Sabado de pasión. 11 Abr. Actualizado

LA CRÓNICA DE UN SÁBADO DE VENTARRÓN.

7.30 de la mañana, suena el despertador, yo ya estaba despierto, era una de estas noches en las que la importancia de los futuros acontecimientos no te deja dormir profundamente y te despiertas incluso antes que el despertador.

8.30 nos juntamos en Padules Victor, Pepe Bueno (un amigo de Padules) y yo, esperábamos a Diego pero en ese momento nos llama, y nos dice que él y sus secuaces van un poco retrasados y se van a Fuente Victoria directamente, no hay más que pensar, comienza el calentamiento.

En vez de por la carretera decidimos seguir una ruta que está marcada como sendero GR, que desde el cruce de Beires nos desciende al río Andarax y cruzando al otro lado, y tras una subida con fuerte pendiente aunque corta, llegamos a Fondón pasando por las cercanías del conocido barranco de Cacín.

9.35 llegada a Fuente Victoria, la visión nos reconforta, ya que sorprendido veo que en la plaza del pueblo, hay 9 jinetes, con sus monturas nerviosas por la batalla que nos espera, el Comandante y Jordiman, y dos amigos suyos, los dos Pepes, uno de ellos ya hizo su bautizo de fuego (mas bien de nieve) la semana pasada y el otro que quería bautizarse hoy, Diego con 3 de sus secuaces, que siempre son bienvenidos y por supuesto nuestro amigo Champo, que debido a la experiencia de la semana pasada no esperaba que viniese, pero no hay quien pueda con él, está hecho de otra pasta. Ya que nuestros compañeros Bichito, Germán, Congrio y Ambus habían decidido no venir por diferentes motivos, yo creía que estaríamos más bien pocos en la salida, pero nos juntamos 12 combatientes con ganas de luchar contra las pendientes y contra las condiciones climáticas.

Desde ayer con viento, y bastante fuerte, esta mañana parece que las nubes nos van a respetar, pero el viento seguía soplando, abajo en los pueblos no era problema, pero como la ruta nos lleva hasta casi la cima del buitre, pues ahí si que podía ser un problema.

Empezamos a subir por el nacimiento de Laujar, donde se siente la naturaleza de Sierra Nevada con toda su fuerza. Los primeros kilómetros los hacemos más o menos tranquilos, aunque con un ritmo vivo, hasta que se acelera el ritmo y el grupo se empieza a partir, y veo que en cabeza se empiezan a destacar Pepe Bueno (de Padules), Jordiman y Champo, acelero un poco el ritmo para que no se escapen mucho, hasta que en un descansillo consigo cogerlos. Poco a poco vamos cogiendo altitud, desde los 800 mt de FV, las rampas no son constantes, hay zonas con bastante pendiente junto con falsos llanos, el caso es que cada vez que aumentaba la pendiente, la lucha se desataba, Pepe Bueno con una cadencia super lenta no veas como subía cuando más picaba (Para que se me ocurriría decirle que viniera, je je), al final se nos escapó unos 50 mt.

Paramos en un cruce para agruparnos y esperar a la gente, el viento allí soplaba que daba miedo, el Champo haciendo de las suyas cobijado detrás de un balate. Hacía bastante frío y todavía estábamos a la mitad de la ascensión, en las cumbres se veían las nubes correr a una velocidad que no presagiaba nada bueno.

Después de comer, un poco junticos para no pasar demasiado frío, continuamos pasando por una cascada y un pequeño descenso, y llegamos a un cruce por el que salía una vereda, algunos de nuestros compañeros (Diego y sus secuaces y Champo) deciden desviarse por ella, es la vereda del Aguadero, que desciende a Laujar por una zona de pinos bastante chula, yo la he andado, pero en bici podía ser una odisea, el frío y la pendiente que nos esperaba los hizo decidirse.

El resto de combatientes, como los buenos mastrinkais seguimos hacia arriba, nunca mejor dicho, un paredón, la pendiente no la sé, pero había que echarse hacia delante para no volcar, durante 2 o 3 km, Pepe Bueno seguía intratable, yo creo que del plato mediano no bajó, parecía subir a cámara lenta, pero no había manera de pillarlo.

