Ronda 2009 (bonus track y última crónica)

**PERIMERO EL BONUS TRACK Y LUEGO LA 3ª PARTE DE LA CRÓNICA. Las fotos están al final**

BONUS TRACK: MASTRINKAIS VS. MADRID CONNECTION

Amigos de Madrid, a petición, y en nombre del polémico Congrio, ahí van
datos c.o.n.c.l.u.y.e.n.t.e.s. de los primeros clasificados de ambos grupos:

Guerrero Batallón Tiempo

1. Dani Mastrinkais 5 h. 51´
2. Congrio Mastrinkais 5 h. 54´
3. Germinator Mastrinkais 6 h. 03´
4. Paco Romero (daganzo) Madrid Connection 6 h. 05´
5. Oscar ( Martillo ) Madrid Connection 6 h. 20´
6. Povedilla Madrid Connection 6 h. 34´
7. Chepita Madrid Connection Sin datos

Respecto a la edad, por si hay algún comentario al respecto, yo tengo una
teoría. Si tienes más años, más años que has tenido para entrenar y para ser
más duro y resistente. Y si queréis pruebas de ello mirad a “los de antes”,
no serán los más rápidos, pero sí los más duros.

A todo esto hay que añadir la tercera etapa, en la que no aparecísteis, y en
la que los mastrinkais forjaron aún más si cabe su leyenda.

SALUD AMIGOS, NOS VEMOS EN EL CAMPO DE BATALLA. Y RECORDAD QUE TODO ESTO ES PUBLICIDAD!

LOS 101 KM. DE RONDA. MASTRINKAIS LEGEND (3ª ETAPA). RONDA – ALMERÍA.

Ronda, 17 de mayo de 2.009 21:00 h.

El bicho y yo ya hemos recogidos las bicis. Va cayendo la noche y vamos con ganas de llegar y pegarnos una duchica.

Paseo triunfal por las calles de Ronda, ambientazo bestial. Vamos por la calle peatonal que da a la avenida, y unos “amigos”, seguidores de la página, al leer nuestras equipaciones, nos reconocen. Suena “mastrinkais”, me giro y le pregunto si sigue la página. Él nos dice que sí y nos felicita por ello. El bicho y yo flipamos. Desde aquí, si leéis esto, un saludo.

Entramos en la avenida y me llama Jordiman to perdío. Yo parado veo como el bicho se va, y se va, y lo pierdo. Me deja sólo, de noche. Ay que miedito. Veo a unos compañeros de cola, que son de Lorca, y echamos un ratico de conversación, mientras miraba de reojillo a ver si veía a mi chófer.

Cuando los de Lorca llegan a sus aparcamientos, llamo al bicho y nos juntamos. Finalmente llegamos a nuestro destino gracias a los sentidos más desarrollados del bicho. Al ser un ser vivo más primitivo, está más adaptado al medio natural, y se orienta mejor.

Llegamos hacia las 10 a la casa, flipando con las luciérnagas que iban corriendo y en bici por el camino. Nos duchamos (por separado) y preparamos la batalla final.

Mientras los campistas preparan el chambao, la barbacoa ya hecha humo. Momentos para contar las batallitas del día. La carne ya va saliendo, la cerveza corre, los electrolitos de carne van entrando en nuestros castigados cuerpecillos.

Al cabo del rato ya empiezan los primeros desfallecimientos. El cuñao Dani nos da un recital de elasticidad cervical, el ambus desaparece entre el humo de la barbacoa. La noche avanza y van quedando menos.

Ya han aparecido en escena los yintonis de ron, y los puntacos de whiskey nos lo bebemos como el isostar. Gracias a Dios que a ninguno se le ocurrió llenar el camelback de pelotaso.

