Vía Verde del Acéite

Crónica de Eu

Describir los 4 días y las 3 noches va a ser un poco complicado, y aún más siendo ésta mi primera crónica pero voy a intentar ser breve y conciso. Comencemos…

Día 26. LA LLEGADA

Son casi las cinco de la tarde y ya estoy con el piterío en la puerta de la piscifactoria con cochera dónde habita “el Congrio” el cual me advierte que ya vamos retrasados, así que sin perder tiempo ni dinero metemos todo en el coche y vamos a por Alejandro (también llamado Morales por la gente que ha estudiado con él o que por lo menos ha sido bedel de su instituto). Segundos después ya tenemos todo en el coche: el equipaje, las bicis, a Alejandro y muchas ganas de empezar la aventura. Antes de salir, nos reunimos con Dani, Sonia, Isa y David donde tras repartir equipajes y proclamar a la fortunata de David e Isa como portabicicletas oficial de la ruta (llevaba 7 bicicletas + equipaje), tomamos carretera con destino Luque.

Poco a poco avanzamos por la autovía y vamos dejando atrás lugares más que conocidos por nuestras monturas… Los baños, el puntal, Calar Alto, Puerto de la Ragua, La Peza… parecemos tres abuelos comentando las batallitas a los nietos, pero que le vamos a hacer, no podemos evitarlo. El viaje se hace ameno, la buena compañía y sobre todo la merendola que nos ha traído Alejandro hacen que los kilómetros vayan pasando sin que pesen. De pronto vemos en la carretera un neón rosa con forma de corazón. No hay duda era el desgüace, era Alcalá la Real, era la tierra del Dessafío. En fín, en quinta y con nostalgia llegamos al cruce de Luque, siempre escoltados por el flamante coche del Exclm. tesorero y su señora, lugar donde se nos unen Jorge y Montse.

En este punto paramos para saludarnos y de paso intentar averiguar dónde está el albergue. Carlos Cano que había salido antes, ya se encontraba en el hospedaje, así que nos comenta por teléfono que no hay perdida: “solo hay que seguir recto y girar a la derecha en el castillo”. 30 minutos después y tras pasar 3 veces por la misma plaza los lugareños ya nos saludan como si fuéramos la cabalgata de los reyes magos. Finalmente, Carlos viene a rescatarnos en bici y todos le damos las gracias por habernos dado la posibilidad de conocer un cortijo abandonado en medio de un barrando a las afueras del pueblo. Para recompensarnos se encargó de congregar a la banda municipal para que acompañara nuestra bienvenida con temas tan inolvidables como My way de Frank Sinatra entre otros.

Las horas van pasando y poco a poco la gente va llegando. Champo, Susi, Diego, Sole, Johanna, Inma, Juan, María, Isa, David… El hambre aprieta y corren rumores que hay gente que llegará un poco tarde así que sin más dilación empezamos a preparar la cena donde algunos comen mientras otros engullen.

Llegados al tema comida hay que hacer mención especial a Carlos Cano. A nuestro compañero le han diagnosticado que no tolera bien la soja, el trigo y algún que otro alimento más por lo que no puede comer casi de nada. En resumen, que en estos momentos tan duros tenemos que estar todos con él y apoyarle. Yo, que ya estoy totalmente solidarizado con la causa, estoy organizando un banco de alimentos, ya que los médicos le han recomendado principalmente presa ibérica, ave de corral y solomillo sin pimienta, así que todo el que pueda que aporte una pequeña ayuda, que por pequeña que sea será bien recibida. Carlos, estamos contigo!

Volviendo a los acontecimientos, poco queda que contar del primer día. Es ya tarde y vamos todos a dormir… bueno en realidad no todos ya que hasta altas horas de la madrugada no llegarían el resto de habitantes del albergue. Ellos aún no lo sabían pero por llegar los últimos estaban participando en un divertido juego denominado: “encuentra el serrucho”. Las reglas eran simples: escoge cama y adivina quien ronca mientras duerme. ¿El premio? Una maravillosa noche de sonidos relajantes…

Día 27. VÍA VERDE Y MARRÓN

Amanece en Luque. Poco a poco la gente se aglutina junto al salón-cocina-cuarto de aperos- club social-sala de cine-despensa, por fin conocemos a los que llegaron tarde anoche. Mientras se acaban los cafés y los zumos, comienzan los preparativos de los bocadillos y pastas para la salida bicicletística. Parece que va a ser un buen día, no hay nubes y las sospechas sobre la ciclogénesis parece que no harán acto de presencia. Nada más lejos de la realidad, todo se viene abajo cuando alguien se da cuenta que hay una vaca volando… QUE VIENTO! Por suerte era viento y sólo viento, nada de frío y nada de agua por lo que los preparativos continúan.

