LAS MULAS

Habíamos quedado a las 5:00 a.m. para cargar las bicis en las mulas y salir lo antes posible. El congrio nos despierta puntual y algo huele mal…. estamos todos levantados con caras de zoombies y por allí hay menos movimiento que en una partida de ajedrez. Visto el panorama, algunos decidimos acostarnos “mientras que llega el de las mulas”.Creo que finalmente quien mas y quien menos da una cabezadita hasta que se empiezan a levantar “los caseros” que también serán los que nos hagan de muleros.

Tomamos el desayuno ya típico para nosotros. Pan, mantequilla, aceite, mermelada y poco mas. En esta ocasión, aparte del te nos ponen también café soluble. Antes de acabar ya están las mulas en la puerta, esta cerca uno de los momentos mas esperados de la ruta: El día de las mulas!!. Como en otros muchísimos momentos, nos acordamos de Guillem con un poco de pena…..
Cada mula lleva unas alforjas (una a cada lado) y dentro van las alforjas de nuestras mulas de aluminio. Cada mula carga con dos bicis y nos damos cuenta de que realmente es un peso liviano para ellas acostumbradas a cargar con muchos mas kilos todos los días.

La verdad es que queda todo muy bien sujeto con el único problemilla de que las bicis van una contra otra, así en plan salvaje….. preferimos hacer de tripas corazón y nos decimos: ”que sea lo que ALA quiera!”.
Después de “pelear” por conseguir los panes para comer todo el día, comenzamos el ascenso el 1er 3000 del día…. a pie!. Algunos comentan que es su primer acercamiento al senderismo, sin duda un buen día para iniciarse. El principio del puerto es tendido y vamos casi paseando. “Los forestales”, van comentando la flora y fauna del camino, dejando un poco atrás a las mulas. No tardamos mucho en empezar a incrementar el desnivel del ascenso, y tenemos que empezar a quitarnos ropa. Las mulas parece que van cogiendo ritmo y vamos todos juntitos. En la mitad del puerto empezamos a meternos entre las nubes, propiciando que la humedad y el frío se hagan muy intensos. Nuestros guías nos descubren un sistema para calentarse las manos que deja anonadados a nuestros forestales. No es otro que prender fuego al primer matorral (no había muchos…) que se encuentra uno en el camino. Mención especial a la cara de David cuando ve no solo es eso, si no que se lo dejan encendido cuando continuamos la marcha…. Marruecos is diferent.

Poco a poco el frío arrecia, la pendiente también, la humedad se convierte casi en lluvia y misteriosamente las mulas cogen la cabeza del ascenso. Aquí empezamos a descubrir como y porque, estos animales que parecen torpes y lentos, son fundamentales en la vida de estas gentes. Su habilidad para subir por piedras mojadas cargadas de peso es impresionante!!.
En un “pis-plas” (al menos para mi), estamos llegando a la cima. Justo en el paso Tizi Ait Imi volvemos a ver un símbolo pintado en una roca que ya habíamos advertido en varias ocasiones. Sin duda debe estar relacionado con la montaña pero no conseguimos averiguar su significado en todo el viaje.

Compartimos todos juntos una nueva “hoguerilla” y frutos secos varios, descargamos las mulas, montamos todo de nuevo en las bicis y tras negociar un pan mas del que nos habían vendido anteriormente (posiblemente era para comerlo ellos….) , comenzamos el descenso.
Nada mas salir noto el freno trasero de mi bici muuuyyy chicloso, pero parece que al accionar varias veces la palanca vuelve a coger tacto. Los primeros km. Son impracticables sobre la bici. Nos cruzamos con un lugareño y su mula, que carga con una cantidad y variedad de cosas inimaginables. Paquetes, garrafas, cabritos…..
Casi al mismo tiempo el camino se va poniendo apto y las nubes desaparecen, dejando libre el camino a nuestra vista. Aparece ante nosotros uno de los paisajes mas espectaculares del viaje. Nos encontramos casi a 3000 metros, a nuestros pies un valle 1000 metros mas abajo, y al frente el M’gone, con sus imponentes 4000 metros y que aun conserva las ultimas nieves del año. Una lastima no tener recursos para explicarlo con palabras…..

La bajada se pone juguetona y los mas locos del grupo nos lanzamos sendero abajo. El día va de emociones fuertes y seguiría así has el final. El frío comienza a desaparecer y paramos a cambiar la ropa de trekking por la de ciclista. Estando parados, vemos venir a alguien en mula que nos sigue de cerca. Nuestra sorpresa es mayúscula, es “ISMAEL” (traducción propia que yo hago al castellano). Lo habíamos conocido la noche antes en la Gite, y saliendo 2 horas después que nosotros nos había dado alcance!!. El freno sigue diciendo “aquí estoy yo”, pero aun no lo tomamos en serio, aunque ya lo haríamos mas tarde. Continuamos surcando la bajada, que es preciosa, y tras superar problemillas de fijación de alforjas por parte de Dani, llegamos a lo mas profundo del valle.

