Fuente Victoria – Monterrey – Jamón de pata negra

Crónica de Jorge “El de antes”
Después de varios días sin opción a montar en bici por la incesante lluvia que aquí, en La Alpujarra almeriense, se hace notar mas y trae más frío, el tiempo anunciaba un día esplendido para el domingo 27. Con la esperanza de que las previsiones meteorológicas se cumplieran empiezo a maquinar una ruta en mi cabeza, quiero llegar a la posada de los arrieros por la sierra, es decir una ascensión de este a oeste.
Ya lo tengo en mi cabeza, nunca he hecho esa ruta ni la conozco, pero se que existe, así que, después de varios escarceos con los mastrinkais a través de la web y alguna llamada telefónica, recibo un sms “congrional”, que dice “mañana a que hora, he conseguido liar a Pepe Beatle y me lleva”, después una llamada de Champo: “dame datos que yo sin datos no puedo ir a ningún sitio, altitud, temperatura, hora de salida, hora de llegada, etc etc”, le contesto como puedo (había muchos interrogantes sin respuesta ya que era la primera vez) y finalmente se apunta también.

Ya estamos todos, Jordiman, Beatle, Champo, Congrio y yo mismo. Hora de quedada 9.30, eso ya provoca comentarios, “si quedas con Bichito a esa hora te echa del club”, “joder parecemos marqueses”…..aplaco los ánimos y justifico la hora, tenemos tiempo para lo que queremos hacer y además por las mañanas hace muchísimo frío aquí (mi coche apareció con mas de 2 mm de hielo).

Efectivamente amaneció un día esplendido y con poquísimo retraso iniciamos la aventura, no llevábamos ni 4 km y ya nos encontramos el rio, a la altura de la fabriquilla, partido en dos y habiendo hecho desaparecer el camino, como buenos y auténticos mastrinkais le quitamos importancia e intentamos pasar, incluso le decimos a unos montañeros que nos preguntan que eso se pasa de una manera o de otra, jajajajajaja, después de más de media hora de intentos y de vueltas decidimos dar un rodeo de unos 15 km para llegar al punto que queríamos: “Monterey”. Los montañeros deben estar todavía riéndose de nuestra respuesta.
Hacemos una ascensión mas bien rapidilla pero sin hostilidades y cuando alcanzamos los 1680 m nos encontramos un terreno, a media ladera y sin perder cota, de unos 15 km, un lujo para la bici de montaña(ahí además disfrutamos de la visita de un rebaño de montesas y un par de águilas que en un momento volaron a menos de 2 m de nuestras cabezas y no estoy exagerando), pero claro eso implicaba múltiples “codos” que estaban todos, unos mas y otros menos, absolutamente todos arrastrados por el agua de días pasados, la verdad es que esa era la parte negativa del agua de estos días, en la positiva estaba que esa agua ha caído muy bien y le sienta fenomenal al campo, hacía tiempo que no veía la montaña con tanta agua, las torrenteras llevaban agua y en abundancia, por las rocas y a cada instante rezumaba el agua que corría libremente sin respetar las barranqueras, y todo eso lo descubríamos bajo un sol esplendido, un día azul muy claro y una vistas difíciles de describir, veíamos el mar y la inmensidad de la montaña.

La parte de aventura para pasar los diferente codos y el intento de vadear el Andarax no lo voy a describir porque las fotos me parecen muy muy significativas, solo decir que nos reímos y superamos una prueba que de no ser por Congrio y Jordiman ni siquiera hubiésemos empezado, se hizo popular la frase: “ronda de codos” con el tono característico.

Una bajada tranquila hasta FV concluyó los 55 km que aproximadamente hicimos.
Gran día ciclista que acabó con unas cervecitas, almendras caseras, queso, embutidos y un jamón pata negra, Montse se acordó, cuando se marcharon los ciclistas, que no había sacado, con las bromas del jamón, la ensaladilla rusa que para la ocasión había preparado, así que eso los ciclistas no lo probaron pero Jordiman y yo nos lo cenamos.

El uno de enero habrá otra ruta por la zona, con final parecido jejejeje.

Fotos Champo

Fotos Congrio