Finalmente llegamos a un cruce podía ser una salida hacía la sierra de Beires, por donde queríamos terminar, pero la ruta continuaba ascendiendo hasta el mismísimo pico del Buitre. En esta última zona el viento nos había dado un poco a favor y estábamos algo protegidos, por lo que, a pesar de los chupones de hielo que bordeaban un riachuelo que bajaba por allí, decidímos seguir ascendiendo, ya quedaban pocos km, (en concreto 5) era un zigzag de largas rectas, a veces íbamos en contra del viento y otras a favor, y el viento a esta altura empezaba ya a cortar la piel, pero al ser subida se soportaba. Empezamos un poco diseminados, el Comandante siempre coge la delantera mientras los demás vamos cogiendo nuestras monturas, la experiencia siempre es un grado, el caso es que nos quedamos al final Victor, Jordiman y yo, poco a poco voy pillando al Comandante y uno de los pepes (ya me he liado con tanto pepe), el caso es que Pepe Bueno como no era el que iba por delante, aunque más que entre nosotros esta última subida era una lucha de cada uno contra el viento y el frío, en las curvas más expuestas te bandeaba a su antojo, y el frío calaba un poco más, ya se empezaron a ver neveros en algunas zonas, y los paisajes intentaban explicarnos que nos encontrábamos en zona de alta montaña, y no precisamente en un día tranquilo.

Como podéis ver en las fotos finalmente llegamos arriba, a unos 2200 mt de altitud, unas vistas impresionantes, hasta Cabo de Gata parecía estar al alcance de la mano, pero justo donde nos incorporábamos a la pista alta de la cuerda, nos encontramos con un nevero de 1.5 a 2 mt de alto, y tenía pinta de ser largo. Con forme fuimos llegando nos acoplamos detrás de una piedra que nos daba cobijo del viento, casi todos llegamos con bastante frío, sobre todo el Comandante y Jordiman, y la idea de meterse en la nieve no era lo que más ilusión les hacía, por lo que finalmente decidimos volver hasta el cruce anterior y continuar bajando por la sierra de Beires. Como podéis imaginar, si subiendo teníamos frío, en la bajada prefiero no acordarme, solo decir que yo me paré para quitarme los guantes y comprobar si todavía tenía dedos o habían muerto por congelación.

Por fin unos km más abajo nos metemos hacia un cortijo para comer bajo su protección y poder calentarnos un poquito, hasta las piedras nos parecía calentitas y casi nos abrazamos a ellas. En una balsa había unos litros de cerveza, tenían pinta de estar fresquitos, habrían hecho las delicias del Bichito y de Germán, si se hubieran dignado a acompañarnos.

Finalmente continuamos la bajada, con un pequeño percance, Pepe el que venía por primera vez, en una zona que había muchas rodadas, sufre una caída aparatosa, menos mal que no íbamos muy rápido, pero el golpe fue fuerte, sobre todo en la cabeza, gracias al casco, que se partió, la cosa no fue grave, fue más el susto. Un poco más abajo casi me pasa a mí lo mismo en otras rodadas.

La pista que llevábamos nos desciende a la carretera que nos lleva a Beires, y finalmente al cruce donde nos despedimos, tres bajamos para Padules y los otros 4 continúan en busca de FV.

Los datos finales fueron 2187 mt de subida acumulada, 68 km y 5 h en movimiento, 1 h 15 ‘ detenidos, esta fue otra ruta mastrinkais, en la que demostramos que los picos de las altas cumbres también se pueden vencer en MTB.

A la espera de la crónica de Dani, dejo las fotillos que hice con el móvil:

Después de la buena ruta que os pegásteis por Sierra de Gador, este sabado de pasión propongo una procesión desde Padules, para subir a Sierra Nevada, Ohanes, Polarda, saliendo por el nacimiento de Laujar y volviendo a Padules, por supuesto ruta mastrinkais, desnivel de más de 1500 mt.

PD: también se puede hacer al revés, pasando primero por Fuente Victoria para recoger a la gente mastrinkais de aquellos lugares.  Salida de Padules a las 9 h.