23 MAYO, ETAPÓN MASTRINKAIS.

LA PREPARACIÓN

Como mi mente estaba en el Soplao y mi cuerpo en Almería, teníamos que hacer una salida digna de este acontecimiento. Desde hacía tiempo sabía que este fin de semana tocaba “algo especial” y tenía que ser en la Sierra de Baza. Esta Sierra nunca nos defrauda, pero lo del domingo fue soberbio. Seis valientes en Fiñana dispuestos a tó.

LA RUTA

La primera subida por una rambla y después entre encinas, pasamos por El Raposo, La Rambla del Agua y la bajada por una senda hasta Charches. Parada a comer en la Fuente del Lavadero unos 50 kilómetros y Guille nos abandona  (justificadamente). Si no era ya fantástico el paisaje, quedaba lo mejor unas largas pistas pasando por el arroyo Bodurria por una frondosa alameda, la subida al mirador de Barea formado por una escalinata en las piedras y de ahí bajada al arroyo Moras pasando por Tablas y al arroyo Uclías en El Tesorero, donde a pesar de aparecer el cansancio, la sucesión de sorpresas que deparaba el paisaje, lo mitigaba. Llegamos al kilómetro 97, la gente se quejaba de falta de dureza, cuando giramos a nuestra izquierda y vimos el rampón que había que afrontar. Sí, rampas de 26% para dar la puntilla. Luego los llanos de la Dehesa de la Mora y una larguísima bajada hasta Fiñana.

LOS PERSONAJES

Guille, decía que tenía que estar de vuelta a la una, yo pensé “este no llega ni a la mitad”, y se confirmó, para compensar fue todo el rato en cabeza como si fuera “tirandillo”.

David, el tío de la risa, como buen “forestal” un tío completo, bien subiendo, bien bajando…

Carlos Cano, ha venido fuerte del moro, pero el pobre tuvo un traspiés y salió por las orejas con la mala suerte de clavarse la cámara en el pecho. Ahora hay que tener cuidado con él porque cuando estornuda, te hace una foto.

El Vitel, llegó cantando el himno del Cerdilla y así siguió to el día cantando más que Monchi en los corners. Pero una ampolla de aspartato de arginina en el último momento lo resucitó… lo que no sabremos nunca es por qué vía lo ingirió.

El Bichito, inconmensurable, como siempre.

Y ahora viene lo bueno, el tal Manolo. Este tío ya no viene más con nosotros a no ser que le echemos al Congrio para que desfogue. Joder, es que fue tirando los 125 kilómetros y aumentó la velocidad media un disparate. Claro que ya te cogeré en mi barrio. No sé si no llamarlo más o darle un cargo en el club.

EL TERCER TIEMPO

Las jarricas ya estaban preparadas en el Montellano y ahí el Vitel recuperó como sólo él sabe hacerlo. Tenemos que votar en asamblea lo del vaso de leche de Carlos, es que da muy mala imagen.

En definitiva día de diez, la compañía de diez, la ruta de diez; un treinta.