JUEVES 9 DE ABRIL. RUTA MASTRINKAIS “LA DOBLE DE SIERRA NEVADA”

EL GRAN TEST

El bichito de la luz y Germinator ya han hecho el test previo a la gran cita del año, los 101 de Ronda.

Preludio

Todo arranca el día antes, cuando las negociaciones con la familia estaban en su punto más duro. Al final la tregua se firma y hay salida el jueves santo, pero la noche antes salimos de marcha, ese es el trato.

Las horas de la “Madrugá” van corriendo una a una, sin pausa. Noche de pasión, la cerveza que entra en mi cuerpo se cuenta por litros. Todo termina en mi cama sobre las 5 y media de la mañana. El despertador me cuenta que tengo dos horas para descansar. La duda no acude a mí. El bichito ha preparado para el día siguiente una ruta imposible de rechazar. Así que me acuesto para echarme un ratico. No puedo evitar dormirme pensando en Sierra Espuña.

La habitación está oscura, suena “La muerte tenía un precio”, pero “esto que es?”. La confusión se apodera de mí. Tras unos segundos consigo reaccionar, es la música de mi móvil. De repente salto de la cama aturdido, un fuerte olor a tabaco emana de mi piel, trago saliva con dificultad y experimento una sesión pastosa en mi boca.

Cojo el móvil, leo el bichito de la luz, descuelgo, y una voz seria al otro lado. Mi contestación suena como un susurro pidiendo perdón. Pido 15 minutos. A partir de ahí, no hay tiempo para dejarse llevar por resacas, ni debilidades. Corro por el cuarto, voy al cuarto de baño, me cepillo los dientes, meo, me visto. Mi maravillosa mujer, aparte de ser la más bella de entre todas (lo siento por vosotros), prepara las viandas que servirán de avituallamiento de esta ruta tan incierta.

Corro a toda prisa, echo la bici en el coche y salgo disparado hacia Villa Inés. El bichito en su coche, el portón trasero abierto. Ni buenos días. Yo corro y meto mi bici en su coche. El viendo mis apuros decide darme una oportunidad y bajarse a ayudarme. “Perdona tío, tienes razón, no sonó el despertador”. Me parece que me invitó a ir a la mierda o algo así. Con toda la razón del mundo. Nos subimos al coche. Le he metido alrededor de 35 minutos. Son alrededor de las 8:40, voy en el coche con el Bichito, sin desayunar, he dormido dos horas y media. Por delante 100 kilómetros de bici, la “Doble de Sierra Nevada”. Comienza el GRAN TEST.

Salida (incl. Bautizo de Cuqui)

Salimos desde Albolodouy. Voy pendiente a lo que voy sintiendo. Espero sobre todo no darle el día al bichito. Mira que si le jodo la ruta.

Antes de salir, vemos un escarabajo negro. Nos acordamos del amigo Pepe, autobautizado Beatle. El bichito y yo llegamos a la conclusión que Beatle es escarabajo, y como los mastrinkais bautizan a su manera (acordaros de nuestro querido Champú) y ya que a ´´el lo asemejaban con las cucarachas, un buen nombre para su bautizo mastrinkais podría ser el de Cuqui. Querido CUQUI, bienvenido al universo Mastrinkais.

Salimos río abajo, por la rambla. Cuando llevamos un rato, a ritmo lento debido a la dificultad del terreno, decidimos meternos en la carretera de servicio que discurre paralela. Tras un par de retornos, cogemos la carretera que nos lleva a Canjáyar.

En carretera voy tirando del bichito a buen ritmo. Pienso en hacer este tipo de tramo a ritmo alegre. No sabemos lo que nos encontraremos después. El bichito me increpa y bajamos un poco el ritmo, pero sin dormirnos. Los coches nos pasan como aviones. De uno de ellos salen piropos, “GUAPOOOOS”, seguramente la velocidad a la que nos pasaron confundieron su visión, o quizás fueron nuestras flamantes equipaciones de LOSMASTRINKAIS. De mi boca se escapa un beso de agradecimiento. Luego pienso, “que bien!!!, LOS MASTRINKAIS, aparte de los más duros, somos los más guapos, que afortunados somos!!!”

El bichito, flipando me señala el mostrenco de montaña que debemos atravesar. Yo lo miro, a pesar de ir castigado de la noche pasada, la miro desafiante con una sonrisa en la boca. Me apetece subirla, a ver si es tan dura como parece.

La subida interminable

Nos metemos en el camino de tierra, el bichito da la señal de salida “ahora empieza lo bueno”, y comenzamos a subir.

