23 Mayo, sábado

GEOMASTRINKAIS. DIA DE TETAS.

Prólogo.

Con motivo de inspeccionar el recorrido de la próxima carrera en Velefique, nos acercamos hasta la zona. Decidimos incluir la subida a la Tetica de Bacares, por hacer unos kilometrillos más.

Quedamos bien temprano. El “cuñao” Víctor y yo llegamos a las 08:15. Día ambiguo. Se presenta sin viento en la salida. Cuando llegamos hace viento. Al salir, ya se ha quitado el viento. Durante toda la ruta se alternará el frío y el calor. Así es la montaña.

GEOS & MASTRINKAIS

No sabemos quiénes vienen. Primero llegan TARDE el Bichito con el omnipresente congrio. Para nuestra sorpresa, a continuación empiezan a llegar “GEOS” a Velefique. Por unos momentos me parece estar en Ronda. Ayy, que recuerdos!!! Ya estamos el bichito, congrio, Víctor, Cano, Pako Lapierre, Eu, Alejandro, Pepe Beatle y yo.

La subida comienza con una clase magistral del bichito controlando los nervios de Cano, haciéndole un severo marcaje que, en ocasiones, rompe el ritmo al hacerle frenar.

Al poco de empezar la subida, el grupo se alarga. A la cabeza andamos Cano y yo, echando un ratico de conversación. El ritmo de subida es alegre. Los kilómetros van pasando y hacia la mitad de la subida en el grupo de delante vamos quedando menos.

Que vienen los GEOS!!!

A partir de aquí comienzan los hachazos, a pesar del buen ritmo que llevábamos. Comienzan las hostilidades. De aquí hasta el final se van a suceder los ataques. Pako Lapierre y Cano se muestran altamente activos. Yo intento controlarlos en un primer momento. Los GEOS atacan fuertemente a la vez que los de abajo los animan. Cano, en ese momento no lo sabíamos, pero tenía un “arma secreta” escondida.

La “patata” se sale por la boca. Los gallos del corral simplemente mantienen la distancia.

El ritmo de subida se incrementa. Los gallos se ponen en primera fila y empiezan a “hablar”.

La clásica etapa de montaña.

En este punto cabe decir que NO ECHAMOS DE MENOS al cuñado Dani. No quiero ni pensar en el infierno de subida con otra mala bestia más.

Al más puro estilo Perico, Alejandro asesta un duro golpe que revienta el grupo. Sólo puede seguirlo el congrio, detrás Cano, y yo me descuelgo unos metros. Ya no hay conversaciones. Todo el mundo jadea. No hay lugar para la debilidad. El que afloja se queda.

Veo que van a ritmo, así que intento recuperar “algo” de aliento y me acerco a Cano. Mientras lo paso y le digo “MARICÓN” sigo hacia delante.

La distancia con los de delante es pequeña. El contacto visual que permite el serpenteo que describe la montaña, da la motivación suficiente para ir acercándome metro a metro a Alejandro y el congrio. Un culebrón en la carretera marca el punto donde consigo cogerlos.

No pasan ni 300 metros cuando, hacia el km. 11, nuevo ataque de Alejandro. El congrio responde con un cambio de ritmo para poder seguirlo. Yo me limito a poner un punto más. Se van muy poco a poco. Tiene que quedar poco, así que me levanto, aumento el ritmo, hasta que la cadencia me permite poner el plato grande y me voy acercando. Damos la curva a izquierda que deja ver el final del puerto. Finalmente llegamos Alejandro, Congrio y yo en ese orden en 20 metros de diferencia, y 1 h. 15 minutos desde que salimos desde Velefique.

Unos motoristas nos ven llegar jadeando como las “mujeres que fuman”. Con ellos echamos un cachondeillo y unas risas. Nos hechan unas foticos, se las echamos nosotros, y mientras van llegando los demás, Pako L, Cano, Víctor, Eu, bichito y Pepe B. A Cano no lo incluimos en la primera foto por mala persona y liar la que lio a 4 km. del final.

El arma secreta de Cano.

Cano se pierde algunas fotillos porque nada más llegar rompe aguas y tiene que pasar al paritorio. Ha parido un mulatito que se empeña en enseñarnos. Ninguno cedemos a su invitación. Se ve que el mulatito le daba alas, ya que tras el momento inicial de euforia tras su liberación, en la segunda subida del día iría con menos fuerzas.

La Tetica. Segundo asalto.

Después de echar un ratico en el Puerto de Velefique, y temerosos por el frío, decidimos emprender la marcha para atacar la Tetica de Bacares. Por nuestra parte quedó pendiente esta tarea, cuando en invierno quedó frustrada la tentativa por las placas de hielo que habían a 200 metros del Puerto de Velefique.

Comenzamos a buen ritmo y con pendientes suaves. En una zona favorable, y viendo que había llegado la paz al grupo, lanzo un ataque que pone a la gente a moverse. Se reanuda la fiesta. El bichito se va hacia delante con el congrio para intentar controlar la subida cuando llegamos a la zona en la que la carretera se estrecha.

Comienzan una estrategia de marcaje agobiante, que me hace en ocasiones bajar la velocidad para no tropezar. Les increpo, necesito oxígeno, así que en un hueco aprovecho para lanzar un nuevo ataque mientras blasfemo. Se oyen voces avisándome. Enseguida noto la presencia nuevamente de los capos. Me pasan Alejandro y el Congrio subiendo las Z de la tetica como si fuera un falso llano. La “patata” vuelve a salirse por la boca.