A las 10 aproximadamente todo el mundo pone el pié en el pedal: Carlos, Solecilla, Diego, Inma, María, Juan, Dani, Sonia, David, Isa, Alejandro, Champo, Susi, Fran, Olga, Mari Carmen, Ana, Johana, Jorge, Montse, Congrio y un servidor, excepto Sole I que se quedó en casa como ama de llaves.

Bajamos entre las empinadas calles del pueblo agrupados y nada más pisar la vía verde aparecen los primeros problemas con el transportín del tesorero.El grupo se divide. Es un día para disfrutar de la bicicleta y vamos conversando y avanzando cómodamente. El paisaje entre olivos hace que los kilómetros pasen rápido hasta que alguien divisa una pequeña mancha marrón sobre el gris de la vía verde. Efectivamente, es el barro que ha invadido la calzada y empieza a hacer de las suyas. Y es que las ingentes cantidades de lluvia no pasan el balde y hacen mella también en la vía, algunos desprendimientos, agujeros y el mencionado barro son las consecuencias. Los más habilidosos lo cruzan sin problemas mientras que los más afortunados disfrutan de un baño de lodo. Los más concienciados con el mundo de la estética deciden no desperdiciar la ocasión y darse un baño en las piernas (como Olga). Otra gente (como María) decide llegar “más allá” y darse un “completo”.

A eso del mediodía ya hemos hecho más de 25 km y llegamos a la estación de Cabra . Decidimos reagruparnos y parar para comer junto a un antiguo tren que será el centro de las fotos de grupo. Tras repostar, la gente se encuentra en forma y con fuerzas así que decidimos seguir avanzando dirección Córdoba hasta llegar a las inmediaciones de Lucena, casi casi hasta el final de la vía por este extremo. Un poco de refrigerio y media vuelta, ahora el viento que habíamos llevado en contra durante todo el camino soplaba a favor y hacía que la vuelta fuera más rápida.

El viento hace secar el barro y que estuviera menos fangoso a la vuelta, así que todo el mundo lo cruza sin problemas. Bueno, todos menos Champo, que mojar de barro su bicicleta es peor que acercarle una ristra de ajos a un vampiro. El jodío no manchó ni las cubiertas, pero el lado bueno es que no tendrá que desmontar el basculante de nuevo para limpiarlo.

¿Y que es una ruta sin cerveza? Pues cualquier cosa menos una ruta. Y como Diego y el Comandante tienen la lección bien aprendida, a regañadientes acepto su proposición de parar tomarnos una y solo una cerveza. El resto de compañeros continúa la marcha por lo que al pedir la cerveza nos ponen de tapa una ración de sprint. Sprint que hace que Diego se ponga delante corriendo como pollo sin cabeza, y que jorge y yo le sigamos como podemos hasta alcanzar al grupo que nos había sacado ya unos kilómetros de ventaja.

(Si por casualidad lee esto, pido perdón a la señora a la que casi atropello en aquel cruce. Tengo que decir que yo también me asusté).

Poco a poco nos acercamos al pueblo, ¿y eso que significa? Pues que todo lo que sube baja. En resumen que hay que pegarse un buen tute para llegar hasta casa y subir unas cuantas rampas. El cansancio hace mella en algunos de nosotros. Congrio, David, Diego… se dedican a dar empujones a la gente más castigada, yo mientras me marco unas series de inflado con sprint ya que la segunda rueda también cae pinchada, así que tengo que llegar a casa parando cada 300 metros para inflar la rueda y esos 300 metros hacerlos echando espumarajos por la boca para que no se me desinfle la rueda.

Finalmente casi todos llegamos a casa sanos y salvos (salvo algún pequeño percance de Congrio, Solecilla y el viento). Ya aseados y comidos, los organizadores deciden transformar el salón-comedor en salón de cine. Proyectamos los documentos gráficos que se han ido recopilado durante la jornada de deporte. Fotos y vídeos de todos los colores y sabores, desde una perspectiva, de la opuesta y de la otra, desde arriba, desde abajo, desde el barro, desde el barranco…. Durante la proyección se hacen entrega de los premios Laureus del deporte donde los galardonados son: con la medalla de bronce: MARIA, con la de plata, JUAN, y con el preciado metal queda reservado para nuestro CARLOS CANO.

En fin, muchas risas y muy buen ambiente hasta que el cansancio hace que la gente vaya poco partiendo con dirección la cama. Algunos de los más remolones se quedan programando la ruta para el día siguiente mientras otros arreglan pinchazos o saborean algunas de las escasas cervezas pero finalmente acuden con su cita con la almohada poco después.