Las primeras rampas son duras, pero la belleza del paisaje hace que se te olvide la pesadez de sus pendientes. Hay trozos que atraviesan la cuerda de las pequeñas montañas que atravesamos, y que nos van elevando hacia la cumbre.

Los metros de desnivel positivo caen inexorablemente. El altímetro no da abasto. En muy pocos kilómetros ya acumulamos muchísimo desnivel. Los cálculos nos parecen imposibles.

Seguimos subiendo, y según los cálculos del bichito esto tiene que estar acabando. Hacemos una parada para desayunar, llevamos dos horas de ruta y yo sigo en ayunas.

Creemos estar en la cumbre. Reanudamos la marcha esperando ir por la cuerda, pero no encontramos ninguna cuerda, seguimos ascendiendo. El bichito no cree lo que está viendo y ahí comienza su lucha personal.

El puerto escondido (incl. El congrio necesita bici nueva)

Por fin bajamos, hacia la Cuesta Santillana. Son pocos kilómetros de bajada. La nueva bici del bicho, la Specialized del Congrio va sin frenos, haciendo ruido, vamos una penica de bici. No he visto nada peor desde mi GT cuando me solicitaba la jubilación.

Los dos esperamos que era la gran bajada, pero esa no llegaría en ningún momento, ya que comenzamos a subir nuevamente grandes rampas, esta vez por carretera. Yo aprovecho para pegar unos tirones a ver como estoy.

Cuando me reúno con el bichito, su cara es distinta. Está más serio, no lleva buena cara, cogemos camino de tierra nuevamente, volvemos a bajar, pero enseguida comenzamos a subir. La zona es alucinante. Creíamos que ya bajábamos a Abrucena, “que ilusos!”. Este error de cálculo cae sobre el Bichito como una maza. El ritmo se reduce, el bichito comienza a acusar el cansancio psicológico que supone no ver el final de la subida. Yo me encierro en mis pensamientos, disfruto del paisaje. Es cierto que en algunos momentos piensas “donde estará el final?”, “seguimos subiendo, acumulando desnivel, y aún nos queda la vuelta, esto puede ser infernal” “me vendrá el bajón por lo de ayer?”.

Salimos de la finca Santillana y esto nos lleva, cruzando la carretera, a una pista que va hacia Paredes. Ahí miro al bicho y temo que le sacuda el hombre del mazo. Tiene mala pinta y quizás no llevemos ni la mitad de la ruta. Conforme vamos subiendo, parece que aumenta el ritmo, hablamos y me dice que se va encontrando mejor. Se ha repuesto. Estoy seguro que su experiencia lejos de abandonarse, le ha hecho reponerse. Se le ve mejor por momentos.

Paro a echar un trago de agua en la Fuente Paredes. Vamos nuevamente entre pinos. No se cuantas veces hemos cambiado de paisaje. Ya en este punto los dos reímos y nos tomamos a cachondeo el que no dejemos de subir. Aquí ya somos conscientes de que no hay cuerdas que valgan, hemos subido otro puerto más. No había dos puertos, había más.

El truco del Bichito DH.

Ante nosotros paisajes impresionantes, la montaña nevada a pocos metros. Finalmente llega la bajada. Las vistas tan bonitas nos hacen bajar sin darnos cuenta que el GPS marca otro camino. Esta vez la pérdida ha sido de pocos metros, así que nos damos la vuelta y nos tiramos, sin antes escalar, por mitad de un bosque de pinos con una pendiente tipo cortafuegos “es que ha diseñado la ruta el congrio?” “acaso el bichito se quedó con ganas de bajar el cortafuegos?” “soy yo la siguiente víctima del bichito?”.

Bajamos como podemos este trozo, entre risas, precaución y admiración. Finalmente volvemos a la pista de la que veníamos. Parece ser que podíamos haber hecho el trozo por pista, pero a mí me ha gustado así.

Avituallamiento

Seguimos bajando y ya se huele el pueblo de Abrucena, pero antes quedan sorpresas. Primera, la estampa bucólica del día, puentecito de madera que cruza un riachuelo, rodeado de montañas y árboles. Foticos y nueva sorpresa, nuevamente subida. Desde que hemos salido, sólo hemos hecho unos pocos kilómetros seguidos de bajada. Esto es un auténtico rompepiernas.

Finalmente caemos sobre Abrucena, de ahí seguimos a Abla, y con alegría venimos a dar con nuestro parquecillo para avituallarnos, junto al cuartel de la guardia civil.