El terreno es bastante rocoso, pero corre un riachuelo que cruzamos en repetidas ocasiones. Llegamos al que creíamos único pueblo del día y una mujer(con pinta de ser francesa) avisa al tendero del pueblo para que abra el chiringuito. Compramos agua junto con unas bebidas que parecían zumos y continuamos nuestro camino preguntándonos que haría esa mujer allí. Cambiamos de valle y vamos paralelos a un rió con mas caudal que el riachuelo anterior. El camino se vuelve complicado con constantes sube y baja, y nuestro amigo nos vuelve a dar caza. Es la hora de comer y nos invita a una escuela que hay en un pueblito donde el da clase a niños de la zona. Aceptamos y nos cuentan que la escuela la sustenta una asociación francesa que se dedica a escolarizar a niños de zonas rurales del atlas. No hay fotos porque nos piden que no las hagamos. Comemos rodeados por niños que intentan continuamente que les demos algo. Compartimos con ellos algunas cosas y rápidamente nos despedimos que aun nos queda subir de nuevo a 3000 m. dos veces mas. Uno de los encargados, con el que nos comunicamos en ingles, nos acompaña amablemente hasta el principio de la pista que sin rodeo alguno, asciende sin concesión desde el km 0.

Justo antes de llegar a la escuela mi freno trasero dijo basta, aunque yo creía que cambiando las pastillas algo frenaría, mas por fe que otra cosa. Como tocaba subir decido continuar y tratar de hacer algo arriba, aunque como bien decía Paco (Congrio), no habría nada que hacer.
La subida es bastante dura, sin rampas imposibles, pero sin descanso alguno. Subimos cada uno con nuestra pena, aunque Carlos, David y Paco están muy fuertes. Nos merendamos los mas de 1000 metros ya con las fuerzas bastante justas. El paisaje se vuelve cada vez mas “lunar” y cuando coronamos el Tizi Ait Ahmed paramos ha hacer la típica foto de grupo. Avanzamos algunos metros mas cuando aparecen ante nosotros Las Puertas de Mordor, bautizadas así por EU, cuyo nombre oficial es Tizi Ait Fougani. Son la tercera subida del día, las fuerzas flaquean, hace un viento huracanado, frío, algunos neveros resisten en las retorcidas curvas y…. porque no decirlo, la imagen asusta.(ver foto)

Descendemos unos 300 m. y de nuevo hacia arriba. Es la ultima subida del día, así que tenemos que echar el resto. Yo ya voy planteándome que ir sin freno trasero es un problema muuuuy serio y cuando me doy cuenta veo una alforja tirada en el suelo!.Es del congrio que va soltando lastre….
Esta subida si es criminal, tanto que casi todos tenemos que poner pie a tierra en algún momento. Llego arriba y sabiendo que nos espera una bajada de mas de 20 km., decido salir el primero porque bajar sin freno trasero iba a ser un calvario.
Y así fue, en cada curva tenia que ir con sumo cuidado, porque no solo llevaba casi 30 kg. extras, sino que ademas la pista era de piedra suelta. Os podéis imaginar, estuve a punto de caerme en incontables ocasiones y tuvimos que parar varias veces porque el disco echaba humo, literalmente.

Al fin conseguimos terminar el descenso y, aunque seguimos bajando el terreno es mas compacto y la bajada mas suave.
Dejamos pasar una Gite que parecía estas bien en Amskare y en alcanzamos Imeskar poco mas adelante. Entramos en el pueblo pensando que debía haber alguna otra Gite, pero no hay nada de nada. La noche se nos echa encima y nos encontramos sin saber que hacer. Ponemos las luces y continuamos atravesando el pueblo por sus calles, que son un continuo sube y baja de piedras y trancos. Finalmente se hace la noche y en la que posiblemente sea la situación mas rocambolesca del viaje, conseguimos una habitación en la casa de un muchacho del pueblo por 100 dirhams cada uno.
Esta si que es una casa autentica del Marruecos profundo. Metemos las bicis dentro de una habitación de la casa, y nosotros con todos nuestros bártulos dormimos en otra. En la casa somos como unos bichos raros y nos visitan niños, los que seria los padres del muchacho, un señor mayor, que pensamos que iba a dormir con nosotros y hasta un amigo de nuestro anfitrión, que seria el único que chapurreaba francés. Nos invitan a un te y tras hablar un rato con ellos (o al menos intentarlo), decidimos ponerles nombre a los dos chicos:”los futbolistas”.Nos hablan del Madrid, del Barca, del Chelsea y para rematar nos enseñan unos videos de Messi e Iniesta en sus móviles. Casi que los tenemos que echar para que nos dejen dormir y aunque habíamos decidido no cenar esa noche, finalmente sacamos el papeo y comemos antes de acostarnos.

Para finalizar con este interminable crónica, decir que puede que la casa fuera pobre, que no nos entendiéramos por el idioma o que los ácaros de la habitación fueran igual de grandes que nosotros, pero en ningún momento tuvimos sensación de peligro o de discriminación. En cuantos países de Europa una familia abrirían su casa a 6 desconocidos a las 10 de la noche???