DIA 28. EN LA DIVERSIDAD ESTA LA RIQUEZA

La bandera blanca y verde
vuelve tras siglos de guerras
a pedir paz y esperanza
bajo el sol de nuestra tierra.

Andaluces levantaos
pedid tierra y libertad
sea por Andalucía libre
los pueblos y la humanidad.

Pues eso como buenos andaluces los mastrinkais más intranquilos se levantaron los primeros para hacer una ruta que promete una grande. Sólo cinco estamos decididos a salir en bici, pero finalmente David no puede callar los run run que le pasan por la cabeza y también se apunta a la ruta. Los demás huéspedes del albergue se van levantando y se ponen de acuerdo en cómo van a pasar el día. Nos dividimos en cuatro grupos, los que se van a visitar Córdoba, los que se van a andar por el campo, los que hacen la vía verde en bici dirección Jaén y nosotros.

Inesperadamente cuando David está ya casi preparado y nos disponemos a salir, escuchamos una vocecilla que dice sin titubear: “esperad!, yo también voy con vosotros!” resulta que es Inma. Para quien no la conozca, Inma es la primera tránsfuga de los del Perdigal que los Mastrinkais acaban de fichar. Ya sabes Inma, ya puedes pasarte por la sede y rellenar el formulario de inscripción al club, estoy seguro de que no vas a tener problema en que la firmen, eso si no te olvides de ingresar los 50 € de cuota anual.

A partir de ahora la crónica del día relata lo acontecido en la gran ruta que hicimos David, Diego Congrio, Inma, Jorge y Carlos Cano and me. Los demás si quieren su crónica… que la escriban! Y que aprendan lo duro que és! Ahora empiezo a comprender mejor a Germinator.

Con hora y media de retraso y después de descubrir que nuestro tesorero es además un oftalmólogo de primera ( me sacó una lentilla de la parte trasera del ojo con un simple clinex) los Mastrinkais salen del campo base. Salimos del pueblo y comenzamos a ascender el primer puerto de los dos del día, por pista amplia, limpia, sin barro, sin grandes pendientes, con vistas increibles y con el ruido de fondo de los olivareros recogiendo la cosecha de aceitunas. Al hacer cumbre comenzamos a bajar entre dehesas y más olivos. Llevamos un buen ritmo asi que en poco más de una hora ya hemos hecho casi la mitad de la ruta y decidimos parar a repostar en un merendero sin asientos cerca de Carcabuey.

Tras esperar a que el comandante fertilizara los campos cordobeses, proseguimos la marcha y empezamos a subir el segundo puerto de la jornada. En teoría igual de duro que el primero, en la práctica un filón para que el comandante ponga plato mediado y empiece a tirar de la cuerda. Yo que aún soy jóven y veo bien de lejos me percato del percal, y le sigo con ímpetu. Poco a poco vamos abriendo hueco, mientras los demás siguen un ritmo tranquilo y no entran al trapo. Las vistas siguen siendo espectaculares y los chalés de los terratenientes de la zona también lo son. Minutos después hacemos cima y montamos la cuerda de la ropa en lo alto del monte para que se nos seque la indumentaria mientras los demás llegan. En este punto nos ocurrió una cosa bastante curiosa, y es que de repente, sobre nuestras cabezas aparece un grupo de unos 20-25 buitres que no sabemos de dónde pudieron salir, pero lo que sí se es que estaban comprobando el estado de forma para los que vamos a Marruecos y una cosa está clara, y es que se van a poner las botas con nosotros.

Tras desaparecer los buitres, los demás van llegando y tras comer algo continuamos la pista la cual nos depara grandes sorpresas. La primera de ellas es literalmente un cerdo colgado de un tractor. La finca por la que tenemos que pasar está de matanza y muy a nuestro pesar no podemos quedarnos para dar buena cuenta de los productos porcinos. Pero no nos importaría el no quedarnos ya que ibamos a encontrarnos con algo mucho mejor. Después de cruzar unos cuantos portones para cercar al ganado vamos entrando en un valle entre montañas increiblemente espectacular, y para mí, uno de los lugares más bellos que he visto nunca. Sin duda se trataba de algo especial. Mientras ibamos introduciendonos en el valle, éste se iba transformando en un altiplano, y el altiplano en una ciénaga y la cienaga en… en…. “pero esto que es!!” estabamos lo que en geología se denomina un POLJE (Un poljé (etimología eslava de polje: estepa) dícese de una depresión en un macizo de roca kárstica de grandes dimensiones a modo de valle alargado y cerrado, de fondo plano, de gran tamaño y contornos irregulares. Los bordes son empinados y en ellos aflora la roca caliza. Suele estar recorrido por un riachuelo que desaparece súbitamente por un sumidero o ponor.[1] El poljé puede inundarse temporalmente (o permanentemente, transformándose en un lago) si el agua superficial rebasa la capacidad de desagüe del ponor y otras grietas y sumideros, o si se eleva el nivel de las aguas subterráneas.) Sólo os aconsejo que no miréis las fotos porque se quedan cortas y no reflejan todo lo que vimos por aquellos lares.