Voy al bar a por unas birras. Dos para el bichito, una para mí (no me gusta mezclar el membrillo con la birra). Un personaje de la Europa del Este se acerca hacia nosotros con un chaval, y tras una introducción termina pidiéndonos un euro para el chaval. La mala leche recorre mi cuerpo. Me dan ganas de pedirle yo a él un eurillo para el Pepe “es que no ves la pinta que tiene? Pobretico, que no es pa vino, que es para un bocadillo”

Sierra Nevada 2º asalto

Salimos con viento en contra dirección Doña María de Ocaña. UN GRAN HIJO DE PUTA CALORRO DE LOS COJONES, nos pasa a toda hostia cerca de nosotros (yendo nosotros por el arcén) y pitando. El bichito no se cabrea, pero yo, pero yo… Gracias que el coche no se le averió en los metros siguientes, menos mal. Hubiera caído sobre él la ira de Dios.

Seguimos llaneando los dos junticos hasta que llegamos a la rambla. Tramo de rambla, y de repente ante nosotros una estampa aterradora, unas rampas que nos hacen dudar si seremos capaces de hacerlas sin poner pie a tierra. La fortaleza con la que afronté la primera montaña, ahora se tornaba repleta de dudas, avivadas por las amenazas del bichito.

Paramos, nos desvestimos, y comenzamos a subir. El bichito comienza como un tiro, me cuesta trabajo seguirlo. Yo llevo las piernas pesadas. Las rampas son impresionantes, y el terreno es difícil. En la parte más dura, el bichito tropieza y pone pie a tierra. A mi no me da opción, así que hago lo mismo. Andamos unos metros y nuevamente arrancamos. El bichito vuelve a tropezar, lo adelanto. Sigo subiendo, comienzo a sudar otra vez, empiezan a venir las buenas sensaciones, incremento el ritmo para probarme. Poco después paro para hacer unas fotillos al bichito. Me pasa a buen ritmo. El tío parecía que iba malamente, y ahora se le ve genial.

Seguimos subiendo unas rampas bastante duras y finalmente llegamos a la pista principal y ya conocida, bastante más tendida. Esto hace que aumentemos el ritmo. La pista se hace larga, los kilómetros van pasando, el ritmo es alto, pero no queremos que vuelva a pasar lo mismo que en el primer puerto, así que pedaleamos sin esperar el final, simplemente pedaleamos, los kilómetros pasan, pero nosotros para delante. Finalmente volcamos hacia el otro lado de la sierra, y comienza el descenso.

La tan ansiada bajada.

Los vagos recuerdos del bichito advierten de una pista de cemento con muchas curvas. Esa pista apenas duraría un kilómetro y estaría bastante más abajo. Hasta entonces descenso por pista con muchíiiiiiisimas curvas. Bajada alucinante.

Finalmente acabamos el descenso en una rambla. No entramos en ella, la vamos bordeando. El bichito decide tomarla un poco más adelante. Yo iba flipando, rambla totalmente encajonada entre paredones, hasta que de repente nos para un salto de unos 6 o 7 metros de altura. Miramos si hay algún sitio para atravesarlo, pero es imposible, así que vuelta atrás. Seguimos por la carretera y finalmente damos a la rambla que lleva al Salto del Caballo, un salto de bastante más altura que el anterior, pero este si tiene una salida lateral, así que la tomamos y seguimos por la rambla que finalmente nos lleva nuevamente a Albolodouy. QUE GRAN DIA, QUE GRAN RUTA!

Conclusiones.

Pienso que la ruta ha sido lo más parecido a lo que nos vamos a encontrar el 16 de mayo. Ruta rompepiernas, buen ritmo, las paradas pocas, por lo que ya nos podemos hacer una idea de por donde debemos ir y por donde no. En mi caso el test ha sido de lo más real, por todo lo anterior y por haber dormido un par de horas.

Pero al final lo más importante de todo, 8 horas y media de inmejorable compañía, paisajes de ensueño (de los más bonitos que he visto en bici de montaña), buenas sensaciones sobre la bicicleta y una nueva ruta MASTRINKAIS en nuestro curriculum.

Los de antes vuelven a demostrar su maestría en el diseño de rutas. El bichito no se deja intimidar por las rutas de Jorge el de antes. Una lucha encarnizada que nos hace a los demás unos privilegiados. Larga vida a los de antes.

103 kilómetros. 8 horas 26 minutos. 53 minutos parados entre las comidas (de bocadillos y barritas) y las fotillos. 2576 metros de desnivel de subida acumulado. IBP 173. Ritmo fuerte (para mí, el morlaco ni sentera). RUUUUUTÓN.

El perfil:

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