extasis, gloria y fin….al feliz

perfilseneslaroya

En las últimas semanas  hemos hecho todos los miércoles una ruta  el Bichito y yo, hoy, mas que posiblemente, ha sido la última de este tipo este verano.
Pepe hasta el verano que viene.

Esta sensación del fin no la teníamos al empezar la ruta de hoy pero al juzgar como la hemos acabado se podría pensar que nuestro mediocre rendimiento se debía a esa circunstancia, os garantizo que todo ha sido fruto del sin sentido del uso del lápiz que hace mi guía particular y compañero entrañable de los miércoles, pinta el tio una salida de mas de 7 km con una pendiente que te cagas y acaba con 500 m de empujar la bici (buen terreno pero la pendiente era inciclable por lo menos para nosotros)…..su primera locura del día.

Es difícil coger el ritmo con esa salida pero después del pendienton llegaba la calma un terreno llevadero que nos lleva al collado de seis pies, bien, a partir de aquí se vislumbra la segunda locura del día, conozco el terreno y creo tenerlas todas conmigo ya casi estamos en Laroya unos km divertidos de bajada por pista y llegamos,,,,,ja ja ja, al llegar al cruce que nos debía conducir plácidamente hasta nuestro primer destino se oye la voz de Bichito: noooooo por ahí no; después de un ligero cambio de impresiones el Bicho asevera:
Hay que seguir el lapiz porque si no salen solo 42 Km. y ya no querrás nunca mas venir conmigo, me dejo convencer y así acaba su segunda locura.

Esos 20 km “extras” han ido los peores para mi (sin contar la puta salida) pero compensa por lo espectacular y bonita que es la sierra de Filabres por esa zona y por fin entroncamos con el camino que debimos coger 20 km antes (jajajajaja) y solo nos quedan 4 para la tercera locura de mi compañero.

Llegamos a Laroya secos, casi no hay gente en las calles (con ese calor) e intentamos, en vano, refrescarnos en una seca fuente del pueblo, se me ocurre preguntar por el bar y la respuesta es fría: junto a la iglesia pero no se si estará abierto.

Nos dirigimos cristianamente hacia la iglesia y Bicho alucina: ni rastro del bar, me fijo en unas cajas de cervezas vacías perfectamente ordenadas y como es lo único que aparece en la plaza que se pueda relacionar con un bar decido husmear en las puertas cercanas y siiiiiiiiii allí estaba el mostrador, la señora y los cuadros de publicidad cervecera adornando sus paredes blancas, entablamos conversación con la señora y pedimos: una botella de agua, un zumo de uva y piña y una cerveza, que se queda corta y se pide otra (repartid las bebidas como mejor penséis que las hemos consumido), además y como fruto de nuestra labia, la señora nos obsequia con una gigante raja de sandia que consumimos junto al consabido plátano.

Salimos del “bar” y nos damos de cara con la tercera locura, ¿a quien en su sano juicio se le ocurre salir de esa manera después de “desayunar”?, os cuento…..la cosa empieza atravesando el pueblo en sentido vertical unas calles estrechísimas, cortas (menos mal) pero empinadas como diablas, el bicho empieza a reír casi sin mesura, una vez conseguido atravesar el pueblo nos encontramos con un asfalto negro como el tizón que despedía 1500º centígrados (por lo menos) acompañando a una terrible pendiente que hizo que el Bicho, esta vez si, riese desmesuradamente mientras zigzagueaba de un lado a otro de la carretera y balbuceaba entre sus carcajadas “esto lo subo así”,

Los últimos Km. se nos hacen largos, hace mucho calor y el día nos había traicionado físicamente, así que ansiamos llegar…….. ¿al coche?, noooooooooo al bar, nuestra decepción es total, no encontramos el bar (si es que estaba abierto) y regresamos a casa.
Bichito un autentico gustazo estas rutas “miercoleras” que nos hemos marcado