Terminan de caer los últimos, y yo empiezo a ponerme pesado con el tema de ir a Ronda de marcha. A Jordiman lo tenía ya convencido, pero primó la sensatez de los demás. Hay que pensar en pagarle al congrio entre todos el carnet de conducir para que nos lleve de marcha cuando estemos como cubas. La negativa de ir a Ronda de marcha hizo que nos conformáramos con…

“EL AVITUALLAMIENTO SORPRESA”

Nos sacamos a la puerta el armamento pesado, la cerveza, el whiskey, el ron y la cocacola, y así sin saber como, lo que empieza como un botellón, se convierte en el punto de avituallamiento sorpresa cuando llegan las primeras luciérnagas, a 10 km. de meta. Ya sólo quedamos el bichito de la luz, Jordiman, Víctor, Congrio y yo.

Los primeros nos miran como flipados, incluso nos da rollo por si se lo tomaban a mal, pero pronto cayó el primero. Si va a ser verdad que cada “pescao” tiene su cebo. En este caso, la cerveza fue determinante.

La gente se paraba y nos hacíamos fotillos con ellos, y difundíamos las “palabra de losmastrinkais”. Jordiman y el bicho se movían con maestría. Parecían relaciones públicas del “Séptimo Cielo”.

Curiosidades como los “pretorianos de tomares”, el legionario que llevaba las plantas de los pies en carne viva, y su colega (espero que el pelotaso que le echamos los impulsaran al final con menos dolor), el colega que empuñó la botella de whiskey como un botijo, la gente de “Los últimos sus murais” (que creo que son de Viator, o eso ponían en los maillots). Por cierto, a partir de aquí comenzó un nuevo desfase.

El colega de “los últimos sus murais” nos advierte de una competidora, una tal “METALIKA”, que viene a una media hora de él. Que cuando venga, la hagamos beber un pelotazo. Además añade al comentario elogios hacia su zona pectoral. Nosotros que somos muy bien mandaos, a partir de ese momento, y agudizando la vista, cuando pasaba alguien le gritábamos “Metalika” con un tono sugerente. Los hombres nos miraban con incomprensión, pero es que las mujeres aceleraban, incluso corrían.

Se retiran el Congrio y Víctor, y seguidamente nosotros tres. Abandonamos la búsqueda de “Metalika”. Son aproximadamente las 5 de la mañana. Llevamos todo el día dando guerra en todos los terrenos. Es hora de acabar los 101 de Ronda en 24 horas.

BONUS TRACK: LOS DOMINGUEROS.

“La leyenda del ronquío” hace su aparición a las 09:15 h. Ya hay bullicio en la casa. Los que ayer no desfasaron, hoy se han permitido el lujo de ir a la Cueva del Gato. Hubiera estado guapo, pero yo tenía un resacón del 15. Jordiman y el bicho medio muertos. Engullimos lo que nos pilla a mano y empezamos a preparar el equipaje. Paralelamente a esto, en nuestra casa, hay cola en la sala de paritorios (caen cienes y cienes de mulatitos). A mi me toca de los últimos, y por poco desfallezco.

Mientras se termina la faena, hace un calor de justicia, y dudamos si pegarnos un bañico o salir de viaje. Al final salimos de viaje. El bichito y yo tranquilicos paramos en el Abades de Loja nuevamente. Echamos un cafelico y pronto vemos caras conocidas. Son Sole, Diego y Pepe el Piernas. El bicho se había pedido un bocata para el camino, pero decidimos tomarnos un tubico de cerveza acompañando a Diego, señora y piernas, así que primero café y luego cerveza.

Terminamos y ya va dando el bajoncillo, vamos a cambiarle el agua al buitre y nos para el amigo “piernas” diciéndonos que nos vamos sin pagar. Nosotros desde las escaleras le decimos que nos está vacilando. Él insiste en que no, y nosotros que sí. Entonces pasa al lado nuestra la pava a la que le habíamos pagado, que se ve que había ido a cambiarle el agua al erizo (que no era la misma que la que nos había servido), así que después del acto, y aclarado el malentendido, volvemos a casa.

EPÍLOGO

Ya hemos llegado, marcados por el sol, los tendones machacados por esfuerzo, las bicis polvorientas, pero con un reto superado. No ha sido duro por el tipo de ruta, sino por las condiciones en las que se ha dado, sin comida, sin bebida y con mucho calor.

