II Expedición Mastrinkais a Marruecos, día 3 Tizi-n-Tighist (dormir al raso) – Tabant

Esa mañana nos despertó el amanecer, a 2500 mt de altitud, es una sensación extraña, no se ni la hora que sería, allí cuando amanecía empezábamos a pedalear, cuando anochecía nos acostábamos y cuando teníamos hambre nos poníamos a comer, vamos lo normal para un Mastrinkais.

El desayuno fue rápido, pero dio tiempo a que pasaran por allí algunos lugareños, en mulo, que al vernos se cruzaron al otro lado del riachuelo, me gustaría saber que pensaban de nosotros.
Comenzamos bajando, para ese día el perfil nos decía que íbamos a tener sobre todo bajada, solo un puerto y no iban a ser muchos Km en total, pero con la experiencia del día anterior, que terminamos reventados con 54 Km, no nos fiábamos mucho, y de todas formas nos vendría bien para descansar que al día siguiente teníamos que subir a 3 picos de 3000 mt y eso sí que iba a ser duro.
En la bajada comenzamos a explorar otro valle, el paisaje, aunque parecido al del día anterior, muy rojizo, seguía dejándonos la boca abierta, y ahora que era cuesta abajo, como que se disfrutaba más. Llegamos a Abachkou, pueblo un poco más grande que los anteriores y en el que queríamos comprar agua y pan, pero con forme íbamos pasando por él, empezábamos a dudar de si encontraríamos algo. Nos paramos en algo que parecía una escuela, pero allí no había nadie, claro caímos en la cuenta de que era domingo (hasta ese momento ni lo sabíamos, yo por lo menos), por lo que íbamos a seguir cuando de una casa de al lado, sale un hombre, rápidamente Eu se acercó para preguntarle por una tienda para comprar pan, y nos dice que a 3 km más abajo, y se me ocurre la idea de preguntarle por agua, el tío me dice que lo siga, y nos quedamos mirándonos, bueno pues vamos, y da la vuelta a la casa y abre una puerta y cual es nuestra sorpresa que es una tienda, con un montón de bollitos embasados, precio a 1 dh cada uno (0,1 €), empezamos a coger un puñado para cada uno y un par de zumos, no tenía ni pan ni agua, pero nos pegamos un desayuno como Alá manda.

Efectivamente a 3 km compramos agua y pan justo en otro pueblo donde la pista empezaba a estar asfaltada, la tienda la llevaba un niño que no tendría más de 10 años, pero que nos quería clavar con el agua, al final le rebajamos un poco el precio. Pan decía que no tenía, y mientras llenábamos los camelback, llega el niño con una cesta de pan y nos dice que ya si que tiene, que cuantos queremos, eso sí que es buscarse la vida.

Continuamos bajando, ahora ya por asfalto, por un valle muy chulo, con muchos nogales, y justo debajo de uno que estaba al lado de la carretera, comimos.
El puerto que subimos a continuación no fue largo, y además era todo asfalto, pero no se si fue por estar recién comidos, por el calor, que apretó de lo lindo ese día, o por el cansancio del día anterior y no dormir bien, el caso es que a mí se me atragantó un poquito, bueno, a Eu un poco más que a mí, los demás parecía que el aire de Marruecos les había sentado bien.

Desde ahí ya fue un llaneo hasta Tabant, el famoso pueblo de las mulas, donde tras atravesar el mercadillo de los domingos marroquí (os lo podéis imaginar), por dos veces, por si la gente no nos había visto bien en la primera, debido a que el GPS o el Congrio no se muy bien cual de ellos, no se aclaraban.

