13 de Febrero, Uleila

MASTRINKADA

Temporal de frío y nieve, toca salir con la bici.

En resumen, agua, nieve, hielo, frío y la Antonia.

Una nueva locura que pasa a engordar el mítico historial de los M3K.

Justo cuando empezaban a surgir dudas acerca de la grandiosidad de nuestras hazañas, ha surgido la oportunidad de realizar otra mastrinkada, otra ruta para el recuerdo, otro instante que será recordado, historias que contar.

Ya la noche antes me hallaba protegiendo a mi mujer de la lluvia mientras hacíamos cola en la Plaza de toros de Roquetas de Mar para asistir al concierto de Fito y los Fitipaldis, cuando suena el móvil. Es el congrio asegurándose de mi asistencia a la gran cita. Le digo que mañana reunimos al Consejo de sabios a las 7 de la mañana vía telefónica para ver si nos enfrentamos a este nuevo temporal de frío y nieve.


La mañana amanece gélida y lluviosa, nieve asegurada, pero no hay llamadas. Es como si todos nos hubiéramos levantado programados para lo mismo. A pesar de las advertencias de mi mujer “si te dicen maricón, no les hagas caso, no vayas” “sí cariño, si yo no me pico, yo controlo”, voy en el coche comiéndome una bolsa de magdalenas de chocolate. Reunión previa para repostar ante los comentarios chistosos de los gasolineros.

Hoy viene Juanjo, colega del rojillo. Tiene buena pinta, sobre todo por el buen día que ha escogido para bautizarse con LOS MÁS GRANDES. El muchacho es rápido. De repente veo salir de debajo de su coche una bola girando a toda velocidad soltando una nube de plumas. El tío ha cazado al vuelo una perdiz con su coche. Yo sólo noto un leve “cruncrun” en mi marranica. Ay si se entera el cuñao Dani!!!

Ya vemos Uleila coronada por un manto blanco visible hasta donde permite la espesa niebla. Llegamos al pueblo, de repente un estruendo rompe el silencio de una fría mañana de invierno, pitos de coche, risas, el nervio del congrio…

Pero,…, y el bichito? Dicen que está incomunicado en Sierra Nevada. Se ha abierto un proceso para investigar si está justificada su ausencia. El autor de la ruta, el presidente de nuestro club, tiene que haber sido algo gordo, pero eso sí, alguien augura dureza extrema “siempre que el bichito pinta algo y no viene se lía gorda”.

Salimos y prácticamente desde el principio vamos rodeados de un paisaje blanco, rodeados por la niebla, temperaturas que oscilan entre valores positivos y negativos, y continuamente agua y nieve, que poco a poco va calándonos.

Vamos subiendo las primeras rampas, se hacen duras, a sabiendas que son la “zona llana” del perfil. Se alternan con bajadas. En una de ellas se producen don pinchazos simultáneos que provocan un nuevo duelo entre el congrio y el rojillo, esta vez por ver quien arregla el pinchazo antes. Mientras los demás nos partimos los piños pegándole bocados a las barritas congeladas. Un lugareño sale de una cortijada asombrado por nuestra presencia. Habla con nosotros, pero supongo que el frío lo hace volver al calor de su hogar. Allí hablamos por teléfono con el Ministro de la Guerra que nos promete venir con un barril de vino si las cosas se ponen feas.

La belleza del paisaje es indescriptible, encinas alternadas con palmitos (rarezas que va anotando el cuñao Dani) cubiertos de nieve, al igual que las pencas que bañan el camino. Además nos vamos cruzando con otras curiosidades, como el túnel que tenemos que atravesar camino de Bédar. Vamos de cachondeo y empezamos a atravesarlo, jaja, ju ju, y de repente una sensación de estar pedaleando en el aire con algún que otro hoyo, así que nos bajamos de la bici, bueno, algunos, porque a mi lado pasó el caballo loco con el casco de minero. Tras una bajadilla, entramos en la carretera que nos lleva a Bédar. Allí paramos para comer algo. En ese momento me percato que no traía bocadillo, así que me meto en el bar con elconde y el rojillo. Luego entrarían Diego, el beatle… Después de chascarnos unos vinicos y calentarnos un poquillo en la chimenea, volvemos a coger la bici y seguimos subiendo en dirección a Monteagud.