Pero sobre todo, lo que nos llevamos es un fin de semana brutal, de estar entre colegas, de cachondeo y muchas risas. Este fin de semana ha sido tan bueno que hay que pensar en repetirlo. Habrá que ir pensando en nuevos retos.

Recordad el lema:

“NO SOMOS LOS MÁS RÁPIDOS, NI LOS MÁS FUERTES, PERO SOMOS LOS MÁS DUROS, SOMOS LOSMASTRINKAIS”

LOS 101 KM. DE RONDA. LOS MASTRINKAIS ARRASAN RONDA (2º ETAPA). SERRANIA DE RONDA

Ronda, 16 de mayo de 2.009. 06:15 horas

Abro los ojos. Hace calor. Tardo instantes en ubicarme. Estoy en una cama desconocida. A mi lado no yace una bella mujer, yace el bicho. “Vaya cambiazo que he dado, voy a peor”, pienso. Para los mal pensados, en camas separadas.

Rápidamente me doy cuenta que mis miedos de la noche anterior no se han materializado. “El bichito de la luz. La leyenda del ronquío” no ha hecho su aparición. “La gente es más mal hablada”.

Pongo en funcionamiento mi “equilibrio isotérmico corporal”. Para los que no lo sepáis consiste en sacar sólo una pierna de las mantas para compensar las temperaturas externas e internas respecto a las susodichas mantas, hasta que el mecanismo regulador de la temperatura equilibra la sensación térmica, tomando como punto de equilibrio isotérmico la zona de los huevos.

Cierro los ojillos dispuesto a echar una horica más de sueño, cuando un atronador sonido surge de la cama de al lado. Abro los ojos de par en par. No me lo puedo creer. Los sonidos salen con diferentes registros. Intento contener ese torrente imparable con un carraspeo fuerte. Se para, pero quizás en menos de tres segundos vuelve a sonar.

Al igual que la bomba de David infla en las dos direcciones, los ronquidos también venían en dos direcciones, una al inspirar y otra al espirar. Vuelvo a carraspear, se vuelve a parar, y nuevamente comienza la tormenta.

Giro sobre mí mismo, desespero, me incorporo y carraspeo, notando dolor en la garganta. Le faltó levantarse, roncarme en la cara y luego escupirme, los temblores sacudían las ventanas. Los sismógrafos enloquecían. Los animales huían a sus madrigueras. Yo, vencido y falto de esperanza de volver a dormir, no pude hacer otra cosa que descojonarme de risa. Por supuesto, él no se despierta.

Me rindo. Me voy al cuarto de baño a ver si doy a luz y me pego una duchica. Hago ambas cosas, y mientras la casa despierta.

Tocan diana en el móvil del ambus, la casa se mueve, y el bicho, con bastante mala pinta y desde la cama, me llama para que le traiga agua. Está con diarrea. Los antibióticos regados con cerveza y con el “yintonis de ron” le aflojan el cuerpo. Yo en cambio, me noto inusualmente bien. Quizás el “efecto monchito” recorre mis venas. La casa es una locura, todo el mundo preparadose para la faena, para la gran batalla, para la guerra. “MASTRINKAIS, PREPARAD EL DESAYUNO Y ALIMENTAROS BIEN, PORQUE ESTA NOCHE, CENAREMOS EN EL INFIERNO!!!”.

Salimos a la calle, 6º C, el cielo despejado, salen los coches poco a poco, y partimos hacia Ronda. Nervio y ansia.

Aparcamos los coches y empezamos a montar las bicis, retoques y revisión de última hora. Las espadas están afiladas.

El bicho y yo salimos hacia el campo de fútbol. El espectáculo es sencillamente brutal. Miles de deportistas invadiendo las calles. Se respira adrenalina en el ambiente.