Finalmente por un sendero pudimos pasar a otro barrio que estaba al otro lado del río, y que se suponía que era donde estaba la gite (o albergue) que nos alquilaría las mulas.
Finalmente la encontramos, y la verdad es que al principio desde lejos teníamos nuestras dudas, pero cuando entramos y la vimos por dentro estaba bastante bien, mientras negociábamos el precio (salió por 120 dh unos 12 €/persona dormir cenar y desayunar, y 100 dh, 10 € por mula) apareció un amigo de los dueños que hablaba español, nos sorprendió, pero facilitó las cosas, le pedimos para cenar un tallín y cuscus, había que probar la comida de la zona, el caso es que no se como lo entendieron (y eso que estaba el amigo que hablaba español) que el tallín nos lo pusieron para merendar, a eso de las 18h, nos miramos y pensamos, esto no puede ser la cena, le habíamos dicho de cenar a las 20:30h, nada que todos pensamos lo mismo, nosotros a comer y ya veremos lo que ponen luego, y así lo hicimos.

Habíamos llegado temprano, sobre las 16 o 17h, nos venía muy bien para poder ducharnos y lavar la ropa de los 2 primeros días, el caso es que David y el Congrio se metieron a ducharse los primeros, y el agua no salía caliente, nos habían dicho que tenían agua caliente, por lo que voy a llamar al hombre y cual es mi sorpresa que en una especie de caldera bastante grande, se pone el hombre a meter matas secas y tronquillos, la caldera iba con leña, así que voy y les digo a los que estaban pasando un poco de frío que la cosa iba a tardar, me hubiera gustado ver sus caras, je je je, los demás ya no tuvimos problemas y el agua salía muy calentita.

Y después vino la parte de lavar la ropa, el amigo Eu con lo que le gustaban los niños, ya lo habéis visto en algún video, llena su alforja de agua y se va a la calle, pues cuando salí a Eu no se le veía con todos los niños que tenía a su alrededor, vamos que parecía que estaba haciendo un casting para contratar a uno para que le lavara la ropa, terminaron echándole unas cuantas manos. Los niños eran muy graciosos y muy curiosos también, el caso es que al final Eu se terminó echando un amigo, el nombre no me acuerdo, y eso que nos lo repitió unas cuantas veces, fue buenísimo la cara que puso cuando Eu le puso sus gafas de ver, yo creo que estuvo a punto de caerse al suelo del mareo (sale en una foto). Incluso nos dio tiempo de darnos un paseo por el pueblo, el amigo de Eu se vino con nosotros, y a ratos le daba la mano, estaba claro que se había echado un amigo.

Desde un punto del pueblo pudimos ver el camino que teníamos que subir al día siguiente, y nos dio bastante respeto, un zigzag que subía a todo lo alto de la cadena montañosa que había junto al pueblo, pero eso es historia para otro día.

Al final también nos pusieron de cenar, una sopa primero y un pedazo de fuente de cuscus que no fuimos capaces de terminarla, y eso que hay alguno que come como las limas. Junto con nosotros para la cena se sentó un muchacho, de nuestra misma edad, al principio pensábamos que era de la casa, pero resultó ser un profesor que estaba de paso y dormía allí para al día siguiente, en mula, cruzar también por el puerto de Tizi Ait Imi, como nosotros, ya que iba a Mrabitine. El muchacho se veía muy educado y hablaba francés perfectamente, el caso es que empezó a preguntarnos que de dónde éramos, por el viaje que estábamos haciendo, y no se como salió el tema de que si estábamos casados, todos dijeron que solo yo, y David intentó explicarle que él vivía junto con su pareja, que era más o menos lo mismo, pero como que no terminaba de entenderlo, y entonces sacó su vena de profesor y nos dio un buen discurso sobre la finalidad de la vida, que él tenía como objetivo el casarse y tener hijos, y que eso era lo normal.

Para terminar la cena nos tomamos una infusión de hierba luisa, que nos dijeron que para dormir venía muy bien, y a dormir pensando en la etapa que teníamos al día siguiente.

Para mí Tabant fue un sitio muy chulo, se estaba muy a gusto a la sombra de las nogueras, muy tranquilo y se durmió y comió bastante bien, y la gente de allí se portó bastante amable con nosotros, iba a ser difícil de superar en las siguientes etapas.