Nos apartamos del asfalto y empezamos con el plato fuerte del día. Hemos bajado hasta los 300 metros y hay que tirar hacia arriba. Elconde no anda muy bien, así que sabiamente decide tomar el camino de vuelta por carretera. Nosotros seguimos con nuestro festival de agua y nieve.

En una de las rampas el beatle, que por cierto lucía una mochila nueva que le han regalado con la plancha de la ropa (jorges, beatle, mamones, a ver si avisáis de las promociones) tiene un traspiés y va al suelo en plena subida. Semejante hazaña sólo la había conseguido el bichito, pero ahora ya tienen algo más en común el beatle y él además de la edad y el talento cervecero. Según dicen el lunes el beatle iba a la tienda a devolver su pulsera del equilibrio.

Seguimos con la subida y el pobre Juanjo, pese a su estreno estelar, da muestras de humanidad en la subida, pero el tío aguanta como un jabato, pronto comenzaría su calvario personal con los calambres. El departamento de drogas lo cogería luego y le daría un repaso bueno porque al final de la última subida iba con una sonrisa en la boca.

Nuevas bajadas, nuevas pérdidas de cota y otra vez a subir. El velcro se hace notar en las subidas. Vamos atravesando unos barrizales tremendos, que ralentizan la marcha y hacen que la rueda trasera patine cuando aplicas esa potencia sobrenatural sobre los pedales. Hay momentos en los que nos acordamos del champú, pero especialmente aquí. Como hubiera disfrutado de este baño de barro acompañado de la alegre melodía de las cadenas y los cambios sufriendo un castigo brutal. Diego iba todo el camino ajustando el pedido de transmisiones que tendría que hacer el lunes.

Las retamas vencidas por el peso de la nieve se postran a nuestro paso (aportación literaria a la crónica de nuestro senador). A pesar del frío brutal, era inevitable alucinar con el paisaje completamente nevado, los árboles totalmente cubiertos de nieve y todo cubierto de niebla. Llegamos al final de esta subida y el comandante viene tocado de manos, pero jordiman en un gesto que justifica su existencia sale en ayuda de su padre cediéndole un par de guantes sequitos que le salvan el pellejo a su progenitor.

Los recursos se van acabando. Mi segundo par de guantes va empapado. Los meñiques de las manos ya no los siento y el dolor en las manos se vuelve insoportable. Una terrible bajada. Nos vemos atravesando el lecho de piedras del curso de un pequeño riachuelo. Te reías al pensar que ibas río arriba, pero, si voy en bici, pero, esto qué es, pero, quién es esta gente?

Llegamos a una pequeña carretera, nos reagrupamos. Como último recurso me pongo los guantes de verano. Comenzamos la última subida. Ya cada uno va con su suerte, con su pellejo, con su propia miseria, menos Eu, que realiza la subida con dos ángeles guardianes. Según cuentan, el Marqués se baja de la bici y sigue andando, mientras el congrio y el rojillo le llevan la bici, vaya estampa.

Yo mientras acelero un poco la marcha a ver si entro en calor, pero lo de los guantes cortos no resulta buena idea y tengo que parar asustado cuando veo que ya he perdido la sensibilidad también en los anulares y la cosa se va extendiendo, así que me pongo guantes mojados y para adelante.

Llego al final de la subida y nos vamos reagrupando. Hacia la derecha, al Santuario, hacia la izquierda al bar,…, AL BAR.

El cuñao Dani y yo vamos tirando por delante. Descenso BRUTAL de 10 kilómetros. Yo no he pasado más frío en mi vida. De repente pierdo la sensibilidad en toda la mano. En alguna curva que otra no frenaba lo suficiente y me salía de la trazada. Tenía que ir abriendo un ojo mientras cerraba el otro e ir cambiando porque los copos de nieve se te iban clavando como agujas. Solo al final de la bajada ya eran gotas de lluvia.