Llegamos a la puerta del campo de fútbol. Vemos alguna cara conocida como al Golbano repasando las últimas instrucciones con Inda. Nosotros avanzamos entre la multitud, un ciclista recibe los últimos besos de su amada. Como he dicho antes “no hay lugar para la ternura”

Los Mastrinkais y Geonatural se agrupan en la cola, que da la vuelta al campo de fútbol. Los marchadores en el centro. Vemos asombrados como pasan, a las primeras posiciones, a los corredores que se han comprado la equipación de la legión de este año. En qué pais vivimos!!! No dejas de sorprenderte cada día. Un poco más tarde no dejaríamos de comer “naranjas” durante la carrera.

Más de una hora de espera, de alucinar con la gente, de recibir los malos augurios sobre mi cadena y cubiertas, de todos estos “cabrones”, por denominarlos así en este ambiente tan legionario.

Recibimos un grito salvaje desde la grada “Esos mastrinkaaaaaissss”. Es nuestro compañero de batallas Jordiman. Aparece por la grada con sus colegas. Ya comenzamos a movernos, andando. Vamos saliendo del campo de fútbol. No podemos ni subirnos en la bici.

Las “cheerleaders” nos gritan desde la grada. Voy con Dani, ya podemos subirnos en las bicis y comenzamos a pedalear. Comienza la salida neutralizada. El paseo por las calles, levanta el ánimo a un muerto. La gente no dejaba de jalearte y animarte. Una experiencia inolvidable. Entre tanto jaleo, nos vamos medio agrupando. Dani y yo nos meamos desde hace tiempo. Ya había meado en el campo de fútbol, pero se ve que el jaleillo me tiene nervioso, así que Dani y yo paramos a mear. Enganchamos nuevamente y finalmente nos agrupamos con los demás. Sólo perdemos de vista al ambus y a víctor. Llegan Alejandro, David, buen ambientillo. Flipamos con la de gente que estamos en la circunvalación y con todo el gentío que se pierde al fondo de la carretera.

Comienza la carrera. Suena Rock´´n Roll. Aún siendo una carretera ancha de asfalto, va cubierta completamente de ciclistas. Voy con Dani. El congrio y Diego tiran como diablos hacia delante. Finalmente en varios atranques los perdemos. Vamos a un ritmo bastante alto. Me encuentro bastante bien y vamos tirando. A la gente la adelantamos por decenas. Vas más pendiente a los huecos que al esfuerzo.

Se hacen señales para que paremos en los embotellamientos. Pisamos tierra. Vamos rodando fuerte, Dani va detrás mía. Voy marcando el ritmo hasta el primer avituallamiento. Yo, viéndome sobrado, y sobre todo viendo la pelota de gente que había, prefiero saltármelo. Pierdo a Dani. Pienso que se queda en el avituallamiento, así que sigo tirando fuerte.

Se ponen los pelos de punta cuando ves a gente ensangrentada por las caídas. La ambulancia sube para arriba, y montoneras de gente. Es un caos. Paramos a sellar en el circuito Ascari. La tónica general en esta parte de la carrera es adelantar gente y ritmo alto.

En el segundo avituallamiento paro, y cuál es mi sorpresa cuando descubro, que nos limitan las provisiones a la cuarta parte de un plátano y medio vaso de isostar. Eso no me gusta ni un pelo. Tengo reservas, pero no se si para casi 106 km. Llevo dos sobres de glucosa, pero tengo que racionalizarlos. La carrera es muy larga.

Bajamos hacia Arriate. Allí el ambiente es de fiesta, y la gente está animándonos. Parece mentira, pero esto te empuja un poco más hacia delante. Las sensaciones son muy buenas. Vamos muy rápido, no dejo de adelantar gente y las piernas van genial. A veces van tan bien que no me fío y pongo desarrollos más ligeros. Allí nos paran más de 5 minutos  porque parece que estaba pasando el tren. Subimos al cortijo del Polear. Vuelvo a parar en el avituallamiento. Ya no dejaría ningún punto de avituallamiento.

