Puntal-Colativí-Barrizal en la Rambla de Tabernas

Tras un inicio del día muy accidentado, del que por suerte solo quedaron como remarcables los daños materiales en el coche de Champo (Por suerte Champo ni un arañazo, se ve que la virgen del Congrio lo protegió), el día se nos quedó un poco raro, la verdad es que el susto, nos cortó las ganas de bici a todos un poco.

Nos fuimos a hacer un tercer/primer tiempo al Bar Rubira de Tahal y allí decidimos abortar la ruta, por la hora que era, el tiempo de perros que hacía y porqué como ya he dicho pocas ganas de bici nos habían quedado.

Subimos en nuestros coches y nos despedimos, la primera vez que se aborta una ruta!!!, Adiós amigos y hasta la próxima, hay que reconocer que cuando venía aquel chico de las patillas finas que llevaba 15 bocadillos por ruta ¿Lo recodáis?, ésto no pasaba, vamos sin rumbo, sin nuestro padre espiritual abandonamos a la primera de turno.

Ya cerca de Tabernas unas antenas nos tientan a Diego y a mi, hace mal día, hay unos nubarrones del quince, pero somos Mastrinkais y la cabra tira al monte. Los teléfonos móviles echan fuego por un momento, resolución final, un puntalico a las once de la mañana. Nos reagrupamos en el parking del Miniholliwood, bajamos nuestras bicis con bastante prisa y nos disponemos a echar nuestro rato de bici, somos unos enfermos y aunque nos falta el guía espiritual algo llevamos dentro.

Empieza la subida a ritmo bastante bueno, El Comandante, Diego y el que suscribe se destacan bastante del grupo, a media subida una cala floja en una de mis botas me hace parar, Diego me acompaña y me ayuda a apretar la cala, El comandante va tirandillo, que todo sea dicho, tirandillo, tirandillo, pero ya no lo volví a ver hasta la cima. Nos reagrupamos con Victor, Bichito y Beatle, Niko tambió pasó delante. Poco a poco van pasando los kilómetros y en poco más de hora y media desde que nos bajamos del coche ya estamos sentados junto a las antenas. Hace un tiempo esto de subir al Puntal era una odisea y ahora hay alguno que ni suda, yo si, como un cerdo.

Diego, Niko y yo decidimos continuar hasta el Colativí, el resto ya ha informado en casa que preparen el plato de arroz y deciden volver.

Llegamos al Colativí, fotos de rigor y para abajo, que hace un frío del carajo (ostia si hasta rima), en la bajada empieza la sesión balneario ciclista con los baños de lodo, una vez incluso Diego me salva con un empujón titánico de caer de barriga en medio de un cenagal, hubiera sido para gravarlo y enviarlo a vídeos de primera.

Ya en el llano frente a la Serrata y unos prados verdes que hacen que creamos que en vez de estar en Almería estamos en Asturias, nos comemos los bocatas.

Reanudamos la marcha en dirección a los coches, bajamos por el cauce otras veces seco de la Rambla de Tabernas, ahora Orinoco Almeriense. Los primeros contactos con el agua eran, ay que me mojo, espera que paso por el lado del charco, mierda me salpiqué! Tras un rato, nos damos cuenta que va a ser imposible evitar el agua, de hecho, yo me siento incluso afortunado porqué mis alforjas flotan.

Continuamos bajando y vadeando la rambla y tras creo nueve o diez llamadas telefónicas que recibe Diego, debe ser que Geonatural tiene servicio de Tarot telefónico, llegamos a la gasolinera de Tabernas, manguerazo a la bicis, a nosotros y pa’ casa.

Resumen, un día que empezó muy mal y terminó bastante bien.

IBP:

Fotos Guillem:

Fotos Diego: