¡QUÉ MAÑANA!

Martes, Semana Santa, nadie puede salir o nadie quiere salir por la mañana. Yo sí, así que salgo aunque sea solo, me dibujo una ruta por caminos desconocidos, los mastrinkais nos hemos propuesto hacer una ruta que rodee la Sierra de Los Filabres, y estoy en ello. Hoy salgo de Gérgal dirección Olula de Castro.
El día está chungo, viento y nubes, nubes negras. Comienzo a subir, voy bien, muy bien y el paisaje es sobrecogedor, todo es muy grande, los caminos, las montañas…
Me desvío por una camino, a partir de aquí paso por cortijadas, arroyos, olivos, encinas, pinos… están talando pinos, aclarando el monte y se oyen las motosierras lejanas.
Arrecia el viento, pero voy bien. Llueve, pero voy bien. Graniza, pero voy bien. Voy en manga corta y tengo los brazos helados hasta que salgo a la carretera que sube al Calar Alto, subo un par de kilómetros y cojo el camino del Toril, esa franja que cruza la sierra durante unos diez kilómetros. Mejora el día y lo agradezco. Y cuando acaba el camino desciendo por una nueva bajada que haría las delicias del Congrio, paso por el cortijo de Los Jarales y de pronto me encuentro en el camino hasta tres filas de pinchos, en tramos diferentes, atravesando el camino ¡Hay que ser hijo de puta! Los últimos caminos son un gustazo y acabo los 54 kilómetros como nuevo. ¡Qué mañana!

 

img_4709El día pintaba… como nos gusta, frio, viento, nubes, lluvia, granizo…

img_4714El Tallón Bajo se queda atrás y abajo.

 

img_4719El camino, empieza lo bueno.

 

img_4726En las entrañas de la sierra.

 

img_4728Lluvia y paisaje bucólico.

 

img_4738El descenso, pedregoso, pero bueno.

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¡Cómo está el campo!