Sigo la marcha y comienzo la parte de llano y bajada. Hacia la mitad del recorrido estaba mosqueado porque llevaba alrededor de dos horas y media. No puede ser esto tan bueno.

El paso por Setenil, sencillamente alucinante, pasando por las cornisas de piedra. La gente sentada en las terrazas, viendonos pasar como aviones. Bueno, algún que otro avión, se paró a echarse unas cervecicas, como el amigo Piernas, “eh, piernas?”. Él si que sabe. Se nota quienes son “los de antes”.

Comienzo el segundo puerto, hacia la Sanguijuela. La subida es estrecha y algo técnica, lo que dificulta la subida y hace que tenga que aminorar el ritmo. El adelantar se hace imposible en muchísimos tramos. Finalmente llego al punto de avituallamiento. Aquello era un desastre, la gente voceando, los legionarios voceando. Entre tanto voceo, veo que llega Dani. Se toma su miniplátano y su minivaso, y se engancha conmigo.

Dani me guía durante el descenso. En una de las curvas, uno intenta adelantarme en mal sitio, se oye al tío rezando cada vez más cerca de mí, y finalmente no se si llega a caerse. Espero que no. La zona no me permite ni girarme para comprobarlo. Es una carrera de locos, y la gente va apurando. Se ve gente en el suelo, gente tirada en los árboles descansando, gente con calambres, haciendo estiramientos, gente pedaleando con las equipaciones rotas, vamos, un espectáculo dantesco.

En el descenso se acaban las buenas sensaciones. Empiezo a notar pequeños calambres en el femoral de la pierna derecha, y a partir de ahí mi calvario. Van aumentando los calambres, y finalmente suelto a Dani. Lo miro con pena como se va. La cabeza iba pero las piernas no. Continúo la marcha, ya a un ritmo reservón.

Me encuentro con un colega que me hace compañía un buen rato, camino del Tercio, y me va preparando el cuerpo para lo que viene, la subida a la Ermita, o como a mí se me ha quedado grabado “La Trampa”.

Llegamos a las primeras rampas, y los calambres aumentan. No llevo agua, no llevo comida, estoy vendido en el puerto más duro. El calor es abrasador, el ritmo muy lento.

Finalmente llega una zona en la que el camino gira a izquierda, y a unos metros sucede una escena dramática. Dos ciclistas del mismo equipo pedaleando en paralelo. Ralentizan su ritmo tanto que uno de ellos, literalmente, no acaba la pedalada por falta de fuerzas. Se queda estático y cae hacia al lado arrastrando al compañero. Los dos caen y tardan un rato en continuar la marcha, ya de pie. En ese momento, freno y me bajo de la bici. Hasta andando fue un calvario, y todavía me prometen una más dura. Corre ya el kilómetro 80.

Llegamos a la Ermita, y nuevamente ambiente de fiesta. La gente está comiendo y tomando cervezas. Pienso que el aturdimiento no me hizo caer, pero llevaba pelas. Si llego a caer me tomo un litro de cerveza con sus respectivas tapicas.

Descenso de herraduras a Montejaque (aquí tengo entendido que el bicho se fue de procesiones a pasear el santo) y a toda velocidad atravesamos Benaoján, para desviarnos a una zona de vereda.

Uno que va delante me hace parar y hacer un mal gesto que provoca que me de nuevamente los calambres. Tengo que parar. Miro hacia el suelo. En ese momento pensé en comer hasta hierba. Sigo la vereda y llegamos a la cuesta de la Cueva del Gato, y veo nuestra casa. Lloro al pensar que no tengo la llave de la casa. Si hubiera sido así me hubiera bebido 28 latas de cerveza y 6 kilos de cordero sin cocinar, pero con lagrimillas en los ojos continúo la marcha. Ya no queda gasolina. Hace tiempo que entré en reserva. Me dejo caer por la carretera y nuevamente nos desvían.

Seguimos la marcha y me cruzo con Cano, que me vocea y luego con Víctor y el bicho. En esos momentos pienso que no acabo la carrera. Ya esperaba el mareo y la caída.