Finalmente llegamos al pueblo. Cometiendo un error decido intentar calentarme en el coche. Creo que voy a morir, tiro la bici contra el coche, me quito los guantes con los dientes. No puedo quitar los enganches de la mochila. Finalmente lo consigo, pero ahora lo difícil es coger las llaves del coche del bolsillo. Después de un rato lo consigo. Entro en el coche, los tiritones no me dejan moverme. El asiento lleno de barro. Finalmente me cambio de ropa, meto la bici en el coche y me voy para el bar. Allí están los Jorges abrazados a una jarra de agua caliente que les ha puesto… LA ANTONIA, y así da comienzo el tercer tiempo.

Entre frases de “me tengo que ir” comienza el último puerto. Me quito los calzones largos en medio del bar delante de la Antonia, voy al coche y me pongo el bañador y la chupa cuero, y le dejo el culote lleno de angulas allí encima de una silla. El rojillo tras pegarle un striptease a la gente del pueblo se mete también en el bar. Los cuñaos de panchitos también. Van entrando todos y se van acoplando.

Nos sentamos y empezamos a vinicos, a cervezas, y empezamos a comentar las mejores jugadas del partido. La cosa se va animando y da pena irse, así que, no me voy, y venga vinos, y el beatle venga jarras, y venga voces. El comandante va pillando ritmo y hay momentos que tiene que poner freno a sus pecados “carnales”, pero no a la birra del beatle y al Marlboro. “No puedo, no puedo” repetía, pero la carilla de felicidad lo delataba.

En un ratillo miro para el Beatle y ya iba con las largas puestas o por lo menos eso parecía por el brillo de sus ojos, ANTOOOOONIIAAAAAA, OTRA JARRA COMO ESTAAAAAAA, y la jarra al cielo, y otra y otra, que manera de ingerir birra. A su lado el comandante esparramao en la silla con el cigarro en una mano y su cañica en la otra, con las persianas a medio abrir.

La fiesta la acabamos con el beatle haciendo amagos de sus dotes de negociador. Finalmente saldamos la deuda contraída y finalizamos brindando con un chupitico de güisqui (sólo los mayores).

El comandante en un gesto de generosidad le ofrece uno de mis jamones a la tabernera, que por cierto no tenía mucho parecido con aquella que íbamos dibujando durante la etapa, esa cuyos hermosos pechos asomaban entre las estrechuras de su corpiño estilo medieval. Yo con mi habitual docilidad le planto la pierna encima de la barra. La Antonia no se podía imaginar esta mañana lo que le iba a pasar unas horas después.

VIVA LANTONIAAAAA Y LA MADRE QUE LA PARIÓ.

Sólo la celebración posterior del día de los enamorados evitó un cuarto tiempo, así que en medio de la lluvia cogemos el coche dirección Almería. Yo, para darle un poco de color a la bajada, me encuentro con la Guardia Civil. Primero los llevo delante, después se paran y se ponen detrás de mí, y yo “ recto, recto, recto” hasta Tabernas. Qué gran día!

Hace muy poco fuimos criticados mi fiel compañero de locuras y yo por una subida nocturna al Puntal en medio de una tormenta de nieve, ahora algunos de ellos son pecadores como nosotros.

PD: A alguien le duran todavía los pinchazos en los dedos???

“Noticias de última hora informan que hubo claros indicios de cuarto tiempo cuando algunos peregrinos desplazaron hasta la Villa Noble a nuestra patrona, la Virgen del Congrio para que el Hermano Mayor le dedicara una conmovedora saeta regada con sabrosa birra. A las niñas del bichito todavía les dura el trauma de la visita de los M3K a su casa. Durante algunos momentos pensaron que venían a cargarse a su padre. El día acabó como empezó, entre pitos de coches y gritos enfervorizados.

QUE DIOS BENDIGA NUESTRO CLUB, VIVA LA VIRGEN DEL CONGRIO Y VIVA LA ANTONIA, GUAPA, GUAPA Y GUAPA.

Vídeo Congrio 1 de 2

Vídeo Congrio 2 de 2

Vídeo Diego

Uleila del Campo, Mastrinkada from atarip1 on Vimeo.

Fotos Congrio

Fotos Diego