MARTES. NO ES MAL DÍA PARA PEDALEAR. II

Al título habría que añadirle “o eso pensaba yo”.

Un resfriado de esos de caballo, que me tienen todo el día con la pena, llorando y moqueando más que Dani en una ruta de 100 Km., no es suficiente motivo para descansar de bicicleta, así que decido ir con estos “animales” a echar unos “pedales entre semana”.

Entre bullas, direcciones contrarias, gritos de ancianas y miradas asesinas, llego a mi hora al lugar de encuentro. David se hallaba junto a una furgola, junto a un congrio rodeado de ruedas. CONGRIOS NO, CONGRIOS NO, CONGRIOS NO.

Total, que terminamos de meter las burras todas juntitas y amarraditas, y nos dirigimos a un lugar incierto, cosas del bichito, o mejor dicho, emboscadas del bichito. Sólo nos dice “DIRIGID VUESTROS VEHICULOS HACIA LAS LEJANAS TIERRAS DE TABERNAS” y tu ya móntate la película de lo que te espera.

Vamos pelando al bichito de la luz, entre asombros del congrio y míos por la adaptación ciclista que tiene la furgola de David. Será normal llevar infladores en la guantera de encima de nuestras cabezas? Parece una UVI móvil ciclista. En ese momento nos adelanta un ser con gorra, con coche y con bicicleta dentro. Su cara es de pocos amigos, parece que se va a pelear con alguien, y efectivamente, a eso venía.

Llegamos, nos saludamos, le echo flores a la bici del bicho, que aún no la había visto “QUE MAKINON”. Yo monto la mía con una mano, mientras con la otra me sueno los mocos con una especie de papel blanco mojado que pesa alrededor de 1 kilo de todo lo que lleva encima. Que aaaaascoooo. Entre risas nos subimos a la bicicleta. Pronto, muy muy pronto se acaban las risas.

El bicho se pone a rodar por carretera a no se qué velocidad, porque no llevo “ordenata”, pero costaba seguirlo. Las lentejas con chorizo, la tortilla de patatas, las albóndigas y el postre que ahora no me acuerdo se revolvían en mi estómago, luchando por salir. Concentrado para no perder la rueda, las piernas picando, los niños chillando, una locura, vaya el follón! al estilo Dani.

Terminamos el trozo de carretera y nos metemos en tierra, aquí nos ponemos en paralelo, yo con el bicho, y David con el congrio y ya se calma un poco la cosa. Rodamos un rato mientras vemos a la izquierda unas Z´´s sospechosas, vamos atravesando zonas de cortijos y el terreno cada vez se va poniendo más pedregoso y más cerrado, y giramos hacia la izquierda, nos vamos metiendo en subida hacia una zona que no parecía tener salida, no se veía camino por ningún lado, entre montañas, pero sí que lo había. Por estos lares David pinchó. Eso me tranquilizó, ya que yo esperaba mi turno de pinchazos en breve, y así el congrio sólo me daría la castaña “un poco”.

La zona es sencillamente alucinante y más en esta época. Fuimos casi todo el camino atravesando senderos casi tapados totalmente por vegetación inundada de flores, y de lo que no son flores, porque el congrio rozó con alguna puñetera que le puso la mano a punto para hacerse una gallarda sin saber quién ha sido.

Toda esta vegetación tan maravillosa provocó al rato mi esperado pinchazo. Tres pinchos quitó el congrio de mi delgada y maltrecha cubierta trasera.

Durante toda esta película, el bicho se adelanta y nos espera. En esta segunda ya nos espera practicamente en el margen de la carretera que va hacía Senés.

Comenzamos a subir, pero a subir, y subir, y todo el mundo callado. El congrio se va, detrás vamos el bicho, david y yo con el gancho intentando no quedarme. David adelanta al bicho y tira a por el congrio. Yo me olvido totalmente. Me quedo intentando aguantar detrás del bicho. Aquí no os puedo contar nada del paisaje. Mi paisaje era una Maxxis Larsen TT trasera girando y girando a gran velocidad. Paramos porque el bicho detecta un error en la dirección que hemos cogido, pero hay alternativa, así que tiramos. Yo empiezo a pedalear después. Estoy hecho polvo, voy vacío, así que veo como el bicho se va alejando y pillando a los otros dos.

La subida no se acaba, yo voy penando como hacía bastante tiempo que no lo hacía, pero aquí no hay espera, no hay lugar para la debilidad. Si te encuentras mal, te jodes y aprietas, así que sin piernas, sin motor, asfixiado entre mis mocos, con la nariz rabiando de escozor por el sudor, que chorreaba a mares desde mi cuerpo hasta el asfalto, sólo me quedan una cosa, los cojones. Los saco y empiezo a mantener la distancia. Veo que voy a tope y sólo mantengo. Cabreado, bajo piñones, me levanto y aprieto durante unos segundos hasta que caigo vencido en el sillín. He cogido unos metros, sigo manteniendo, vuelvo a hacer la misma operación. Me voy acercando metro a metro, pero a costa de morir en la bicicleta. Prácticamente llego junto a ellos al final de la subida, cuando nos desviamos a Senés.

