Vuelta a la Sagra

Aquí está la crónica de David

La crónica de esta aventura Mastrinkais por tierras granainas le ha tocado escribirla a un servidor. Yo que soy analógico, el hombre desactualizado, que en la vida he hablado en un foro, que odio los ordenadores casi tanto como a la familia real, que cuando tengo algún problema con estos aparatos diabólicos lo arreglo dándole trastazos como hacía con la tele vieja, que he tratado de negarme con todas mis fuerzas, pues de nada me han servido las excusas y la insistencia de mis compañeros ha podido con mi cibervagancia natural. Por ello me ha tocado la tesitura de cultivar las artes de escritura (joder sin haberlo preparado me ha salido un pareado, je, je,).

El viernes por la tarde salimos de Almería los cinco biciclistas en dos tractocarros cargados con lo necesario para sobrevivir a una guerra nuclear, dirección Castillejar donde estaba el campamento base de la expedición, la casa cueva de los padres de Alejandro. Salimos por un lado Alejandro, Congrio y yo en mi querida Fordtunata y algo más tarde Guille y Pepe en su Merche.

El recibimiento no pudo ser mejor, los padres de Alex nos esperaban en la casa con toda la hospitalidad del mundo, con la chimenea encendida y la mesa repleta de los mejores embutidos, vino de la tierra, néctar de cebada y un cordero segureño sin rejumbreo que estaba para ponerle un piso. (el que no sepa que significa este termino que lo mire en el diccionario del colegio oficial de pastores). Y aunque hubiéramos preferido arroz hervido con acelgas, con que fuerza moral podíamos negarnos a estos manjares. Tanta era la gula que los tres que llegamos primero no pudimos esperar al dúo posterior y nos pusimos a devorar todo lo que pasaba por la mesa, pero aun así la bacanal romana continuo cuando nos reunimos todo el grupo. Podéis imaginar la escena, cualquiera que haya visto una comilona en las pelis de Asterix se hará una idea, con los dedos llenos de pringue del pobre corderillo y siguiendo las recomendaciones medicas que dicen que si es bueno para la salud un vaso de vino al día, pues cuanto mejor serán seis o siete. Vamos, lo ideal para hacer cien km en bici a la mañana siguiente, lo que recomiendan nueve de cada diez dentistas así como la asociación de fabricantes de lavadoras.

Tras esta cenita ligera nos fuimos a dormir, cada uno en su camita como los siete enanitos.

Por la mañana me despiertan unos ruidos y en la oscuridad de las siete veo unas sombras espectrales que daban miedo. Pues no, no eran las ánimas benditas del Bosque Animado, sino los bicicleteros que esprintaban en busca del baño para desembarazarse del lastre innecesario generado durante la cena. Tras el desayuno y la preparación de las barritas energéticas (una barra de pan por cabeza con embutidos, queso, tomate y aceite) nos ponemos en marcha. La mañana no esta muy apacible, al principio chispea, el viento prácticamente no deja volar a los grajos y hace un frió del carajo (joder otro pareado). Eran casi las peores condiciones que me podía esperar, pues no me encontraba muy fino después de un montón de tiempo sin montar en bici y el bueno de Morales me había convencido diciéndome que era una ruta sencilla, casi llana, a lo sumo ondulada. ¡Por los cojones llana! ¡Menudas cuestas tenía la jodía ruta¡ una rampa mas y me tengo que volver haciendo dedo.

La ruta empezó muy tranquila, pedaleando entre alamedas que dirección norte nos acercaban al pico de la Sagra (2381 m), pasando primero por el altiplano. ¿y por que se llama altiplano? Pues porque sin darte cuenta no paras de subir acumulándose los kilómetros en las piernas uno detrás de otro. Poco a poco nos fuimos aproximando a la montaña dejando atrás alguna cantera de mármol con el cartel de prohibido el acceso, algún coto privado vallado con el cartel de prohibido el acceso, saltando algunas alambradas, … o sea haciendo amigos. En esta zona llana observamos como salía humo con muy mala pinta de la mitad de un cerro y con el incendio reciente de Sierra Alhamilla que Dani sufrió en sus carnes hasta las cuatro de la madrugada, se me pusieron los pelos de punta. Congrio y yo nos acercamos para ver que era, lo que nos costó subir unas rampas brutales (de las que luego me acordaría). Mi mosqueo lo pagué con el primer cazador que luego no tenía nada que ver, y al final encontramos a cuatro tíos vestidos de rambo desayunando en torno a un fuego. Tras mi sermón característico volvimos a la ruta más tranquilos y yo con las piernas algo mas cargadas.

