Almería – Viñicas – Colativí – Almería

HERÓICA RUTA DE EXPLORACIÓN (O LO QUE TE HAS PERDIDO GERMINATOR.)

Decía el congrio que ya conocíamos toda Sierra Alhamilla, que habíamos hecho la subida por muchos caminos, que la habíamos bajado por otros muchos diferentes… ¡Y un mojón!

Siguiendo el espíritu aventurero Mastrinkais, hemos decidido hoy abrir otra ruta. Sabíamos que otros habían subido por el cortijo de Las Viñicas hacia el Colativí, los vimos un día que salimos con los compañeros de Almeriamtb hasta las viñicas (punto al que solo llegamos el comandante, Ángel y yo), así que sólo quedaba sacar el lápiz y p´alante.

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Al final 100 kilómetros exactos, 2.500 metros de desnivel de subida, ganar cota perder cota (ver el perfil), las piernas rotas, el cuerpo molido y el alma vendida.

El día estaba frío, menos mal, y como la primera pedalada que doy me da pistas inequívocas de como voy a estar, nada más salir en el mortirolo de torrecárdenas, ¡Mal!

El congrio está en la puerta con los nervios, ¡Va tres minutos no es ná para lo que te mete el Germán!

La primera parte de la ruta un puro trámite de acercamiento a las Viñicas de sólo 32 kilómetros rompepiernas, nos liamos un poco en la rambla hasta que damos con el camino y decidimos comer jugándonos todo a una carta pues nos quedábamos sin comida y casi sin agua. Y a partir de aquí comienza lo desconocido… y lo desconocido era una subida por un camino roto que implicaba poner el molinillo y no dejarlo hasta los 1100 metros de altitud, menos mal que en los tramos a pie se descansaba hasta que tenías que subir la bicicleta al lomo para seguir subiendo. Llegamos al cortijo de las Mañicas seguimos a pata unos 500 metros hasta alcanzar un camino reparador que nos supo a gloria, ¡Que gusto pedalear por una camino con algunas piedras y un 14%!

Y ahora la aventura; ¡Congrio, que hacemos bajando! ¡Congrio, que hacemos bajando y en dirección a Huebro! ¡Congriooooo! ¿Porqué estamos a 750 metros si ya habíamos subido a 1100! A lo lejos vemos las Minas de Laiquez, antiguas minas de plomo, el paisaje es sobrecogedor pero… ¡NO TENEMOS AGUA! El congrio, yo diría que de forma milagrosa, en mitad de un desierto de piedras se encuentra una balsa con un caño de agua: “Me la bebo aunque tenga azufre”, “Yo también”. Recargamos y justo en ese momento… ¡Diosssss! La subida de las zetas que vimos a lo lejos, aunque esta subida se lleva mejor y además nos deja en la pista que lleva al Colativí, buena noticia. Mala noticia al alcanzar la cima se empiezan a avista las aspas de los molinos de Turrillas, ¡Pero donde coño estamos!

En este tramo más tranquilos comenzamos a acordarnos de Germán y de su retirada de las dos ruedas hasta nueva orden de su amol… que contento debe de estar de perderse estas exploraciones. Y entre jiji, jaja… la bajada de los Góngora, me alivio parece que voy a llegar, especulamos sobre la distancia le digo al congrio que va a estar en 100, no fallo.

Peeeeero, el destino es cruel y cuando llegamos al cruce de Tabernas huracán en contra que me ha ido limando las fuerzas hasta casi llegar llorando a casa, le digo al congrio “Me dan ganas de morirme, sino fuera por el hambre que tengo”. Me despido del congrio, le he visto en la cara ganas de volver al Puntal.
Yo me meto en casa por la puerta de atrás, casi ni se han dado cuenta cuando me siento en la mesa. Mira por donde había un barreño de ensaladilla rusa y la nevera llenica de birras y entre aplausos de las niñas que coreaban ¡Otra, otra, otra! y cara de incomprensión de mi mujer casi reviento…

Y ahora quedaba ir a votar… mi voto debía de valer por tres, lo que me ha costado arrastrarme

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Ruta en bici 206576 – powered by Bikemap