En fin toca la bajada y tras realizar los primeros 100 metros nos damos cuenta de que va a ser una bajada divertida y no apta ni para champos ni bichitos. Mucho barro y mucha vereda. Lo que nunca imaginamos es que tampoco sería apta para nadie que tuviera dos dedos de luces.

Comienza la cruzada. Un pequeño riachuelo y nos echamos las manos a la cabeza. Nos faltó el canto de un duro para construir un puente para no mojarnos. De hecho yo me moje la puntita del pie y por poco me lo tienen que amputar… Pero que ingénuos eramos. Con lo que nos quedaba por pasar! Y poco después nos encontrabamos con el problema: The River. (Para los menos familiarizados con el mundo anglosajón, es un rio. ¿Que porqué lo pongo así? Porque queda mejor y punto.) Resumiendo, que nos tocaba cruzar un rio de unos 6-7 metros de ancho y casi medio metro de profundidad. Casi todo el mundo lo cruza con resignación y decisión, bueno todos menos Carlos Cano, que nos deleita con un maravilloso baile regional mientras de fondo alguien casnta la canción de: “al cruzar la barca me dijo el barquero que las niñas…” (a falta de confirmación por el bailaor creo que se trata de una sardana).

La emoción del primer cruce de The River nos dura sólo hasta que toca cruzarlo por segunda vez, teniendo que repetir el “cruzamiento” hasta seis veces, a cada cual más difícil que la anterior. En el tercer cruce de río si no recuerdo mal, empezamos a escuchar melodías a ritmo de tamboriles y flautines. De pronto aparecen carretas tiradas por cabestros. No hay duda, nuestro River es el rio Quema. Y Jorge se encabezona en bautizarse como rociero real. Menos mal que Diego andaba cerca para quitarselo de la cabeza. Que risas.

Entre grandes parajes y vistas incomparables finalmente llegamos a Zuheros. Y justo cuando todo parece volver a la normalidad al gerente de Geonatural comenta algo así como: “Que bien que hoy no ha pinchado nadie”. Segundos después Imna estaba pedaleando sobre un trozo de goma sin aire llamado cubierta. (Con unas buenas Michelin, esto nunca habría pasado). Arreglamos la avería y cogemos la vía verde que nos lleva de vuelta hasta la estación de Luque, donde nuestro pastelero-contable más apreciado hace homenaje de sus grandes conocimientos de protocolo y nos invita a unas raciones y a unas cervezas de las que damos buena cuenta. Carlos te queremos!

Se hace ya tarde y subimos a Luque. De todos los grupos que se hicieron por la mañana para hacer diferentes actividades, nostros somos unos de los primeros en llegar.

Merienda, ducha, merienda, risas, cena, cena, cena, sala de cine, aperitivo y vuelta a la cama. Ésto es lo que alcanza a recoerdar mi memoria de lo que pasó aquella tarde. Comentario a parte merece el vídeo de Ana, Olga y Mari Camen que fué perfectamente realizado por Fran. “Thriller: la mano muerta” de la que por motivos de censura no hay documento gráfico y sólo permanecerá en las retinas de los que allí estuvimos.

Vídeo Lunes – Congrio

Vídeo Domingo – Fran

Vídeos Domingo – Congrio



Para verlo en HD pulsar aquí: http://www.youtube.com/watch?v=fAScl3fcSPY&hd=1

Vídeo Sábado – Diego

Vídeos Sábado – Congrio


Fotos del viernes y sábado. Para verlas cómodamente pulsar en “[View with PicLens]” que hay en cada bloque

Fotos Viernes (Diego y Congrio)

Fotos Viernes Fran

Fotos Sábado (Diego y Congrio)

Fotos Sábado Diego

Fotos Sábado David

Fotos Sábado Fran

Fotos Sábado Alejandro

Fotos Sábado María

Fotos Domingo Congrio

Fotos Domingo Diego

Fotos Domingo Fran

Fotos Domingo David

Fotos Domingo Carlos

Fotos Domingo Alejandro (Senderismo)

Fotos Lunes Congrio

Sábado

Domingo