Llegamos a una zona donde se tenía visibilidad de lugar por el que había que pasar y Alejandro nos lo señala. No puede ser, menudo rampón. Tras atravesar vilmente un cartel de prohibido el paso área videovigilada delante de las narices del guarda del coto, llegamos a la brutal rampa donde me doy cuenta del berenjenal en el que me he metido ¿Cómo me deje engañar? Los cuatro tíos con los que voy van como toros, a cual mas fuerte. Yo que me conozco hace algunos años no tengo buenas sensaciones (cuando te arden los muslos no es bueno ¿verdad?)

Así nos metemos en la base sur de la Sagra, donde nos encontramos con cuatro escaladores mas zumbados que nosotros y aprovechamos para una primera comida.

Luego vino una zona muy bonita de continuas subidas y bajadas mas técnicas entre pinares, donde me lo pase genial intentando conservar intactas mis piezas dentales con el freno delantero nada mas, pues el trasero estaba en el Caribe con Curro. Es increíble pero hay gente que puede hacer esos tramos con una mano, mientras con la otra graban vídeos y hacen fotos. Mis plegarias de descansos se cumplían, pues cada cierto tiempo alguna rueda pinchaba, así hasta cinco.

Poco a poco dábamos la vuelta en el sentido de las agujas del reloj que diabólicamente había diseñado Alejandro, pasando por la vertiente noroeste desde la que se observaba el puerto de la Losa y el paraje de las Secuoyas, los arbolacos mas grandes que existen.

Los kilómetros seguían pasando y en mi caso “pesando”. No sabía cuando, pero era seguro que en cualquier momento petaría del todo, y eso llegó en la zona Este de la Sagra. Tras subir una especie de cortafuegos por máxima pendiente, que no pude completar, vino el descenso mas técnico de la ruta, uno de esos de poner la panza en el sillín, la bici delante, y sin mi querido freno trasero lo único que pude hacer fue encomendarme al Santo Cristo y rezar para no hostiarme. Otra vez mis plegarias fueron escuchadas. Justo abajo nos esperaba para relajar y tonificar los músculos un masaje vibrante a través de quinientos metros de labrado de almendros en el que la bici saltaba como una mula. Asi, después de una pequeña zona de asfalto, llegamos a la ultima dificultad del recorrido, una subida hasta las cercanías de unas antenas, no muy dura pero que tras la paliza y el hambre que llevaba me hizo petar del todo, me golpeó el tío del mazo. Hacia mucho que no tenía esa sensación de vacío de fondo, no me quedaba ni la reserva. Como siempre que ocurren estas cosas un Mastrinkais te echa un cable para que puedas llegar arriba. En el puerto repusimos fuerzas con otro bocadillo, para afrontar la vuelta a Castillejar con un vendaval en contra, por lo que modificamos un poco la ruta saltándonos la visita a Galera que tendrá que ser en otra ocasión.

El final de la ruta fue agotador, y suerte que era en llano donde me defiendo, que en otras circunstancias las hubiera pasado canutas porque estos tíos estaban todavía fuertes apretando en ocasiones por la carretera cercana al pueblo.

Lo mejor la llegada a la casa, donde nos esperaba una ducha calentita, el resto del corderillo segureño y alguna sorpresa mas en forma de careta de cerdo a la brasa (uuummmm que rico)

Por la noche nos abandonaron Pepe y Guille con obligaciones familiares mayores, perdiéndose la jornada de senderismo por la Sierra de Castril de la mañana del domingo, que para el que no la conozca es una auténtica maravilla que siempre me ha recordado a una pequeña representación de los Picos de Europa por el sur de España con tremendos barrancos que surcan las moles de caliza. Pero eso es otra historia que tendremos que dejar para otra crónica, y así tenemos la excusa adecuada para visitar esta fabulosa sierra dentro de poco.

Vídeo en la Sierra de Castril

Fotos de Guillem

Fotos de Congrio

Fotos de Congrio

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Captura de pantalla 2009-11-08 a las 21.24.52

Fotos Congrio Sierra de Castril

Fotos Alejandro Sierra de Castril