Finalmente llego al último avituallamiento, en el kilómetro 95 (prácticamente 100 desde el campo de fútbol). Me cuesta trabajo moverme. Me dirijo lentamente a la cuba de agua, bebo, relleno la botella, me echo en la cabeza, luego la relleno. Aún con vergüenza digo a los que tengo a mi lado “alguien lleva algo que no se vaya a comer?”. De repente veo una mano que me alarga una barrita energética. Creo recordar que era el dorsal 3265. Le estaré agradecido toda la vida, chupo hasta el papel, medio vaso de isostar, y 1/5 parte de un plátano, y a afrontar la cuesta del cachondeo.

Comienzo lentamente. Uno adelantándome hace que pierda el equilibrio, justo en una curva cerrada. Me pregunta un hombre que cómo voy “muriéndome” le contesto yo. Está el tío to cabreado arreglando un pinchazo, justo en la última cuesta, que putada.

En mi agonía personal, de repente noto un aliento de energía. Tiene que ser la barrita. Esto me da moral, me asegura llegar a Ronda vivo. Comienzo a aumentar la cadencia, bajo un piñón, sigo aumentando el ritmo, y adelanto cadáveres por el camino.. Ya me grita la gente que queda poco.

Finalmente entro en Ronda entre ánimos. Los legionarios diciéndome que baje el ritmo. Da la casualidad que entro sólo, y me da un corte ver a tanta gente voceándote. Entro en meta con una sensación de satisfacción indescriptible, no por los 101, no por el tiempo hecho, sino por no haber pinchado (ni roto la cadena), por no haberme caído, por las buenas sensaciones durante las ¾ partes de la carrera, y por haber acabado todo ese sufrimiento final. En fin, por haberlo dado todo.

A partir de ahí, vuelta al buen rollo con los colegas del “BICI-O”. Comida perruna, ambientazo brutal. Ah! Encima de todo me entrevistó una televisión local de Ronda, que fuerte, como los ciclistas de la tele!!!!! (les dije que no me había parecido dura “la madre que me parió”)

Recogemos los regalicos, foto con la cabra de la legión, y a esperar que vayan llegando los demás. Cuando esto ocurre, foticos y al “COLÓN” para recoger las bicis. Por lo menos hora y media para el bicho y para mí, encima acompañados de berríos inconformistas de sevillanos detrás nuestra. Los demás recogerían las bicis más tarde.

Ya cayendo la noche, odisea del bicho y mía para encontrar el coche. Gracias al sentido arácnido del bicho, lo encontramos. Por el camino conocí a una gente de Lorca, buena gente.

La segunda etapa ha terminado. No hay descanso. Se acerca la tercera etapa.

corriere-ronda

LOS 101 KM. DE RONDA. INVASIÓN MASTRINKAIS (1ª ETAPA) ALMERÍA-RONDA.

Almería, 15 de mayo de 2.009. 15:00 horas

Salgo del curro a toda leche. El bichito de la luz queda en recogerme a las 15:30. La maleta a medio hacer, tengo que comer. Trompo en los aparcamientos, el coche vuela en los resaltes de la avenida cabo de gata. Me vuelvo daltónico en los semáforos de la Rambla.

Llego a casa. Como mientras me cepillo los dientes, jiño mientras hago la maleta. Llamo al bicho y le advierto que le voy a meter 15 minutos con el fondo acústico de la cascada que fluye en mi cuarto de baño.

Bajo las escaleras cargado como una mula. Mi señora me ha preparado un maletón del quince, el camelback, otra mochila, la bici.

Me despido de mi señora. Ella me dice “Vuelve con tu bici o sobre ella”, yo asiento y la miro fijamente. Mientras una voz en off dice “No hay lugar para la ternura, no hay lugar para la debilidad, sólo los recios y los fuertes son dignos de llamarse Mastrinkais”.