Queda menos de un kilómetro y aquello no deja de empinarse. Cuando ya creo haber llegado, surge ante mí una rampa de cemento que se retuerce en dirección al cielo. Que rampones!!! Me retuerzo para llegar. Al final se mantienen las distancias, pero esta vez creo recordar que llegó primero el congrio, después Alejandro, yo, detrás creo que Pako Lapierre, Víctor, el bichito, Cano, Eu y Pepe Beatle. Las diferencias son pequeñas y ya estamos en la tetica 25 minutos después de salir del Puerto de Velefique.

El examen.

Tras comer y beber con unas vistas inmejorables, comenzamos el descenso por donde hemos venido. Nos dirigimos hacia el cruce del Puerto de Velefique para iniciar la exploración y examen del recorrido de la carrera.

Antes de llegar al cruce, comienzan mis problemas con las pastillas de freno. Llevo la bici frenada. Alejandro intenta subsanarlo, pero no damos con la tecla, así que resignación.

Finalmente entramos en tierra y comenzamos un descenso por una pequeña pista. La vegetación se va haciendo poco a poco más densa y el terreno un poco más pedregoso, hasta que nos reagrupamos en el Cortijo de las escuelas. Desde ahí seguimos el “camino”, por llamarlo de alguna manera. Ibamos literalmente sin pisar el suelo. No había suelo. Era una alfombra de vegetación.

La trampa. Los habones de Alejandro.

Finalmente llegamos a un río con bastante vegetación alrededor, lo que deja dos posibles caminos, o el río o la parte central del río, que va con vegetación.

Al principio nos planteamos bajar por el río. Una caída del congrio al empezar la bajada fue la señal para que todos nos bajáramos de la bici, e hiciéramos el camino andando.

Empezamos a andar, primero Alejandro y yo detrás. Enseguida experimento unos picores en las piernas. Miro y me veo rodeado de hortigas. Comenzamos a blasfemar. De aquí hasta el final vamos pillándolo todo, espinas, hortigas. Vamos, que solo faltó que el río llevara pirañas, cocodrilos,…

En la parte final, por quedar bien con los que nos esperan, hacemos un amago de bajar subidos en la bici. La verdad es que el metro y medio que duré estaba guapo.

Dignos de mención los habones que le salieron por las hortigas a Alejandro.

Candela buena.

Llegamos al camino y comienza la confusión. Hay veces que ni con todos los GPS del mundo se aclaran, así que Pepe Beatle y yo nos quedamos tranquilamente esperando que deliberen. Los demás han tirado por un camino que va hacia abajo. Finalmente decidimos tirar por el mismo sitio. Enganchamos con los demás unos metros después.

Comenzamos a subir un poco para seguir con un falso llano que hace que vuelvan a surgir las hostilidades, los cambios de ritmo. Los GEOS comienzan, después el bichito y congrio. Finalmente me uno a ellos dos y tiramos hacia delante hasta el desvío que da al paredón.

El paredón

Tras beber un poco empezamos a subir por una rampa boscosa con una pendiente brutal que roza los límites de la estabilidad. Algunos caen, se vuelven a subir. El desarrollo elegido es el molinillo de emergencia. En alguna ocasión bajo un par de piñones, pero la alegría dura poco.

Creo que ninguno lo hicimos sin bajarnos de la bici. Al final de la subida, la rampa se inclina un poquito más, lo justo para hacerte perder el equilibrio. Unos metros después, el acceso al camino.

La transición

Desde aquí ya se calma “un poco” la cosa. Hacia la mitad de este llano – falso llano, nos encontramos con una gente de los tikitaka (Matías y …), organizadores de la prueba, que iban controlando el recorrido de la carrera. Los que se conocen se saludan, echan un ratico. Terminan y seguimos rodando, y nuevamente se ponen a tirar. Pako L. con el congrio van apretando hacia la parte final, donde el camino se divide en las dos opciones de descenso.

Al llegar a ese punto y tras haber hecho las negociaciones pertinentes, todos se tiran por el camino de piedras, excepto el bichito, Pepe B., Víctor (prácticamente sin horquilla delantera) y yo.

Velocidad absurda.

Me pongo las gafas y comenzamos la bajada Víctor y yo. Hacía muchísimo tiempo que no disfrutaba tanto con un descenso. Poco menos que iba gritando de la emoción al estilo congrio.

La bajada no parecía en bici. Creía ir en una moto. 12 Km. y pico que sólo duraron 15 minutos, con picos próximos a los 70 km/h, con sus perricos en el camino y todo.

Llegué al coche con la sonrisa puesta. Enseguida, por otro lado, llega Pako Lapierre, magistral hoy en todos los terrenos. Tuvo que hacer un descenso brutal, ya que llego tan pronto respecto a los demás, que cuando llegaron los otros, estábamos ya con el móvil en la mano, preocupados por si les había pasado algo.

Retirada.

Se gesta un último asalto, el mejor de todos, las cañicas, pero Víctor y yo hacemos el desplante y nos vamos. Una retirada inusual, pero el deber nos llama, así que esta parte ya les pertenece a los demás escribirla.

Epílogo.

Ya en Ronda, la fusión de grupos fue un éxito total. Una semana después nos volvimos a juntar.

Salida GEOMASTRINKAIS. Día grande de ciclismo con gente muuuuuy grande. Si esto dice de repetirse, la cosa promete.

A pesar de los ataques, a pesar del ritmo alto, todo el mundo andaba y las diferencias fueron escasas.

“Es que no ando, es que yo no aguanto el ritmo, es que yo no entreno,…” PAMPLINAS. LA GENTE TIENE LA MARCA DEL DIABLO (líneas perfectamente marcadas en piernas, brazos y manos, que garantizan horas de tralla).

Fotos Germinator


Fotos Congrio


ibp1ibp2


Ruta en bici 190520 – powered by Bikemap 

Saldremos de Velefique a las 8.15 y la idea es hacer el recorrido de la prueba de los tikitakas y luego subir a la Tetica.
Venga, apuntarse!