II Expedición Mastrinkais a Marruecos, día 1 Almería – Marrakech

Por Dani

30 de Abril de 2010, VIAJE EN EL TIEMPO

7 am, hora de salida, yo recojo a David y a Carlos con el coche, y Diego al Congrio y Eu con la furgoneta, para que negarlo, hay nervios, no sabemos muy bien a lo que nos vamos a enfrentar. Nos falta el alma del viaje, Guillem, que lo ha diseñado todo y no ha podido venir a última hora, se te echó de menos.

El primer despiste, resulta que los que van en furgoneta, un poco dispersos todos ellos, piensan que Alicante está por la zona de Granada, vamos que si por poco cogen el cruce para Granada. Parada en la Venta del Pobre para desayunar y arrejuntarnos.

Desde ahí de un tirón hasta el aeropuerto, en el que tras envolver los bultos, que parecían paquetes de droga, pasamos por la cinta del equipaje especial para facturar las bicis, sin problemas.

A la salida del avión en Marrakech el calor es bastante fuerte, alrededor de 35º calculo, y todos pensamos lo mismo, vamos a pasar mucho calor. Gracias a Alá, las bicis y el equipaje llegó todo bien, y Hassan (el amigo de la furgoneta), nos espera con un cartel con el nombre de Guillem, nos volvemos a acordar de nuestro amigo, que nos gustaría que hubiera viajado con nosotros.

Bueno por si no habéis estado en Marruecos, toda la carga va siempre en el techo del vehículo, por lo que ya sabéis donde iban nuestras bicis, en el techo y pilladas con un pulpo, y Hassan nos dice que es mejor dejar las bicis en su casa, y al día siguiente cuando nos recoja, ya las habrá cargado en la furgoneta otra vez, en principio nos miramos unos a otros, pensando que ya nos podíamos despedir de las bicis, pero cuando entramos en su barrio, ya lo teníamos por seguro, digamos que el barrio no inspiraba confianza. Justo en frente de la casa de Hassan había un taller de bicis desguazadas, casualidad?. Pero he de decir que el tal Hassan parecía buena persona, y en su casa tenía también cacharros para organizar excursiones, con jaimas, etc.

Luego nos lleva al centro, a la medina, donde nos deja y unos muchachos con carros, nos transportan los bultos al albergue o Riad. Para llegar ya flipamos, por callejuelas estrechas y por debajo de casas, me di cuenta como eran nuestras ciudades en la época Andalusí, era como un viaje en el tiempo, ya que en algunas ciudades de Andalucía todavía quedan restos de esta modalidad de callejuelas, en ellas la temperatura baja bastante, e incluso se llega a sentir fresco.

El Riad estaba más o menos bien, solo que las puertas de la habitación no se podían cerrar, no tenían cerrojo ni nada y eran de enrejado de madera, dormíamos como en una comuna, pero las camas estaban bien.

Nos costó pero encontramos la famosa plaza del Fna, donde habíamos quedado con Hassan, en un hotel, donde nos invitó a un té, y vimos el programa del viaje y los sitios y hora de recogida. Nos tomamos un zumico de naranja en la plaza, por cierto muy fresquito y bueno, y fuimos a un supermercado a comprar. Para la cena no nos complicamos y nos metimos de cabeza en los puestos de la plaza del Fna, calleron unos cuantos pinchitos y nos fuimos con la esperanza de que el fortasec no saliese de la bolsa. Después rumbo al Riad, unos lugareños estaban limando diferencias, un poco a hostias y un poco a patadas, pero no hicimos mucho caso y a dormir.

Al día siguiente habíamos quedado con Hassan a las 5 de la mañana, hay que decir que para no perdernos, el día anterior buscamos el sitio donde habíamos quedado y grabamos con GPS el camino hasta el Riad, eso era un laberinto, y la hora de allí en ese momento eran 2 horas menos que aquí, con lo que a las 5 ya estaba amaneciendo, y además teníamos 2 horas de camino hasta el lugar de salida.