Ruta de exploración para la carrera

PRIMERA EXPLORACIÓN DE LA CARRERA M3K (Crónica Bichito)

¡Dios que ruta! Ya hacía tiempo que no disfrutaba tanto en la bici. Entre mis calambres, rutas repetidas, etcétera, estaba yo un poco desmotivado… hasta que ayer.

Mis previsiones de tiempo eran buenas, no iba a llover, y se puede decir que se cumplieron, solo nevó. Pero ná, unos copos sueltos que venían de soslayo.

Así que salimos desde Padules con significadas bajas, Cano, Pakito Lapier, Eus, Alex, en fin gente con poco espíritu M3K. Sólo cuatro, pero con categoría.
A los 100 metros de ruta perdemos a Jordiman porque le patinaba la cadena más que la cabeza a su mecánico. Ale pa´ casa, y seguimos los tres mosqueteros Vitel, Congrio y yo mismo, subiendo una dura cuesta por una pista buena, entre un mar de nubes (como decía el del tiempo) que a veces se convierte en niebla y hacía que tuviéramos la sensación de que estábamos suspendidos en el aire. El paisaje fantasmal, verde y agua por todos lados, minas abandonadas, así hasta que alcanzamos la pista del camino de la Sierra a 1750 metros de altitud. Y claro a todo esto con mis compañeros callados como mujos, y yo peor que radio vuelta, venga amenizar la ruta ¡Cabr….! A partir de ahora no digo más ná.

Ya en la pista de arriba una bajadilla heladora, de esas que te cortan los dedos de las manos, y decía el congrio que también los de los pies. El vitel con ropa casi de verano, claro ¡Con esa manta que lo recubre! A las 4 horas no llevamos ni 35 kilómetros, cuando no había cuesta arriba había terreno con velcro de calidad extrema. Hasta que llegamos a un sendero ¡Sí señor! Y bueno, hasta a mí me gustó, entre pinos y sin piedras y con curvas y peraltes, lo que hubiera disfrutado más de uno. El sendero se tapa de pronto, entre plantas con pinchos y retamas, aún así es “disfrutón”, eso sí las patas arañadas como cuando salimos de la gata loca.

Comemos y nos encaminamos hacia Ohanes, otro calentón, esta vez de 8 kilómetros para inspeccionar una bajada nueva. Nos encontramos con dos peñas negras que vienen de arriba espantando las vacas que salen a nuestro encuentro, les invitamos a venir con nosotros pero no quieren o no se “fían”. Y llegamos al punto culminante; sendero de bajada a Ohanes. Antes de bajar hablamos con tres mujeres que aparecieron entre los pinos (hacemos un reparto mental, pero como a mí me toca la abuelilla, no me enrollo mucho). Para mí el sendero es difícil, pedregoso y en varios tramos cortado, pero lo puedo bajar poniendo pie en tierra tres o cuatro veces, para el congrio un orgasmo. Pasamos Ohanes y comenzamos otro sendero hacia Canjayar, este aún mejor pero… resulta que las lluvias han desmoronado la montaña y está con bastantes trozos cortados. Hay que pasar Rio Chico, que viene grande, y menos mal que nos colocan unos troncos y una puerta a modo de puente si no pues hasta la cintura que cubría.

Ya sólo nos queda la vuelta a Padules, el Jordiman que ¡había vuelto con la bici de carretera! nos espera en el bar reteniendo al camarero, primo de Victor, y a otro colega con el que había entablado una cierta amistad (mejor ver fotos). Tercer tiempo corto, por la prisa que tenían en cerrar y para Almería, con una cara de satisfacción que no cabíamos.

*Hay otra ruta de exploración prevista para inspeccionar otras bajadas.

Ya está el primer vídeo. Queda la segunda parte que estará mañana.