Subimos las cosas en el coche y partimos. No pasan tres minutos y ya nos está llamando el congrio. Esa llamada, junto con las dos horas que nos pegamos hablando en plan walkie talkie por el camino le fundieron la batería, y el tecnocongrio se quedó incomunicado :o

Ir con un mastrinkais de “los de antes” tiene sus ventajas. Yo, muerto de sueño que iba, me pegué una panzá de reir con las historias de “los de antes”. El bichito de la luz contaba cienes y cienes de batallas del siglo XX y yo escuchaba cual ilusionado nietecillo con su Werther´s Original en la mano.

Reunión mastrinkais en el Abades de Loja, cafelillo en un ambientazo que avisaba de lo que nos esperaba en Ronda.

Pegamos el último tirón. En la carretera vemos una escena con la que el bicho y yo nos partimos el pecho. Un pavo, en un coche “de antes” llevando un colchón atado en el techo del coche, y agarrándolo con la mano. Irá a Ronda? siempre nos quedará la duda.

Por fin llegamos a Ronda o casi a Ronda, porque la cola de coches salía del pueblo. Mi cuerpo es víctima del “efecto monchito”. Estoy nervioso, nos desviamos para la Cueva del Gato a buscar nuestra morada.

Por casualidad encontramos la casa. El ambus y el congrio van a lo Pimpinela en el coche matándose vivos y se pasan la casa. Mientras la señora de la casa nos la enseña, la casa.

Van llegando los “chicos” y hay un rollete muy guapo, ganas de fiesta, ganas de bici. Vamos colocando, y ahora ,en estos momentos, el asunto más importante es enfriar los 90 litros de cerveza que cargan nuestros maleteros. Al frigorífico se le encienden luces naranjas, rojas, de todos los colores, incluso se pone a chillar.

Se ponen las dos barbacoas a funcionar y comienza “Duelo en el infierno”. Lucha “encarnizada” entre los dos vecinos de la Villa Noble. El bicho se mueve rápidamente. Mete leña en la barbacoa, y trabaja el tema con eficacia, pero enfrente tiene a un rival sobrehumano. No he visto a nadie manejar la barbacoa con tanta maestría. Creo que podría hacerlo sin manos. Mientras su brazo derecho describe un perfecto ángulo recto, con una cerveza al final del camino, con el izquierdo maneja las brasas, consiguiendo poner la barbacoa al 100 % en un tiempo record.

En poco tiempo estamos disfrutando de unos manjares dignos de reyes. A los dos club filiales “MASTRINKAIS” y “GEONATURAL”, se añaden “LA GENTE DE MADRID”. Se respira mucho talento en la terraza de las casas de la Cueva del Gato.La cerveza corre con prudencia. La amenaza de los 101, junto con experiencias anteriores nos hace reservar un poco, aunque la alegría del momento abrió, sin querer, la veda del “gin tonic de ron”.

La noche termina aproximadamente a las una de la madrugada. Nos vamos a dormir.

BONUS TRACK: Nuevas teorías sobre el perímetro de la rueda.

Mi hermano mayor, un prestigioso científico, ya sentó las bases para el cálculo del perímetro de una rueda para poder incluirlo en el cuentakilómetros de la bici. En aquel entonces había grandes detractores de esta teoría, entre ellos el bichito de la luz.

El viernes por la noche, el ambus desenterró ese viejo debate volvió a formular dicho cálculo. La precisión de la fórmula es abrumadora. Queda tal que así:

Longitud de la circunferencia= (Válvula en el suelo x Señal de tiza) + (1 Giro de rueda x Señal de tiza)

El bichito de la luz, presente en ambos momentos históricos quedó perplejo. Todo comenzó con la Teoría de la palanca (o teoría de las bielas), ahora viene la Teoría de la válvula. Quizás debería crearse una nueva medida de longitud, “la válvula”.

Se reabre el debate.

CONTINUARA…

CLASIFICACIONES PROVISIONALES

Viernes

Salida

En carrera

Llegada

Sábado

Domingo

Avituallamiento sorpresa (Fotos de Germán.)

Avituallamiento sorpresa (Fotos de Congrio. Algunas están desenfocadas)

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