Por fin comienza la bajada hacía Senés. El bicho está intratable, así que tira el sólo, como en el resto de la ruta nos espera en algún punto más adelante.

Curioso, llegamos a Senés, la primera vez que lo veo, y lo hago en bicicleta. Tras dar unas vueltas, encontramos el lugar correcto para salir. Si el paisaje hasta aquí había sido alucinante, ahora ya es la hostia. Las últimas horas del día le dan un colorido impresionante. Pasamos por sitios curiosos como un “pub o cervecería” en mitad de la montaña. Vamos encontrando muchas cadenas en nuestro camino, y eso no es muy buena señal.

Cuando terminamos el último descenso, de esos en los que al Congrio le da la euforia, entramos en la carretera que nuevamente nos llevará dirección Tabernas. Nada más volcar nos gritan desde una casa que si hemos tenido mucho problema para pasar. El congrio inocente contesta que no amablemente. Luego caemos en la cuenta que podían ser los dueños de la finca mosqueados por nuestra incursión. Y aquí comienza una odisea de mal rollo que continúa cuando nos pasa un Patrol con remolque a toda hostia a poca distancia nuestra, que rodábamos a gran velocidad en línea.

El bicho comienza a vociferar insultos de todo tipo. Todos muy indignados avanzamos por la carretera hasta que llegamos a un cruce y vemos el Patrol aparcado. Yo iba un poco detrás, pero se ve que el bicho le repitió lo anteriormente dicho, por si no lo había oido. De repente un hombre de avanzada edad comienza a decir frases imposibles. No sabía que podía decirse la palabra “puta” tantas veces en una sola frase.

El bicho pasa de enfangarse y sigue hacia delante, david y yo también. Me giro y veo al congrio dirigiéndose hacia el hombre en cuestión y su acompañante, un hombre más joven, que a su vez intentaba apaciguar al mala follá del otro. Se insultan, se gritan. Me doy la vuelta y le digo al congrio que pase del tema. Este indignado se va hacia el Patrol y le endiña una pedrada en todo el parabrisas… Que nooooo!!!, sólo le apuntó la matrícula para denunciarlo. Que esperábais, que apareciera Chuck Norris en la crónica?

Bueno, este episodio se ve que les subió la adrenalina a los muchachos porque empezaron a llanear como los aviones. En uno de los tirones perdí el rebufo, y ahí me quedé. Estos seguían tirón tras tirón, como si estuvieran haciendo series, y ya los llevaba por lo menos a 500 m. Yo iba a mi ritmo, hasta que en un momento dado, harto de ir sólo intento cogerlos. Me pongo aerodinámico, empiezo a apretar y veo como se repite la misma situación. Mientras ellos se atacan, yo voy acercándome metro a metro, pero a la vez iba notando el fuego en las piernas. Cuando había reducido bastante la distancia, los mando a la … y me dejo caer, así que vuelven a retirarse.

Caen las últimas luces del día sobre la montaña, el final del camino ha llegado, freno mi bicicleta, el aire deja de sonar en mis oidos. Estos están ya junto a los coches, cruzo. Me dan un hachazo verbal, y yo les prometo venganza. Otro día pasaré por encima de vuestras calaveras, pero no pasaré de largo, antes las aplastaré.

CONCLUSIONES:

El jueves pasado salimos. No hubo crónica, prácticamente no hubo fotos, sólo esas en las que aparece Dani. Fuimos tan rápido que no daba tiempo a beber agua y mucho menos a echar fotos. Nos colocamos en el colativí tirando por la rambla a una media aproximada de 15 km/h. Ritmo salvaje de subida (sin tener en cuenta las burradas de los amigos de Casa Sevilla con nuestro venerado Capel al frente), con ataques desde el principio. El pobre David que llevaba sin coger la bici yo no se cuanto tiempo acabó con calambres en las piernas, vamos una salvajada. Bueno, decir que después de ese rutón, el congrio, dani y yo nos fuimos con los nocturnos a pegarnos una subidilla al cortijo blanco, que por poco me cuesta el divorcio.

Antes llegaba el sábado y decías “vaya paliza que me espera”, e ibas concienciado a lo que ibas. Ahora sales entre semana y te crees que vas a tocarte los …, pero con animales como Dani, el congrio, el bichito y David no hay ruta pequeña. Espero que cuando acabe el periodo “competición” se calmen las cosas, porque vaya tela, está todo el mundo que se sale. Que tiemble el Postero!!!!

DIA AGRIDULCE

Durante toda la ruta estuvo presente nuestro AMBUS. Qué triste!!! Cómo puede ser tan fácil? Lo que le ha ocurrido, te hace meditar sobre lo frágiles que somos y la delgada línea que existe entre llegar a tu casa con una sonrisa en la boca o no llegar. Sólo la pasión que sentimos hacia este deporte nos hace seguir hacia delante sin pensar.


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